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    <title><![CDATA[iLeón - La Biblioteca del Reino]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/temas/la-biblioteca-del-reino/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - La Biblioteca del Reino]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Nigredo', de Marta del Pozo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/nigredo-de-marta-del-pozo-libro-de-poesia-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13588741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a325628-a540-471b-904f-baa17227c02c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x585y332.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Nigredo&#039;, de Marta del Pozo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La filóloga y doctora de literatura española por la Universidad de Massachusetts-Amherst con su tesis 'Hacia un reencantamiento posthumanista: ciencia, poesía y nuevas tecnologías' se inscribe con esta obra en la tradición de poesía hermética </p></div><p class="article-text">
        Hay libros que se leen y libros que se atraviesan. <a href="https://www.casadellibro.com/libro-nigredo/9788412885385/17909901" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nigredo</em></a>, de <strong>Marta del Pozo</strong> (Avil&eacute;s, 1980), pertenece a esta segunda especie, menos frecuentada y m&aacute;s exigente: aquella en la que la palabra deja de ser un instrumento de comunicaci&oacute;n para convertirse en una sustancia peligrosa, una materia sometida a las operaciones de la oscuridad. El t&iacute;tulo, que remite a la fase inicial de la alquimia, cuando la materia se ennegrece antes de transformarse, proporciona una clave de lectura para esta escritura que parece avanzar por las galer&iacute;as de una conciencia en combusti&oacute;n. No se trata de iluminar las tinieblas, sino de descubrir qu&eacute; clase de luz permanece encerrada en ellas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marta del Pozo</strong> se inscribe as&iacute; en una tradici&oacute;n de poes&iacute;a herm&eacute;tica que tiene uno de sus or&iacute;genes modernos en el infierno verbal de <strong>Arthur Rimbaud</strong>. Desde <a href="https://www.hiperion.com/tienda/poesia-hiperion/una-temporada-en-el-infierno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una temporada en el infierno</em></a><em>, </em>la poes&iacute;a occidental sabe que la experiencia de la destrucci&oacute;n puede convertirse en conocimiento y que el extrav&iacute;o, lejos de ser una mera patolog&iacute;a del esp&iacute;ritu, constituye a veces una forma extrema de lucidez. La lecci&oacute;n rimbaudiana consiste precisamente en esto: en aceptar que el lenguaje debe atravesar sus propias ruinas si aspira a decir algo que todav&iacute;a no haya sido domesticado por la costumbre. Del Pozo recoge esa herencia sin limitarse a reproducir sus procedimientos. Lo que en el poeta franc&eacute;s fue incendio y videncia se convierte aqu&iacute; en una materia verbal concentrada, en la que cada imagen parece haber sido extra&iacute;da de una regi&oacute;n donde la conciencia y la pesadilla todav&iacute;a no han terminado de separarse.
    </p><p class="article-text">
        La forma elegida contribuye decisivamente a esta impresi&oacute;n. Los poemas en prosa, con su resistencia a las convenciones m&eacute;tricas y su capacidad para organizar el pensamiento mediante asociaciones de im&aacute;genes, permiten a la autora construir espacios de indeterminaci&oacute;n donde la palabra conserva algo de su energ&iacute;a primitiva. Pero ser&iacute;a inexacto reducir esta escritura al surrealismo, etiqueta que suele aplicarse con excesiva generosidad a cualquier exploraci&oacute;n de lo ins&oacute;lito. En <em>Nigredo</em> importa menos la irrupci&oacute;n arbitraria de lo maravilloso que la percepci&oacute;n de una realidad cuya profundidad excede los l&iacute;mites de la experiencia ordinaria. Estamos ante un realismo visionario: no una evasi&oacute;n de lo real, sino una forma de penetrarlo hasta descubrir en su interior aquello que la mirada habitual no alcanza a reconocer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Realismo visionario</strong>
    </p><p class="article-text">
        La diferencia no es peque&ntilde;a. El surrealismo hist&oacute;rico aspir&oacute; a liberar las asociaciones inconscientes y a quebrar la vigilancia de la raz&oacute;n; el realismo visionario, en cambio, puede conservar la conciencia de la herida, la gravedad de la experiencia y hasta una rigurosa disciplina expresiva. Lo ins&oacute;lito no comparece como adorno ni como extravagancia, sino como revelaci&oacute;n de una realidad que, por debajo de su apariencia estable, contiene una zona de amenaza. De ah&iacute; que la oscuridad de estos poemas no sea meramente ornamental. Hay en ella una exigencia de conocimiento, una voluntad de mirar aquello que el lenguaje convencional suele ocultar bajo las f&oacute;rmulas tranquilizadoras de la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta genealog&iacute;a tiene en la poes&iacute;a espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea dos nombres insoslayables: Antonio Gamoneda y Ra&uacute;l Zurita. En el primero, la palabra parece proceder de una memoria corporal y colectiva donde la muerte, la pobreza, la enfermedad y la devastaci&oacute;n hist&oacute;rica adquieren una dimensi&oacute;n casi mineral. En el segundo, la herida se extiende hasta abarcar el paisaje, la historia y el destino de una comunidad, como si la escritura tuviera que levantar acta de un mundo sometido a la violencia. Ambos han demostrado que la oscuridad puede ser una forma de precisi&oacute;n y que la imagen visionaria alcanza su m&aacute;xima intensidad cuando no renuncia a la resistencia de lo real. Marta del Pozo encuentra en esa tradici&oacute;n un horizonte de exigencia: el de una poes&iacute;a que no necesita explicar sus visiones porque las somete a la prueba de su propia intensidad verbal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Poes&iacute;a espa&ntilde;ola de mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero esta herencia no se transmite &uacute;nicamente por una l&iacute;nea de maestros masculinos. La poes&iacute;a espa&ntilde;ola escrita por mujeres ha construido, durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, un territorio de extraordinaria riqueza en el que la exploraci&oacute;n del cuerpo, la identidad, el lenguaje y sus zonas de conflicto ha producido registros muy diversos. Ana Isabel Conejo (<a href="https://www.casadellibro.com/libro-atlas-xx-premio-de-poesia-hiperion/9788475178349/1026792" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Atlas</em></a>), Yolanda Casta&ntilde;o (<a href="https://www.visor-libros.com/products/profundidad-de-campo-prufundidade-de-campo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Profundidad de campo</em></a>), Miriam Reyes (<a href="https://www.librerialuces.com/es/libro/espejo-negro-y-otros-poemas_581527" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Espejo negro</em></a>) y Berta Garc&iacute;a Faet (<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/la-bella-varsovia/los-salmos-fosforitos/9788494500732/LBV_72" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los salmos fosforitos</em></a>) representan, desde po&eacute;ticas distintas, algunas de las posibilidades m&aacute;s f&eacute;rtiles de esa renovaci&oacute;n. No forman una escuela homog&eacute;nea ni obedecen a un programa com&uacute;n; las separan sus procedimientos, sus registros y sus concepciones del poema. Las re&uacute;ne, m&aacute;s bien, la capacidad para someter la experiencia a una transformaci&oacute;n verbal que desborda la confesi&oacute;n inmediata y convierte la escritura en un espacio de indagaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esa n&oacute;mina, Marta del Pozo ocupa ya un lugar propio. Su apuesta por una escritura oscura y luminosa al mismo tiempo, en la que el poema en prosa puede funcionar como una c&aacute;mara de revelado de la conciencia, prolonga una de las l&iacute;neas m&aacute;s exigentes de la poes&iacute;a actual. La oscuridad no implica aqu&iacute; ausencia de sentido, sino resistencia a su consumo inmediato. El lector debe detenerse, regresar sobre las im&aacute;genes, aceptar que algunas relaciones no se resolver&aacute;n mediante una par&aacute;frasis y que el poema conserva siempre un resto irreductible. La dificultad, cuando es aut&eacute;ntica, no constituye un obst&aacute;culo a&ntilde;adido a la lectura: es parte de aquello que el libro tiene que decir.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n por eso conviene desconfiar de la identificaci&oacute;n autom&aacute;tica entre claridad y transparencia. Hay textos perfectamente comprensibles que apenas modifican nuestra percepci&oacute;n del mundo, mientras que otros, m&aacute;s resistentes, consiguen alterar la disposici&oacute;n de los objetos, las palabras y los recuerdos en nuestra conciencia. La poes&iacute;a herm&eacute;tica no merece cr&eacute;dito por ser herm&eacute;tica, del mismo modo que la poes&iacute;a accesible no pierde valor por serlo. Su legitimidad depende de la necesidad de sus procedimientos, de la correspondencia entre la forma elegida y la experiencia que pretende comunicar. En Nigredo, la oscuridad encuentra su raz&oacute;n de ser en esa voluntad de llevar el lenguaje hasta una frontera donde la imagen deja de ilustrar una idea y empieza a producir conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Herencia de Rimbaud, Gamoneda y Zurita</strong>
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;rito de Marta del Pozo reside, en definitiva, en asumir una tradici&oacute;n sin convertirla en repertorio, en acercarse a la herencia de Rimbaud, Gamoneda y Zurita sin que la filiaci&oacute;n anule la singularidad de su voz, y en situar su escritura en un di&aacute;logo contempor&aacute;neo con po&eacute;ticas que han hecho de la exploraci&oacute;n verbal una forma de riesgo. Nigredo propone una experiencia de lectura que exige atenci&oacute;n y paciencia, pero cuya recompensa no consiste en descifrar un enigma como quien resuelve un pasatiempo, sino en experimentar una modificaci&oacute;n de la mirada.
