El Prerrománico Leonés: el arte sacro del Reino de León que llama erróneamente 'mozárabe' la Historia del Arte española

Templos y elementos del Prerrománico Leonés.

Jesús María López de Uribe

Si hay un término que la mayoría de historiadores del arte consideran poco adecuado para definir un movimiento arquitectónico histórico de la península ibérica es el 'mozárabe'. Tradicionalmente ha sido un cajón desastre, un totum revolutum para definir el arte andalusí proveniente, supuestamente, de los emigrados cristianos del emirato omeya. Un término muy conocido en la generalidad, pero realmente desgraciado para esta particularidad.

Una definición tradicional historiográfica que en la arquitectura, incluye tantas edificaciones de tantos estilos distintos que se ha convertido en un pandemonium de cualquier cosa, y, pese a los múltiples intentos de sustituir ese término –el último intento hace un cuarto de siglo fue el poco exitoso término 'Arquitectura de Repoblación' propuesto por Isidro Bango Torviso–, todavía resulta muy poco adecuado para definir la arquitectura sacra del Reino de León entre los siglos IX y XI, ya que la opaca de tal forma que pareciera que es intencionado para no mencionar en la Historia del Arte los avances arquitectónicos y culturales de la Corona Leonesa, defensora del Rito Hispánico antes del cisma herético provocado por Roma en torno al año Mil.

Puede parecer exagerado o fuera de lugar la última afirmación, pero una anécdota del historiador vallisoletano Artemio Martínez, coordinador del libro El Prerrománico Leonés –presentado en León el miércoles pasado– deja claro que si 'no es tan así, algo de eso hay' al contar en su texto a modo de prólogo (en el primer párrafo) la desgraciada anécdota de que el libro ha tardado más de diez años en publicarse. Explica que cuando estaba en proceso de producción el editor “censuró tres artículos”, precisamente que se referían al término 'Prerrománico Leonés' y por ello tuveo que “desistir de publicarlo”; y cuando requirió una explicación se encontró con que se negaban a publicarlos “por considerarlos leonesistas, mezclando un asunto político que nada tiene que ver con el rigor histórico de esta investigación”. Preguntado por cuál editorial fue la responsable de esa eliminación de artículos por su cuenta y sin avisar de nada al coordinador de la obra, el erudito defensor del término prefirió decir el pecado y no el pecador. Pero sí indicó que estaba ubicada... en Valladolid.

“Y lo critica un vallisoletano”, remacha. Este es un gravoso ejemplo de cuántas veces el Reino de León es menospreciado en la historiografía española y las consecuencias que tiene sobre el conocimiento adecuado de al menos tres siglos de la Historia de la Hispania Medieval. Si no cinco, ya que la Historia del reino de los Astures –el mismo que el leonés, sólo que cambia de sede de Oviedo a León–, se salta prácticamente de Pelayo en 718 a la mal llamada unión con Fernando el Santo. Una deliberada ocultación del verdadero Juego de Tronos Hispánico de la Monarquía Asturleonesa que se salda con algunas alusiones a Alfonso II, para saltar siglos hacia Alfonso VI con la intención dudar de su honor en una Jura de Santa Gadea sobre la muerte en Zamora de su hermano Sancho que jamás existió, y, de vez en cuando, y con suerte, a Alfonso VII para llamarlo 'de Castilla', cuando ni él ni su madre Urraca se intitulaban con ese reino menor y él se coronó Emperador en León... y no en Burgos si hubiera sido el reino castellano primario. Todo esto lleva o a negar que el Reino de León tuviera ningún avance, y por tanto apartarlo de la Historia, o a perpetuar legendariamente con conclusiones erradas de que Castilla lo inventó todo... y sobre todo... todo lo que correspondía a la Corte Legionense.

Hasta llegar al punto, increíblemente, de que la Ley Perpetua de Ávila de los Comuneros (que ni fue ley ni se aprobó) se considere por la historiografía española –de forma inadecuadamente presentista– la 'primera Constitución de España', ignorando estruendosamente el Fuero de León de la época del Prerrománico Leonés (1017) y los Decreta de Alfonso IX de las Cortes de 1188, pese a ser este último Memoria del Mundo por ser '“el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo” y definirse en el mismo texto como 'Constitutio' (en su concepto medieval, que tiene el significado de conjunto de leyes). La cuestión llega a tan desgraciado punto de distorsión que en 2020 la Diputación y el Obispado de Zamora definió la iglesia de La Hiniesta como “arte puramente castellano”, cuando su propia declaración de Monumento Nacional la define específicamente como Gótico Leonés.

