Piden frenar la macrocentral hidroeléctrica Valdepiélago en el río Curueño, zona de alto valor ecológico

Imagen del río Curueño, extraida de la publicación de Arba contra la central hidroeléctrica reversible.

Redacción ILEÓN

17 de junio de 2026 19:22 h

Varias organizaciones ecologistas han exigido frenar el proyecto de construcción de una central hidroeléctrica reversible de bombeo llamada Valdepiélago, en el Valle del Curueño, en la montaña de León. Se trata de una infraestructura que han calificado de “atentado medioambiental” porque destruiría un valle que es Reserva de la Biosfera, además de una zona de alto valor paisajístico, geológico y hogar de varias especies amenazadas.

La iniciativa, impulsada por los colectivos Defensa del Territorio, la Asociación para el Estudio y Mejora de los Salmónidos (AEMS-Ríos con Vida) y ARBA León-Bierzo, ha surgido tras el anuncio del Gobierno sobre un proyecto que actualmente se encuentra en fase de evaluación técnica para su integración en las redes eléctricas europeas.

El proyecto estima el uso de 1.300 litros por segundo máximo de consumo, que equivaldría a casi una quinta parte del caudal medio del río Curueño. La sociedad peticionaria, Bubión Partners SL, está vinculada a un exdirectivo del gigante energético Abengoa que promueve otra similar en Garoña, Burgos. Es una más de las muchas que se tramitan actualmente en la provincia, varias de ellas vinculadas al agua de antiguas explotaciones mineras y, por lo tanto, con cuantiosos fondos públicos disponibles.

Este tipo de centrales de bombeo constan de dos embalses y funcionan como una gran batería en la que el agua se bombea al depósito superior utilizando el exceso de producción de energía eólica o fotovoltaica de la zona y se turbina de vuelta al inferior para generar electricidad en los momentos de mayor demanda, una operación que, según han apuntado las organizaciones, se realizaría a un precio que duplica el habitual.

El bombeo, han afirmado, puede parecer una tecnología “sensata” pero carece de sentido en esta ubicación debido al irreversible impacto ecológico que comportaría. Se trata, recuerdan, de un entorno que combina masas maduras de hayas, abedules y robledales con formaciones calizas, integrado en la Red Natura 2000 y que cuenta con varias Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y 13 lugares de interés geológico.

Su construcción, han alertado, provocaría la desaparición de numerosas especies protegidas puesto que este valle alberga actualmente a dos especies animales en peligro de extinción y ocho vulnerables, además de tres incluidas en el Catálogo de Especies Amenazadas de Castilla y León.

Entre la fauna afectada se encuentran 17 de las 29 especies de murciélagos de la península ibérica, aves rapaces, el tritón alpino e ibérico, el lobo, la nutria, el gato montés, el rebeco, el águila real, el buitre leonado y el halcón.

Asimismo, el entorno es el hábitat de dos especies exclusivas de la Cordillera Cantábrica como son la perdiz pardilla y la liebre de piornal y una zona crítica para el oso pardo, al actuar como nexo de unión indispensable entre las poblaciones occidental y oriental de la cordillera.

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