Málaga más allá de la playa: cómo vivir el centro histórico en una escapada de fin de semana

Vista panorámica de Málaga al atardecer.

Redacción ILEÓN

13 de octubre de 2026 10:34 h

Málaga suele asociarse con el Mediterráneo, el sol y los paseos junto al mar. Pero basta con alejarse unas calles del litoral para encontrar una ciudad con siglos de historia, mercados, museos y plazas donde el ritmo cambia. Para una escapada de fin de semana, el centro histórico concentra buena parte de estos atractivos y permite recorrerlos a pie.

La mejor forma de empezar a conocer Málaga es caminar sin demasiada prisa. Desde la calle Alcazabilla se puede contemplar el Teatro Romano, construido en época de Augusto y utilizado hasta el siglo III. El monumento se encuentra a los pies de la Alcazaba, cuya visita permite seguir el rastro de la historia medieval de la ciudad. 

A pocos minutos aparecen la plaza de la Merced, el Museo Casa Natal de Picasso y la calle Granada. El recorrido continúa entre fachadas históricas, pequeños comercios y bares que ocupan algunas de las calles más transitadas del casco antiguo.

Un paseo entre restos romanos y calles históricas

Para dormir cerca de esta zona, B&B HOTELS Málaga Centro está situado en la avenida de Fátima, junto al río Guadalmedina y a unos diez minutos andando de la calle Larios. El hotel cuenta con recepción abierta las 24 horas, WiFi gratuito, café y té disponibles durante todo el día y desayuno buffet. 

La mañana del sábado puede comenzar en la Catedral de Málaga, uno de los edificios más reconocibles del centro. Desde allí, la calle San Agustín conduce hacia el Museo Picasso Málaga, mientras que la cercana calle Larios ofrece un paseo comercial que desemboca en la plaza de la Constitución.

De la catedral al mercado de Atarazanas

A la hora de comer, el Mercado Central de Atarazanas reúne puestos de productos frescos en un edificio cuyo acceso conserva una portada de origen nazarí. Sus alrededores ofrecen numerosas opciones para probar platos malagueños sin necesidad de desplazarse del centro.

Después de comer, merece la pena reservar tiempo para el Museo de Málaga, instalado en el Palacio de la Aduana. La colección reúne arqueología y bellas artes, por lo que puede ocupar buena parte de la tarde.

Cuando cae el sol, el centro cambia

El sábado por la tarde permite regresar a las calles del casco histórico con otro ambiente. La plaza de la Constitución, la calle Compañía y los alrededores del Teatro Romano concentran terrazas y locales donde hacer una pausa.

El domingo puede dedicarse a un recorrido más tranquilo. Un paseo por el Palmeral de las Sorpresas acerca al puerto y permite terminar la escapada junto al agua, sin convertir la playa en el único motivo del viaje.

Así, un fin de semana en Málaga puede combinar patrimonio romano, arquitectura musulmana, arte, gastronomía y paseos urbanos. La playa sigue estando cerca, pero el centro histórico ofrece suficientes motivos para que el viaje empiece y termine entre sus calles.

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