Cuando el agua ruge en las faldas del Teleno: ruta de gualtas, gualtones y fervencias
Si una persona abre cualquier aplicación de imágenes aéreas y elige los Montes de León, verá sin duda la cima del Teleno, con sus 2.188 metros sobre el nivel del mar. Según explica el lingüista Fernando Álvarez-Balbuena, el nombre Teleno, Talenu en asturleonés, es un topónimo astur que los romanos asimilaron a Marte, dios romano de la guerra, de la fertilidad y de la agricultura. El nombre aparece en un bronce encontrado en Quintana del Marco: Marti Tileno, traducido: “Marte Teleno”.
Bien, a escasos ocho kilómetros de esa cima se encuentra el punto donde confluyen tres comarcas, Cabrera/Cabreira, Maragatería/Maragatos y El Bierzo/El Bierciu. Llevando esa aplicación al detalle, puede verse que en cada una de esas comarcas hay un salto de agua, a saber: la Fervencia en Foncebadón, la Gualta en Pozos, el Gualtón en Carracedo y los Gualtones en Palacios de Compludo. Si nos acompañan, daremos un paseo para conocer estos saltos de agua.
Maragatos: La Fervencia de Foncebadón.
La palabra fervencia, como explica también Álvarez-Balbuena, es propia del leonés, cuya traducción al castellano es cascada. Por lo que, al decir “Cascada de La Fervencia”, estaríamos diciendo “Cascada de la Cascada”. Esta forma de redundancia toponímica no es nueva, y ocurre de manera natural cuando los hablantes dejan de conocer el significado de una palabra. Para referirse a lo mismo, pasan a emplear otra voz con idéntico significado, que en ocasiones se añade a la anterior.
La ruta de la Fervencia, de unos ocho kilómetros, es un suave descenso hasta el salto del agua. Un paseo por camino y posteriormente por sendero en el que veremos con suerte variedad de animales y un bosque de robles que, tanto en otoño como en primavera, gana en visibilidad. Ya cerca de la fervencia se pueden apreciar los restos de lo que fue un molino, al que gentes de Foncebadón, como en su día me explicaron Avelino y Benita Serafín, naturales del pueblo que escolta a la Cruz de Fierro junto a Manjarín, bajaban a moler el cereal.
Una vez en la Fervencia, cuyo salto de agua se llega a helar en algunos inviernos, conviene, como en el resto y una vez hechas si se quieren las fotos de rigor, detenerse y dejarse envolver por el sonido del agua, el cual puede llegar a relajarnos de una forma magistral. Observando la caída, se ve como el agua al terminar su salto provoca una especie de burbujas, como cuando hierve, de ahí el nombre, fervencia, fervir. La vuelta a Foncebadón se hará por un sendero distinto al de bajada, para que sea circular y así ver paisajes deferentes. Una vez en Foncebadón, pueblo que llegó a estar habitado por dos personas, María y su hijo, se puede tomar algo en cualquiera de los negocios que resurgieron a raíz del Xacobeo´93.
Cabreira: La Gualta de Pozos
A este salto de agua, que como su propio topónimo indica, gualta/agua alta, se puede llegar tanto desde Pozos en Cabreira como desde Tabuyo en Maragatos. En esta ocasión elegimos Pozos, por ser una ruta más corta y por pisar otra de las comarcas que custodian al Teleno. Pozos es un pueblo que, también atendiendo a la toponimia, y al igual que el resto de la sierra del Teleno, está lleno de vestigios romanos, en este caso, de canales y pozos dedicados a la extracción de oro. Álvaro Villar Marcos, descendiente del pueblo y conocedor de cada rincón del monte, nos explicó a lo largo del recorrido donde estaban los canales, los pozos, el movimiento de tierras y demás técnicas que usaron los romanos para extraer el oro.
