El Museo Nacional de Altamira publica la segunda ilustración de la leonesa Esperanza Martín sobre la primavera
Qué mejor para celebrar la primavera que 'el despertar de la vida'. Y qué mejor que mostrar la vida de los humanos de la prehistoria que en esta estación en la que todo brota, que el momento feliz de un parto que sale bien.
Esto es lo que la arqueóloga e ilustradora leonesa ha realizado para la segunda imagen del programa de divulgación colectivo del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, que inició en febrero pasado con una estampa del invierno en el mundo de los creadores de las pinturas rupestres más famosas de toda España. Todavía le quedan dos más, verano y otoño, para completar su participación en el proyecto.
“Esta ilustración corresponde al programa 'Redibujando Altamira: más allá del relato único', que tiene como objetivo reformular el discurso sobre el Paleolítico mediante la generación de ilustraciones científicas en clave de género, fomentando la visibilización de todas las personas de las sociedades paleolíticas y de todas las actividades tradicionalmente invisibilizadas”, explican desde el Centro de Interpretación de la Cueva de Altamira en Cantabria. “La ilustración, como todas las del proyecto, sigue los ritmos de la naturaleza y en este caso nos encontramos en un instante de una primavera en el Paleolítico superior, cuando habitábamos Altamira, hace miles de años”, continúan.
“La escena gira en torno a uno de los momentos fundamentales en la existencia de toda persona, el nacimiento, el momento de acoger una nueva vida, un instante que seguramente supondría un momento de júbilo, de continuidad del grupo, un elemento de cohesión, y donde las mujeres y el saber acumulado de la experiencia jugaban un papel central. Elegimos este tema debido a la escasez de representaciones sobre el momento preciso del alumbramiento de un nuevo integrante del grupo. Hasta esta ilustración de Esperanza Martín, no contábamos con una escena tan explícita de un parto sapiens del Paleolítico superior”, aseguran.
La alegría por una nueva vida
Esperanza Martín define su creación respecto a una anécdota personal cuando estuvo ingresada en la sección de maternidad de un hospital, pero por otra dolencia. El que no hubiera camas suficientes en otras plantas le llevó a estar viendo pasar a un montón de embarazadas parteras y sus familias durante meses. “Lo que yo quise representar a título personal tiene que ver conlo que ví allí, durante no me acuerdo cuántos meses fue estuve ahí ingresada viendo cómo parían las mujeres y tal; y recuerdo que lo que más se veía era a las familias abrazándose, llorando. La alegría era una cosa absolutamente general y la emoción habitualmente llevaba a la gente al paroxismo”. Y así la ilustración, que se puede ver completa aquí abajo, muestra precisamente el momento en que se comprueba que el bebé y la madre están bien y los habitantes de Altamira, precisamente, lo celebran como los humanos que eran, por muy antiguos que fueran.
También en sus redes sociales el Centro de Interpretación de Altamira reflexiona sobre la imagen para animar a los ciudadanos a mandar microrrelatos basados en la ilustración de Esperanza Martín. “La primavera trae nueva vida: nuevas plantas, animales… y personas. En el Paleolítico vivíamos en grupos tan pequeños que el nacimiento de un nuevo miembro sería todo un acontecimiento. Además, en los tiempos de Altamira el parto podía ser muy peligroso. Por eso podemos imaginarnos que, una vez terminado y con la madre y la criatura sanas, sería un momento de alivio, emoción y felicidad para todo el grupo”. Merece la pena leer los que se han enviado en los comentarios de esta entrada en el Facebook del museo nacional en Cantabria.
La arqueóloga destaca sobre todo ya no sólo la composición de la ilustración, que con mucha elegancia transmite el momento del parto sin ambages (hace no mucho tiempo se veían a padres grabando en vídeo el momento del parto en el hospital sin que pasara nada). También el transmitir “la ilusión de una nueva vida”. “Lo que quería representar era precisamente eso valorando todo lo que Antonio y Lucía me habían transmitido, pues trasladarlo a un momento del del paleolítico, cuando realmente las familias no eran como las concebimos a a día de hoy y la llegada a de un nuevo miembro a la comunidad tenía que ser pues un hito, ¿no? En su historia, en la historia y en la actualidad lo es; el parto es algo muy duro para la madre, preocupante para la familia y si todo sale bien, maravilloso. En toda la historia de la tribu humana”.