El Museo de la Semana Santa de León: dinero público para su construcción, ingresos para la Iglesia por eventos

Poco más que paneles se pueden visitar en el amplio interior del museo de Semana Santa de León.

Carlos J. Domínguez

Cualquiera que acuda estos días, en la época de oro por excelencia del turismo en León capital, como es la Semana Santa, al Museo Diocesano proyectado para mayor gloria de la Pasión de cofradías y hermandades en la ciudad, comprobará que se trata de un museo prácticamente vacío. Y no sólo ahora, también la mayor parte del año.

La situación contrasta con eventos bastante multitudinarios que esta sede ha sumado en sus cerca de tres años de vida, desde su inauguración oficial en julio de 2020, tales como entregas de premios y eventos de medios de comunicación, cócteles y vinos españoles de congresos, eventos de comercio electrónico, la festividad nacional de la Guardia Civil (con polémica histórica también de calado nacional incluida) e incluso un lujoso cumpleaños privado de un empresario de la ciudad, como ha podido contrastar ILEÓN.

Todo ello se ha venido desarrollando en los primeros años de vida del Museo Diocesano y de Semana Santa, haciendo así el Obispado la competencia a otros emplazamientos públicos, como por ejemplo el Palacio de Exposiciones de León, y eso a pesar del escándalo que supuso saber que ese museo eclesiástico no sólo casi duplicó su presupuesto inicial, de 4,8 a 8 millones de euros finales, sino que buena parte de ellos fueron dinero público entregado a fondo perdido por diversas instituciones, como la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de la capital o la Diputación leonesa.

El símbolo de una cúpula que no facilita lo expositivo

A todo ello hay que añadir el oscurantismo público que se mantiene en la gestión de este antiguo Seminario Mayor San Froilán de la Diócesis, que el empeño personal del ecónomo Pedro Puente convirtió en un gran y costoso proyecto en el que la inmensa cúpula de cristal para cerrar el claustro se ha convertido en un símbolo grandilocuente pero que, al mismo tiempo, impide aprovechar este gran espacio para situar tallas y pasos de Semana Santa dado que la luz directa del sol podría dañarlos.

Por este motivo, entre otros, la actividad netamente de Semana Santa del museo ha sido en todo este tiempo muy escasa. Apenas se han contabilizado tres exposiciones temporales de motivo pasional, algunas conferencias, presentaciones de carteles y programas, cupones de la Once o firmas y puesta de largo de libros, como por ejemplo el editado por la Fundación Secretariado Gitano a su presidente durante largo tiempo, el propio Pedro Puente.

Para hacer un balance con datos oficiales, ILEÓN se ha dirigido a la Fundación Museo Diocesano y de Semana Santa que lo gestiona, bajo el auspicio del Obispado de León, propietario del inmueble situado entre la Catedral y la Plaza Mayor de León. Se trata de un uso que el convenio en vigor, de mayo de 2016, le otorga a la Diócesis por espacio de 50 años. Es decir, hasta mayo de 2066.

Se han solicitado datos estadísticos de las visitas que ha sumado el Museo, al menos desde la apertura de la primera exposición y acto público conocido, a finales del año 2021, con la exposición 'Signum Fidei', es decir, todo lo recaudado vía taquilla desde que se decidió que a pesar de haber recibido millones públicos, y hasta algunas pocas donaciones, todo el mundo pagaría por entrar a esta sede.

“No se facilita ninguna información”

También se ha pedido detallado el número de eventos celebrados en esta sede, cuántos eclesiásticos y cuántos civiles o militares. Igualmente, se ha solicitado las tarifas de uso que el Obispado ha cobrado para estos últimos usos, que han sido abundantes, para compararlos por ejemplo a los recién aprobados por el Ayuntamiento de León para el Palacio de Exposiciones. La respuesta formal de la Fundación, y por ende de la Diócesis, es que “no se facilita ninguna información sobre esas cuestiones”. Mutismo total.

Mientras, el Ayuntamiento leonés tiene que invertir para tratar de ganar protagonismo para su Palacio de Exposiciones, impulsando una web y publicitando unos precios por uso, de 2.100 euros de media cada espacio expositivo por día completo, que no se puede saber si son más o menos competitivos que los del Museo de Semana Santa.

¿Devolución de las ayudas públicas?

Cabe recordar que en el convenio que firmaron en su día el entonces obispo, Julián López, con el consejero de Fomento de la Junta, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el alcalde de León, Antonio Silván, y el entonces presidente de la Fundación, el propio Puente, existe una cláusula en la que se podría abrir la puerta a la devolución de todo el dinero público gastado. Bastaría con demostrar que no se han destinado “al uso museístico proyectado los bienes inmuebles rehabilitados con cargo” a las subvenciones concedidas, que la Fundación admitió que sumaron 2.731.000 euros.

Todo ese dinero, aunque en gran medida procedente de la Junta, el Ayuntamiento y la Diputación (estas dos últimas pusieron 500.000 y 200.000 euros, respectivamente) fue gestionado por las autoridades eclesiásticas para contrataciones 'a dedo', sin cumplir con la obligación de atenerse a la Ley de Contratos del Sector Público, ya que figura exclusivamente la Diócesis como la encargada “la redacción y supervisión del proyecto”, así como “la licitación, contratación y recepción de las obras”.

Lo que está disponible y lo que está cerrado

A pesar de todo ello, el Museo permanece abierto a mucho menos que medio gas. Quien lo visite estos días apenas podrá ver una quincena de paneles de cartón pluma con un resumen de las cofradías y las procesiones más destacadas, el paso de La Borriquilla que destacó este pasado Domingo de Ramos, como única iconografía disponible, y una exposición con algunas fotografías y carteles firmados por el fotógrafo Luis María Pérez García.

Esto en apenas 10 metros cuadrados de los cientos de que dispone el gran espacio central, mientras están cerradas a cal y canto las salas de exposiciones laterales, el amplio salón de actos y el sótano con restos arqueológicos aparecidos durante las obras.

Otra cosa se puede ver: la campaña para apadrinar uno de los 50.000 ladrillos, a razón de 5 euros por ladrillo, con que la Fundación pretendió paliar el desastre económico de un proyecto que pasó de 4,8 a 8 millones, y que en un gran evento para recaudar los primeros fondos de las cofradías de la Semana Santa leonesa y particulares consiguió reunir apenas 18.000 euros, según se admitió de manera pública.

Pero no sólo se trata de dinero. Las cofradías y hermandades de León siguen siendo también reticentes a ceder sus imágenes, pasos y el resto de iconografía para que luzcan en esta nueva sede, en la que ha habido más asistentes a un cumpleaños privado o al cóctel del XV Encuentro Nacional de Comunidades de Regantes que a cualquier evento de la Pasión.

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