IU en León, agrupación defensora del ente autonómico

Decimotercera Asamblea de IU Castilla y León, celebrada el 5 de octubre de 2026.

Hoy, una vez leída, y no exhaustivamente, pero sí entrelíneas recordando quienes fueron aquí, su salida en prensa a propósito del momento preelectoral del 29-N, voy a dedicar esta opinión a esta formación política, sobre la que no sigo sus evoluciones autonómicas desde ya hace muchos años, y nada, en el plano nacional desde que falta Anguita, el sano político de profesoral decir, pausado y claro; ¡Sí! El de programa, programa, programa... para sobre ello construir… alianzas o gobernanzas.

Por cierto, en una alocución (charla) dada por el señor Anguita en el Hostal de San Marcos, allá por 1997, creo recordar, acudí con intención de formularle alguna pregunta. Tal coyuntura no se dio, pues no se admitieron preguntas. Previsoramente llevaba escrita una carta preguntando sobre lo leonés, identidad y autonomía, y sin cortapisa alguna se la pude entregar en mano, en la propia mesa. Él nunca me contestó, ni siquiera sé si a los suyos de León les hizo algún comentario o pidió que algo se me comentara. Una nimiedad en política.

Rememoración autonomista

Cuando ya el Estatuto de autonomía nos amenazaba con amarrarnos de por vida a un ente que no deseábamos los leoneses, justo en tal momento y circunstancia, allí estaba IU de León, diciendo que con Castilla había que doblegarse, tratando de empujar insulsamente a los leoneses al martirio. Tan sólo un apunte en su favor, fueron claros, ab initio, aunque insanamente para lo leonés, pasando a permanente su postura de amarre, y coadyubando al consumatum (las palabras latinas añaden fuerza, nada más), y ahí quedaron el dolo, el duelo y el dolor, que ayudaron a infligirnos.

Su postura era de plena intransigencia, la de considerar innegociable para los leoneses el no ir y estar a la cola de Castilla y mucho menos el intento de ir por libres en cuanto autogobierno. De modo que persistieron en su ayuda a echar p’alante con PP y PSOE, la Comunidad que llamaban 'castillaleón'. ¡Un maligno posicionamiento!

Y consumado el Estatuto, para ellos llegaron escasos logros, más allá de algún escaño en el hemiciclo autonómico por alguna otra provincia, ninguno los conseguidos por los leoneses de la formación. Para los leoneses, y en nuestras mentes está, lo que supuso el enganche forzoso, a pesar de la fuerte oposición popular, de ir en comunidad con una facción castellana.

IU se negó a defender la identidad leonesa

Aquí intercalo un pasaje interesante, antes de un somero repaso a algunas frases e intenciones surgidas del Congreso autonómico, donde trataron de decir, pero no de reconocer ningún proceder insano para con los leoneses. Eso sí, intentando no molestar a la facción castellana, al apuntar cosas en busca del voto leonés.

Aludía al pasaje de que fuera reconocida, política y públicamente la identidad leonesa. La Asociación pro Identidad Leonesa, que tuve el honor de coordinar, allá por abril del 2000 presentó a los políticos leoneses, el Acuerdo por la Identidad Leonesa. Un bien elaborado decálogo por David Díez Llamas, desde el seno de la Asociación corroborado compartido… ¡Y defendido!

No sin esfuerzos y demasiados tira y afloja, se consiguió que se prestaran a firmarlo, el PP, y el PSOE leoneses, por supuesto UPL, junto a la negativa rotunda, y repetida me consta, de IU, a ratificarlo. Presentado y bien rubricado en las Cortes autonómicas, se negaron a admitirlo o a considerarlo.

Y llegamos a la actual soflama congresual aparecida en los medios. ¿Qué otra denominación más acertada puedo otorgar a las declaraciones de IU, y menos molesta? Pues intencionadamente no trato de ofender, sí de denunciar.

Echan mano del estribillo que a nada compromete, el de revisar la situación territorial de la provincia de León… claro, dentro del ente, ratificado puño en alto recordando orígenes. Persisten en lo del amarre con Castilla, aunque hace media docena de años que largaron algún suelto, intentando hacer notar que tomaban ciertas cosas de León en consideración. Puede que fuera la primera apertura hacia lo más nimio.

Esos considerandos, admitidos por algunos dirigentes de tal momento, ya los tenía hablados de forma ocasional con ellos, y aunque les costara reconocer, otorgaban de palabra alguna diferenciación leonesa y poco más.

El “Reconocimiento de la diversidad de Castilla y Léon”, es de tan manida condición que a ninguna parte nos lleva. La diversidad, es normal, dada porque son dos los pueblos, leonés uno castellano otro, con diferentes culturas que trataron de unificar en origen, y ahora obvian sin contemplaciones los autonomistas del ente autonómico. Y lo hacen con un descarado centralismos feroz y absorbente. Es más, deberíamos hablar de colonialismo y esquilmación.

“Solidaridad entre territorios” (un plural inexplicado). ¡Qué curioso! Solidaridad que no se ha practicado con los leoneses, tanto si somos considerados en una o en trina condición provincial. !Región leonesa, por cierto nunca abolida pero sí ahogada por el ente autonómico! Ausencia plena de colaboración y más aún de hermandad.

No hay que construir un modelo territorial a partir de lo que se empecinaron en fundir, confundir y amarrar, sino que, tirando de posibilidades constitucionales, romper las cadenas leonesas, las que construyeron los acérrimos con forja indigna, para, sin costes adicionales, por los caminos reconocidos y establecidos, caminar con voluntad política y ciudadana hacia el ¡Lexit!

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