    </p><p class="article-text">
        La alquimia promet&iacute;a la transformaci&oacute;n de la materia vil en sustancia preciosa. La poes&iacute;a, menos ambiciosa en sus promesas y acaso m&aacute;s certera en sus resultados, transforma la experiencia oscura en una forma que podemos contemplar sin reducirla a explicaci&oacute;n. De ese trabajo nace la luz peculiar de este libro: una luz que no borra las sombras, sino que las vuelve visibles. Y en esa paradoja &mdash;la de una escritura que ilumina precisamente aquello que no puede disipar&mdash; se encuentra una de las razones de ser de <em>Nigredo</em>.
    </p><p class="article-text">
        No todo es poes&iacute;a en prosa en este libro, pero la poes&iacute;a en prosa es aqu&iacute; lo mejor en un libro en conjunto de gran intensidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/nigredo-de-marta-del-pozo-libro-de-poesia-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13588741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 16:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Nigredo', de Marta del Pozo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Literatura,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El viaje de mi padre', de Julio Llamazares]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-viaje-de-mi-padre-julio-llamazares-escritor-leones-critica-literaria-por-manuel-cuenya-premio-nacional-de-narrativa-2026-ministerio-de-cultura-espana_1_13570664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7eea878e-cf26-46b7-9892-b816e087796e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x275y203.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El viaje de mi padre&#039;, de Julio Llamazares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Manuel Cuenya reseña ampliamente la última novela del escritor leonés que le ha valido uno de los mayores reconocimientos estatales literarios por parte del Ministerio de Cultura</p><p class="subtitle">NOTICIA DEL GALARDÓN - El leonés Julio Llamazares, Premio Nacional de Narrativa 2026 por 'El viaje de mi padre'</p></div><p class="article-text">
        S&oacute;lo el t&iacute;tulo,&nbsp;<a href="https://www.penguinlibros.com/es/guias-y-literatura-de-viajes/393778-libro-el-viaje-de-mi-padre-9788420479279" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El viaje de mi padre</em></a><em>,</em>&nbsp;ya resulta entra&ntilde;able, porque Julio Llamazares es un hombre entra&ntilde;able, que escribe con sus entra&ntilde;as (algo que uno echa en falta en tantos escritores y escritoras, que lo hacen de un modo artificial, en ocasiones retorcido). Dime c&oacute;mo escribes y te dir&eacute; qui&eacute;n eres. Y alguien como Julio, capaz de escribir obras sublimes como&nbsp;<em>La lluvia amarilla&nbsp;</em>o&nbsp;<em>Escenas de cine mudo</em>, entre otras, puede contarnos con maestr&iacute;a, y por supuesto con verdad y belleza, una historia conmovedora como &eacute;sta acerca de las andanzas de su padre Nemesio y un amigo de su padre, Saturnino, durante la Guerra Incivil espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Saturnino D&iacute;ez Tasc&oacute;n, maestro&nbsp;de Aviados, una aldea cercana a La Vecilla y a La Mata de la B&eacute;rbula, el pueblo de mi familia paterna y donde yo estaba entonces de vacaciones,&nbsp;era, en efecto, el&nbsp;amigo del que mi padre tanto me habl&oacute;, su compa&ntilde;ero de profesi&oacute;n y de estudios&nbsp;antes de acceder a ella y, en la guerra, su inseparable c&oacute;mplice&rdquo;</em>, escribe Julio Llamazares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Mi padre apenas viaj&oacute;. Solamente, ya jubilado, en una ocasi&oacute;n a Cuba para&nbsp;visitar a una hija que hac&iacute;a all&iacute; una especializaci&oacute;n m&eacute;dica y algo, muy poco,&nbsp;dentro de Espa&ntilde;a. Pero con dieciocho a&ntilde;os hizo por obligaci&oacute;n un viaje que le&nbsp;llev&oacute; a cruzar la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica de extremo a extremo y que le marcar&iacute;a por siempre, pues fue para ir a la guerra, de la que volvi&oacute; milagrosamente, ya que le&nbsp;toc&oacute; participar en algunas de las peores batallas de la contienda civil espa&ntilde;ola: la&nbsp;de Teruel y la de Levante, con un punto de inflexi&oacute;n en la sierra de Espad&aacute;n, en la&nbsp;provincia de Castell&oacute;n, donde a punto estuvo de perder la vida (...)&rdquo;,&nbsp;</em>cuenta Llamazares en el pre&aacute;mbulo de su libro, escrito&nbsp;con una prosa sencilla (en apariencia sencilla), que es como creo que se deber&iacute;a escribir (como hace asimismo Delibes), una escritura que es pura poes&iacute;a (no en vano &eacute;l es poeta), esa que brota como un manantial de las profundidades del alma humana, una escritura que es r&iacute;tmica, que nos lleva de la mano por donde &eacute;l camina, &ldquo;la espina dorsal de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica&rdquo;, siguiendo las huellas de su padre durante la Guerra Incivil,&nbsp;haciendo un viaje similar al que pudo haber realizado su padre, incluso en los mismos meses del a&ntilde;o, eso s&iacute;, ochenta y pico a&ntilde;os despu&eacute;s,&nbsp;de modo que el autor de esta obra trata de meterse en la piel de su padre, un ejercicio realmente de empat&iacute;a, amoroso, y es que el padre (bien lo s&eacute;) ejerce, incluso sin estar ya f&iacute;sicamente, como un faro, un gu&iacute;a, alguien que siempre estar&aacute; presente en la vida mientras uno tenga dos gotas de sangre y la memoria para recordar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        L&aacute;stima que, cuando su padre le contaba aquellas historias, reconoce su hijo, <em>&ldquo;no le&nbsp;hac&iacute;a mucho caso (recuerdo, s&iacute;, escucharle hablar del fr&iacute;o de Calamocha y del&nbsp;descubrimiento del mar en el puerto de Castell&oacute;n, un mar que tanto Saturnino, su&nbsp;compa&ntilde;ero radiotelegrafista, como &eacute;l ve&iacute;an por primera vez a casi mil kil&oacute;metros&nbsp;de su provincia) y ahora me arrepiento de ello, pues me gustar&iacute;a saber m&aacute;s&nbsp;detalles de aquel viaje b&eacute;lico, algo que ya no es posible&rdquo;,&nbsp;</em>porque su padre &ndash;escribe Julio&ndash; <em>&ldquo;muri&oacute; pronto&nbsp;(con setenta y seis a&ntilde;os, en 1996) y sus recuerdos quedaron en ese limbo de la&nbsp;memoria en el que se desvanecen las vidas de los que nos precedieron y a los que&nbsp;no escuchamos cuando estaban vivos&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, tambi&eacute;n creo que, una vez que ha muerto nuestro ser querido (nuestros seres queridos), es cuando somos conscientes de su verdadera val&iacute;a, de su memoria, de habernos parado m&aacute;s y mejor a escucharlos. <em>&ldquo;Luego nos arrepentimos de ello y, como yo&nbsp;ahora, tratamos de reconstruir sus peque&ntilde;as historias con los retazos de lo que se&nbsp;qued&oacute; en el aire y a&uacute;n alcanzamos a recordar. Por desgracia, &eacute;ste es nuestro&nbsp;destino como generaciones, un destino que se repite y se repetir&aacute; siempre&rdquo;.&nbsp;&nbsp;</em>Aunque ese sea nuestro destino, el autor de&nbsp;<em>Distintas formas de mirar el agua&nbsp;</em>ha logrado, a trav&eacute;s de&nbsp;<em>El viaje de mi padre</em>, reconstruir la memoria de aquella &eacute;poca, la de la Guerra Incivil, que viviera/sufriera su padre y el amigo de su padre, entre otros muchos seres humanos que perdieron la vida en esa contienda fratricida.