El uso del término 'mozárabe' para 'ocultar' la arquitectura del Reino de León

Así las cosas (hay muchos más ejemplos de 'castellanizar' todo lo leonés pero este artículo se eternizaría y desviaría demasiado de su motivo principal), un historiador del Arte como Artemio Martínez Tejera, que defiende “que hay que decir la verdad se sea de donde uno sea”, no cejó en su empeño y terminó encontrando en Javier Callado un aliado perfecto para intentar desarrollar con toda la rigurosidad del mundo un discurso historiográfico impecable que defienda que el uso del término mozárabe en la arquitectura leonesa anterior al románico del siglo XI es “tremendamente erróneo y fuera de lugar”.

Callado se propuso trabajar por promocionar el término más adecuado: 'Prerrománico Leonés', como demuestra esta entrevista reportajeada en ILEÓN en la que comentaba cómo habían sido los primeros años de la Asociación Ibérica de Amigos del Prerrománico Leonés (Aiprele). El objetivo de esta agrupación cultural, en la que participan historiadores y arqueólogos como Emilio Campomanes (que también es autor de un artículo en el libro en defensa de la arqueología medieval), es poner en valor un período que abarca entre los años 900 y 1100, que “está muy descuidado en la historia de España” según el presidente de la misma.

Creada antes de la pandemia, en el año 2019, tiene 140 socios que han contribuido a publicar el libro “sin censuras” que no logró salir adelante en 2010 con el título de El Prerrrománico Leonés: Arte en el Reino de León (910-1037), que se presentó este miércoles pasado en el Auditorio del Ayuntamiento de León que, junto a la Diputación Provincial, ha colaborado en que salga adelante pese a todas las dificultades que se le han puesto al término para evitar que tenga el éxito lógico que se merece descartando el inexacto de mozárabe.

Una obra “editada con mimo por el sello de El Búho Viajero [la editorial de los fotógrafos etnográficos Miguel Sánchez y Puri Lozano] ilustrada con imágenes, mapas y gráficos de gran calidad. En ella se pretende explicar ”cómo los Reyes de León crearon un arte propio que hiciese su poder y su alcance reconocible e identificable a lo largo y ancho de los territorios que gobernaban“. Un monográfico más que necesario de artículos académicos de 13 especialistas en materia histórica de varios campos que ”con un enfoque académico y riguroso, sin perder el afán didáctico con un lenguaje cercano al público en general, describe ese arte a la luz de las circunstancias políticas, sociales y culturales del momento“.

¿Pero qué se define como Prerrománico Leonés?

Este Prerrománico Leonés podría verse como una continuación del Prerrománico Asturiano (aunque sus estilos artísticos y arquitectónicos difieran en demasía para ser comparativamente iguales) en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica. Algo que casa con la propia continuidad del solar astur hacia el Duero tras el traslado a León de la Corte de la monarquía asturleonesa a finales del siglo IX y su consolidación como la sede de la misma a partir de los inicios del X, fechado por la historiografía (ávida de años clave en sus clasificaciones para estratificar el estudio del pasado) en el año 910. Es decir, que es arte del mismo ente político evolucionado un siglo posterior y anterior a la llegada del Románico, por lo que se les puede llamar similar (prerrománico), pero cambiando el gentilicio por su posición geográfica sin ser exactamente el mismo estilo arquitectónico.

¿Pero a qué se está refiriendo exactamente este último trabajo coral? La propia reseña lo resume:

El 'arte Prerrománico Leonés o arte Prerrománico del Reino de León', desarrollado entre los reinados de García I y Vermudo III (910-1037), constituye una de las manifestaciones culturales más originales y fascinantes de la Alta Edad Media en el occidente europeo.

Estéticamente, este arte destaca por ser una encrucijada de influencias. Combina de forma magistral la tradición constructiva hispana previa (tanto goda como asturiana) con aportaciones estéticas y técnicas del mundo musulmán traídas por los dimmíes que huían de al-Ándalus. El resultado es una arquitectura única de iglesias (mayoritariamente monásticas) al servicio de la liturgia hispánica, caracterizada por el uso del arco de herradura califal, con un cerramiento muy acusado, alfices y frisos de esquinilla decorativos y el uso de bóvedas gallonadas.

