Así hirió el fuego a León: los incendios de 2025 devastaron patrimonio natural vital y monumentos milenarios

Los incendios forestales registrados en la provincia de León entre agosto y septiembre de 2025 provocaron la mayor devastación ambiental y patrimonial conocida hasta la fecha, con 129.836 hectáreas calcinadas, lo que supuso el 78% de toda la superficie quemada en Castilla y León ese año. Cifras muy por encima de las ofrecidas con muchos meses de retraso por el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones, que todavía ni siquiera ha dado una cuantificación detallada por provincias del impacto de los fuegos.

Esta conclusión es la del ‘Informe sobre la incidencia en el Patrimonio Cultural y Natural de los incendios de agosto 2025 en la provincia de León’, elaborado por la asociación Promonumenta. El profuso trabajo analiza de forma detallada y desde varios puntos de vista el impacto de los incendios sobre el patrimonio natural y el patrimonio histórico-artístico y etnográfico, ámbitos que, según la asociación, quedan habitualmente relegados en los procesos de reconstrucción tras los grandes incendios.

Desde el punto de vista ambiental, el documento califica las consecuencias de los incendios como un “gravísimo biocidio”, con afección directa al único Parque Nacional de León, Picos de Europa, parques regionales, reservas de la biosfera y espacios integrados en la Red Natura 2000. En el entorno y dentro de Picos, los incendios de Barniedo y Caín arrasaron 1.619 hectáreas de zona forestal en el Valle de Valdeón, afectando de forma severa a hayedos maduros y obligando al cierre de la turística Ruta del Cares ante el riesgo de desprendimientos provocado por la pérdida de la cubierta vegetal que estabilizaba las laderas.

Abedulares, refugios de los últimos urogallos

Especialmente grave destacan la afección a los abedulares de las comarcas de Omaña y Laciana. El incendio de Fasgar acabó prácticamente con el abedular del mismo nombre y con el de Montrondo, considerado uno de los mejores y más extensos de Europa. Peor aún, estos bosques constituían uno de los últimos reductos del urogallo cantábrico en la provincia, una especie en peligro crítico de extinción, con menos de 200 ejemplares en todo el mundo en cautividad antes de estas tragedias, cuyo hábitat quedó prácticamente arrasado, comprometiendo seriamente su supervivencia futura en el noroeste leonés.

El informe destaca también el impacto sufrido por Las Médulas, Patrimonio Mundial de la UNESCO. El incendio de Yeres afectó al 70% de la superficie del paraje, con un 12,5% de daños severos, cifra Promonumenta, y además causó la pérdida irreparable de numerosos castaños centenarios que configuraban el paisaje histórico y cultural de este enclave único. Promonumenta advierte de que la desaparición de esta masa arbórea supone una alteración profunda del equilibrio ambiental y visual del espacio protegido.

En la Sierra del Teleno, la asociación considera que el fuego provocó la desaparición de hasta el 80% de los rodales conocidos de Genista sanabriensis, una planta endémica de distribución muy limitada, mientras que el impacto sobre la fauna amenazada resulta igualmente alarmante, un análisis, el de la fauna, que la Junta no ha dado más de seis meses después.

Según el informe, el 17% de las subcuencas donde habita el desmán ibérico se vieron afectadas por los incendios, el oso pardo perdió superficie en el 25% de su territorio actual en León y la perdiz pardilla sufrió una reducción del 55,87% de su área ocupada en la provincia, un retroceso que los autores del estudio califican de crítico.

Patrimonio de valor incalculable

El rico patrimonio histórico-artístico de las amplias zonas afectadas tampoco quedó al margen de la devastación. El fuego alcanzó infraestructuras y monumentos de gran valor, algunos con más de dos mil años de antigüedad.

De vuelta a Cabrera, la red de canales romanos que abastecía a Las Médulas, y que desde hace años se reivindica con idéntico valor que el propio Patrimonio de la Humanidad, sufrió un fuerte choque térmico que provocó alteraciones físico-químicas en las pizarras, un material extremadamente frágil, al tiempo que la pérdida de la vegetación que protegía las laderas incrementa el riesgo de erosión y de colapso irreversible de esta compleja infraestructura hidráulica romana.

