La Junta permite a León impulsar con años de retraso el tratamiento del contenedor marrón en el vertedero provincial

La Junta de Castilla y León ha aprobado este miércoles la modificación de la autorización ambiental del vertedero provincial de León, el llamado Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de San Román de la Vega, para comenzar a instalar con muchos años de retraso una nueva línea de tratamiento específico para las basuras orgánicas de viviendas y empresas. Se trata de los biorresiduos, es decir, toda basura que se puede pudrir y convertir en compost y abono, las cuales deben proceder de un contenedor marrón que es obligatorio instalar por Ley desde hace más de dos años para todos los municipios pero que no sólo no se ha implantado en casi ninguno sino que todavía está comenzando a ponerse en marcha con lentitud.

El visto bueno de la Consejería de Medio Ambiente, que hoy firma su titular, Juan Carlos Suárez-Quiñones, da luz verde a un proyecto presentado por la Diputación leonesa hace un mes, el 13 de enero. Se trata del diseño, dentro de las actuales instalaciones del CTR provincial, de nuevas líneas para cuando comiencen a llegar las basuras compostables de los contenedores marrones de los 211 ayuntamientos de la provincia. En León capital, por ejemplo, cientos de ellos se apilan sin uso mientras el Ayuntamiento ha tenido que pedir ayuda a Somacyl, empresa de la Junta, para ejecutar su propia instalación y asumir los costosos retrasos.

El proyecto fue encargado por la Diputación, tras la desaparición del fallido consorcio Gersul, a la empresa que tiene adjudicado desde 2007 todo el servicio de tratamiento de basuras de la provincia, la UTE Legio VII, con una inversión prevista de 4,2 millones de euros. Tampoco demostraron mucho cumplimiento ni la institución provincial ni la propia compañía, ya que la Diputación hizo el encargo de este proyecto de 4.226.821 euros sobre la campana, a finales de octubre de 2025, y Legio VII aseguró que no le daba tiempo, pidiendo una ampliación de plazo que la Ley ya no permitía.

Finalmente, el 22 de diciembre se le denegó esa ampliación y se urgió a la presentación del proyecto, modificándose también las últimas condiciones del contrato en vigor con fecha 13 de enero de 2020 para permitir que se ejecute y se gestione en el futuro la llamada fracción orgánica recogida separadamente (FORS).

Parece que el proyecto, que no se ha dado a conocer púbicamente, se entregó a tiempo porque ya fue respaldado por informes técnicos del Servicio de Residuos y Suelos Contaminados el pasado 28 de enero y por el Servicio de Prevención Ambiental y Cambio Climático el 3 de febrero de este año.

Todos los detalles técnicos

La ampliación, catalogada como modificación no sustancial MNS 7, permitirá adaptar la planta al nuevo modelo de gestión de biorresiduos exigido por la normativa estatal y europea. La decisión final es que esta nueva línea de basuras, que ya entraban al CTR pero ahora es obligatorio tratar específicamente, no incrementa las emisiones ni implica cambios relevantes en la estructura ambiental de la instalación de San Román.

La orden especifica que la planta incorporará una nueva línea de selección y clasificación de FORS con abre-bolsas y separadores magnéticos e inductivos; una nave específica para trituración y mezcla con fracción vegetal; y mejoras en el área de recepción de estas basuras. Además, el proceso incluirá doce túneles dedicados exclusivamente al compostaje de la materia orgánica -seis para fermentación y seis para maduración, previa fabricación del compost fertilizante-, mientras que los otros ocho túneles actuales seguirán destinándose a material bioestabilizado procedente de la fracción resto.

La Diputación, continúa la Consejería, deberá garantizar un estricto programa de control del proceso de compostaje, con mediciones sistemáticas, incluida la temperatura, ya que el proceso genera abundante calor, y registros conservados durante al menos cinco años, además de evitar acumulaciones prolongadas de material y volteos en condiciones meteorológicas adversas que podrían producir importantes afecciones, y no solo de olores. Se concluye que también deberán mantenerse redes independientes de recogida de lixiviados en los túneles, es decir, evitar vertidos del líquido contaminante que el proceso produce.

Historia del CTR y sus desastrosa gestión

El Centro de Tratamiento de Residuos de San Román, entre la ciudad de Astorga y la comarca del Órbigo, ocupa actualmente 730.000 metros cuadrados y es la pieza central del sistema provincial de gestión de basuras, que incluye ocho plantas de transferencia repartidas por puntos de la provincia, dos de clasificación de envases, varios puntos limpios y un vertedero anexo ejecutado tras varios años por la propia Junta.

Tuvo que tomar las riendas a través de la empresa pública Somacyl, al agotarse la vida útil del primero en casi la mitad del tiempo previsto por una nefasta gestión por parte del consorcio Gersul que la Diputación pilotaba. Las actuales instalaciones tienen capacidad para tratar 195.366 toneladas al año, equivalentes a 631 toneladas por día. Ahora Somacyl se coordina con la Diputación y Legio VII para gestionar todo el complejo.