Los nombres del paisaje rural de León reflejan identidad, memoria y tensiones lingüísticas según un estudio de la Universidad de Salamanca

Agencia EFE

Los nombres propios visibles en pueblos pequeños no solo sirven para orientar sino que reflejan dinámicas sociales, identitarias y lingüísticas profundas.

Así lo concluye un estudio de la Universidad de Salamanca que analiza el paisaje lingüístico rural de la provincia de León y que muestra cómo topónimos, nombres de calles, rótulos comerciales y denominaciones institucionales actúan como un espejo del territorio y de sus transformaciones.

El trabajo consultado por la Agencia Ede EFE, firmado por la investigadora leonesa Lucía Morán y publicado recientemente en la revista científica Onomástica desde América Latina, se centra en cinco localidades de distintas comarcas leonesas —Matadeón de los Oteros, Santa María de Ordás, Riello, Truchas y Barjas— escogidas por su tamaño, ubicación y diversidad lingüística.

El estudio se basa en un corpus exhaustivo de más de quinientos signos visibles en el espacio público, de los que 273 contienen nombres propios.

Función toponímica

Una de las principales conclusiones es la clara predominancia de los topónimos —nombres de lugares— en el paisaje lingüístico rural, que suponen más de la mitad de los casos analizados.

Frente a lo que ocurre en las ciudades, donde los nombres comerciales adquieren un papel protagonista, en el ámbito rural los nombres propios cumplen sobre todo una función toponímica, es decir sirven para situar y describir el espacio.

“El paisaje lingüístico rural es menor en cantidad pero no en riqueza”, señala el artículo que subraya cómo muchos rótulos comerciales o carteles acaban funcionando también como referencias espaciales, especialmente en pueblos donde hay pocos servicios y negocios.

En ese contexto, el nombre del bar, de una quesería o de una pequeña empresa local se convierte en un punto clave de orientación.

El análisis distingue entre topónimos y ergónimos —nombres de entidades, establecimientos u organizaciones— y muestra cómo, en muchas ocasiones, los límites entre ambas categorías se difuminan.

Otra aportación relevante del estudio es la reflexión sobre la ausencia de nombres propios en determinados casos. En muchos pueblos, los servicios públicos no llevan un nombre identificativo específico porque son únicos en la localidad y no necesitan diferenciarse, a diferencia de lo que ocurre en zonas urbanas.

Esta ausencia, lejos de ser anecdótica, revela una forma distinta de relación con el espacio y con la identidad colectiva.

Variedades lingüísticas minoritarias

El trabajo pone también el foco en la presencia de variedades lingüísticas minoritarias, como el leonés y el gallego, que aparecen de manera desigual en los nombres propios del paisaje rural.

El leonés se concentra sobre todo en usos institucionales o simbólicos —asociaciones culturales, señalización promocional— y, en algunos casos, genera rechazo ideológico visible, como pintadas que eliminan formas bilingües en señales de entrada a los pueblos.

Por el contrario, el gallego aparece integrado de manera natural en nombres de casas o lugares en zonas de transición como el Bierzo, lo que refleja una continuidad lingüística ligada al uso cotidiano más que a políticas de visibilización.

El estudio detecta también la influencia de la globalización y de la migración, visible en la aparición puntual de nombres en inglés o francés en rótulos comerciales, incluso en entornos rurales.

Estos casos, aunque minoritarios, muestran cómo los pueblos incorporan valores simbólicos asociados a la modernidad o a trayectorias migratorias recientes.

En conjunto, la investigación concluye que el análisis del paisaje lingüístico desde la onomástica ofrece una visión más completa y actual de los territorios rurales, al permitir observar no solo qué nombres se conservan, sino cuáles se crean, cuáles desaparecen y qué valores sociales e identitarios se proyectan en el espacio público.

“El nombre propio en el paisaje rural no es neutro”, señala el trabajo, que defiende una mirada sincrónica para comprender cómo lengua, territorio e identidad siguen dialogando en los pueblos de León.

Referencia: Lucía Morán Gaitero — 'La función del nombre propio en el paisaje lingüístico: un caso en el medio rural de León'. Revista Onomástica desde América Latina | DOI: 10.48075/odal.v7i1.36674