Larga vida al rock and roll, larga vida al Abogado del Diablo

Abogado del Diablo. Foto: Aclamv Photographer.

Marta Cuervo

Al pasar por la calle acordada no puedo evitar pararme en una trapa cerrada desde la que percibo un estilo de rock muy personal. Me gusta y me quedo a escuchar. No hay duda, están dentro. El Abogado del Diablo ha vuelto para quedarse, y no hay marcha atrás. Ahora, como hace más de 30 años, cualquier excusa es buena para juntarse, beber unas cervezas y ensayar. Para pasarlo bien entre verdaderos amigos. Bendita música que los unió, forjando un vínculo tan fuerte que ni la fama que empezaba a despertarse para el conjunto allá por el año 83, ni la vida misma ha conseguido apagar sus acordes.

Han sido muchos años de silencio, pero la ilusión mantenía viva la esperanza de que los integrantes del Abogado del Diablo, volvieran a juntarse para hacer lo que más les gusta: tocar rock and roll.

“El grupo se creó en el año 83. Empezamos el bajista Jesús del Riego, y yo”, relata Moisés Ferrero. “Había visto a Domingo (Anta) y siempre me quedé con él porque me gustaba cómo tocaba la guitarra. Un día le tiré los tejos y llegamos a un acuerdo. El primer batería no nos gustaba y conocimos a Miguel (Manero), también nos habíamos fijado en él”, continúa el guitarrista y cantante. “Empezamos, poco a poco, con canciones, tocando en casa y grabando. Luego en el local las íbamos preparando y así salió la cosa”, apunta Domingo.

El Abogado del Diablo fue telonero de Luz Casal, de Gabinete Caligari y de Glutamato Ye-Yé, y tocó en salas míticas madrileñas como La Agapo o La Komitté

Hablamos de principios de los años 80, donde cuatro jovencísimos leoneses se abrían paso en el panorama musical, haciendo de su pasión una realidad. “No es un camino fácil pero nosotros, sin saber apenas nada, llegamos a ser teloneros de Luz Casal, de Gabinete Caligari y de Glutamato Ye-Yé. Eso nos creó una ilusión muy grande. También nos fuimos a Madrid a tocar en salas míticas como La Agapo o La Komitté”, recuerdan los músicos.

Pero El Abogado del Diablo era mucho más que rock. Tras las letras de las canciones, la armonía venía sustentada por una amistad muy fuerte entre los componente que los mantenía muy unidos. Por ello, la enfermedad de Jesús del Riego, tristemente fallecido, anunció un prematuro final. “Éramos amigos, y si uno de nosotros no podía seguir, el resto no podíamos dejarlo en la estacada y sustituirlo por otro”, confiesa Moisés. De hecho, su nuevo trabajo, que llevará el mismo nombre del grupo, está dedicado a este gran músico.

¿A qué no hay cojones?

Miguel, Moisés y Domingo seguían manteniendo el contacto, y al encontrarse “en un buen momento físico y mental” un día, volvieron a sentir el impulso de dejar salir 'al Diablo'.

“Fue en las Navidades pasadas, hace un año y cuatro meses, tomando cañas Moisés y yo en Las Olas, en Trobajo. De cachondeo, empezamos a hablar de montar la banda otra vez, y salió la típica frase que nos encendió: 'no hay cojones'.Y se lió la cosa”, declara Miguel. Moisés conocía a un bajista, Ricar, así que sólo les quedaba convencer a Domingo. “Sin él era impensable, Domingo es el mejor. Y en ese momento le apeteció, porque la vida sino se nos va...”, completa Moisés.

Así con fuerza y un nuevo disco, los cuatro vuelven al panorama musical pisando fuerte, con vistas a ampliar con LP en diciembre. “Se trata de tres canciones revisitadas y mejoradas y una nueva, aunque la idea es seguir haciendo temas, tener la base del repertorio y, desde luego, salir a tocar”, comenta Domingo.

De momento ya tienen fechas cerradas en la provincia, y en la ciudad serán teloneros el próximo 8 de junio en Espacio Vías, de Topo, un grupo de finales de los 70.

“Solemos hablar del pasado y del presente, mezclando todo, aunque también hay una parte fundamental: el amor. Sin amor en esta vida no me movería nada”, asiente Moisés. Los componentes de El Abogado del Diablo han desarrollado profesiones paralelas a la música, pero su vida siempre ha estado ligada a ella. “Quizás no éramos grandes músicos, pero teníamos mucha raza, mucha casta, y mucha ilusión, exactamente la misma que ahora. Las ganas y la raza no hay que perderlas nunca, tengas los años que tengas. Siempre les digo a estos que como no se te hinche la yugular, se jodió”, alega Moisés.

El niño que cumplió el sueño de tocar en la banda que de pequeño escuchaba ensayar en un local de Lorenzana

Todos coinciden: “Estamos encantados con el nuevo bajista”. Además de cumplir el perfil del bajista que Miguel, Moisés y Domingo querían, Ricardo 'Oscuros' López trae una anécdota bajo el brazo inolvidable para los bohemios rockeros con los que ahora forma cuarteto.

“Cuando El Abogado del Diablo ensayaba en un local, en Lorenzana, mi hermano y yo nos sentábamos a escucharles en una ventana que había. Tendríamos unos 10-11 años, y ya grabábamos nuestra primeras casettes con rock and Roll”, comenta Ricar. “Es una pasada, les escuchaba de pequeño y ahora formo parte del grupo. Ellos son de la década del rockk and roll, el rock de su época era mejor que el de la mía, para mi gusto. De esta gente se aprende mucho”.

“Lo bueno fue que cuando vino al local se acordaba de letras de canciones de cuando se sentaba a escucharnos. Nos hizo ilusión y es lo que le abrió las puertas para que le ficháramos, a parte de la elegancia que tiene, musical y física”, reconoce Moisés entre risas con sus amigos.

Y quizás sea eso, la complicidad que existe entre ellos, la buena música, las risas o las continuas bromas que se hacen y reciben: El grupo existe y no quieren parar. “No se ha montado para estar en el local de ensayo, si no para salir a tocar y sobre todo para pasarlo bien y hacerlo bien”, completan entre todos. Y de eso no hay duda, disfrutan haciendo disfrutar, y han prometido no parar hasta que el cuerpo aguante. ¡Larga vida al rock and roll!

Etiquetas
stats