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me fascina esa sensibilidad suya, esa forma de mirar el mundo, de sentirlo, &ldquo;para sentir lo que ellos sintieron&nbsp;siquiera sea referido al clima&rdquo;, seg&uacute;n nos cuenta Llamazares en referencia a su padre y el amigo de su padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras la dedicatoria:&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>A los que perdieron la guerra civil espa&ntilde;ola, de uno y otro bando.&nbsp;A los que pierden todas las guerras,&nbsp;</em>Julio Llamazares nos recuerda algunos potentes versos de&nbsp;<a href="https://youtu.be/zrm3A_2Iur8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gallo rojo, gallo negro</em></a>, de <a href="https://lecturacontemporanea.wordpress.com/2022/11/11/chicho-sanchez-ferlosio-gallo-rojo-gallo-negro-1963/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chicho S&aacute;nchez-Ferlosio </a>(por cierto, en el final de la pel&iacute;cula&nbsp;<a href="https://www.filmaffinity.com/es/film651337.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El 47</em></a>&nbsp;tambi&eacute;n los canta una adolescente con una emoci&oacute;n estremecedora: &ldquo;<em>Cuando canta el gallo negro /&nbsp;es que ya se acaba el d&iacute;a. /&nbsp;Si cantara el gallo rojo /&nbsp;otro gallo cantar&iacute;a...&rdquo;</em>) y nos muestra los suyos propios en una canci&oacute;n de cuna para su padre: <em>&ldquo;...Y t&uacute;, con los zapatos sucios de miedo y de tristeza, te /&nbsp;marchaste a pisar aquella Espa&ntilde;a llena de /&nbsp;sangre y de inmisericordia&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de unos versos que el gran poeta Jos&eacute; Antonio Llamas&nbsp;le dedica a su amigo Julio Llamazares, me resulta especialmente conmovedor este pasaje:&nbsp;<em>&ldquo;Me acerco despu&eacute;s de subir la cuesta al&nbsp;peque&ntilde;o camposanto de La Mata de la B&eacute;rbula, donde mi padre reposa en la&nbsp;misma tierra en la que naci&oacute; por expresa voluntad suya. Me he acercado a&nbsp;visitarlo esta ma&ntilde;ana de enero en la que el sol, aunque con menos fuerza,&nbsp;resplandece como aquella de agosto de 1996 en la que lo trajimos a enterrar aqu&iacute;...&nbsp;Como las cruces rotas o desaparecidas ya. Entre ellas, la&nbsp;de mi padre, que yo mismo plant&eacute; en la tierra siguiendo su petici&oacute;n, exhibe, en&nbsp;cambio, claramente su nombre y apellidos as&iacute; como las dos fechas a las que se&nbsp;circunscribi&oacute; su vida...Todo esto lo pienso mientras contemplo su sepultura, alargada como &eacute;l era y&nbsp;con las flores de noviembre ya resecas, y cuando, despu&eacute;s de escuchar un rato el&nbsp;silencio, el &uacute;nico que habita este lugar en el invierno, salgo del cementerio&nbsp;evocando la ma&ntilde;ana de verano en la que me desped&iacute; de &eacute;l con las &uacute;ltimas estrofas&nbsp;del soneto de mi amigo To&ntilde;o Llamas&rdquo;</em>, que me hace rememorar el inquietante inicio de&nbsp;<a href="https://clubdelecturabucarest.wordpress.com/wp-content/uploads/2018/11/garcia_morales_el_sur4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El sur</em></a>, de Adelaida Garc&iacute;a Morales: &ldquo;<em>Ma&ntilde;ana, en cuanto amanezca, ir&eacute; a visitar tu tumba, pap&aacute;. Me han dicho que la hierba crece salvaje entre sus grietas y que jam&aacute;s lucen flores frescas sobre ella. Nadie te visita. Mam&aacute; se march&oacute; a su tierra y t&uacute; no ten&iacute;as amigos. Dec&iacute;an que eras tan raro... Pero a m&iacute; nunca me extra&ntilde;&oacute;. Pensaba que entonces t&uacute; eras un mago y que los magos eran siempre grandes solitarios</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, el creador de&nbsp;<em>El viaje de mi padre</em>&nbsp;ha logrado meternos de lleno en su historia, la historia de su padre y el amigo de su padre.&nbsp;<em>&ldquo;...Con los&nbsp;vecinos de La Mata compartir&eacute; un a&ntilde;o m&aacute;s estos paisajes que me ense&ntilde;&oacute; a mirar&nbsp;y a querer, para contarle mi intenci&oacute;n, que nunca imaginar&iacute;a, y para confesarle mi&nbsp;arrepentimiento por no haberle escuchado como deb&iacute;a cuando recordaba historias&nbsp;de aquella aventura suya que ahora pretendo reproducir con los pocos datos que&nbsp;he reunido&rdquo;,&nbsp;</em>relata Llamazares, quien, con&nbsp;el silbido de un tren como si la ma&ntilde;ana quisiera subrayar la hora en&nbsp;la que comienza el viaje, da inicio al suyo, que lo llevar&aacute; a cruzar Espa&ntilde;a de punta a punta un&nbsp;d&iacute;a de enero mientras recuerda al gran poeta y narrador portugu&eacute;s Miguel Torga (a quien tambi&eacute;n rememora en su visita a&nbsp;S&atilde;o Martinho de Anta en&nbsp;<a href="https://cultura.cervantes.es/espanya/es/miguel-torga-y-tras-os-montes/129533" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tr&aacute;s-os-Montes</em></a>) y por supuesto el autor de&nbsp;<a href="https://www.casadellibro.com/libro-las-lagrimas-de-san-lorenzo/9788420414423/2093692" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las l&aacute;grimas de San Lorenzo</em></a>&nbsp;nos habla de la ribera del r&iacute;o del Curue&ntilde;o, el r&iacute;o de su infancia, el r&iacute;o de su memoria emocional, esto es&nbsp;<a href="https://www.casadellibro.com/libro-el-rio-del-olvido/9788420470696/1107391" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El r&iacute;o del olvido</em></a>.&nbsp;<em>&ldquo;Desde el corredor que se abre al jard&iacute;n que hoy ocupa el primitivo corral, se&nbsp;ven la vega de La Mata y el caser&iacute;o de La Vecilla al fondo y la ribera del r&iacute;o&nbsp;Curue&ntilde;o hasta que desaparece al sur, cerca ya de su uni&oacute;n con el Porma. Como&nbsp;desde el cementerio, el paisaje est&aacute; triste en este tiempo, falto de la vegetaci&oacute;n&nbsp;que en verano lo cubre de felicidad. Qu&eacute; pensar&iacute;a mi padre la ma&ntilde;ana en la que se&nbsp;fue de aqu&iacute;, asomado, pues estoy seguro de que se asom&oacute; a mirar el paisaje como&nbsp;yo ahora antes de despedirse de sus padres...&nbsp;Mi padre... su presencia se siente en esta casa a&uacute;n, no en&nbsp;vano fue el que m&aacute;s la habit&oacute;, y m&aacute;s esta ma&ntilde;ana en la que he venido para repetir&nbsp;el viaje que &eacute;l hizo hace ochenta y seis a&ntilde;os partiendo de ella. &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;a al&nbsp;cerrar la puerta detr&aacute;s de &eacute;l como yo hago ahora y al embocar el camino que conduce a La Vecilla...?...&nbsp;&iquest;Qu&eacute; sentir&iacute;a aquel casi adolescente caminando en solitario hacia un destino del&nbsp;que lo ignoraba todo pero que enfrentar&iacute;a con miedo, pues ya conoc&iacute;a lo que era&nbsp;la guerra?&rdquo;,&nbsp;</em>escribe Julio Llamazares, que emprende viaje desde la estaci&oacute;n de tren de La Vecilla a Carri&oacute;n de los Condes, en Palencia, siguiendo las huellas de su padre: <em>&ldquo;El adi&oacute;s de verdad de mi padre...&nbsp;comenz&oacute; en esta estaci&oacute;n de tren que hoy espera solitaria la&nbsp;llegada de unos convoyes en los que apenas viajan personas, pues los pueblos de&nbsp;su recorrido est&aacute;n vac&iacute;os y, cerradas ya las minas, no transportan el carb&oacute;n que&nbsp;fue el motivo de que se construyera. Por las ganas yo me subir&iacute;a a &eacute;l, pero, como&nbsp;he venido en mi coche, no podr&eacute; hacerlo&rdquo;,&nbsp;</em>cuenta el escritor mientras recuerda un&nbsp;poema de Antonio Gamoneda, &ldquo;<em>quien lo&nbsp;escribi&oacute; cuando, siendo joven, viajaba tambi&eacute;n en el tren&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Las palabras del poeta Antonio Gamoneda vuelven a sonar en&nbsp;la cabeza del narrador de&nbsp;<em>El viaje de mi padre</em>&nbsp;mientras camina por la calle Ancha de Le&oacute;n,&nbsp;<em>&ldquo;la antigua v&iacute;a principal romana, en&nbsp;direcci&oacute;n a la catedral..., alfa y omega de este Le&oacute;n que a&uacute;n conserva su trazado antiguo, la&nbsp;cuadr&iacute;cula del campamento romano que fue su origen&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El trayecto por Castilla</strong>
