Europa exige que la estrategia contra los incendios forestales se centre en la prevención y no en la extinción

Nieve en los picos y fuego en las laderas de Igüeña en el primer gran incendio del año en León.

Redacción ILEÓN

La Comisión Europea ha puesto en marcha una nueva estrategia para hacer frente al aumento de los incendios forestales en el continente, con un giro claro hacia la prevención frente a la respuesta de emergencia. Bruselas advierte de que el cambio climático está agravando la frecuencia y virulencia de estos episodios, por lo que ha puesto en marcha un “enfoque integral que mejorará la resiliencia de Europa frente a la creciente amenaza de incendios forestales y garantizará una mayor protección de la ciudadanía y del medio ambiente europeos, así como de nuestras infraestructuras y patrimonio cultural”.

El nuevo modelo comunitario, una guía técnica diseñada para armonizar la gestión de la red Natura 2000 con los desafíos del cambio climático, plantea que la lucha contra los incendios debe empezar mucho antes de que se produzcan. La estrategia apuesta por reforzar la gestión forestal, reducir la acumulación de combustible vegetal y mejorar la planificación del territorio para minimizar riesgos.

Desde la Comisión se insiste en que el modelo actual, centrado en la extinción, resulta insuficiente ante incendios cada vez más intensos y difíciles de controlar. Por ello, se propone aumentar la inversión en medidas preventivas, incluyendo la limpieza de montes, la recuperación de usos tradicionales del suelo y el impulso de paisajes más resilientes. “El objetivo es construir paisajes resilientes frente a los incendios y mitigar el riesgo y el impacto de los incendios forestales mediante la protección y la restauración de la naturaleza”, señalan.

El plan también subraya la necesidad de adaptarse al cambio climático, que está alargando las temporadas de riesgo y extendiendo los incendios a zonas donde antes eran menos habituales. En este contexto, se refuerzan los sistemas de alerta temprana y la coordinación entre países.

Entre las medidas se prioriza la resiliencia del paisaje sobre la mera extinción de incendios a través de soluciones basadas en la naturaleza como el pastoreo extensivo para reducir la carga de combustible vegetal y el uso de quemas prescritas que imiten los ciclos naturales de los ecosistemas. También el documento europeo enfatiza la protección de bosques maduros y la transición hacia masas forestales mixtas de especies nativas menos inflamables como pilares fundamentales para garantizar que estos espacios sigan actuando como sumideros críticos de carbono.

Además, Bruselas plantea mejorar la formación y los recursos de los equipos locales, así como implicar a las comunidades rurales en la prevención, consideradas clave para reducir la vulnerabilidad del territorio.

Para la Comisión invertir en la restauración de la naturaleza no es solo un objetivo ecológico, sino una decisión económica estratégica. Se estima que los servicios ecosistémicos de la Red Natura 2000 valen entre 200.000 y 300.000 millones de euros anuales, y cada euro invertido en adaptación ahorra costes masivos en gestión de desastres

La estrategia se enmarca en las políticas europeas de transición ecológica y busca reducir tanto el impacto ambiental como el económico de los incendios, que en los últimos años han afectado gravemente a países del sur de Europa, incluido España. Con este cambio de enfoque, la Unión Europea pretende anticiparse a un problema que ya no es estacional, sino estructural, y que exige, a su entender, una respuesta sostenida basada en la prevención y la adaptación.

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