Leny Pellitero, la enfermera leonesa que recorre el mundo con una cámara al cuello: “Me salió la vena aventurera de mi padre”
Leny Pellitero, enfermera jubilada y fotógrafa apasionada, ha recorrido medio mundo con una cámara al cuello. “Me salió la vena aventurera de mi padre. Y la importancia de cuidar me la inculcó mi madre”, cuenta a este medio. Natural de Bercianos del Páramo, estudió en León y desarrolló su carrera profesional en Asturias. Ahora vive a caballo entre el pueblo y Oviedo y expone hasta finales de noviembre parte de su obra en el Centro Leonés de Arte del Instituto Leonés de Cultura (ILC) de la Diputación de León, en la capital leonesa.
Una muestra de 60 imágenes lleva al visitante a recorrer la memoria gráfica de una mujer que se ha abierto camino en la fotografía leonesa. Las instantáneas aparecen agrupadas en tres series: 'Mujeres', 'Sudán del Sur' y 'Cruzándome con lo insólito'. Pero para entender en su plenitud esas imágenes hay que conocer primero a quién está detrás de ellas. Y la historia empieza mucho antes de los viajes internacionales, las exposiciones y los premios. La raíz está en un pueblo del Páramo leonés y en la cámara de su padre.
Su padre tenía una cámara, algo poco habitual para la época y una rareza aún mayor para un pueblo tan pequeño como el suyo. Leny empezó a utilizarla de adolescente para fotografiar a sus hermanos y hacer de “reportera familiar”. De su madre aprendió la importancia de los cuidados: “Eso no se me ha olvidado”. Ambos eran “grandes contadores de historias. Y yo cuento las mías en fotos”.
En 1994 sus dos pasiones se encontraron en una misión de acción humanitaria con Medicus Mundi en Ayacucho, Perú. “Poder tener acceso a la gente, a los medios, dónde viven, cómo viven, todo... Empiezas a ver el mundo de otra manera”. Desde entonces, los viajes, los cuidados y la fotografía quedaron unidos para siempre.
Después llegarían Marruecos, Túnez, Egipto, Eritrea, Etiopía, Benín, Angola, Madagascar, Yemen, Pakistán, Birmania, Vietnam, Camboya, Indonesia, Papúa, México, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Argentina... “He estado en todos los continentes”. Colaboró con el obispo leonés Nicolás Castellanos en Bolivia y con el antropólogo Joan Riera en distintas misiones. En 2012 llegó otro punto de inflexión, un viaje a Camerún con el antropólogo Joan Riera que ella misma identifica como “el año crucial”. Desde entonces, la fotografía ya no ha dejado de acompañarla.
“Cuando estoy fuera voy todo el día con la cámara, es cuando más aprovecho para hacer fotos, porque llevas los ojos más abiertos”, explica. Siempre pensando qué retratar. De la escuela de la fotografía analógica, hoy sigue utilizando una cámara sencilla y sin grandes artificios. Lo importante, para ella, está delante del objetivo. No busca fotografiar desde la distancia, su forma de trabajar pasa por acercarse a las personas, observar y esperar. Capturar no solo los lugares, sino quiénes los habitan y cómo.
Mujeres que llevan la vida 'escrita' en la cara
La primera de las tres series que recibe al visitante es 'Mujeres', un homenaje a las mujeres que Leny se ha ido encontrando a lo largo de sus viajes. Mujeres de distintas edades, países y culturas que aparecen en sus espacios cotidianos, trabajando, viviendo o simplemente mirando a la cámara. Hay, sin embargo, una mirada especial hacia las mujeres mayores, hacia esos rostros que parecen guardar una vida entera y en los que la fotógrafa busca las huellas de todo lo vivido.
“Detrás de cada mujer hay una historia que la convierte en guerrera. Son el motor del mundo”, explica Leny. La selección reúne, sobre todo, mujeres de entornos que ella misma describe como complicados y en las que le interesa precisamente aquello que cuentan sus rostros. “Llevan las señales en la cara de lo que han vivido”, explica. Es una forma de mirar que no se queda únicamente en la imagen, sino que intenta imaginar y rescatar la historia que hay detrás de cada persona.
