La plataforma contra la planta de lodos de Piedralba censura la “pasividad” de los alcaldes afectados

La Plataforma Lodos No, el frente de oposición a la implantación de una planta de tratamiento de residuos de este tipo procedentes de depuradoras en Piedralba (Santiago Millas), ha cargado contra la “pasividad” de los alcaldes de los municipios del entorno, una postura que contraponen a la “voluntad férrea” de la junta vecinal de la citada localidad. El Gobierno autonómico aprobó a finales de 2025 una prórroga de dos años del informe ambiental existente, lo que amplía el margen para que la empresa promotora, Ecokompost S.L (antes de Reciclados Astorga), cree la infraestructura de compostaje anexa a la ya existente de reciclados.

“La ausencia de alegaciones, recursos o posicionamientos públicos contundentes supone, en la práctica, una renuncia a defender los intereses de la población. Los proyectos de este tipo generan impactos ambientales, paisajísticos, todo ello con consecuencias en la salud, que no pueden ser ignorados: aumento del tráfico pesado, malos olores, riesgos para los acuíferos y una degradación progresiva del entorno rural y natural”, expone la Plataforma Lodos No, que ha adoptado diferentes fórmulas reivindicativas, incluso a pie de calle un día de vinos por el centro de Astorga el pasado mes de octubre.

Tras lamentar que los alcaldes de la zona no hayan mostrado “una oposición clara y firme” a la iniciativa, la agrupación subraya que “esta actitud pasiva, lejos de ser neutral, tiene consecuencias reales y negativas para los vecinos y para el territorio que gobiernan”. En sentido contrario, alaba la postura de la Junta Vecinal de Piedralba: “Con sus escasos medios, pero una voluntad férrea, continúa desplegando todos los esfuerzos legales y sociales a su alcance para frenar este atropello. A través de la movilización ciudadana, la presentación de numerosas alegaciones y el uso de las vías jurídicas disponibles, los vecinos están asumiendo una responsabilidad que debería ser compartida por sus representantes municipales”.

Y es que “cuando los alcaldes no ejercen su papel de oposición o vigilancia ante infraestructuras potencialmente dañinas, se rompe la confianza ciudadana y se debilita la democracia local”, señala la plataforma para sentenciar que “el territorio no es un espacio vacío ni un lugar de sacrificio”. “Es un bien común”, concluye, “que requiere protección, planificación responsable y valentía política. La pasividad también es una forma de decisión, y en este caso, es una decisión que perjudica a quienes viven y cuidan este entorno cada día”.