Aparecen en una sima a más de 30 metros los restos de la osa y dos crías atacadas por un macho en la Montaña Palentina

Aparecen en una sima a más de 30 metros los restos de la osa y dos crías atacadas por un macho en la Montaña Palentina. // JCyL

ILEÓN / ICAL

Un equipo especializado formado por agentes medioambientales y celadores de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León hallaron este viernes los restos de la osa adulta y dos oseznos, que se habían despeñado en la Montaña Palentina, en una sima vertical a 33 metros de profundidad, con un estrechamiento inicial inferior a los 50 centímetros.

Los ejemplares muertos, que en un primer momento se habían encontrado con vida y la Junta dio por “sanos y salvos”, han sido trasladados al Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Burgos, donde en los próximos días se les realizará las necropsias correspondientes. En la operación se ha recogida material genético para su análisis en laboratorio al objeto de confirmar el parentesco de los oseznos.

Los restos recogidos por el Grupo de Intervención en Altura (GRIA) de los Servicios Territoriales de León y Palencia, junto con personal de las Patrullas Oso de la Fundación del Patrimonio Natural y con la colaboración de la Fundación Oso Pardo y de la cuadrilla de mantenimiento del parque natural de la Montaña Palentina, corresponden a los animales que cayeron de una roca el 5 de junio tras una agresión de un macho, el cual también murió despeñado, y cuyas imágenes se recogieron en una grabación.

El estado de los restos de los dos oseznos es “compatible” con que ambos fueran las crías de la hembra, aunque uno de ellos había desaparecido los días previos al despeñamiento.

Fueron los agentes medioambientales y celadores de medio ambiente pertenecientes al GRIA los que descendieron al interior de la sima, en un “extraordinario y riguroso trabajo” para poder, al fin, aclarar el desenlace del despeñamiento ocurrido el día 5 de junio, y que ha acabado finalmente con la muerte tanto de los dos osos adultos como del osezno que aún se mantenía con vida en aquel momento.

Desde que se registraran las imágenes del despeñamiento la tarde del pasado 5 de junio, la Junta desplegó un operativo compuesto por personal técnico, veterinarios, agentes medioambientales, celadores de medio ambiente y personal de las Patrullas Oso de la Fundación Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León, con la colaboración de la Guardia Civil y de personal de campo de la Fundación Oso pardo.

Durante las primeras horas del día 6 de junio se pudo localizar al ejemplar macho muerto próximo al lugar de la caída y se confirmó durante los días siguientes que tanto la osa como el osezno se encontraban con vida en el interior de la cueva, a una distancia horizontal de unos 15 metros de la entrada de la osera. Al observar la osa y el osezno con vida se aportó comida y agua en la cueva para ayudar en la recuperación de los ejemplares con la mínima intervención.

Sin indicios de su presencia

Durante los días siguientes, los trabajos desarrollados por el operativo de la Junta finalizaron sin nuevos indicios de la presencia de la osa y del osezno. Por ello, se decidió realizar una prospección remota del interior de la cavidad mediante videoscopio, así como con un dron de inspección de interiores, sin obtener registros visuales de ninguno de los animales.

Debido a las características de esta zona de la Montaña Palentina, se trata de un complejo kárstico en una formación caliza, no se podía descartar que, aunque no se tuvieran nuevas imágenes de la osa y del osezno, ambos permanecieran en el interior de la cueva en otras cavidades o simas no exploradas, ya que donde se localizó inicialmente a los dos ejemplares constaba de numerosas galerías y pozos totalmente inaccesibles.

A su vez, teniendo en cuenta que en una zona muy próxima a la cavidad donde se refugiaron la osa y el osezno ha permanecido hasta fechas recientes una segunda hembra con una cría del año, el operativo de la Junta de Castilla y León ha realizado durante estas semanas una vigilancia continuada mediante observación a distancia de la cavidad, así como una monitorización continua de la osera mediante cámaras de fototrampeo y de vigilancia en tiempo real, hasta que la segunda osa ha abandonado la zona y ha permitido a los miembros del operativo realizar una revisión más exhaustiva de la cueva con personal especializado, con seguridad y sin generar molestias a la segunda osa en una época crucial de su desarrollo. Finalmente, tras los trabajos, se han detectado los restos de los tres cadáveres.

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