    </p><p class="article-text">
        El viaje desde Le&oacute;n a Carri&oacute;n de los Condes&nbsp;lo hace en medio de la niebla. Sin duda, es un buen motivo para mostrarnos Carri&oacute;n de los Condes,&nbsp;<em>el pueblo sin tiempo. &ldquo;&mdash; El pueblo est&aacute; medio vac&iacute;o &mdash; me dice una mujer a la que le pregunto por&nbsp;su salud demogr&aacute;fica a la vista de tanto local cerrado como me encuentro&rdquo;... El paseo por Carri&oacute;n confirma lo que la se&ntilde;ora de antes me coment&oacute; de su&nbsp;decadencia&ldquo;.&nbsp;</em>Y es que nuestra Espa&ntilde;a est&aacute; medio vac&iacute;a, o vac&iacute;a y vaciada, abandonada, como ya nos dijera el propio escritor en&nbsp;<a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-lluvia-amarilla/9788432217470/1103698" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La lluvia amarilla</em></a><em>.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Imagino la emoci&oacute;n y el miedo con los que mi padre y sus compa&ntilde;eros...&nbsp;viajar&iacute;an en aquellos camiones por esta carretera&nbsp;por la que ahora yo voy mirando el paisaje, que no es otro que la vega del&nbsp;Carri&oacute;n...&nbsp;Palencia no tarda en aparecer en medio de la llanura que el r&iacute;o Carri&oacute;n y el&nbsp;canal de Castilla&rdquo;,&nbsp;</em>seg&uacute;n nos cuenta el escritor-viajero, que nos invita a viajar tambi&eacute;n a Palencia porque&nbsp;<em>&ldquo;a pesar del fr&iacute;o, pasean muchos palentinos mirando los escaparates y&nbsp;saludando a los conocidos como en la pel&iacute;cula de Juan Antonio Bardem&rdquo;.&nbsp;</em>Se refiere, c&oacute;mo no, a la pel&iacute;cula<em>&nbsp;Calle Mayor.</em>
    </p><p class="article-text">
        Desde Palencia el escritor nos lleva hasta Venta de Ba&ntilde;os, a su estaci&oacute;n de tren, en otros tiempos&nbsp;important&iacute;sima:&nbsp;<em>&ldquo;Los trenes&nbsp;hac&iacute;an escala en Venta de Ba&ntilde;os y el pueblo estaba lleno de trabajadores del ferrocarril..</em>.&nbsp;<em>Pese a su actual soledad y apariencia, tan estrat&eacute;gica era que, en la Guerra&nbsp;Civil, el edificio era defendido por ametralladoras, seg&uacute;n testimonio de Saturnino que refrend&eacute; luego en los libros de historia&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        La niebla lo invade todo dando la impresi&oacute;n de que no existiera este pueblo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>De Castilla a Arag&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        El escritor-viajero contin&uacute;a su viaje por Valladolid hasta Ariza, ya en la&nbsp;provincia de Zaragoza:&nbsp;<em>&ldquo;Me dispongo a&nbsp;recorrer los doscientos cincuenta kil&oacute;metros que al parecer tuvo y tiene la l&iacute;nea de&nbsp;Valladolid a Ariza como mi padre y sus compa&ntilde;eros del Regimiento de&nbsp;Transmisiones hicieron para ir a la guerra, s&oacute;lo que ellos en vagones de ganado y&nbsp;yo en coche. El mes del a&ntilde;o es el mismo, pero la diferencia de temperatura es&nbsp;mucha. A pesar de la niebla no hace demasiado fr&iacute;o y cuando se disipe har&aacute;&nbsp;menos a&uacute;n&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo el Duero cruza la ribera (Tudela de Duero, Pe&ntilde;afiel, Aranda...) que es famosa en el mundo&nbsp;entero por sus vinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;En la llanura su horizontalidad conmueve&nbsp;tanto como su soledad en medio de los vi&ntilde;edos y de los pinos...&nbsp;En la estaci&oacute;n de Aranda, cuando mi padre y sus compa&ntilde;eros llegaron a ella, la actividad deb&iacute;a de ser enorme, con ferroviarios y militares yendo de un sitio a&nbsp;otro por los andenes y los trenes echando vapor y humo mientras los avituallaban&nbsp;para continuar camino&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ahora Llamazares despierta nuestro deseo por viajar a esta ribera, como ya lo hiciera en su inacabado&nbsp;<a href="https://www.libreriapastor.com/libro/9788480122399/cuaderno-del-duero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cuaderno del Duero</em></a><em>.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El cuaderno de&nbsp;aquel viaje lo publiqu&eacute; tal y como lo escrib&iacute; y en &eacute;l hab&iacute;a descripciones de estos&nbsp;paisajes y pueblos de la ribera que valdr&iacute;an para hoy&rdquo;,&nbsp;</em>apostilla el escritor en&nbsp;<em>El viaje de mi padre</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De Aranda hacia la provincia de Soria, remontando el&nbsp;Duero, con&nbsp;Langa como primera poblaci&oacute;n de Soria, el escritor-viajero&nbsp;prosigue su trayecto por San Esteban de Gormaz y tambi&eacute;n por el Camino del Cid Campeador tras las huellas de su padre. Nos ense&ntilde;a las poblaciones sorianas de El Burgo de Osma, Berlanga de Duero, la comarca de Almaz&aacute;n...<em>&ldquo;Yo sigo camino... por la carretera en seguida llego a la raya de Castilla y Arag&oacute;n, la antigua frontera entre los dos reinos que&nbsp;recuerda todav&iacute;a en lo alto de una muela el castillo de la Raya...&nbsp;y a cuyos pies una ermita contin&uacute;a dividida...: al&nbsp;parecer, la mitad de la ermita est&aacute; en Castilla y la otra mitad en Arag&oacute;n.&nbsp;Ariza, mi destino desde Valladolid, es ya Arag&oacute;n inequ&iacute;vocamente... Ariza, pese&nbsp;a su historia, es hoy un pueblo sin mucha vida, un lugar como tantos otros del alto&nbsp;valle del Jal&oacute;n, el r&iacute;o que comunica la meseta castellana con el Ebro&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El escritor sigue rememorando el viaje de su padre por estas tierras aragonesas: &ldquo;<em>Bastantes menos&nbsp;</em>[se refiere a grados de temperatura] <em>deb&iacute;a de haber cuando mi padre cruz&oacute; a esta misma hora&nbsp;este valle del Jal&oacute;n, pues, a juzgar por el testimonio de Saturnino, en Calatayud&nbsp;estuvieron parados cinco horas, hasta que salieron en direcci&oacute;n a Teruel cerca de&nbsp;la medianoche.&nbsp;Imagino qu&eacute; ir&iacute;an pensando y c&oacute;mo se sentir&iacute;an sabiendo &ndash;como&nbsp;sus compa&ntilde;eros de vag&oacute;n&ndash; que el frente de guerra ya estaba pr&oacute;ximo&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        La llegada del viajero a Calatayud es buen motivo para recordarnos que es: &ldquo;<em>La segunda&nbsp;ciudad de Zaragoza, famosa en toda Espa&ntilde;a por haber sido la cuna de una mujer&nbsp;de vida azarosa, la popular Dolores de la canci&oacute;n, y menos por haberlo sido&nbsp;tambi&eacute;n del poeta latino Marcial, el autor de los c&eacute;lebres </em><a href="https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/23/14/ebook2388_2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Epigramas</em></a><em>&rdquo;.&nbsp;</em>Y a&nbsp;quienes no conocemos estas tierras, el escritor nos mete el gusanillo en el cuerpo para visitarlas, porque uno ha estado de paso nom&aacute;s en Zaragoza hace ya un mont&oacute;n de a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viaje contin&uacute;a por el valle del r&iacute;o Jiloca, cuyo curso transcurre por las provincias de Teruel y Zaragoza.