El urogallo dispondrá de 20 voladeros en su centro de cría de Valsemana en León, con cámaras y seguimiento
El urogallo cantábrico, especie en peligro total de extinción, contará con veinte voladeros de presuelta nuevos en el Centro de Cría de Valsemana, en León, con vegetación interior que reproduce su hábitat natural, y destinados a su aclimatación antes de su puesta en libertad, que contarán con dos cámaras de videovigilancia para monitorizar su comportamiento y evolución.
El Consejo de Gobierno de Castilla y León ha encargado a la empresa pública Tragsa, con un coste de medio millón de euros, esa construcción de voladeros, con un plazo de ejecución de un año.
Se trata de la tercera inyección de fondos europeos, siempre a Tragsa, en año y medio para la ampliación de estas instalaciones en Valsemana, ya que en verano de 2024 se aprobó casi millón de euros también de fondos Next Generation de Europa, para ejecutar los módulos de incubación y cría de este animal, entre la nave almacén y los módulos de incubación y cría, y el pasado mayo 560.000 de euros para módulos de reproducción.
En rueda de prensa posterior al Consejo, el portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, ha detallado este encargo para adecuar una parcela del centro de 478.783 metros cuadrados para la construcción de 20 voladeros de presuelta destinados a alojar y aclimatar a los ejemplares de urogallo al medio natural de forma previa a su puesta en libertad. Esa actuación permitirá mejorar la capacidad y el rendimiento del centro, ya que los voladeros existentes, contiguos a los módulos de cría, resultan actualmente insuficientes.
Las actuaciones previstas incluyen trabajos previos de acondicionamiento y urbanización de la parcela, con la retirada de infraestructuras preexistentes, materiales y vegetación adulta, así como la mejora de los accesos. Asimismo, se dotará a la zona de los servicios necesarios de electricidad, abastecimiento de agua y telecomunicaciones, incluyendo la instalación de fibra óptica reforzada para garantizar la conectividad y la videovigilancia.
El proyecto prevé 20 voladeros de distintas dimensiones, con cerramientos diseñados para proteger a los urogallos tanto de depredadores terrestres como aéreos. Y cada voladero estará equipado con dos cámaras de videovigilancia que permitirán realizar una monitorización continua del comportamiento y evolución de los ejemplares durante la fase de aclimatación.
Además, en el interior de los voladeros se llevará a cabo la plantación de diversas especies arbóreas y arbustivas, como abedules, sauces, álamos, espinos, avellanos y fresnos, con el fin de reproducir el hábitat natural del urogallo. Esta vegetación facilitará la adaptación de las aves al entorno, servirá como fuente de alimento y contribuirá a mejorar las condiciones de éxito en su posterior liberación.
La construcción del Centro de Cría del Urogallo Cantábrico, como medida necesaria para la conservación de la especie, se inició en julio de 2020 en la finca ‘Dehesa de Valsemana’, en el municipio leonés de La Ercina. Posteriormente, en 2023, se procedió a la primera ampliación de las instalaciones con nuevos módulos de reproducción destinados fundamentalmente al estudio de la reproducción artificial.