Ya tenemos cuarto rey mago: ¿El autonómico?

Veamos. Melchor, Gaspar, Va a Saltar y Se Cayó. Son los Magos que este año 2026 se han empeñado en Salamanca en que comparecieran. ¿Quién no recuerda el chascarrillo en el que se desdoblaba a Baltasar, fonéticamente, para dar lugar al chiste? Pues bien, en la cabalgata de Reyes Magos montada por el consistorio charro para solaz de los niños, a la vez comida de tarro de los adultos poco entrenados, y para dar un paso más en la marca de lo castellano –¡Albricias!–, lograron la proeza de hacer bueno el chascarrillo.

O acaso quisieron hacer bueno lo de que para contar un cuento, el de la comunidad unitarista, cualquier recurso es válido, incluso el del desequilibrio del montaje de un festejo ceñido a la religión, con la alegría de una fábula para el disfrute de los tiernos infantes, que esperan el premio del regalo; y ahí va la cuña, lo hacen presentando, para la ocasión, a un Baltasar castellanoleonés, vestido con un largo jubón de castillos y leones.

A chifla toma la Junta lo identitario leonés. ¡Y eso duele! No tardarán en pedir a Leo Harlem que con gracejo bien pagado por ellos, nos lo vaya soltando en plan ocurrencia. Qué otra cosa podemos interpretar cuando la Ejecutiva comunitaria es capaz de dar, o hacer que por partidismo inveterado otros mandados, den un salto con lo castellano hacia atrás, de más de dos mil años: decidiendo ornar a uno de los reyes (seguidores de una buena estrella para alcanzar su objetivo), con una casulla de macero consistorial, haciendo así un bucle de permanencia repetitiva de una historia moderna identitaria castellanoleonesa, que desde la política inflan para sustentar mediante talonario poderoso.

Todo momento es bueno para tratar de insuflar vida a una identidad comunitaria que de tan supuesta longevidad (chistosa)... ¡Se cae! Pero claro, hay que lograr dar a entender que el amarre de lo leonés a lo castellano... ¡Es de siempre! Y así lo subsidian a uno de los peores cuentos comunitarios, un verdadera filfa política muy especial y maligna dentro de la España de las autonomías. Más lo grave, que también es que lo hagan, resulta el que se lo permitamos…

Si no estuviéramos los leoneses en la vertiente del desequilibrio económico social, ése que padecemos, nos consiguen día a día y toleramos con estulticia incomparable, nada podían hacer mejor para inducirnos a la carcajada.

Pero si en algún momento pretendemos soltarla, resulta que está siendo tan doloroso el camino y el calamitoso deambular, que no vemos los sufridos leoneses como se nos queda en simple mueca. Si, sí, sonrisa y voz imposible para nuestro desentrenado bucinador… que ya ni el silbido nos sale.

Hay quien dice, porque así lo ha visto, que en su retroiluminado medallón, en la gran plaza salmantina, Alfonso IX cambió la seriedad adusta, por una leve sonrisa, que es suficiente para un pétreo relieve real… Mas, la ocasión merecía el esfuerzo.

Pronto salió a la palestra UPL, obligación y compromiso, haciendo notar que hasta en eso, en lo lúdico, en lo tradicional, no pierden ocasión los autonomistas del ente autonómico, para, manipulando lo navideño, y entre ello está por derecho propio el festejo de Reyes, meter una cuña castellanoleonesa. Y no es un jueguecito, NO: es el reflejo de un interés homogeneizador, que se les resiste, y les lleva hasta lo inverosímil, capaz de hacer reír hasta al rey tallado.

Ya venían de publicar un vídeo tratando de hacer de la Navidad un festejo único popular y ·de siempre“ castellanoleonés. Hay que ver hasta que términos se permiten asentar su cuento, sin pudor expresado, al afirmar que ”estas Fiestas van dentro de una identidad que nos hace únicos“.

Ilusorio deseo que no va más allá de una rechifla.

¡Pero muy dañina!