&nbsp;<em>&ldquo;La nieve y el fr&iacute;o polar que ese a&ntilde;o asolaron&nbsp;Arag&oacute;n y gran parte del pa&iacute;s fueron en la provincia de Teruel dos enemigos m&aacute;s&nbsp;para ambos ej&eacute;rcitos, ninguno de los cuales estaba preparado para un temporal&nbsp;as&iacute;...&nbsp;mi padre y Saturnino... nunca se olvidaron del fr&iacute;o de Teruel...&nbsp;En Villafeliche un letrero se&ntilde;ala que por aqu&iacute;, antes que mi padre y yo, pas&oacute;&nbsp;el Cid Campeador...&nbsp;Va a ser &eacute;se mi&nbsp;destino: el de seguir los pasos de otros en busca de no s&eacute; muy bien qu&eacute;. O s&iacute;: en&nbsp;busca de esa huella en el paisaje que los hombres vamos dejando a lo largo de la&nbsp;historia y que es nuestra verdadera memoria. Porque el paisaje nos sobrevive a&nbsp;todos, sobrevive al paso del tiempo y a los sucesos de los que fue testigo y cuyo&nbsp;rastro queda impreso en &eacute;l para siempre&rdquo;</em>, nos cuenta este poeta rom&aacute;ntico o posrom&aacute;ntico para quien el paisaje es memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Para el hombre rom&aacute;ntico, el paisaje es, adem&aacute;s, la fuente principal de la&nbsp;melancol&iacute;a. S&iacute;mbolo de la muerte, de la fugacidad brutal del tiempo y de la vida &mdash;el&nbsp;paisaje es eterno y sobrevive casi siempre al que lo mira&mdash;&rdquo; (El r&iacute;o del olvido).&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La memoria de la nieve</em>&nbsp;y tambi&eacute;n&nbsp;<a href="https://www.galaxiagutenberg.com/producto/libro-del-frio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El libro del fr&iacute;o</em></a>&nbsp;(Gamoneda) como claves para entender la obra de Julio Llamazares. Y Daroca, en la provincia de Zaragoza, como antesala de Teruel, donde tuvo lugar una de las batallas m&aacute;s sangrientas de la Guerra Incivil espa&ntilde;ola, con temperaturas g&eacute;lidas como ocurriera asimismo en la batalla de Stalingrado de la Segunda Guerra Mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Llegada al frente de guerra</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El frente de guerra ya estaba muy cerca: a seis kil&oacute;metros de Daroca da comienzo la provincia de Teruel... De todo lo que mi padre y su amigo y compa&ntilde;ero de aventuras Saturnino me contaron de Teruel lo que m&aacute;s grabado se me qued&oacute; no fueron las escenas de guerra y los muertos, fue el fr&iacute;o de Calamocha, al que ambos se refer&iacute;an continuamente con horror. Y eso que los dos pasaron mucho en su vida, que transcurri&oacute; en el caso de ambos en Le&oacute;n, una provincia tan fr&iacute;a como la de Teruel... la Guerra Civil sigue presente entre los vecinos de todos estos pueblos de Teruel&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        A diez kil&oacute;metros de Calamocha est&aacute;, seg&uacute;n Llamazares, Caminreal,&nbsp;<em>&ldquo;el pueblo en el que finalmente se detendr&iacute;an y en el que&nbsp;acamparon hasta que cay&oacute; Teruel...La imagen de la estaci&oacute;n de Caminreal, en la que&nbsp;desembarc&oacute; mi padre una madrugada g&eacute;lida de 1938, es ahora una estampa del&nbsp;Far West m&aacute;s que la de un lugar de Arag&oacute;n, una fotograf&iacute;a de cine en la que s&oacute;lo&nbsp;falta un tren envuelto en vapor deteni&eacute;ndose ante un and&eacute;n desierto...&nbsp;Caminreal... es un pueblo tan tranquilo que cuesta imaginar&nbsp;aquellos d&iacute;as pese a las historias que recuerdan sus vecinos&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        La siguiente parada:&nbsp;Rubielos de la C&eacute;rida, el pueblo de las trincheras. &ldquo;Teruel fue la &uacute;nica capital de provincia espa&ntilde;ola que cambi&oacute; de manos dos veces a lo largo de la guerra&rdquo;, nos dice Llamazares, cuyo paisaje le hace recordar&nbsp;<em>&ldquo;al de las pel&iacute;culas sobre la Guerra Civil de Garc&iacute;a Berlanga o del ingl&eacute;s Ken Loach, rodadas algunas por esta zona, o al de la que dirigi&oacute; el franc&eacute;s Andr&eacute; Malraux en plena contienda. El t&iacute;tulo con que la bautiz&oacute;: Espoir. Sierra de&nbsp;Teruel, hace alusi&oacute;n a estas sierras que recorren una provincia tan hermosa como dura tanto por su climatolog&iacute;a como por la delgadez y pobreza de sus suelos&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        El viaje prosigue por Singra, al noroeste de la provincia de Teruel, el altiplano montaraz de los altos de Celada, las trincheras del Cerro Gordo, los llanos de Caud&eacute;, la ciudad de Teruel,&nbsp;<em>&ldquo;la capital del arte mud&eacute;jar... los treinta y cinco mil vecinos de Teruel se conocen todos. Desde la guerra apenas ha duplicado su poblaci&oacute;n, lo que dice mucho de su anquilosamiento...&nbsp;Su ins&oacute;lito emplazamiento en lo alto de&nbsp;una muela inexpugnable unido a su falta de crecimiento han hecho que la ciudad&nbsp;conserve todo el sabor de su historia&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, Teruel existe, aunque uno no haya estado en esta capital, que es mucho m&aacute;s peque&ntilde;a que Ponferrada.&nbsp;<em>&ldquo;&mdash; Pero &iquest;Teruel existe de verdad? &mdash; le digo a la camarera del caf&eacute; Turia, en el que entro buscando un poco de compa&ntilde;&iacute;a...&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash; Hombre, yo creo que s&iacute;&hellip; &mdash; me responde la chica, sorprendida&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        El autor nos propone una interesante visita por Teruel: la catedral, algunos edificios de la plaza del Torico, el antiguo monasterio de las Claras, el Seminario, el paseo del &Oacute;valo... Me los apunto para cuando tenga a bien visitar esta ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;De su paseo por Teruel...&nbsp;lo que Saturnino recordaba muchas&nbsp;d&eacute;cadas despu&eacute;s era el gran rastro de destrucci&oacute;n y los muertos abandonados por&nbsp;las aceras, pero tambi&eacute;n, con un punto de ternura, la visi&oacute;n en algunas casas de&nbsp;las camas hechas, muchas de ellas con s&aacute;banas de hilo, un verdadero sue&ntilde;o para&nbsp;unos soldados que llevaban semanas durmiendo en el suelo...&nbsp;Vine aqu&iacute; buscando una&nbsp;fantas&iacute;a, la que alberg&oacute; la memoria de mi padre toda su vida, pero ahora que&nbsp;estoy en Teruel siento que esa fantas&iacute;a nunca existi&oacute; excepto en mi conciencia&nbsp;culpabilizada por no haberle escuchado cuando deb&iacute; hacerlo. S&oacute;lo as&iacute; puedo&nbsp;entender mi desasosiego, que me acompa&ntilde;a desde que comenc&eacute; este viaje pero&nbsp;que hoy, en Teruel, siento con m&aacute;s intensidad quiz&aacute; porque sigo sin saber cu&aacute;l es&nbsp;su verdadero objetivo. &iquest;Conocer los lugares en los que mi padre se jug&oacute; la vida&nbsp;como tantos j&oacute;venes de su edad? &iquest;Sentir lo que &eacute;l pudo sentir pisando los&nbsp;escenarios que pis&oacute; con sus botas militares mucho antes de que yo naciera?&nbsp;&iquest;Experimentar el fr&iacute;o y el miedo que &eacute;l experiment&oacute;, algo que ni siquiera he&nbsp;podido hacer, puesto que las temperaturas son muy diferentes a las que le toc&oacute;&nbsp;soportar a &eacute;l cuando estuvo aqu&iacute;, aquel terrible invierno de 1938?&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Del frente aragon&eacute;s al Levante</strong>
    </p><p class="article-text">
