Valdo, el lacianiego que cambió la mina por el fútbol: “Que Cabo Verde gane el primer partido y España el Mundial”
El 11 de julio de 2010, ante la final del Campeonato del Mundo de fútbol de Sudáfrica entre España y Países Bajos, Valdo (Valmiro Lopes Rocha; Villaseca de Laciana, Villablino, 1981) pudo estar con cualquiera de los dos bandos. Su padre, José Blanco, que ya había emigrado de Cabo Verde a Portugal, se dirigía a Holanda cuando lo pararon en Hendaya (Francia) para mandarlo de regreso al país luso. No había completado el viaje de vuelta cuando en Fuentes de Oñoro (Salamanca) varió su destino, ahora en dirección a Laciana para formar parte a mediados de los años setenta de la primera generación de caboverdianos que se asentó en esta cuenca minera. Él cambió los tulipanes por el carbón y la pesca por la minería. Su hijo Valdo, al que le salieron los dientes con chavales que luego afrontaron la disyuntiva entre la mina o la maleta, creció en Madrid hasta compartir vestuario con varios de aquellos jugadores protagonistas del día más importante (hasta la fecha) del fútbol español.
El 15 de junio de 2026, ante el partido España-Cabo Verde que supondrá el debut de la Roja en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, Valdo tendrá el corazón dividido. El lacianiego, hijo de aquella primera generación de caboverdianos, creció ya en España, primero en Villaseca y luego en la capital, donde fue progresando hasta debutar en 2001 en el Real Madrid de los galácticos que aquella temporada conquistó la novena Copa de Europa. Valdo llegó a jugar en 2003 varios partidos con la selección española sub-21, pero no con la absoluta, que se afianzó hasta encadenar el ciclo triunfal de Eurocopa 2008-Mundial 2010-Eurocopa 2012. Fue por el medio, en 2011, cuando defendió los colores de Cabo Verde. Ahora, al preguntarle por sus preferencias ante el duelo entre los dos países que han marcado su vida, contesta de forma salomónica: que Cabo Verde gane el partido y España el Mundial.
Fue su padre el que lo enganchó al fútbol ya en Laciana. Pero su vida cambió a raíz de la separación de sus progenitores. Con apenas 5 años de edad, se fue con su madre, Joana, a Madrid, donde se educó como interno en el colegio religioso Santa María del Parral de Aravaca. Y allí siguió encontrando cómplices para encarrilar su futuro con un balón bajo el brazo. La hermana Marina, aficionada merengue, despertaba a varios internos para ver en una salita los intentos infructuosos del Real Madrid de la Quinta del Buitre de conquistar la entonces ansiada séptima Copa de Europa. El entrenador del equipo del centro, José Sánchez Parra, también promocionó su incipiente carrera futbolística, que arrancó en las categorías inferiores del Parque Pozuelo hasta la fusión con el Pozuelo de Alarcón. Los insistentes rumores sobre el interés del Madrid se hicieron realidad cuando lo acabó fichando al final de su etapa como cadete.
Valdo regresaba a Laciana por vacaciones. ¿Cuáles son sus recuerdos de entonces? “Los mejores”, contesta al otro lado del teléfono al resumirlos en el regreso a sus orígenes y los momentos compartidos con su familia y los amigos, así como los torneos de fútbol sala de 24 horas por los pueblos del entorno, entre Villablino y Páramo del Sil. La cuenca minera lo marcó en la medida en que ya desde niño fue consciente de los sacrificios que implicaba el trabajo bajo tierra, algo que sintetiza en una frase: “El que tu padre se jugase la vida por sacar adelante a la familia”. El valle, por entonces un hervidero de críos consecuencia del desarrollo de la minería del carbón, parecía terreno abonado para futuros futbolistas. “Había muchos chicos. Y tenían mucho nivel. Pero por entonces no había tantos ojeadores como ahora”, confiesa.
Precisamente “apostar por ser jugador profesional” (la mayoría de sus quintos acabaron bajando a la mina o saliendo del valle) fue la premisa que mantuvo a Valdo en Madrid, primero con la experiencia en el internado que más tarde inspiraría la película protagonizada por Carmen Machi Llenos de gracia y luego con el aterrizaje en la cantera madridista, dirigida por entonces por Vicente del Bosque. “Él es muy campechano. Tenía mucha visión y manejaba las circunstancias con mucha mano izquierda. Sabía la situación familiar de cada uno”, dice sobre Del Bosque, que lo tutelaba entonces y que ya era entrenador del primer equipo cuando lo hizo debutar en el Santiago Bernabéu en octubre de 2001 en un partido contra el Athletic de Bilbao.