La iluminación caligráfica (los llamados Beatos) y las artes suntuarias también alcanzaron cimas extraordinarias en los edificios de la zona, dejando códices miniados de una expresividad visual inigualable. El prerrománico leonés no fue un mero arte de transición; fue el lenguaje propio de una frontera viva, y la última manifestación genuinamente hispánica antes de la llegada del románico.

Es decir, se refiere a los edificios construidos durante la primacía leonesa de la monarquía astur, antes de que cayera en combate su último rey (Vermudo III) y la dinastía navarra introdujera el rito romano para sustituir al hispánico-visigodo anterior, con lo que se necesitó reformular toda la iconografía y arquitectura sacra en una demostración de poder político y religioso que rompiera con lo anterior; que era significativamente distinto. Este proceso se produjo con la introducción del llamado (posteriormente) estilo románico a partir de que Fernando I impusiera su poder masculinno a la última reina heredera de la dinastía asturiana –y hermana del joven rey muerto en la batalla de Tamarón–, Sancha.

¿Y cuáles son los templos del Prerrománico Leonés?

Para determinar cuáles serían los edificios objeto de este estudio, éste empieza con un artículo del profesor de la Universidad de Gotinga Achim Arbeiter que ofrece una sucinta lista como ejemplo: “Hablamos de construcciones como San Miguel de Escalada (León) y San Cebrián de Mazote (Valladolid); pero también nos referimos a templos como Santiago de Peñalba (León), Santa María de Lebeña (Cantabria) y San Miguel de Celanova (Ourense), por enumerar tan solo las arquitecturas más emblemáticas”.

El alemán, uno de los mayores expertos en el arte de la Alta Edad Media hispánica, apunta seguidamente que “con esto queda claro, al mismo tiempo, que rebasaremos ampliamente el ámbito de esa `'meseta casi interminable' [...] para visitar escenarios bien distintos: la escarpada Cordillera Norte tanto como la Galicia nublada y húmeda. En realidad, mucho más allá de la actual provincia de León o de las tres actuales provincias leonesas, son todas las regiones aludidas, y también el tercio norte de lo que hoy es Portugal, lo que configura el mapa del antiguo reino de León”.

Lo que diferencia a estas construcciones del Prerrománico Asturiano es que en las de la parte sur de la Cordillera Cantábrica, por ejemplo, el uso del Arco de Herradura es común, mientras que en el norteño es bastante escaso (se ven algunos en tiempos de Alfonso III, que es el monarca que traslada en realidad la corte y su judicatura a León capital a mitad del siglo IX y que algunos historiadores consideran el inicio político del Regnum Legionense, casi medio siglo antes de que sus hijos se rebelaran contra él y se repartieran su corona bajo la primacía de la sede regia de García I en 910), sino más bien testimonial.

¿Esto significa que son arcos de origen islámico? No necesariamente, ya que está demostrado que los romanos usaban este arco ultrapasado (de origen persa sasánida) y también los visigodos (aunque un poco menos exagerado); con lo cual, si bien es cierto que canteros y constructores de Al Ándalus pudieron influir en su uso transportando esta moda arquitectónica al más potente reino cristiano, tampoco se puede ratificar que fueran cristianos dimníes o musulmanes cristianizados los maestros que decidieran incorporarlo a los templos Prerrománicos Leoneses.

Artemio Martínez, en su artículo en la obra que nos ocupa, apuntala que no cuadra la versión simplificada del 'estilo mozárabe' de forma bastante clara: “Desde un primer momento, la hipótesis de la 'mozarabización' del Reino de León a partir de la masiva afluencia (repoblación) de comunidades monásticas resultó insuficiente y contradictoria para explicar el 'orientalismo' artístico (para unos de origen 'bizantino'), para otros de origen 'omeya' de estos edificios del Reino de León (Yiliquilla en las fuentes árabes)”.

Es decir, que bien pudo ser una reminiscencia del arte visigodo –en un momento en que la monarquía asturleonesa buscaba reafirmarse con la ideología goticista, la de la Recuperatio (el término de la época para lo que hoy llamamos, también últimamente con polémica, Reconquista) del reino visigodo de Toledo en Hispania–, el simbolismo que se buscaba en estas construcciones. Algo que, aparentemente podría chocar con que los musulmanes andalusíes lo utilizaban también profusamente y que, por tanto, era la construcción habitual de la época y se impuso a la cristiana. Pero eso olvida que los propios conquistadores árabes dieron preponderancia a este arco para asimilar el poderío persa... y el poder visigótico, ya que el propio hijo de Muza (Abdelaziz) se casó con Egilona, la mujer de Rodrigo, y se autoproclamó 'Rey de los Visigodos'. Y tanto los valíes (gobernantes provinciales) como los emires (una especie de reyes musulmanes), como los califas (una especie de emperador islámico) de Al Ándalus usaban los símbolos de poder como propaganda.