        De Arag&oacute;n al mar (junio de 2024). &ldquo;<em>Tras la toma de Teruel, mi padre y Saturnino, junto con otros muchos soldados, fueron llevados a Zaragoza, donde permanecieron descansando un mes... Por d&oacute;nde pasear&iacute;an mi padre y Saturnino con aquellas chicas zaragozanas que los ayudaron a olvidar las pesadumbres de la guerra no es dif&iacute;cil suponerlo&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        La llegada del escritor-viajero a Zaragoza lo hace, a su entender,&nbsp;con la animaci&oacute;n y el bullicio que le son propios.&nbsp;<em>&ldquo;Por el paseo de la Independencia la animaci&oacute;n contin&uacute;a acentuada por la&nbsp;hora, que saca ya a la gente mayor a pasear y a los j&oacute;venes a invadir los parques y&nbsp;los jardines, incluido el del bulevar central del paseo. El paso de los tranv&iacute;as, que&nbsp;la recorren de arriba abajo, hace que la Gran V&iacute;a zaragozana se convierta en un&nbsp;escenario casi cinematogr&aacute;fico, un cristal que transparenta la vida de la ciudad y&nbsp;la de los zaragozanos mismos...&nbsp;De vuelta al centro de Zaragoza, pienso en qu&eacute; har&iacute;an mi padre y sus&nbsp;compa&ntilde;eros en aquellos d&iacute;as de 1938 antes de regresar al cuartel despu&eacute;s del&nbsp;paseo. &iquest;Entrar&iacute;an a ver a las vedettes del Plata y de otros caf&eacute;s cantantes, de los&nbsp;que Zaragoza entonces estaba llena seg&uacute;n se cuenta? &iquest;Se sentar&iacute;an en alguna sala&nbsp;de cine a so&ntilde;ar despiertos, solos o en compa&ntilde;&iacute;a de aquellas novias que, al decir de&nbsp;Saturnino, se echaron mi padre y &eacute;l?&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        De Zaragoza a Castell&oacute;n por Fuentes de Ebro:&nbsp;<em>&ldquo;Aunque animado, Fuentes no deja de ser un pueblo y su ritmo no tiene nada que ver con el de una ciudad&rdquo;,&nbsp;</em>el valle de Rod&eacute;n, Quinto, los paisajes lunares camino de Caspe por la ribera del Ebro...&nbsp;<em>&ldquo;Hasta La Zaida, que es el siguiente pueblo despu&eacute;s de Quinto, el paisaje&nbsp;sigue igual, con el Ebro humedeciendo la ribera, pero a sus lados la tierra se hace m&aacute;s &aacute;rida, tanto que parece arena. Es como si el r&iacute;o atravesara un desierto, que es lo que es la estepa ya por aqu&iacute;...&nbsp;Por estos pueblos de la ribera baja del Ebro lim&iacute;trofes con el desierto de los&nbsp;Monegros y con el Bajo Arag&oacute;n de Teruel se establecieron durante la Guerra Civil&nbsp;las colectividades agr&iacute;colas que implantaron los anarquistas llegados de Catalu&ntilde;a&nbsp;en los primeros meses de la contienda y que han inspirado algunas pel&iacute;culas de&nbsp;cine y muchas historias.&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Caspe, la capital de la comarca del Bajo Arag&oacute;n, gracias a los inmigrantes, es una Babel, donde hay gente de cincuenta y tres pa&iacute;ses.&nbsp;<em>&ldquo;El resultado es que Caspe parece una gran Babel s&oacute;lo que con la arquitectura t&iacute;pica de un pueblo aragon&eacute;s...&nbsp;pienso en la paradoja que supone que la ciudad que alberg&oacute; un Gobierno que promovi&oacute; la&nbsp;utop&iacute;a anarquista de la colectivizaci&oacute;n de la tierra y su autogesti&oacute;n por los&nbsp;campesinos sea ahora refugio de extranjeros que, como los espa&ntilde;oles hasta que&nbsp;estall&oacute; la guerra y despu&eacute;s, trabajan para sus propietarios a cambio de un sueldo&rdquo;,&nbsp;</em>reflexiona el escritor cuya llegada a Alca&ntilde;iz coincide con que ya est&aacute; anocheciendo, aunque a la ma&ntilde;ana siguiente podr&aacute; visitar esta ciudad en la provincia de Teruel, donde puede visitar, gracias a su sagacidad, un refugio antia&eacute;reo. Despu&eacute;s de comer y recoger sus cosas, el viajero sale camino de Torre Mir&oacute;,&nbsp;<em>&ldquo;el puerto que&nbsp;comunica Alca&ntilde;iz con Castell&oacute;n y que debi&oacute; de ser por el que pas&oacute; mi padre en su viaje al mar, pues Morella fue uno de los lugares que se quedaron en su memoria y en la de su compa&ntilde;ero y amigo Saturnino para siempre&rdquo;.&nbsp;</em>Su viaje contin&uacute;a rumbo a La Cerollera, el pueblo de los maquis o guerrilleros,<em>&nbsp;&ldquo;agarrada a la ladera de un vallejo cuyos&nbsp;bancales luchan contra los pinos que amenazan con invadirlo todo&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Cabe recordar que las historias de maquis est&aacute;n presentes en&nbsp;<em>Luna de lobos,</em>&nbsp;novela que el autor le regala a &Aacute;ngel, uno de los personajes de&nbsp;<em>El viaje de mi padre.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        El escritor-viajero contin&uacute;a por el Puerto de Torre Mir&oacute; (por Morella) ya en la provincia de Castell&oacute;n, siempre tras las huellas de su padre.&nbsp;<em>&ldquo;Camino de Morella mi padre y Saturnino a&uacute;n no sab&iacute;an cu&aacute;ndo se terminar&iacute;a su viaje, pero para muchos soldados como ellos el suyo se hab&iacute;a terminado ya.&nbsp;Por las laderas de Torre Mir&oacute;, como por las monta&ntilde;as de toda la zona, cientos de combatientes yac&iacute;an muertos en las trincheras o entre los pinos mientras que los que continuaban con vida hu&iacute;an en direcci&oacute;n a Morella perseguidos por la aviaci&oacute;n enemiga&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Resulta revelador cuando, en el transcurso de un conversaci&oacute;n con un tal Ismael, el narrador le dice:<em>&nbsp;&ldquo;&mdash; No todos los que hicieron la guerra con Franco eran de derechas... Ni los que la hicieron con la Rep&uacute;blica eran de izquierdas todos.&nbsp;Muchos no eran de ning&uacute;n bando, lucharon en el que les toc&oacute;&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        El autor sigue pregunt&aacute;ndose: &ldquo;<em>&iquest;Qu&eacute; har&iacute;an mi padre y Saturnino en Morella en el tiempo que estuvieron en&nbsp;el pueblo antes de que les ordenaran seguir hacia Castell&oacute;n? &iquest;Pasear&iacute;an por estas&nbsp;calles por las que yo vago ahora embriagado por su belleza y su soledad? &iquest;Se&nbsp;detendr&iacute;an igual que yo cada pocos pasos para mirar arriba el castillo pese a que&nbsp;no estar&iacute;a iluminado como esta noche, al rev&eacute;s: la oscuridad lo proteger&iacute;a de los&nbsp;bombardeos?&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Camino de Castell&oacute;n, el creador de&nbsp;<em>El viaje de mi padre</em>&nbsp;viaja por Vallivana, Chert, Salzadella, &ldquo;el para&iacute;so de las cerezas&rdquo;, Cabanes, Puebla Tornesa...Villafam&eacute;s, lugares que a decir verdad uno desconoce. Y por fin la Plana de Castell&oacute;n,<em>&nbsp;&ldquo;reverberante como un gran&nbsp;delta lleno de verde y de construcciones; un verde intenso de naranjales y de&nbsp;cipreses y un mar de construcciones que hacen dif&iacute;cil saber d&oacute;nde termina la&nbsp;huerta y d&oacute;nde empieza la ciudad...&nbsp;El final de mi viaje est&aacute; cada vez m&aacute;s&nbsp;pr&oacute;ximo&rdquo;,&nbsp;</em>nos anuncia el viajero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La toma de Castell&oacute;n, al decir de los historiadores, fue tan sangrienta como&nbsp;confusa y supuso la muerte de muchas personas, no s&oacute;lo entre los combatientes&nbsp;de ambos ej&eacute;rcitos sino de civiles&rdquo;,&nbsp;</em>apunta el escritor-viajero, recordando que est&aacute; solo.<em>&nbsp;&ldquo;Lo estoy desde que sal&iacute; de Zaragoza, al contrario que mi&nbsp;padre y su amigo Saturnino, que iban juntos y a los que imagino ahora deambulando hace ochenta y seis a&ntilde;os por una ciudad que esta ma&ntilde;ana estalla de limpia, con sus calles y jardines resplandecientes bajo la luz de la primavera, y que ellos encontraron llena de escombros y de cad&aacute;veres producto de la destrucci&oacute;n de varios d&iacute;as de asedio y de bombardeos&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        El mar como sue&ntilde;o. El Grao.<em>&nbsp;&ldquo;Cuando mi padre y Saturnino viajaron hasta el Grao (no s&eacute; si&nbsp;caminando o en alg&uacute;n tipo de veh&iacute;culo), la ciudad y el puerto estaban separados&nbsp;por cuatro kil&oacute;metros que adem&aacute;s ser&iacute;an muy peligrosos, puesto que la guerra&nbsp;segu&iacute;a en los alrededores de Castell&oacute;n. Nada que ver con lo que este mediod&iacute;a&nbsp;sucede, con el autob&uacute;s lleno de domingueros que van al Grao a comer y a pasar la&nbsp;tarde...&nbsp;El autob&uacute;s me deja enfrente del mar, cuyo azul intenso deslumbra como&nbsp;debi&oacute; de hacerlo a aquellos soldados que lo ve&iacute;an por primera vez. &rdquo;&iexcl;El mar!&ldquo;,&nbsp;repet&iacute;a Saturnino emocionado cada vez que recordaba ese momento muchas&nbsp;d&eacute;cadas despu&eacute;s&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El final del viaje</strong>