Valdo, que se había integrado en la cantera blanca con compañeros como Iker Casillas, Miguel Ángel Corona, David Aganzo y Óscar Miñambres, podía jugar con España o con Cabo Verde. “Y España fue la primera que me llamó” señala. El futbolista, cuyos primeros recuerdos como espectador de un Mundial datan de Italia 1990, coincidiría en la selección española sub-21 con campeones en Sudáfrica como Fernando Torres, David Villa, Pepe Reina o Andrés Iniesta. El lacianiego, que no llegó a la absoluta, fichó primero por Osasuna y pasaría luego por Espanyol, Málaga y Levante mientras España enlazaba su ciclo victorioso con el momento cumbre del gol de Iniesta en la prórroga aquella noche de julio de 2010 en el Soccer City de Johannesburgo.
Había muchos chicos en Laciana que jugaban al fútbol. Y tenían mucho nivel. Pero por entonces no había tantos ojeadores como ahora
“Siempre tienes la ilusión de poder llegar (a la selección absoluta), pero al final no se dio la ocasión. Había mucha competencia”, reconoce. España rompió el maleficio de los cuartos de final en la Eurocopa de 2008 en Austria y Suiza y se proclamó campeona al derrotar a Alemania con el banquillo ocupado por Luis Aragonés, que fue reemplazado por aquel hombre campechano que hizo debutar a Valdo en Primera División. “Me dio más esperanza de llegar porque él sabía cómo era yo. Y mantuve esa ilusión”, señala. Con Del Bosque, España consolidó el camino emprendido con Aragonés hasta hacer de aquella una de las mejores selecciones nacionales de la historia. Fue en 2011 cuando Valdo atendió la convocatoria de Cabo Verde. “Llamó a caboverdianos de segunda generación y fue cogiendo más importancia y más nivel. Fue bonito y me gustó representar a Cabo Verde”, dice sin ocultar la gran diferencia que entonces había entre los dos países.
España ha mantenido constante la presencia en los grandes torneos internacionales. Y llega al Mundial como campeona de Europa. Cabo Verde debuta en la presente edición, en la que se ha extendido el calendario con la participación de hasta 48 selecciones, la más alta de la historia. Valdo, que tiene ya recuerdos más sólidos del Mundial de Estados Unidos 1994 y aquella “eliminación injusta” contra Italia en cuartos de final, reconoce que “va a ser raro” ver jugar este lunes a España contra Cabo Verde. Aunque las diferencias entre uno y otro ya no son tan grandes, la primera opta al triunfo y para la segunda “ya es histórico” estar en la competición. Como quiera que el primer partido se presta más a las sorpresas y puestos a mezclar los pronósticos con los sentimientos, Valdo hace su apuesta tanto para el debut como para la final: “Que Cabo Verde gane ese partido y España el Mundial”. La predicción tiene también parte de cábala: la Roja comenzó en 2010 perdiendo contra Suiza y acabó levantando la Copa del Mundo.
Cabo Verde, víctima de la emigración masiva, multiplica su medio millón de habitantes residentes con una diáspora que tiene precisamente uno de sus destinos habituales en Estados Unidos, por lo que Valdo, que mantiene lazos culturales como el uso en casa del dialecto caboverdiano, espera mucha presencia de aficionados este lunes en Atlanta. Laciana, que por el camino vio cerrar las minas de carbón, también perdió desarrollo económico y población hasta dividirla a menos de la mitad en las últimas tres décadas. “Verla ahora es una pena. Es muy diferente a como era”, admite con un último agravante: el hecho de que uno de los mineros muertos en Asturias en 2025 era primo de su mejor amigo. “La reapertura de las minas es complicada de gestionar, también porque hoy ya no hay mineros con tanta experiencia”, apunta con el ejemplo de su padre, que ejerció en Lumajo. Y Valdo, que sigue vinculado al deporte ahora trabajando en la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), ya se prepara para vivir ese histórico España-Cabo Verde. Lo hará con el corazón partido, y también con la esperanza de que Laciana no se quede en fuera de juego y remonte el partido por su futuro.