Leopardos y osos de las cavernas: el sorprendente bestiario que habitó la Montaña leonesa hace miles de años

Restos fósiles animales localizados en el proyecto 'Frontera Cantábrica' en el Parque Natural de Babia y Luna (León).

Redacción ILEÓN

Hubo un tiempo en el que por las montañas de lo que hoy con las comarcas de Babia y Luna caminaban leopardos y enormes osos de las cavernas. Junto a ellos vivían rebecos, zorros, martas y numerosos pequeños mamíferos. Miles de años después, sus huesos permanecían sepultados entre los sedimentos de una cueva de la montaña leonesa, convertida ahora en una extraordinaria ventana científica al paisaje y la fauna del Pleistoceno.

La segunda campaña del proyecto arqueopaleontológico ‘Frontera Cantábrica’ ha permitido ampliar considerablemente ese particular bestiario prehistórico. Durante quince días, una treintena de investigadores y voluntarios ha trabajado en una cavidad del Parque Natural de Babia y Luna en la que ya en 2025 apareció la primera presencia constatada de oso de las cavernas (Ursus spelaeus) en la provincia de León.

Los resultados de este verano multiplican la importancia del yacimiento. Los investigadores han identificado restos correspondientes a más de cinco nuevos individuos de oso de las cavernas y han recuperado alrededor de 500 fósiles de esta especie, que se suman a los de al menos tres ejemplares hallados durante la campaña anterior, entre ellos un pequeño osezno.

Pero uno de los descubrimientos más llamativos tiene manchas: el equipo ha documentado por primera vez restos de leopardo en toda la provincia de León. Un gran depredador que los científicos califican de emblemático, aunque poco frecuente, dentro de los ecosistemas que poblaron las montañas europeas durante el pasado.

El catálogo de animales no termina ahí. Los sedimentos de la cueva también han conservado restos de rebecos, zorros, martas y otros pequeños mamíferos, piezas de un puzle que permitirá reconstruir con mayor precisión qué animales compartieron territorio, cómo era el medio ambiente en el que vivían y cómo fueron cambiando los ecosistemas de la Cordillera Cantábrica a lo largo de miles de años.

Un refugio de osos al sur de la Cordillera Cantábrica

La presencia del oso de las cavernas resulta especialmente interesante porque el enclave de Babia y Luna constituye una de las escasas evidencias conocidas de esta especie al sur de la Cordillera Cantábrica. Los restos encontrados pueden aportar información sobre la distribución geográfica de estas poblaciones y ayudar a comprender mejor las circunstancias que terminaron conduciendo a su extinción.

Además, algunos de los huesos aparecieron asociados directamente a niveles estratigráficos conservados dentro de la cueva. Esa circunstancia abre la posibilidad de que el enclave pueda convertirse en el primer yacimiento paleontológico con estratigrafía del Pleistoceno identificado en la provincia de León.

La investigación adquiere todavía otra dimensión por las fechas a las que podrían pertenecer algunos materiales. Durante la primera fase del proyecto se localizaron en cuevas leonesas fósiles y subfósiles de vertebrados con más de 50.000 años de antigüedad, cronologías que coinciden con un periodo especialmente relevante para conocer la evolución humana, cuando los neandertales y posteriormente los primeros representantes de Homo sapiens habitaron este territorio.

La propia cueva de Babia y Luna conserva igualmente huellas de personas. Los trabajos de esta segunda campaña han permitido documentar que los humanos accedieron repetidamente a la cavidad desde, al menos, la prehistoria reciente, aunque serán los análisis posteriores los que permitan precisar qué actividades realizaron allí y en qué momentos.

Excavar centímetros para reconstruir miles de años

La recuperación de estos fósiles exige algo más que retirar tierra. Los investigadores han intervenido en tres sectores diferentes de la cavidad, documentando minuciosamente la posición de los restos y los sucesivos estratos de sedimento.

El trabajo ha incluido el mapeado tridimensional de la cueva, el estudio de sus perfiles estratigráficos, la excavación controlada de los depósitos y el cribado y lavado de los sedimentos. Esta última tarea permite localizar piezas diminutas que podrían pasar inadvertidas a simple vista, desde pequeños fragmentos de hueso hasta restos de animales de menor tamaño.

Los ejemplares recuperados son después limpiados, preparados y digitalizados en tres dimensiones. También se han tomado muestras destinadas a aplicar diferentes sistemas de datación y determinar con mayor precisión cuándo se formaron las acumulaciones de fósiles.

Presentación de la nueva campaña de excavación del proyecto 'Frontera Cantábrica' en Babia y Luna, financiado por la Junta.

Las piezas abandonarán ahora temporalmente las entrañas de la montaña. Tras el cierre de la excavación este lunes 14 de septiembre, los restos serán trasladados a un espacio habilitado en la Facultad de Biología de la Universidad de León, donde comenzará una nueva fase de análisis durante los próximos meses.

Más de 36 cuevas bajo investigación

‘Frontera Cantábrica’ inició sus trabajos de campo en el verano de 2025 con la exploración de más de 36 cuevas de la provincia de León, en las que se localizaron fósiles y subfósiles de vertebrados. Los hallazgos realizados entonces llevaron a concentrar esta segunda campaña en la cavidad de Babia y Luna por su especial potencial científico.

El proyecto está coordinado por el paleobiólogo Darío Fidalgo Casares y reúne especialistas en paleontología, arqueología, geología, zoología, genética y antropología. Entre ellos participan también la profesora de Paleontología de la Universidad de León Esperanza Fernández y el profesor de Prehistoria Carlos Fernández.

La campaña funciona además como espacio de formación para estudiantes universitarios. Este año han participado alumnos de las universidades de León, Vigo, Santiago de Compostela, Autónoma de Madrid, Complutense de Madrid y Rovira i Virgili, además de integrantes de la Asociación Paleontológica de Vinaròs.

La Junta de Castilla y León ha financiado íntegramente esta segunda campaña, a través de la Fundación Patrimonio Natural, con más de 15.000 euros. Los investigadores prevén que los resultados terminen plasmándose en artículos científicos, comunicaciones en congresos nacionales e internacionales y publicaciones divulgativas.

También se plantea la creación de exposiciones que permitan acercar los descubrimientos al público. Porque bajo las montañas de Babia y Luna no sólo aparecieron unos cuantos huesos: empieza a emerger la imagen de un León muy diferente al actual, poblado por osos gigantes, leopardos y otros animales que recorrieron estas montañas mucho antes de que existieran los paisajes que hoy conocemos.

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