    </p><p class="article-text">
        Final en la sierra de Espad&aacute;n: <em>&ldquo;Cuando ya consideraban que, en efecto, su viaje al frente se&nbsp;hab&iacute;a acabado y contaban los d&iacute;as para iniciar el de retorno a sus casas (aunque la&nbsp;guerra continuaba ya no era cosa de ellos), su regimiento recibi&oacute; la orden de&nbsp;dirigirse hacia el sur de Castell&oacute;n, hacia la sierra que separa la provincia&nbsp;castellonense de la de Valencia&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Una guerra fratricida que sigue estremeci&eacute;ndonos ochenta y muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. Y que Julio Llamazares nos cuenta en un viaje nost&aacute;lgico, escrito con belleza y verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He de confesar que me entusiasma la literatura de viajes (las cr&oacute;nicas, las aventuras...), pero tambi&eacute;n los relatos intimistas, la literatura de la memoria, el diario, y Llamazares nos relata este viaje como un excelente viajero que es, con sensibilidad, con pasi&oacute;n, donde el paisaje que es memoria y el paisanaje se funden en un abrazo lleno de ternura, el abrazo a un padre siempre presente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Cuenya]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/el-viaje-de-mi-padre-julio-llamazares-escritor-leones-critica-literaria-por-manuel-cuenya-premio-nacional-de-narrativa-2026-ministerio-de-cultura-espana_1_13570664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 09:30:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El viaje de mi padre', de Julio Llamazares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,La Biblioteca del Reino,Premios,Literatura,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['París en femenino: treinta escritoras europeas y americanas en la ciudad sin límites', de Ángel Esteban]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/paris-en-femenino-treinta-escritoras-europeas-americanas-en-la-ciudad-sin-limites-angel-esteban-autoras-espanolas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13570528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5f530d7-9650-419a-a255-e260b2310a19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x826y211.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;París en femenino: treinta escritoras europeas y americanas en la ciudad sin límites&#039;, de Ángel Esteban"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro publicado por la Editorial Espasa "consigue que algunas escritoras españolas que habían permanecido en los márgenes de las habituales historias del París literario entren en el canon fascinante de aquella ciudad-mundo", apunta en esta reseña el escritor Luis Artigue</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.amazon.es/Par%C3%ADs-femenino-escritoras-europeas-americanas-ebook/dp/B0GLHGM1X5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Par&iacute;s en femenino: treinta escritoras europeas y americanas de la ciudad sin l&iacute;mites</em></a><em>, </em>de <strong>&Aacute;ngel Esteban</strong>, parte de una premisa que conserva cierta capacidad de seducci&oacute;n editorial, pero que ya no puede presentarse como un descubrimiento. El error viene de lejos y acaso tenga uno de sus s&iacute;ntomas m&aacute;s ilustres en <strong>Ernest Hemingway.</strong> En <a href="https://www.amazon.es/Par%C3%ADs-era-una-fiesta-CONTEMPORANEA/dp/8490327238" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Par&iacute;s era una fiesta</em></a>, Hemingway contempla aquel Par&iacute;s con la mirada de quien levanta acta: parece por momentos un notario de la bohemia, un cronista y hasta un soci&oacute;logo de la revoluci&oacute;n literaria que estaba produci&eacute;ndose ante sus ojos. Pero no alcanz&oacute; a percibir del todo que all&iacute; no estaba aconteciendo &uacute;nicamente una revoluci&oacute;n est&eacute;tica y cultural. Estaba produci&eacute;ndose tambi&eacute;n una revoluci&oacute;n de los sexos, una transformaci&oacute;n de la masculinidad y de la feminidad que, impulsada en buena medida por las mujeres que habitaban aquella ciudad, habr&iacute;a de modificar para siempre la cultura y hasta la percepci&oacute;n misma de lo masculino y lo femenino.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; reside quiz&aacute; el verdadero error cognitivo y epistemol&oacute;gico al aproximarse a aquel Par&iacute;s: leer m&aacute;s <em>Par&iacute;s era una fiesta</em> que <a href="https://www.editorialegales.com/libros/el-almanaque-de-las-mujeres/9788488052896/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El</em></a><a href="https://www.editorialegales.com/libros/el-almanaque-de-las-mujeres/9788488052896/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.editorialegales.com/libros/el-almanaque-de-las-mujeres/9788488052896/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>almanaque de las mujeres</em></a>, de <strong>Djuna Barnes</strong>, o <a href="https://www.tiposinfames.com/libros/el-bosque-de-la-noche/1478/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El bosque de la noche</em></a><em>.</em> Es decir, contemplar la &eacute;poca desde quienes dejaron una cr&oacute;nica masculina de la revoluci&oacute;n y no desde quienes estaban contribuyendo a modificar las reglas mismas de esa revoluci&oacute;n. Desde esta perspectiva, incluso podr&iacute;a interpretarse como un s&iacute;ntoma de aquella limitaci&oacute;n de la mirada el hecho de que el reconocimiento institucional de aquella generaci&oacute;n terminara concentr&aacute;ndose en Hemingway, mientras figuras como Djuna Barnes quedaban fuera del gran relato can&oacute;nico. No se trata de negar la importancia literaria de Hemingway, naturalmente, sino de advertir hasta qu&eacute; punto los mecanismos de consagraci&oacute;n pueden reproducir la perspectiva dominante de una &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Por eso tampoco resulta novedosa, a estas alturas, la necesidad de recordar que el Par&iacute;s de la Belle &Eacute;poque y, sobre todo, el de los a&ntilde;os veinte y la generaci&oacute;n perdida, como tambi&eacute;n dej&oacute; claro <strong>Sylvia Beach </strong>en su bello libro<strong> </strong><a href="https://tramaeditorial.es/producto/shakespeare-and-company/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Shakespeare and Company</em></a><em>,</em> no fue un territorio exclusivamente masculino ni un escenario en el que las mujeres aguardaran, en silencio, a que alguien viniera a rescatarlas de la historia literaria. Esa operaci&oacute;n de restituci&oacute;n tiene ya una genealog&iacute;a considerable y, en algunos casos, extraordinariamente rigurosa.
