Azucarera saca pecho porque el cierre de la fábrica de La Bañeza no merma el cultivo de remolacha en León
El cultivo de la remolacha se mantendrá en Castilla y León este año, pero bajo presión por el alza de los costes por la guerra de Irán y de un ciclo de precios bajos en el mercado internacional que, si no revierte, pondrá en riesgo la industria azucarera en la Unión Europea (UE).
Portavoces de AB Azucarera y de la cooperativa ACOR, las dos empresas que molturan remolacha en Castilla y León, han detallado a Efe que para la campaña 2026-2027 se prevé mantener una superficie de siembra relativamente estable, pese a que la situación geopolítica y las bajas cotizaciones amenazan la viabilidad del sector.
La hasta ahora directora agrícola de AB Azucarera, Salomé Santos, ha explicado que la firma pretende mantener una superficie similar a la del año pasado, reforzando la apuesta por Castilla y León, donde campos más cercanos han sustituido hectáreas que estaban más lejos, en La Rioja y Álava.
Los agricultores que entregan remolacha a AB Azucarera cultivarán 9.400 hectáreas, con un crecimiento de unas 1.000 hectáreas en Castilla y León. Para este año en Andalucía no se sembró y en Jerez solamente funcionará el refinado.
A pesar de La Bañeza
Pese al cierre de su fábrica leonesa de La Bañeza en 2025, la representante de AB Azucarera ha valorado el crecimiento de la producción remolachera y ha puntualizado que más de la mitad de la contratación está en la provincia de León, cifrándolo en 5.000 hectáreas. Y añade: “Dijimos que nuestra apuesta agrícola por León seguía intacta. Lo único que cambiaba era el punto de entrega”, menciona Santos tras el trauma de cerca de 150 despidos en la histórica factoría bañezana.
La propia Salomé Santos es noticia de actualidad, al anunciarse su inminente salida de la compañía tras diez años siendo directora Agrícola. A partir de ahora Azucarera va a imponer un nuevo modelo en su única fábrica de molturación, la de Toro (Zamora), tras el cierre traumático de La Bañeza.
El modelo estará pilotado por la ingeniera agrónoma vallisoletana Elba Rosique, exdirectora de AIMCRA, anuncia El Economista, al frente de una unidad de nueva creación, la Unidad de Remolacha. Desde ella se coordinará el cultivo, el abastecimiento y el laboratorio de análisis de remolacha, con el objetivo de mejorar la eficiencia productiva y la calidad de la materia prima, con información objetiva encaminada al agricultor para la toma de sus decisiones.
Por su parte, el coordinador del servicio agronómico y de cultivos de ACOR, Javier Narváez, ha cifrado en 10.800 hectáreas la superficie de contratación de remolacha para 2025-2026, un 8% más que en la campaña anterior; procederá de Castilla y León y de Álava.
Altos costes y bajos precios
El encarecimiento de los fertilizantes por el conflicto bélico ha afectado mucho a la remolacha, por ser un cultivo de regadío como el maíz, pero el sobrecoste de insumos, como la energía o los fertilizantes, no se está reflejando en el precio final, “lo que es insostenible indefinidamente”, según Salomé Santos.
“En algún momento, la cadena de valor tendrá que reequilibrarse, no podemos aspirar a una producción europea estable y de calidad si los costes crecientes no encuentran reflejo en los precios. La seguridad alimentaria también exige que el agricultor y la industria puedan producir en condiciones económicamente viables”, ha añadido.
En la misma línea, Narváez (ACOR) ha resaltado la caída significativa de precios, “la crisis del sector” y ha explicado que en el mercado del azúcar incluyen más que la guerra otras noticias sobre la amplia oferta, de grandes productores como Brasil, Tailandia o la India o, dentro de la UE, de Alemania y Francia.
En España, país deficitario en azúcar, el consumidor lo pagaba en abril un 2,5 % más barato que hace un año, pero su precio ha subido un 0,3 % frente a marzo, según los últimos datos del IPC.
Según los últimos datos sobre precios de referencia en la UE, en la región sur (España, Italia, Rumanía o Portugal) el azúcar cotizaba a 558 euros/tonelada en marzo, un 11 % menos que hace un año; en la media de la UE se sitúa en 550 euros/tonelada (-7,2 %).
Ante esta situación, los países de la UE han aprobado una propuesta de la Comisión Europea (CE) para suprimir, por un año, un mecanismo conocido como “TPA” que permite la importación azucarera libre de aranceles para que lo usen industrias como las de galletas o mermeladas.
El mecanismo se creó para favorecer a las industrias usuarias de azúcar, pero está afectando al mercado y la CE propuso interrumpirlo para aliviar también a los remolacheros. “El mercado tiene que reaccionar, está en niveles mínimos”, según Narváez, quien ha indicado que si no cambia habrá “más cierres” de plantas azucareras en la UE.
“Si queremos mantener la producción agraria en Europa y una industria alimentaria competitiva necesitamos reglas que permitan producir con seguridad, invertir a largo plazo y protegernos frente a una volatilidad excesiva”, ha recalcado la representante de AB Azucarera.