Su mirada hacia las mujeres también nace de lo que ha visto durante sus viajes. “¿Qué vidas tienen las mujeres en el mundo ahora mismo? Pues durísimas. Durísimas”, asegura. Recuerda especialmente que en muchos lugares las mujeres trabajan más que los hombres y que esa desigualdad no es exclusiva de los países que ha visitado: “Las mujeres trabajan fuera, trabajan en casa y en todos los lados”.
De todo lo que ha observado durante años viajando por distintos continentes nace también una reflexión más política. “Yo pienso que si el mundo en general, salvo excepciones, fuera dirigido por mujeres, todas estas historias de tantas guerras, tanto armamento y tanto... yo pienso que no iba a ser igual”, sostiene. “Siempre hay excepciones, una Margaret Thatcher, pero no sería lo mismo”.
Tres formas de mirar el mundo
'Cruzándome con lo insólito' cambia completamente el registro. Son encuentros fugaces, situaciones inesperadas y detalles que aparecen delante del objetivo y que quizá solo duran un instante. “Esta colección es un viaje a través de encuentros fugaces que contienen la poesía de lo efímero, la captura del instante justo antes de desaparecer”, explica la fotógrafa en la propia exposición.
Son esas fotografías que o te detienes un segundo o se te pasan. Una mirada, una escena cotidiana, una composición casual o algo sencillamente extraño que Leny encontró en alguno de sus viajes. La cámara funciona aquí como una herramienta para atrapar aquello que normalmente se escapa.
La tercera serie, 'Sudán del Sur', lleva al visitante hasta el viaje que realizó en 2020 a uno de los países más jóvenes del mundo. Las imágenes se acercan a distintas etnias, entre ellas los Mundari, una comunidad seminómada cuya vida gira alrededor de sus vacas watusi. Leny retrata sus rituales, sus costumbres, sus cuerpos y su relación con los animales y con el territorio.
La propia fotógrafa define esta parte de la muestra como una aproximación a la “poderosa diversidad étnica” de Sudán del Sur. En sus fotografías aparecen también los Dinka y los Larín, sus formas de vida, las escarificaciones corporales, las aldeas, las luchas y las danzas. Tres series, tres maneras diferentes de mirar a las mujeres, a lo inesperado y a otras formas de entender y habitar el mundo.
La fotografía como refugio
Si hay algo que atraviesa toda la exposición es la relación que Leny tiene con la fotografía. No es solo una herramienta para documentar sus viajes. También ha sido, especialmente en los últimos años, cobijo.
La aventura, a veces, también tiene un precio. Después de regresar de Sudán llegó a estar ingresada 15 días por paludismo y en Papúa, en 2024, una caída en plena selva le dejó varias costillas rotas. Después llegó una larga temporada de cansancio y pruebas médicas por una dolencia que los especialistas nunca llegaron a determinar. “Llegué agotadísima”, recuerda. Durante meses dejó de mirar destinos y de pensar en nuevos viajes.
“Es mi pasión la fotografía y estos casi dos años ha sido mi refugio. Se me pasa el tiempo que no me entero, y es tiempo de calidad. Te cansas de leer, de ver la tele, pero procesando se me pasa el tiempo volando”, cuenta. En los últimos meses, las ganas han vuelto. “Hay un viaje que me llama la atención que es ir a Nigeria. Todavía está en el aire, pero ya estoy mirando cosas”, adelanta.
'Leny Pellitero: memoria gráfica' puede visitarse hasta el 22 de noviembre en la primera planta del Centro Leonés de Arte, en la avenida Independencia, 18, de León. La entrada es gratuita. El horario es de martes a viernes, de 17.00 a 20.00 horas; sábados, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00; y domingos y festivos, de 11.00 a 14.00 horas. También pueden solicitarse visitas guiadas para grupos y escolares en el teléfono 987 262423.