Los pantanos de León cierran el año un 30% por debajo del nivel del ejercicio anterior

Pantano del Porma, uno de los cuatro principales de la cuenca del Duero en León, archivo.

Termina el año 2022 y lo hace con mucha menos agua de reserva en los pantanos de la cuenca del Duero en la provincia de León que en el final del ejercicio anterior, en concreto 234 hectómetros cúbicos por debajo.

El descenso comparativo que arrojan los últimos datos oficiales ofrecidos por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) para los embalses de Riaño, Porma, Barrios de Luna y Villameca se sitúa prácticamente en un 30% de descenso en apenas 12 meses, en concreto del 29,4% . Es la diferencia que va desde los casi 800 hectómetros de agua almacenada con los que finalizó 2021 y los 562 actuales.

Esta situación se produce a pesar de que tras un año en general bastante seco, y muy necesitado de los recursos almacenados sobre todo durante el verano, en las últimas semanas se han vivido amplios episodios de precipitación, hasta el punto de que, por ejemplo, sólo en los últimos siete días los embalses de la cuenca en la provincia aumentaron de golpe más de 51 hectómetros cúbicos.

El reparto de ese descenso acumulado en el año es, sin embargo, algo diferente según el pantano que se analice. Y es que, por ejemplo, en el caso del más pequeño de los cuatro, Villameca, en la comarca de La Cepeda, a día de hoy la cuantía de líquido es igual a la del año pasado, un total de 8 hectómetros de sus 20 de capacidad.

El que más pierde comparativamente es el de Barrios de Luna, que es además el que todavía se encuentra más bajo respecto a su potencial máximo, ya que acumula hoy apenas el 33% de su capacidad. Tenía a finales de 2021 hasta 161 hectómetros y almacena hoy sólo 102 de los 308 que dispone como límite máximo.

En el mayor de León, Riaño, hay 306 hectómetros cúbicos frente a 426,8 de finales del pasado año; y en el Porma, había 200 y hoy son 145 los que se sitúan detrás de la presa.

Cierto es que la comparativa con el año pasado es algo injusta, dado que estaba muy por encima de la media de almacenamiento de agua de los últimos 10 años, pero es que respecto a esa media también el nivel de este ejercicio es claramente inferior, un 16% menos. La esperanza es que, como viene ocurriendo en este final de otoño y principio del invierno, se mantengan las lluvias para que continúe el llenado de los embalses y sobre todo comiencen a producirse precipitaciones de nieve, que de momento apenas se han producido y son esenciales para un aporte amplio y gradual que garantice un año 2023 con agua suficiente para el consumo y sobre todo para la garantía de los regadíos del campo leonés.

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