[CURIOSIDAD PROTOCOLARIA: Un ejemplo claro de cómo funciona la propaganda política del poder, pero poco conocido –y aunque anacrónico al tiempo tardoantiguo o alto medieval de que estamos hablando muy explicativo–, es que Mehmed II se autoproclamó Kayser-i-Rûm (César de los Romanos) cuando conquistó Constantinopla en 1453, con lo cual se produce una cuestión protocolaria muy interesante sobre el fin del Imperio Romano (que no es en 476, ya que el último emperador de Occidente fue Julio Nepote que falleció en 480 y el mal llamado Imperio Bizantino era el Imperio Romano de Oriente, que luego con Justiniano tuvo una expansión que llegó hasta la península ibérica con la provincia de Spania hasta 630 después de Cristo), ya que si los sultanes del Imperio Otomano tenían, por conquista, el título de emperador romano... éste no desapareció realmente hasta 1923 cuando fueron depuestos]

Y como las técnicas constructivas andalusíes eran más avanzadas que las de los reinos cristianos simplemente porque había más dinero en la Hispaniya islámica para formar a los constructores, lo lógico es que fueran las más preponderantes al contar con maestros del Sur de España, ya fueran cristianos sometidos o musulmanes convertidos que habían escapado al Norte. Una cosa es el saber tecnológico usado para que se sostenga con elegancia el tejado de un edificio aprovechando para decorar el intrior y otra la intención simbólica que muestra la decisión arquitectónica tomada.

Los constructores del siglo X no pudieron ser 'mozárabes'

Otra de las cuestiones que hay que desmitificar es que los constructores de estos templos del Noroeste Hispánico del siglo X (la zona geográfica llamada Gallaecia desde los romanos) fueran mozárabes. Hay varias cuestiones lógicas que lo desmentirían. En primer lugar si no se puede determinar de qué extracción social y religiosa procedían los maestros constructores, y un cantero musulmán convertido es lo que se define hoy como propio del Mudéjar (otro estilo arquitectónico posterior) se observa que el término en sí es problemático.

El historiador del Arte Gerardo Boto Varela –que fue uno de los comisarios de la Exposición Temporal 'Reina Ella' sobre la primera monarca total de la Europa Cristiana Occidental Urraca I de León– lo tiene también bastante claro: “No es sostenible argüir que el arte Prerrománico Leonés resultó solo de la importación de puntuales fórmulas andalusíes –según el análisis taxonómico que avanzó Lampérez y tipificó Gómez-Moreno– acarreadas por irredentos monjes cordobeses. Esta explicación pretendía que aquel arte fue creado por manos cristianas con atavíos monásticos. Sin embargo, no puede acreditarse la existencia de un arte creado —específica y segregadamente— por los mozárabes (término empleado en documentos monásticos leoneses sólo desde 1022-1024). Al contrario, las lógicas institucionales y laborales permiten suponer que una variedad de agentes sociales y culturales —no exclusivamente monásticos— participaron en la ejecución de edificios cristianos con apariencia andalusí”.

Y lo reitera “de otro modo” Boto: “Lejos de ser creadores, los dimmíes —monjes y laicos— fueron transmisores de saberes técnicos y estéticos, que reformularon junto a otros actores del reino, en un proceso sincrético que Martínez Tejera ha denominado con acierto Arte de Fusión”. Previamente a estas consideraciones el profesor de la Universidad de Gerona apuntaba ya que Susana Calvo Capilla defiende que “que en al-Ándalus la colaboración manual e intelectual entre autores agarenos y cristianos cuajó en obras de patrocinio califal. Este mismo fenómeno de cooperación fue el que se trasladó al reino de León bajo la protección y auspicio de sus monarcas”.

