Hospitales de Castilla y de León avalan el uso precoz de un fármaco contra una rara enfermedad de la sangre

Análisis de sangre, archivo.

EFE

Un estudio liderado por el hematólogo burgalés Tomás José González López y con participación en el Hospital de León, el de Segovia y el de Zamora ha concluido que el uso temprano del fármaco Fostamatinib mejora el tratamiento de la púrpura trombocitopénica inmune (PTI), una enfermedad poco frecuente de la sangre caracterizada por una disminución anormal del número de plaquetas.

La investigación, publicada recientemente en la revista científica 'Advances in Therapy', analiza la efectividad y seguridad de este medicamento cuando se emplea como segunda o tercera línea de tratamiento, una estrategia sobre la que existía todavía escasa evidencia en condiciones reales de práctica clínica.

El trabajo consultado por EFE ha sido coordinado desde el Servicio de Hematología del Hospital Universitario de Burgos y ha contado con la participación de 22 centros hospitalarios españoles, entre ellos el Complejo Asistencial Universitario de León, el Complejo Asistencial de Segovia y el Complejo Asistencial de Zamora.

Los investigadores estudiaron a 72 pacientes adultos tratados con Fostamatinib en España y observaron que el 83,3 por ciento logró una respuesta al tratamiento, mientras que el 65,3 por ciento alcanzó una respuesta completa.

Además, el tiempo medio para comenzar a recuperar niveles adecuados de plaquetas fue de apenas 10,5 días.

La púrpura trombocitopénica inmune es una enfermedad autoinmune en la que el propio organismo destruye las plaquetas, células fundamentales para la coagulación sanguínea. Esta situación incrementa el riesgo de hemorragias y puede provocar desde pequeños sangrados cutáneos hasta complicaciones más graves.

Fostamatinib actúa bloqueando una proteína denominada tirosina quinasa esplénica (SYK), implicada en el proceso por el que el sistema inmunitario elimina las plaquetas. El medicamento ya había demostrado eficacia y seguridad en pacientes con PTI, aunque hasta ahora la mayor parte de la experiencia se concentraba en etapas más avanzadas de la enfermedad.

Según los resultados obtenidos, los pacientes tratados en fases más tempranas también presentan elevadas tasas de respuesta. En concreto, ésta alcanzó el 76 por ciento cuando el fármaco se administró como segunda línea terapéutica y el 87,2 por ciento cuando se empleó como tercera línea.

Los autores destacan además que más de la mitad de los participantes recibieron Fostamatinib en monoterapia y que los efectos adversos registrados fueron, en general, leves o moderados. Los más frecuentes fueron diarrea e hipertensión, mientras que menos de un tercio de los pacientes suspendió el tratamiento por falta de eficacia.

A la vista de estos resultados, el equipo investigador concluye que el fármaco ofrece una elevada efectividad y una tolerabilidad aceptable como segunda o tercera línea de tratamiento en pacientes adultos con PTI, lo que refuerza la posibilidad de adelantar su utilización en la práctica clínica habitual.

La participación de varios centros sanitarios de Castilla y León en este trabajo sitúa a la comunidad en una investigación que busca mejorar el manejo de una patología poco frecuente pero potencialmente grave, y aporta nueva evidencia clínica para optimizar el tratamiento de los pacientes afectados.

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