Cerveza y galletas 'de 'lúpulo': así se teje una economía circular desde una fábrica artesanal de la Cepeda
Vivimos un tiempo en el que casi todo se enfoca a comprar a través de un ordenador o un teléfono. Productos que se fabricaron a un día en barco o avión de nuestra casa y que queremos que lleguen a nuestras manos en, máximo, cuarenta y ocho horas. Siendo consciente de esto, un cepedano de Brimeda que responde al nombre de Isaac Cancillo Carro decidió apostar por todo lo contrario, lo que se conoce como economía circular. Su pequeña empresa, Cervecería Valles del Lúpulo, es un ejemplo de este modelo.
“Yo no puedo competir con las grandes ni en precio ni en capacidad de producción, por eso aposté por este tipo de negocio, especializado en la calidad y en la cercanía”, explica Isaac en una de las visitas guiadas que organiza en su fábrica, donde desgrana el proceso de producción con una explicación en la que detalla desde los productos utilizados a las maquinas necesarias para la fabricación y embotellado de cerveza.
“La materia prima principal es la malta de cebada y, en función del grado de tostación que tenga, se obtiene una cerveza u otra. Nosotros hacemos seis variedades diferentes, rubia, tostada, IPA con sabor a tomillo, negra con sabor a chocolate, una de uva Mencia con un viñedo de aquí al lado y una sin gluten”, explica Cancillo al principio de la visita. Otro de los puntos en los que este cervecero hace hincapié es en la procedencia del lúpulo. “El lúpulo que utilizamos es de aquí, de León, de la ribera del Órbigo. Tenemos un acuerdo con un lupulero al que le cogemos cincuenta kilos de lúpulo, que es lo que necesitamos para la fabricación de un año”, destaca.
Este cepedano, ingeniero químico con un máster en administración y dirección de empresas, después de girar por varios lugares muy dispares, decidió, en plena pandemia, darle un segundo uso al taller que su padre tenía en Brimeda. “Gracias a que mi padre tenía este edificio, si no, la inversión sería tan grande que hoy no estaríamos aquí. Durante la pandemia modificamos el taller hasta convertirlo en lo que veis hoy, bajando los techos, pintando paredes y suelos con pinturas aptas para este tipo de actividad, sacando la caldera al exterior, etc.”, detalla este ‘raposo’, como se conoce a los vecinos y vecinas de Brimeda.
Luego vinieron los permisos de industria, sanidad, medio ambiente y turismo, ya que, para ofertar visitas guiadas, más los apartamentos turísticos que ofrecen en la vecina Astorga, eran necesarios esos trámites. Isaac es consciente de que uno no pasa por Brimeda para ir a otras localidades más grandes, “para llegar aquí tienes que tener como objetivo de tu viaje Brimeda, por eso es tan importante la publicidad en redes sociales. ”Somos conscientes de su potencial, con cada campaña lo corroboramos“, explica Campillo Carro.
Galletas 'de lúpulo'
Otro de los productos de esta economía circular son las Galletas de bagazo. El bagazo, detalla Isaac, es el cereal agotado, obtenido como subproducto en la elaboración de cerveza. “Habitualmente el gabazo se lo regalamos a un ganadero de la Cepeda como alimento para sus vacas, pero fruto del programa Aula-empresa y un acuerdo con el Departamento de Hostelería y Panadería del Instituto de Enseñanza Secundaria Astúrica Augusta de Astorga, obtuvimos esta receta de galletas especiales, y una parte va destinada a su fabricación”.
Unas galletas que, añade Cancillo, son elaboradas en la panadería de José Luis García Fuertes de otro pueblo de la Cepeda, en este caso, Vega de Magaz. Otro de los productos que comercializan en Valles del Lúpulo dentro de sus lotes es una tripa de chorizo de una fábrica de embutidos de Astorga.
En cuanto al crecimiento de esta cervecera, que va por sus seis años de vida, Isaac nos dice que las ventas están creciendo un 25% anualmente, y con optimismo explica que quiere ir un poco más allá, para no tener que estar casi todas las horas del día pendiente tanto de la fabricación como de la distribución.
“No aspiro a vender miles y miles de litros, nuestro proyecto va de otra cosa, pero sí crecer en personal y poder diversificar las tareas. Los tres días claves, y por suerte solo son tres, el previo de desinfección, el de fabricación y el posterior de limpieza, nos llevan más de diez horas diarias. Luego hay que estar atento a los pedidos, ya que distribuimos para toda la península”, indica finalizando la visita guiada mientras ofrece una pequeña cata de cerveza en “unos vasos decorados a mano por Alvar García, de AlvArts, descendiente, como no puede ser de otra manera, de la Cepeda”.
Al entrar en su página web puede leerse: “Nuestro agua, nuestra tierra, nuestro clima… ¡Nuestra cerveza!” Con ese espíritu llevan seis años. Aunque a veces no lo parezca, siguen germinando semillas en León.