¿Puede ChatGPT aconsejar a futuros universitarios? Sí, pero con matices, según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de León (ULE) que concluye que aplicaciones de inteligencia artificial generativa como ChatGPT o Copilot pueden ofrecer orientación académica fiable a estudiantes.
Especialmente en cuestiones sobre acceso a la universidad, dificultad de los estudios o salidas profesionales, aunque su eficacia depende en gran medida de que las universidades cuenten con información clara, ordenada y actualizada en sus páginas web.
Esta es la principal conclusión del trabajo publicado en la Revista de Educación, una publicación científica del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, en el que se ha analizado la calidad y fiabilidad de las respuestas que estos asistentes de IA ofrecen a dudas reales del estudiantado, formuladas en foros abiertos y redes informales sobre la vida universitaria.
El trabajo, firmado por Estela Mayor Alonso, Javier Vidal y Agustín Rodríguez Esteban analiza la calidad y fiabilidad de las respuestas que ofrecen estos asistentes de IA ante preguntas habituales del estudiantado sobre el acceso a la universidad, la gestión académica, la dificultad de los estudios o la empleabilidad.
Para ello, el equipo evaluó más de 1.400 respuestas generadas por Copilot y distintos modelos de ChatGPT a consultas reales extraídas de foros de estudiantes, aplicando una herramienta de análisis cualitativo validada en investigaciones previas.
El estudio se centró en 15 universidades públicas españolas y utilizó un total de 48 ítems organizados en cuatro bloques temáticos.
Los resultados muestran un alto grado de precisión en la mayoría de los casos. Tanto Copilot como ChatGPT acertaron en el 100% de las respuestas relacionadas con el acceso a la universidad, la dificultad de los estudios y las salidas profesionales.
En conjunto, el grado de ajuste de las respuestas superó el 97% en ambos modelos, lo que refuerza su potencial como herramientas de apoyo a la orientación académica y profesional.
Sin embargo, el estudio detecta debilidades en el ámbito de la gestión universitaria, especialmente en preguntas que requieren datos concretos, como el precio del reconocimiento de créditos entre titulaciones o el número máximo de créditos que se pueden cursar simultaneando estudios. En estos casos, las respuestas de Copilot y de versiones anteriores de ChatGPT resultaron menos precisas o incompletas.
La incorporación del nuevo modelo ChatGPT-4o permitió mejorar notablemente este aspecto. En las preguntas más problemáticas, este sistema alcanzó casi el 100 % de respuestas correctas, ofreciendo cifras detalladas y coherentes con la información disponible en las webs universitarias.
Aun así, los autores advierten de que, desde el punto de vista estadístico, las diferencias entre modelos no son concluyentes, lo que obliga a interpretar estos avances con prudencia.
Más allá de las capacidades de la IA, el estudio subraya que muchas de las dificultades detectadas tienen su origen en la propia organización de la información en las universidades.
En algunos casos, los datos sobre precios públicos, reconocimiento de créditos o normas de permanencia se encuentran dispersos en documentos PDF o requieren varios pasos para su localización, lo que complica tanto la consulta de los estudiantes como el trabajo de los asistentes virtuales.
“Los chatbots no solo informan, también orientan y aconsejan”, destacan los autores, que señalan que estas herramientas funcionan especialmente bien en preguntas relacionadas con la experiencia académica, la elección de estudios o las salidas profesionales. No obstante, insisten en que no deben sustituir al personal de orientación, sino actuar como un complemento.
El estudio recuerda que alrededor del 7% del estudiantado universitario cambia de grado tras iniciar sus estudios, por lo que optimizar la orientación y los trámites administrativos resulta clave para mejorar la satisfacción y reducir el abandono.
En conclusión, la investigación apunta a que la inteligencia artificial tiene un amplio recorrido en la orientación universitaria, siempre que se acompañe de un compromiso institucional por mantener la información actualizada, accesible y bien estructurada, y se respeten criterios éticos como la protección de datos y la transparencia en el uso de estas tecnologías.