La Reserva de la Biosfera de Laciana despide con agradecimiento a sus tres becarias de Campus Rural

De izquierda a derecha: Marta Abad Meneses, Eva García Linares y Beltrán Silva Swinburn.

Luis Álvarez

La Reserva de la Biosfera de Laciana (RBL) cerró este viernes los trabajos de las tres jóvenes universitarias, Marta, Beltrán y Eva, que durante dos meses han realizado labores de investigación y documentación en el territorio con sendas becas del programa Campus Rural del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

A las 19 horas del viernes 28 de agosto, en el edificio de coworking de Caboalles de Arriba, las tres estudiantes explicaron los detalles de los trabajos realizados en tres ámbitos diferentes y respondieron a las preguntas de los asistentes en un acto abierto al público, con la única limitación del aforo disponible.

Marta se ha encargado de identificar y ubicar lugares de interés, memoria y recuerdo en las pedanías de los dos Caboalles. Beltrán ha recogido la memoria oral de varios vecinos con diferentes perfiles vitales sobre formas de vida, oficios y costumbres. Eva, por su parte, ha preparado un informe sobre riesgos de incendios forestales y medidas de prevención, autoprotección y protección.

Tres trabajos que, según ellas mismas detallan, “quedan abiertos para futuras ampliaciones”, puesto que las limitaciones de tiempo, de apenas dos meses, no les han permitido cumplir su deseo de “ampliar a todo el territorio” las investigaciones, por lo que se han visto obligadas a centrarlas únicamente en determinadas localidades y personas.

Cómo se ha desarrollado

La RBL incluyó en el programa Campus Rural de 2026, que organiza el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), cuatro proyectos, tres de los cuales fueron asumidos por estas estudiantes. El cuarto proyecto finalmente se retiró. El pasado año ya se había presentado otro proyecto que no encontró respuesta entre los estudiantes.

Marta Abad Meneses es madrileña, estudió Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y está finalizando un máster. “He podido poner en práctica en esta experiencia todo lo que he estudiado y aprendido en estos años”, explica. Por ese motivo, se marcha muy satisfecha tanto por el trabajo realizado como por la experiencia adquirida.

Beltrán Silva Swinburn es chilena, natural de Santiago, la capital del país. Estudió también Ciencias Políticas en la Universidad Complutense. “Hablar con la gente, en largas conversaciones” ha sido básicamente su experiencia, con “gente amable, conversadora”. Como detalle personal, comenta: “Yo siempre he vivido en grandes ciudades. Esta es mi primera vez en el mundo rural y ha sido un descubrimiento maravilloso”.

Eva García Linares, natural de Toledo, tiene raíces lacianiegas. Su padre, de Villaseca, y su madre, de Caboalles de Arriba, se trasladaron a Toledo. Mantiene familiares en la comarca, con los que ha residido durante estos dos meses. Es estudiante de Ingeniería Forestal en el campus de Ponferrada de la Universidad de León y ha podido centrar su trabajo sobre los incendios forestales únicamente en las localidades y entornos de Orallo y Villaseca.

Un verano diferente

Las tres becarias coinciden en recomendar la experiencia a cualquiera. “Nos han tratado muy bien, la gente es amable y acogedora”, aseguran. Su experiencia rural “ha sido muy buena”. “No sabemos cómo será en otros lugares, pero lo que hemos vivido aquí nos deja con ganas de regresar y terminar de conocer todo lo que nos queda pendiente”, explican.

Entre los aspectos que destacan están disfrutar de la vida del pueblo, “saludar por la calle”, el “paisaje espectacular” o las “horas de bicicleta”. Alguna confiesa que venía preparada con “libros, material de entretenimiento, porque pensaba que me iba a aburrir”, pero todo se quedó sin utilizar: “No hemos tenido tiempo para nada”.

También resaltan el clima. “Aquí se duerme; a veces hemos usado hasta mantas para dormir abrigadas”, apuntan.

No descartan recomendar a sus conocidos o a quien les pregunte que, si pueden, busquen esta experiencia u otra similar para disfrutar de un verano diferente. “La vida fuera de la ciudad también es muy buena”. Hasta tal punto llega su valoración que se sienten pesarosas “porque se acaba” y aseguran no haber echado en falta nada de sus ciudades de origen durante estos dos meses.

Además de sus excelentes trabajos para la comunidad local, se van estas tres jóvenes con “el cartel de la propaganda turística de una vida de calidad en Laciana pegado en el corazón” y la idea de poder regresar algún día para ampliar su conocimiento del territorio.

Bárbara Álvarez, responsable del área de la RBL, asegura que hay que agradecerles su “excelente trabajo”, que “se va a quedar aquí y lo podremos utilizar e ir ampliando”. Explica que, después de marcarles unas pautas iniciales, les dio libertad para que fueran ellas mismas quienes definiesen lo que querían hacer: “Y lo han hecho perfecto. Siento no haber podido estar más tiempo con ellas, por otras actividades, y sí quiero agradecerles, en nombre de todos los vecinos de esta tierra, su buen trabajo, que nos dejan como regalo”.

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