El secreto geológico bajo las montañas de León: de la cueva más antigua de la provincia al movimiento de antiguas fallas

La Cordillera Cantábrica no dejó completamente de levantarse hace millones de años. Una investigación liderada por las universidades de León y Cantabria aporta nuevas evidencias de que antiguas fallas geológicas del norte de la provincia volvieron a activarse durante los últimos 500.000 años, elevando el terreno en la cabecera del río Curueño.

El estudio se basa en los sedimentos conservados en la cueva de Llamazares, situada en la montaña leonesa. Los investigadores han identificado en su interior antiguos depósitos del río Curueño formados hace aproximadamente medio millón de años, cuando el cauce discurría a una altura similar a la que ocupa actualmente la cavidad.

Desde entonces, el levantamiento del terreno y la erosión hicieron que el río fuera profundizando progresivamente su cauce hasta situarse hoy unos 280 metros por debajo de la cueva. La velocidad estimada de esa excavación ha sido de entre 0,5 y 0,6 milímetros al año, un proceso que contribuyó a modelar los profundos y estrechos valles característicos de esta zona de la montaña leonesa, entre ellos las hoces de Valdeteja.

La investigadora de la Universidad de León Esperanza Fernández señala que ese ritmo ha sido algo superior al observado en el resto de la red hidrográfica del Duero. La explicación estaría en dos fallas geológicas formadas hace más de 300 millones de años, que habrían vuelto a desplazarse en tiempos geológicos recientes y elevado localmente el terreno alrededor de la cueva.

La formación principal de la Cordillera Cantábrica se produjo entre hace 80 y 30 millones de años, como consecuencia de la colisión entre las placas tectónicas ibérica y europea. El nuevo estudio indica, sin embargo, que algunas estructuras mucho más antiguas mantuvieron actividad durante el Cuaternario, con desplazamientos de entre varias decenas y unos pocos cientos de metros durante el último medio millón de años.

La cueva más antigua datada de León

La investigación aporta además otro resultado relevante: la cueva de Llamazares pasa a ser la cavidad con mayor antigüedad demostrada de la provincia de León, con al menos medio millón de años. Los científicos apuntan que pueden existir otras cuevas situadas a mayor altura que sean todavía más antiguas, aunque por ahora no existen dataciones que permitan demostrarlo.

El enclave adquiere así un especial valor para reconstruir no solo la historia geológica de la montaña leonesa, sino también su evolución natural y humana. La investigación forma parte del proyecto Frontera Cantábrica, dedicado al estudio de las cavidades de León y de los cambios ambientales, faunísticos y humanos experimentados en este territorio.

La cueva ya había proporcionado hallazgos de interés en investigaciones anteriores, entre ellos esqueletos de gran tamaño de osos pardos, rebecos y caballos salvajes de entre 9.000 y 2.000 años de antigüedad. Los trabajos continúan ahora para conocer mejor cómo fue ocupada por humanos y animales y cómo cambiaron los ecosistemas de esta zona montañosa durante los últimos 10.000 años.