El Castillo de Villapadierna sale de la Lista Roja del patrimonio en riesgo 17 años después

El Castillo de Villapadierna, en el municipio de Cubillas de Rueda, considerado Bien de Interés Cultural (BIC), ha abandonado este jueves la Lista Roja de Patrimonio en riesgo que elabora Hispania Nostra después de diecisiete años en el punto de mira.
Esta fortaleza bajomedieval, situada cerca de la iglesia principal, entró el 16 diciembre de 2007 a formar parte de este censo que elabora la asociación con el fin de dar a conocer, sensibilizar y actuar sobre los elementos patrimoniales del territorio español en riesgo de desaparición.
Y lo hizo por su “degradación progresiva”, situación que llevó en el año 2003 a que los vecinos del pueblo, junto con miembros de Promonumenta y la asociación cultural deportiva Castillo de Villapadierna, procedieron a la limpieza de la vegetación que lo invadía.
Este pequeño castillo de estilo gótico fue mandado construir por orden de Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla, que había recibido la villa de manos de Juan II en 1431. Pasó a la Casa de Alba por el matrimonio de doña María Enríquez, hija del Almirante de Castilla, con el primer duque de Alba.
A finales del siglo XVIII pertenecía a la marquesa de Villafranca, quien en 1797 firmó un documento en el que autorizaba al vecindario a colocar en su torre las campanas de la parroquia por “hallarse de inmediato a la capilla que ha construido en la referida villa”.
Está formado por una torre de planta cuadrada rodeada por un doble recinto. La barrera exterior se encuentra semiderruída y muy desgastada en los tramos conservados. Mejor estado de conservación presenta la torre central, en cuya parte superior se abren ventanas de amplia flecha. La muralla y los muros interiores y la torre se ejecutaron en cal y canto, ante la falta de piedra de talla en la zona.
Si bien todos los ángulos, las jambas de las aspilleras, troneras, portón y poternas se construyeron con sillares de granito tallado de buena factura; estaba almenado en todo su contorno y rodeado por un foso de agua.
Tanto la muralla exterior como la torre y su primitiva construcción se pueden datar del siglo XV, mientras que la torre sufrió en el XVIII obras que la convirtieron en campanario parroquial.
Recuperación
La Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León aprobó hace algo menos de un año el proyecto para continuar con su restauración tras completar las obras llevadas a cabo en una primera fase para dotarlo de una nueva cubierta y reparar los muros, cerca y torre de la fortaleza tras surgir en su día dudas sobre la titularidad del edificio.
En una primera etapa se realizaron trabajos en la torre central con la rehabilitación integral y la colocación de una cúpula de cobre y madera; mientras que, dentro de la torre, de casi 20 metros, se retiraron 180 metros cúbicos de tierra con lo que se recuperaron varios metros de altura.