El voladero de urogallos se convierte en el referente del turismo en Laciana para ver a un ánimal único y en peligro
La apertura al público el voladero de urogallos de Caboalles de Arriba, enclavado en el complejo de la casa del parque Alto Sil, ha significado un estimulante incentivo para atraer visitantes hacia el centro y esta pequeña localidad lacianiega, situada a escasos cuatro kilómetros del límite más noroccidental de la provincia con Asturias.
Según los datos facilitados por la Fundación Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León, que es quien gestiona el complejo, desde la puesta en funcionamiento de esta atractiva propuesta en el mes de abril de 2025, el número de visitas se han duplicado en los meses siguientes.
Si vamos a un balance anual completo y se tiene en cuenta que en enero se cierró por vacaciones del personal, el año se ha saldado con un crecimiento de visitantes del 77,7 por ciento, pasando de los 3.708 del año 2024 a los 8.477 de 2025.
Con una reseña especial a la difusión internacional que está adquiriendo el centro, que si en 2024 había recibido 70 visitantes extranjeros procedentes de 15 países, en 2025 pasaron a ser 350 visitantes procedentes de 20 países.
Siguiendo con el desglose de los datos facilitados y la procedencia de los visitantes, se comprueba que de las cincuenta provincias españolas han llegado las visitas, no así de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla que son la excepción. Siendo la mayoría de ellas las de los leoneses (44%), seguidos en número por madrileños (13%) y los vecinos asturianos (9%).
Tanto centros escolares como estudiantes universitarios o asociaciones son los principales grupos de visitantes colectivos en excursiones.
El voladero de urogallos cuenta con ejemplares vivos para poder observar una especie en “peligro crítico de extinción”, de la que antes de los incendios del pasado verano apenas quedaban 209 ejemplares en la Cordillera Cantábrica. Allí viven dos núcleos familiares: un macho llamado Muxivén acompañado de las hembras, Muezca, Oncina y Glacheira; y el otro integrado por Cornón acompañado de Fleitina, Fervienza y Pimpa.
Destacan desde la Fundación Patrimonio Natural algunos detalles llamativos como lo son las numerosas llamadas recibidas por parte de fotógrafos tanto profesionales como aficionados para concertar citas exclusivamente para fotografía.
Y algunas valoraciones de los visitantes, que “encuentran positivo tener urogallos para uso turístico, pues consideran formidables tanto la infraestructura como el ambiente recreado para ellos, y resaltan favorablemente los cuidados dados a los urogallos”. Así como que gran parte de los visitantes ha expresado su deseo de repetir visita en época de celo.
Referente del turismo familiar
Un indicador muy significativo de lo que podríamos definir, para este referente local lacianiego de atracción turística como un lugar apropiado para el turismo familiar; es que el 76 por cien de las visitas aseguran acudir al centro en grupos familiares o de amigos.
Un tipo de turismo, el denominado familiar, cuenta con una importante presencia en casi todas las actividades que se promueven y son referencias en la comarca de Laciana. Que de momento está consiguiendo huir de las masificaciones y darles a estas actividades lúdicas un carácter de sosiego e intimidad característico.
Como así lo recogía el articulo publicado este viernes en la web de la Guía Repsol Esquí, osos pardos y vías verdes en el Valle de Laciana, un destino invernal fuera de ruta | Guía Repsol , firmado por Javier Marínez Masilla que describe al Valle de Laciana como un destino turístico invernal “fuera de ruta”.
Una comarca, la de Laciana, que parece haber encontrado el camino adecuado para reconstruirse, sin prisa, en torno a unas actividades económicas diferentes a las que durante un siglo hicieron de ella un centro de referencia en la minería del carbón de la provincia de León.