César de la Fuente y Sergio Boixo reivindican más inversión en ciencia durante su investidura como Honoris Causa

César de la Fuente Núñez y Sergio Boixo Castrillo han sido investidos este viernes como doctores Honoris Causa por la Universidad de León, reivindicando el papel esencial de la universidad pública como “pilar fundamental” para el desarrollo del conocimiento y para formar el talento capaz de liderar avances globales.

En esta misma línea, ambos coincidieron en remarcar la necesidad de que España incremente la inversión en ciencia e investigación a largo plazo para retener y atraer talento, reivindicando el método científico como la herramienta más poderosa que tiene la humanidad para entender el mundo, tomar decisiones basadas en evidencia y acumular conocimiento de manera progresiva.

Un acto que tuvo lugar en el Aula Magna de San Isidoro, donde la ULE reconoció a dos científicos de referencia internacional, cuyas trayectorias ejemplifican, según destacó la rectora Nuria González, “cómo la investigación de excelencia, nacida en el ámbito universitario, puede transformar sectores estratégicos y situar el talento formado en León en la vanguardia mundial”.

Boixo homenajea al filandón y la educación pública

Boixo, director de computación cuántica de Google, realizó una reflexión sobre la misión de la educación y, más concretamente, de la universidad pública, “un lugar que ofrece oportunidades a todo el mundo y apuesta por la ciencia básica, permitiendo que un guaje de León pueda hoy liderar un grupo de investigación de una de las empresas más importantes del mundo”.

Durante su intervención, Boixo destacó el carácter fascinante de la computación cuántica, que obliga incluso a replantearse nuestra comprensión de la realidad. Una disciplina que se encuentra en sus primeras etapas y que requiere tiempo, inversión y perseverancia. En cualquier caso, Boixo anticipó que, en un plazo aproximado de cinco años, podrán verse las primeras aplicaciones prácticas de esta tecnología en desafíos como la crisis energética, la mejora de la salud humana o el desarrollo de nuevos materiales sostenibles.

Boixo apeló a la tradición leonesa del filandón para reivindicar la dimensión colectiva del conocimiento. “La computación cuántica no es el logro de una persona, sino el resultado de un filandón global en el que investigadores de todo el mundo entrelazan saberes”, señaló, subrayando que la ciencia se construye en comunidad, igual que alrededor del fuego se transmitían historias, identidad y sabiduría.

Por último, defendió que la ciencia no es un fin en sí misma, sino una herramienta al servicio de la sociedad. La computación cuántica, afirmó, representa un medio para mejorar la vida de las personas, y asumió públicamente el compromiso de mantener su vínculo con la Universidad de León, “que ya ha demostrado cómo puede liderar la transformación tecnológica”.

De la Fuente recuerda la Universidad de León como hogar académico

Por su parte, César de la Fuente hizo un recorrido por su mapa vital, que comenzó en su tierra natal, La Coruña, donde a un niño le gustaba diseccionar los peces que encontraba en la arena. Esa infancia le enseñó la importancia de aprender de los errores, mantener intacta la curiosidad, tener valentía para preguntar y poca vergüenza ante el error, cualidades que, según él, definen al científico ideal.

La Universidad de León representó un punto de inflexión en ese mapa. Fue allí donde descubrió la biología invisible que condiciona la salud y la enfermedad, se fascinó por las bacterias y combinó la biología con la química en sus primeros experimentos, incluida la síntesis de aspirina, que marcaron su vocación científica.

“Hoy no puedo ocultar la felicidad que me embriaga al volver a mi hogar académico, el lugar donde aprendí a pensar y a ejercer como científico, donde comprendí que se puede intervenir en la vida para mejorar”, recordó César, calificando de “extraordinario” que uno de esos laboratorios hoy lleve su nombre.

Allí, continuó, se asentó la base de un trabajo que hoy trasciende fronteras y gira en torno a la pregunta “sencilla y casi infantil” de si una máquina puede crear antibióticos. “Esa pregunta ha guiado todo mi trabajo y es el eje de la labor que desarrollamos en el laboratorio que dirige en Pensilvania, donde desarrolla proyectos centrados en cómo la inteligencia artificial puede acelerar el descubrimiento de nuevos antibióticos y ofrecer soluciones innovadoras a los desafíos más urgentes de la salud humana”.

La rectora Nuria González fue la encargada de clausurar el acto, subrayando el compromiso de la Universidad de León por respaldar la curiosidad, cultivar el talento y poner el conocimiento al servicio de la sociedad. Asimismo, agradeció a ambos doctores Honoris Causa por incorporarse a la comunidad universitaria y ofrecer un modelo de excelencia y compromiso con la ciencia y la sociedad al servicio del progreso.

Nuria González reivindicó también el papel fundamental de la universidad pública como instrumento de ascenso social y reafirmó la vocación de la ULE de generar nuevas oportunidades para la construcción del futuro. “La Universidad no es solo un lugar al que se pertenece, es un proyecto que se construye cada día”, destacó.

El solemne acto contó con la participación del rector de la Universidad de La Coruña, así como de las máximas autoridades políticas, militares, económicas, judiciales y sociales de la provincia de León.