La mayor base aérea de incendios de Castilla y León, en Oterico (León), abre cuatro años tarde y sin helicópteros
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denuncia la apertura de la nueva base del operativo contra incendios forestales de Oterico (León), la anunciada como la más grande de toda la Comunidad, “sin las condiciones adecuadas” después de cuatro años de retraso, ya que la Junta de Castilla y León lo prometió para 2022.
Como ya había publicado ILEÓN, no sólo se ha demorado la ejecución de las nuevas instalaciones sino que se ha incrementado su coste en cerca de 300.000 euros, ya que se adjudicó con 1,5 millones, por problemas de erosión y estabilización del terreno elegido para su construcción, y además se han utilizado subvenciones europeas gestionadas por el Gobierno, lo cual la Junta ha ocultado.
Para el sindicato, se trata de una sucesión de despropósitos, que ahora se materializan justo en el arranque oficial de la época de peligro alto (EPA) de incendios forestales. En un comunicado, resaltan que “la ubicación seleccionada no era la más adecuada, y llega tarde y marcada por errores de planificación que han supuesto un importante incremento del gasto público”. “Esta base fue presentada en 2021 como la solución a las graves deficiencias que arrastraba la base de Camposagrado, unas instalaciones que hoy permanecen clausuradas de forma preventiva tras detectarse posibles hidrocarburos en el agua”, añade.
El sindicato lamenta que en plena época de peligro alto de incendios forestales, la base de Oterico comienza esta campaña sin helicóptero operativo, sin ‘rematar’ las obras, sin mobiliario y sin ni siquiera haber superado la evaluación de riesgos laborales. Pero es que tampoco la base de Sahechores cuenta con helicóptero, por lo que la campaña comienza con dos helicópteros menos de los cuatro que debe haber en la provincia de León, es decir, al 50%.
A este sindicato, le resulta paradójico que una base de nueva construcción, cuyo coste ya ronda los 1,8 millones de euros, incorpore un sistema de producción de agua caliente mediante una caldera de leña en lugar de apostar por alternativas modernas, eficientes y sostenibles como la energía solar o aerotermia. “Es difícil entender que, en pleno año 2026, se presente como un ejemplo de modernización una infraestructura que obliga a depender de una caldera de leña para garantizar algo tan básico como una ducha caliente después de una jornada de trabajo en condiciones extremas”, dice CSIF. La situación se produce justo cuando el consejero de Medio Ambiente, el leonés Juan Carlos Suárez-Quiñones, abandona la cartera que dirige hace ocho años tras ser nombrado ahora consejero de Industria y Universidades del nuevo Gobierno de Mañueco.
Abandono en Camposagrado
La idea de las nuevas instalaciones de Oterico surgió precisamente para sustituir las de Camposagrado, que se encuentran clausuradas preventivamente, y que durante años venían presentando deficiencias que afectaban directamente a la seguridad y salud de los trabajadores, con requerimientos de la Inspección de Trabajo, explica el sindicato independiente.
La falta de agua potable y de medidas higiénicas frente a la exposición a agentes cancerígenos, entre otras deficiencias en materia de prevención de riesgos laborales, así como el progresivo deterioro de las instalaciones, “han sido denunciadas reiteradamente sin que la Junta haya ofrecido soluciones eficaces. La aparición de posibles hidrocarburos en el agua y el posterior cierre preventivo de la base son la consecuencia de años de abandono y falta de inversión”.