Uno de los enclaves más dañados fue el Monasterio de Santa María de Nogales, en el municipio de San Esteban de Nogales. Las llamas del inmenso incendio llamado de Zamora y Sur de León, originado en Molezuelas, alcanzaron las ruinas de este monasterio cisterciense del siglo XII, ennegreciendo su fachada y recalentando los muros. Esto obligaría, según Promonumenta, a realizar catas estructurales para evaluar su estabilidad y evitar posibles derrumbes en un conjunto ya muy degradado por décadas de abandono.

En el Castillo de Castrocalbón, el incendio alcanzó la maleza asentada sobre las cimentaciones y ennegreció el paredón de tierra apisonada que se conserva de la fortaleza, acelerando su deterioro. También resultaron gravemente afectados el entorno de la Vía romana 17, que unía Astorga con Braga y que discurre por Calzada de la Valdería, hoy prácticamente intransitable, así como el Castro de Borrenes, en El Bierzo, donde la pérdida de vegetación incrementa el riesgo de corrimientos de tierras que puedan descalzar la fortificación.

Las pérdidas se extendieron igualmente al patrimonio etnográfico y religioso. En Arnado, el fuego destruyó la ermita de la Virgen de Arnado, datada en el siglo XVIII, una herrería del siglo XV y trece viviendas de arquitectura popular. En Orellán, la ermita de San Pablo quedó completamente arrasada y sin cubierta, mientras que el pueblo berciano de Lusio fue totalmente destruido, perdiéndose un valioso conjunto de arquitectura tradicional de piedra y pizarra, aunque los vecinos lograron salvar la imagen gótica de su Virgen.

El informe subraya que estos daños no solo suponen una pérdida material inmediata, sino que comprometen la conservación futura de elementos patrimoniales únicos y de paisajes culturales construidos a lo largo de siglos. Promonumenta advierte de que, sin actuaciones urgentes y específicas, muchos de estos bienes podrían desaparecer de forma definitiva, diluyéndose junto a ellos una parte esencial de la memoria histórica, cultural y natural de la provincia de León.

Los fallecidos, socios de honor

Por supuesto, el informe revisa el impacto de los históricos fuegos desde otros muchos puntos de vista, aunque aquí sólo se reflejen los naturales y patrimoniales. Así, ponen gran acento a otras perdidas irreparables, las de vidas humanas, con cuatro fallecidos en total: Abel Ramos Falagán y su primo Jaime Aparicio Vidales, de 35 y 37 años, que sufrieron las llamas mientras manejaban maquinaria para intentar hacer un cortafuegos; Ignacio Rumbao Domínguez, conductor de una autobomba de 57 años cuyo vehículo volcó trabajando en Espinoso de Compludo; y Moisés Gallego, de 66 años, quemado en su propia finca en Villarejo de Órbigo. Todos ellos, junto a todos los vecinos que lucharon contra las llamas en cada pueblo de León, han sido honrados como Socios de Honor de Promonumenta 'In memoriam'.

Presentación este martes

El informe se presenta en público en una charla convocada para este sábado 27 de enero en el Salón de Actos del Ayuntamiento de León, a partir de las 19.00 horas. El trabajo fue redactado por el historiador y divulgador del patrimonio David Gustavo López, con la colaboración de la presidenta de la entidad, Marina Sánchez, Luis Arias Díez, Darío Álvarez Bouzas, Ramón Fernández Calderón, Miguel Ángel Arias Pérez y Chema Vicente, según consta en el propio documento.

A lo largo del texto, además, se incorporan numerosas aportaciones y valoraciones de expertos citados, como la profesora de Botánica de la Universidad de León Estrella Alfaro, que alerta del impacto crítico del fuego sobre los abedulares maduros y el urogallo, o el historiador Siro Sanz, que se centra en la pérdida del paisaje cultural tradicional de la Montaña leonesa, junto a testimonios de responsables municipales y técnicos forestales que refuerzan el análisis desde una perspectiva científica, histórica y territorial.