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Animales
Nace de nuevo en León una cría de pigargo europeo más de un siglo después de extinguirse en la península ibérica
El primer pollo de pigargo europeo (Haliaaetus albicilla), un águila de grandes dimensiones que desapareció de la península ibérica en el siglo XIX, ha nacido en León tras la puesta en marcha de un plan de reintroducción que contó con las críticas de biólogos y ecologistas.
Los progenitores de esta pequeña ave son dos pigargos reintroducidos de 4 años de edad, el macho Pimiango y la hembra Mansolea, cuyos nombres hacen honor a la localidad asturiana que acoge el proyecto de reintroducción de la especie y a su dialecto, respectivamente. La cría puede haber nacido en la Montaña Oriental leonesa, cerca de Picos de Europa, aunque la ubicación concreta del nido no se ha desvelado públicamente para evitar cualquier perturbación para esta pareja primeriza de pigargo europeo y su pollo.
El Proyecto Pigargo, fue financiado en 2021 por el Ministerio para la Transición Ecológica con 360.000 euros a esta recuperación de estas aves rapaces con una extensión de alas de hasta 2,5 metros, reintroduciendo 25 animales de esta especie traídos de Noruega.
Sin embargo, aunque la iniciativa contó en su inicio con el apoyo inicial de las autonomías de Asturias y Cantabria, la crítica de algunos científicos y ecologistas sobre el impacto potencial de la especie llevó a ambas comunidades a abandonar el proyecto en 2023, dejando a las aves en un limbo legal y deteniendo la financiación y nuevas sueltas; actualmente sobreviven 17 ejemplares y están monitorizados.
Sin embargo —pese a que la entrada de nuevos ejemplares se paralizó entre críticas por considerarlos unos depredadores muy dañinos para otras especies– las parejas formadas comenzaron a criar. Así lo ha trasladado en un comunicado el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), responsable del plan inicial de reintroducción que ha calificado como “momento histórico” el nacimiento de este pigargo, después de que fueran liberados 25 individuos en Asturias, de los que 17 sobreviven en la actualidad y 12 se encuentran emparejados.
Más de 500 horas de vigilancia
A mediados de 2024, los trabajadores de GREFA detectaron que la pareja regentaba un territorio y confirmaron a partir de febrero de 2025 el proceso de construcción de un nido en un roble. A finales del pasado marzo la hembra de pigargo europeo empezó a incubar, una fase que culminó a principios de mayo con el nacimiento. Posteriormente, el 18 de julio se detectó a la cría ya fuera del nido, que fue marcada a los pocos días, cuando ya tenía 3,5 kilos de peso; lo que da una idea de lo rápido que crecen estos animales.
En todo este proceso, los trabajadores y voluntarios de GREFA siguieron a la pareja durante más de 500 horas durante la primavera y el verano de 2025, con una media de cuatro horas de vigilancia del nido al día.
“Hay que felicitarse y celebrar como un éxito el nacimiento de este primer pollo con poco más de veinte ejemplares liberados y en tan solo cuatro años de proyecto, un resultado emocionante que nos permite confiar en que se produzcan más reproducciones la próxima temporada”, indicÓ el presidente de GREFA, Ernesto Álvarez.
El nacimiento de esta cría se ha producido en el norte de Castilla y León, en la provincia de León y ha contado con el apoyo técnico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y de Agentes Medioambientales de la Junta de Castilla y León en el marcaje con GPS en nido del primer pollo de pigargo europeo, un macho, nacido en España tras la extinción de su especie en el país.
Un polémico proyecto
El Ministerio para la Transición Ecológica impulsó en 2021 este proyecto, liderado por GREFA y que contaba con el apoyo de las comunidades autónomas de Asturias y Cantabria.
En España, el pigargo estuvo presente como especie reproductora hasta finales del siglo XIX, y se han hallado restos fósiles tanto en la propia península ibérica como en las islas Baleares y Canarias. Además, se cuenta con registros de caza de ejemplares aislados hasta mediados del siglo XX. En 2018, esta ave fue incluida oficialmente en el listado de especies extinguidas de la fauna peninsular, y en agosto de 2021 comenzó su reintroducción en el norte peninsular mediante ejemplares procedentes de Noruega trasladados a Asturias y emplazados en un recinto de aclimatación en Pimiango, en el concejo asturiano de Ribadedeva, como paso previo a su liberación definitiva.
No obstante, el proyecto generó malestar entre científicos y ecologistas, que alertaron de que se trataba de un depredador de peces y de aves acuáticas como el cormorán moñudo.
Entre ellos, la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies (CEA) mostró sus recelos por la introducción de esta especie que se alimenta de peces, aves y mamíferos al no haber “ninguna evidencia de que el pigargo europeo haya sido una especie reproductora en España”.
En este contexto, el Gobierno central y las comunidades autónomas dieron un paso atrás en marzo de 2023 y descartaron apoyar la fase definitiva del proyecto de introducción, aunque los primeros ejemplares que se soltaron siguen libres y monitorizados.
El pigargo está considerado como el águila más grande de la fauna europea, cuentan con una longitud que oscila entre 70 y 90 centímetros y una extensión de alas de 2 a 2,5 metros. Se trata, además, de un ave sociable con su propia especie aunque de adultos se mantienen solitarios o en pareja.