Claustros docentes y Gaza

Una bandera Palestina.

Como a tanta gente, lo que está pasando en Gaza me aterroriza, pero… ¿Y lo que ocurre a mi alrededor? También. Me aterroriza ver cómo en varios claustros docentes, por instrucción de inspección, prohíben que los centros educativos como institución se adscriban al manifiesto que condena el genocidio promovido por Marea Palestina León. La Educación contra el genocidio. Ideología, dicen. Derechos humanos, contestamos. Las cifras escalofriantes no son fruto de lo que muchos profesores pensamos, son datos fehacientes. Este curso, no asistirán a clase los más de 18.000 menores asesinados ni tampoco aquellos mutilados, hambrientos y desamparados. ¿Dónde hallarán el consuelo ante todo lo vivido? ¿Dónde encontrarán una mano amiga? ¿Dónde podrán continuar con su aprendizaje?

No es que se me parta el corazón, es que se me despedaza como si una de aquellas bombas cuya dimensión destructiva no logro ni imaginar hubiese sido detonada a mi lado. ¿Es adoctrinar explicar la muerte violenta de tantos civiles? ¿Podemos tener problemas por contar al alumnado qué está pasando más allá de nuestras fronteras? Hay quienes se justifican acusándonos de defender el terrorismo de Hamas. Y '¡NO!' es un 'NO' rotundo, en mayúsculas y con exclamaciones. Condenamos todo tipo de violencia sin distinción. ¿Es, entonces, un delito adscribirse a dicho manifiesto? A mí (y seguramente a muchos de mis compañeros) me parece un crimen no mostrar a las nuevas generaciones, quienes tal vez puedan cambiar el mundo, qué sucede en Palestina. Quizá, así, aprendan el significado de conceptos como desgarrador, desolador, terrible, injusto, cruel, violento, triste o así con un sinfín de adjetivos adecuados para describir la masacre.

Si ni siquiera como docentes podemos transmitir hechos objetivos porque se nos tacha de radicales, extremistas e incluso terroristas... ¿Cómo vamos a acabar con la barbarie?

Etiquetas
stats