Pero es que Artemio Martínez da otra clave: “No existía en la época de la construcción de estos templos el término mozárabe para definir a los cristianos bajo el poder musulmán, sino que se denominaban dimníes”. Esa palabra aparece por primera vez en documentos andalusíes de un siglo posterior. La estudiosa Jerrilynn Dodds, del Sarah Lawrence College (que no participa en el libro), confirma en un artículo académico el problema de usar el concepto de mozarabía en el siglo X por su claro anacronismo. Si no los llamaban así entonces (y en los textos cristianos “no aparece tampoco el término en documentos en latín a partir de los siglos XI y XII, en particular, en fueros”, según ella) , mal se puede determinar que el arte que creaban (si es que eran cristianos emigrados de Al-Ándalus) se pueda definir con ese nombre.

En un uso de la Historia con Lógica, si no está claro si eran cristianos andalusíes, musulmanes convertidos y, para colmo, el término no se usó en los documentos califales y cristianos hasta un siglo después... el término debería ser descartado por inexacto al no ser riguroso con la realidad de su tiempo.

¿Pero por qué no sirve 'mozárabe' en arquitectura y hay que descartar el término si se ha dicho así toda la vida?

Una de las cuestiones más polémicas de erradicar el término 'mozárabe' para definir este arte Prerrománico del Reino de León es que la gente protesta porque así lo ha aprendido y lo ha estudiado en todos los libros de texto. La gente común se enfada con por esa manía de los historiadores de revisarlo todo. Un 'Me cambian la Historia' que suele emitirse en negativo cuando el estudio histórico que va avanzando reconfigura algunos términos muy populares pero poco afortunados como es el caso; pero que no se menciona por parte del público en general cuando esta transformación les gusta porque es en positivo, como ocurre con el nuevo hispanismo preponderante.

Lo que ocurre son dos cosas: que lo poco que estudiaron muchos de Historia fue en el colegio o el instituto fue un sucinto resumen del pasado hace muchísimos años (en ocasiones más de medio siglo) y mientras tanto los historiadores han seguido investigando y descubriendo nuevas pruebas y estudiado mucha más documentación de la que se podía en el siglo pasado al poder acceder a estudios académicos del extranjero gracias a internet y poder interiorizar otros puntos de vista sobre los hechos de la Antigüedad.

Esta situación se produjo durante la conferencia en la que se presentó el libro del Prerrománico Leonés, ante una pregunta de un asistente. Y el propio Artemio Martínez respondió claramente que el término era inadecuado ya no sólo porque el propio Gómez-Moreno “no tuviera nada claro que fuera el adecuado” sino porque los propios historiadores españoles han intentado cambiarlo en multitud de ocasiones.

Debate historiográfico dejar de usar una definición imprecisa

Pero aún se podría decir que el término mozárabe es una muleta aparentemente útil para definir este estilo arquitectónico del siglo X, como ocurre con 'Reconquista'. La diferencia es que mientras el segundo (pese a ser un vocablo dieciochesco porque en la Edad Media Hispánica se hablaba de Recuperatio del Reino Visigodo) es muy difícil de definir con otras palabras y termina resultando ser el más adecuado en la mente historiográfica española para definir aquella época de avance cristiano ante los musulmanes, el de la arquitectura mozárabe lleva seis o siete definiciones sin consenso ni éxito.

Gerardo Boto reflexiona sobre esto último en un párrafo muy atinado en su artículo del libro: “No existió una acción histórica y artística atribuible en exclusiva ni en precedencia a los monjes cristianos llegados desde Spania. El sintagma nominal 'arte mozárabe', invención historiográfica del siglo XIX, se puede seguir usando de modo convencional, como con arte gótico, sin que nos lleve a pensar que los godos edificaron la Sainte-Chapelle; o podemos ser rigurosos y simplemente desdeñarlo”.

Pero la puntilla definitiva a la arquitectura de mozarabía es finalmente, el reconocimiento de que el término 'arquitectura mozárabe' en sí es tan endeble que ya dudaba de su precisión el que lo hizo famoso a finales del siglo XIX: Manuel Gómez-Moreno.

El padre de la arqueología española, al recopilar los escritos del fallecido orientalista Francisco Javier Simonet, ya exponía que no le parecía la mejor definición para esa arquitectura; pero como suele ocurrir en la historiografía, a falta de un término mejor (que no lograba definir) terminó haciéndose famoso y entró en la psique española con fuerza... y así en los libros de texto San Miguel de Escalada es 'la joya del mozárabe español'... cuando es Prerrománico Leonés.

Y es complicado cambiar eso cuando uno lo ha estudiado de pequeño porque es la foto que todos han visto como ejemplo de ese estilo arquitectónico tan peculiar como hermoso.

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