Stop Incendios del Noroeste exige “no intensificar el negocio privado sobre las cenizas de la catástrofe”

Incendio forestal de este verano, archivo.

Agencia ICAL

Stop Incendios del Noroeste reclamó hoy “soluciones para prevenir nuevos incendios y no intensificar el negocio privado sobre las cenizas de la catástrofe”. El colectivo denunció que la normativa sobre la materia recién aprobada “abre la puerta a la especulación forestal y energética en Castilla y León y en todo el país”.

El pasado 29 de agosto y el 5 de septiembre de 2025, señalan en un comunicado, el Gobierno central y la Junta publicaron de forma casi simultánea una batería de normas destinadas “a la prevención, vigilancia, extinción y recuperación frente a los incendios forestales”. Sin embargo, apuntan, lejos de situar la biodiversidad, el agua, los suelos y la población rural en el centro de las políticas, los textos legales analizados revelan una preocupante deriva: la conversión de los montes incendiados en cantera de biomasa y negocio energético.

Afirma que estas disposiciones, publicadas casi a la vez, “configuran un nuevo andamiaje normativo que normaliza la movilización masiva de biomasa y facilita redes de calor y macroproyectos energéticos, sin establecer frenos a la especulación ni garantías ambientales reales” y ninguno de los textos incorpora la veda histórica que debe recaer sobre los montes incendiados para evitar su explotación inmediata.

Vecinos y ayuntamientos, señalan, han quedado al margen y no hay indicadores obligatorios sobre especies, agua o paisaje y ni se menciona el riesgo de desertificación y pérdida de cauces post-incendio. Tampoco se refuerzan, dicen, las figuras de protección comunitaria ni la vigilancia social de los montes y se prioriza la biomasa industrial frente a modelos locales, de pequeña escala y bajo impacto. “Ninguna norma establece umbrales de extracción o movilización, abriendo la puerta a un aprovechamiento abusivo”, resaltan.

Las nuevas normas, a su juicio, dibujan “un relato oficial de modernización y eficiencia, pero la realidad es otra: se sustituye la restauración ecológica por la explotación forestal, se entrega la gestión del territorio a consultoras y empresas de biomasa, y se reduce la recuperación post-incendio a un negocio disfrazado de sostenibilidad”.

“En lugar de reforzar brigadas públicas, proteger la biodiversidad, regenerar los suelos y dar voz a la ciudadanía, la Junta y el Gobierno central han tejido un marco legal que mercantiliza el fuego y abre la puerta a que cada hectárea quemada se convierta en kilovatios de calor urbano”, concluyen.

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