La red de canales de la sierra del Teleno es mayor que el de las Médulas bercianas, el problema que estos se encuentran en su inmensa mayoría abandonados, y al estar una gran parte en el Campo de tiro del Teleno, sufriendo constantes bombardeos y no pocos incendios devastadores, estos apenas se conocen. La página Cabrera Canales Romanos da buena cuenta de las rutas existentes para conocer los que están señalizados.
Volviendo a la ruta de la Gualta, de unos catorce kilómetros y de forma lineal, se va ganando en altura hasta llegar a los 1600 metros para luego descender, como en el resto, hasta el salto del agua. Las vistas que se obtienen de Cabreira y de la Sierra del Teleno merecen y mucho la pena. La bajada es pronunciada, pero una vez en ella, tal y como se aconseja, lo idóneo es detenerse un buen rato y disfrutar tanto de la caída del agua como de su sonido. A la vuelta, y con algo de imaginación, se puede apreciar la figura de un león en una de las rocas que coronan el recorrido.
El Bierciu: Gualtón de Carracedo y Gualtones de Palacios
Estas rutas caen a la parte berciana. La primera, la ruta del Gualtón, de unos siete kilómetros, es de forma lineal con inicio y fin en Carracedo de Compludo, que al igual que su compañero de saltos de agua, Palacios, sufrió serio riesgo de ser pasto de las llamas durante los incendios del pasado verano, donde el vuelco de una autobomba en las labores de extinción provocó la muerte de un trabajador en Espinoso de Compludo. Carracedo es un pueblo típico berciano, con paredes de piedra y tejado de pizarra. Esta pedanía del municipio de Ponferrada es uno de los ejemplos más palpables de la emigración de los pueblos a las ciudades debido, quizá, a lo agreste del territorio. Durante el recorrido, entre robles y árboles autóctonos, se pueden apreciar los restos del incendio. El salto de agua es espectacular, pero la bajada para llegar a él hay que hacerla con mucha calma y fijándose bien donde se ponen los pies. Durante la vuelta, con la tranquilidad que merece el entorno, se aprecia la base de Manjarín y los montes Aquilianos, con nieve en sus cumbres en esta época del año.
La segunda y última ruta de este reportaje son los Gualtones de Palacios, Gualtón de arriba, Gualtón del medio y Gualtón de abajo. A Palacios se llega por una sinuosa carretera que parte de Compludo, pueblo conocido por su Herrería, declarada Monumento Nacional en 1968 y adquirida por el Ayuntamiento de Ponferrada en 2022. Como explicó Manuel Sánchez para iLeon “el primer asentamiento en el lugar en el que hoy se alza la herrería podría remontarse al siglo VII y estar relacionado con la fundación del monasterio de Compludo por parte de San Fructuoso en el año 614”.
Sobre la ruta, circular y de unos siete kilómetros, sale del inicio del pueblo, al que no se puede acceder en vehículo a no ser que residas en él. La primera parte de la ruta transcurre entre arroyos, un verde de primavera digno de retratar y un negro del que aún se desprende olor a ceniza por el citado incendio. Los tres gualtones son de fácil acceso, aunque quizá el último, el de abajo, sea algo más complicado.
Durante el recorrido se puede apreciar como el río Meruelo, el mismo que pasa por Molinaseca y es imagen icónica del camino de Santiago, labra la piedra a lo largo de la historia y se va encajonando. De vuelta a Palacios, conviene pasear lentamente por sus calles apreciando la arquitectura berciana.
Cuatro rutas, con sus saltos de agua entre fervencias, gualtas y gualtones con epicentro en el Teleno. Cuatro rutas para comprobar las diferencias y a la vez las similitudes de estas tres comarcas leonesas a través del agua. Los incendios de este pasado verano fueron un aviso de lo que puede venir si no nos concienciamos de lo que estamos provocando en el medio ambiente. Los saltos de agua seguirán existiendo, pero si no cuidamos nuestros montes, el entorno puede ser muy diferente. Ya saben, gualtas, gualtones y fervencias escoltando al Teleno.