Más de 20 años después, nuevos contratos buscan medir el grave daño ambiental de la Variante de Pajares en León
El Gobierno de España sigue sacando contratos para conocer la afección real de las obras de la Variante de Pajares, la mayor obra de ingeniería ferroviaria del país con 4.000 millones de coste, a la comarca del Alto Bernesga de León, que ha sufrido el mayor 'robo' de agua de Europa según han denunciado los vecinos de la vertiente leonesa
En el año 2023, poco antes de la entrada en funcionamiento del trazado ferroviario, el Gobierno de España aceptaba corregir y compensar los graves desperfectos causados por la obra, que desviaron prácticamente un 'río' interno que regaba de agua los valles leoneses hacia Asturias. Lo hacía tras años de lucha de la Asociación Lacerta y la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores, que lograron que el Ministerio para la Transición Ecológica aceptara en 2017 modificar la Declaración de Impacto Ambiental de las obras de la variante ferroviaria y estudiara los efectos de la misma.
Este 2026, 22 años después de colocarse la primera piedra de las obras bajo el Gobierno de José María Aznar, aunque como tal empezaron en condiciones en el 2005, ya con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el Ejecutivo central sigue buscando saber qué salió mal ambientalmente. Económicamente ya se sabe que aquellas obras se presupuestaron en 1.085 millones de euros y con plazo de ejecución de 5 años, siendo finalmente de 4.000 millones el coste y casi 20 años de obras.
La sociedad semipública Tragsa es en quien ha recaído la elaboración de los informes del estado ambiental de la vertiente leonesa, reconocida como Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga. En total se han convocado cuatro contratos, con varios lotes, el último hace apenas unas semanas y tras el fracaso de una convocatoria anterior.
El último versa sobre el estado de los prados de los valles afectados. Tragsa sacó una licitación en julio por importe de 25.000 euros que quedó desierta y ha vuelto a licitarlo, con plazo hasta el 11 de noviembre. Y este proviene a su vez del primer gran contrato adjudicado por Tragsa donde nadie quiso analizar el estado de los pastos.
A la tercera, el contrato busca determinar, en primer lugar, qué Hábitats de Interés Comunitario (HIC) de prados dependen de acuíferos, manantiales o aguas superficiales conectadas, y comprobar si pueden utilizarse como bioindicadores de una posible afección hídrica de la Variante de Pajares. El estudio se desarrollará en una zona de 16.194 hectáreas en los municipios de Villamanín y La Pola de Gordón además de un pequeño enclave de Sena de Luna, y dentro de espacios protegidos como la ZEC Montaña Central de León y la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga.
El trabajo busca comparar la situación actual de los prados con su evolución desde el año 2000, analizando su estado cuantitativo y cualitativo, las amenazas que sufren y su estado de conservación. El pliego contempla además trabajos sobre biomasa, estado y productividad en distintos momentos temporales, junto con análisis bibliográficos y mediante imágenes de satélite.
Otro contrato de la pasada primavera, también de Tragsa, ya buscaba analizar otras variables ambientales del estado de la zona tras las obras ferroviarias y la pérdida de agua. Por 92.000 euros encargó la realización de un inventario de fauna ‘in situ’. El lote 1, adjudicado a IMATEC Innovación por 22.324,50 euros, estudiará los mamíferos terrestres; el lote 2, para Biosfera Consultoría Medioambiental por 18.537,20 euros, analizará los mamíferos semiacuáticos; el lote 3, adjudicado a la Asociación Herpetología Española por 22.738,32 euros, se centrará en la herpetofauna —anfibios y reptiles—; y el lote 4, nuevamente para Biosfera por 29.003,70 euros, realizará el inventario de ictiofauna, es decir, de las especies de peces.
Todos los lotes buscan identificar especies que puedan actuar como bioindicadoras de una posible afección de acuíferos, manantiales y aguas superficiales. Entre los mamíferos terrestres figuran lobo, gato montés, gineta, marta, turón, rebeco y oso pardo; entre los semiacuáticos, desmán ibérico y nutria; y entre anfibios y reptiles destacan la salamandra rabilarga, sapillo pintojo ibérico, rana patilarga, rana bermeja, lagartija serrana y lagarto verdinegro, además de otras especies. El inventario de peces incluye barbo común, bermejuela y boga del Duero. El contrato exige estudiar su distribución, abundancia, amenazas y estado de conservación y, sobre todo, determinar cuáles dependen de los recursos hídricos que se pretenden analizar.
Y el primer contrato puesto en marcha este año se dividió en tres lotes, destinados a estudiar otros indicadores ambientales. El que analizaba los pastos y prados de interés comunitario, incluida su biomasa, productividad y estado de conservación desde el año 2000, quedó desierto. Los otros dos lotes sí fueron adjudicados a Biosfera Consultoría Medioambiental SL: uno estudiará las turberas, mediante análisis de su vegetación, turba y agua, y el otro los hábitats de ribera, evaluando su conectividad, regeneración y estado ecológico. Los contratos tenían un plazo de ejecución de diez meses desde su formalización, el 18 de junio de 2026.
Los pueblos de la montaña de León buscan saber, dos décadas después, que ha pasado con su agua y cómo ha afectado a su patrimonio natural. En alrededor de un año, si se cumplen las fechas previstas, se deberían tener los datos del estado para luego, tal y como se indica, “definir medidas correctoras, compensatorias y mitigadoras” que compensen los graves daños de la Variante de Pajares.