El colegio de Cembranos y su aula en una caseta, reflejo del estado de la educación pública durante la huelga de docentes en León

La caseta en la que dan clase los alumnos de un curso del colegio de Cembranos.

Sara Lombas

4 de noviembre de 2026 08:31 h

Han pasado casi dos meses desde el inicio del presente curso escolar y más de 5.500 docentes de la provincia de León han sido llamados a la huelga durante este miércoles 4 de noviembre por los sindicatos CCOO y UGT. Las reclamaciones de los profesores y maestros incluyen una mejora en las infraestructuras de los centros educativos. Los defectos se presentan en casi todos los colegios e institutos leoneses, pero en algunos, como es el caso de Cembranos han pasado seis años dando clase en una caseta de obra. A pesar de las promesas de la Junta, la situación sigue bloqueada. 

Aunque no es el único centro que presenta deficiencias estructurales, el del colegio de Cembranos es uno de los casos más preocupantes de la provincia de León. Allí un grupo de niños de Primaria y sus maestros se ven obligados a dar clase en una caseta de obra, instalada hace seis años con el objetivo de que fuese una solución provisional, mientras se terminaban las obras de remodelación del centro. 

Sin embargo, las obras nunca se terminaron, después de que la empresa abandonase el proyecto en el año 2021, dejando la reforma inacabada y provocando que la caseta de obra provisional se haya convertido, a la fuerza, en un aula más del colegio. Se debería haber licitado un nuevo contrato para que una nueva empresa retomase los trabajos, pero la Junta se ha escudado curso tras curso en todos los eternos pasos administrativos que se deben llevar a cabo para que, por fin, la obra salga a nueva licitación. 

Después de seis años de bloqueo burocrático, el delegado territorial de la Junta en la provincia de León, Eduardo Diego, aseguró ante la prensa leonesa durante el primer día del presente curso que en las próximas semanas se realizaría un nuevo contrato, lamentando a su vez la ristra de problemas que han condenado a alumnos y sus profesores a una situación dantesca. 

A pesar de ello, la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León ha reconocido recientemente a este periódico que, aunque se han reformulado las mediciones del proyecto y hay dos empresas interesadas, la licitación no se ha llevado a cabo todavía, dos meses después del inicio del nuevo curso y de las declaraciones de Diego. Aun así, la Delegación Territorial afirma que “se licitará en breve”. 

“Una de las reivindicaciones clave de esta huelga es que los centros educativos estén adecuados a la educación del siglo XXI y que no sean un riesgo ni para el profesorado ni los alumnos”, explica Víctor Bejega, secretario general de Enseñanza del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) en León. “El caso de Cembranos es muy visual, porque se encuentran en un cubículo de obra, pero tenemos centros con goteras encima de servidores informáticos, salas sin usar repletas de humedades… Es una situación generalizada”. 

Bejega cita otros casos como el colegio Trepalio de San Andrés del Rabanedo, cuyo tejado se hundió en diciembre del año pasado; las humedades que CCOO denuncia en el CEIP San Miguel Arcángel (Ciñera) y el IESO La Pola de Gordón; o el gimnasio del IES Juan del Enzina, en el que si bien se ha intervenido en el suelo del pabellón, no se han solucionado las humedades del techo. 

“La inmensa mayoría de los centros educativos de la provincia de León son antiguos y necesitan labores de mantenimientos muy pormenorizadas y unas inversiones que no se están haciendo. El problema es que cada vez se acumulan los problemas, las calderas tienen cada vez más años, las humedades empeoran y el problema pasa a ser peor”, lamenta Bejega. Todo ello mientras durante el verano la Junta anunció 3.880.247 euros para trabajos de reparación en colegios e institutos de la provincia, entre los cuales no se encuentran los citados aquí. 

“Los docentes están cansados de tener que lidiar con condiciones de precariedad y de tener que poner voluntad ante la falta de recursos”. Sin embargo, los docentes son una de las dos caras de la moneda que paga la dejadez de las administraciones; la otra son los alumnos y sus familias. 

En el caso de Cembranos, las familias ya salieron a protestar frente al colegio en el año 2024, a cuya manifestación siguió una reunión con el actual delegado territorial de la Junta y el director provincial de Educación, Alberto Natal. En aquella reunión los dirigentes explicaron a padres y madres que la situación se había estancado en un proceso burocrático que, sin embargo, ya se ha resuelto. “Vinieron a hacerse la foto”, lamenta una de las madres del colegio. “Es verdad que el procedimiento pendiente es como nos explicaron, pero los plazos van muy extendidos. Las familias estamos muy indignadas porque sentimos que nos están tomando el pelo”, critica. 

Los niños de un curso siguen dando clase en la caseta y ahora que el frío ya ha llegado a la provincia de León comienza la etapa más complicada, y no solo a nivel curricular, sino que es en esta época cuando más reto supone afrontar semejantes condiciones de estudio y trabajo. Los pequeños recurren a llevar alfombras a la caseta que les sirve de aula, para limitar los efectos del suelo frío en contacto con sus pies. 

No solo eso, sino que cada año las deficiencias de espacio del colegio son cada vez mayores. Ahora que ha aumentado el número de alumnos los espacios para el comedor se han quedado pequeños. Sin olvidar que los alumnos de 0 a 3 años siguen teniendo que desplazarse hasta la Casa del Pueblo, cruzando un tramo de carretera nacional, con todo el riesgo que esto supone para las técnicos y los pequeños. 

Respecto a la nueva consejera de Educación de la Junta, recién llegada al puesto, CCOO se abre al diálogo: “Las exigencias son muchas porque las vejaciones han sido muchas. Pedimos a la consejera que se siente a negociar de forma honesta y real, que aborde todos los problemas que tiene la Educación Pública de Castilla y León”, sugiere Bejega. 

Las reclamaciones de los docentes en esta huelga pasan por la actualización del complemento autonómico, la compatibilidad de la carrera profesional con los sexenios, reducción de jornada para mayores de 55 años, reconocimiento de la función de tutor con una mayor retribución económica, mayor número de personal de administración y servicios, reducción de burocracia y mejoras en los centros educativos.

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