    </p><p class="article-text">
        Basta recordar <a href="https://www.iberlibro.com/primera-edicion/MUJERES-RIVE-GAUCHE-Par%C3%ADs-1900-1940-SHARI/31886772013/bd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mujeres de la Rive Gauche</em></a>, de <strong>Shari Benstock</strong>, para advertir que la presencia femenina en aquel Par&iacute;s ha sido estudiada con una amplitud y una profundidad dif&iacute;ciles de ignorar. O la biograf&iacute;a <a href="https://www.amazon.es/formidable-Djuna-Barnes-ANDREW-FIELD/dp/B001V92K4I" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Formidable Djuna Barnes</em></a> escrita por Andrew Field, minuciosa reconstrucci&oacute;n de una &eacute;poca y de su compleja constelaci&oacute;n literaria. No son, por tanto, territorios v&iacute;rgenes los que &Aacute;ngel Esteban se dispone a explorar. La recuperaci&oacute;n de aquellas mujeres &ndash;y, particularmente, de las vinculadas al &aacute;mbito hisp&aacute;nico&ndash; cuenta adem&aacute;s con antecedentes en los trabajos de <strong>Ana Mar&iacute;a Moix, Luis Antonio de Villena</strong> y hasta el futur&oacute;logo <strong>Octavio Aceves</strong>, que extendi&oacute; su recorrido hasta el Par&iacute;s de los a&ntilde;os cincuenta. Incluso <strong>Joaqu&iacute;n Leguina</strong>, en <a href="https://www.amazon.es/MALVADAS-VIRTUOSAS-RELATOS-MUJERES-SIN-COLECCION/dp/8423998290" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Malvadas y virtuosas</em></a><em>, </em>volvi&oacute; sobre esa galer&iacute;a de mujeres que hicieron de Par&iacute;s algo m&aacute;s que un decorado para las biograf&iacute;as de los grandes nombres masculinos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Corregir ausencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        La novedad del libro de Esteban publicado por la <a href="https://www.planetadelibros.com/autor/angel-esteban/000004872" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Editorial Espasa</a> habr&aacute; que buscarla, pues, en otro lugar: en la composici&oacute;n de su particular galer&iacute;a y en las ausencias hispanoamericanas que viene a corregir dentro de los recorridos m&aacute;s conocidos. Ah&iacute; el libro encuentra un territorio propio. La inclusi&oacute;n de <strong>Victoria Kent</strong>, <strong>Teresa de la Parra</strong>, <strong>Lydia Cabrera</strong> o <strong>Elvira de Alvear</strong>, entre otras, ampl&iacute;a considerablemente el mapa habitual y permite contemplar aquella ciudad desde perspectivas que no siempre han encontrado sitio en las cartograf&iacute;as masculinas de la bohemia, la vanguardia y la literatura de entreguerras. La presencia de <strong>Elena Garro</strong> contribuye asimismo a prolongar esa tradici&oacute;n y a recordar que el Par&iacute;s literario no se agota en los nombres que la historiograf&iacute;a ha convertido en sus habitantes oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Conviene, sin embargo, no presentar esta recuperaci&oacute;n como si hubiera que descubrir ahora que las mujeres estuvieron all&iacute;. Lo verdaderamente interesante es comprobar qu&eacute; ocurre cuando se incorporan nuevos nombres a un paisaje ya conocido. Porque Par&iacute;s fue, durante aquellas d&eacute;cadas, una ciudad sin l&iacute;mites precisamente por su capacidad para absorber vidas, lenguas, nacionalidades y escrituras distintas. A&ntilde;adir nombres a esa n&oacute;mina no significa necesariamente corregir una historia equivocada: significa, m&aacute;s bien, hacerla m&aacute;s compleja.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el libro de &Aacute;ngel Esteban cumple una funci&oacute;n &uacute;til. No descubre el continente, pero ensancha el mapa. Y acaso esa sea su aportaci&oacute;n m&aacute;s estimable: conseguir que algunas escritoras que hab&iacute;an permanecido en los m&aacute;rgenes de las habituales historias del Par&iacute;s literario entren, aunque sea con cierto calzador inevitable, en el canon fascinante de aquella ciudad-mundo. Porque un canon verdaderamente vivo no es el que permanece id&eacute;ntico a s&iacute; mismo, sino el que admite nuevos nombres sin fingir que acaba de ser descubierto. Gracias a la buena prosa del autor la obra se lee con gusto, y s aprende.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/paris-en-femenino-treinta-escritoras-europeas-americanas-en-la-ciudad-sin-limites-angel-esteban-autoras-espanolas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13570528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 16:30:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['París en femenino: treinta escritoras europeas y americanas en la ciudad sin límites', de Ángel Esteban]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internacional,Libros,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Johatsu y otros cuentos', de Manuel Ángel Morales Escudero]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/johatsu-y-otros-cuentos-de-manuel-angel-morales-escudero-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13554795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de13fcf7-20dd-4596-ac87-6181a3c65eb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x696y189.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Johatsu y otros cuentos&#039;, de Manuel Ángel Morales Escudero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue reseña la última recopilación del escritor ponferradino. "Su relato breve no aparece como una novela disminuida, sino como una forma narrativa con sus propias exigencias: concentración, precisión, economía y, sobre todo, capacidad para sugerir más de lo que explícitamente se cuenta", asegura</p></div><p class="article-text">
        Hay escritores que conciben el cuento como una reducci&oacute;n de la novela: una narraci&oacute;n a la que se le ha quitado extensi&oacute;n. No es, desde luego, el procedimiento que sigue Manuel &Aacute;ngel Morales Escudero en <a href="https://www.editorialnazari.com/libro/johatsu-y-otros-cuentos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Johatsu y otros cuentos</em></a> (Editorial Nazar&iacute;). Aqu&iacute; el relato breve no aparece como una novela disminuida, sino como una forma narrativa con sus propias exigencias: concentraci&oacute;n, precisi&oacute;n, econom&iacute;a y, sobre todo, capacidad para sugerir m&aacute;s de lo que expl&iacute;citamente se cuenta.
    </p><p class="article-text">
        El volumen re&uacute;ne casi cincuenta textos y ofrece una considerable variedad de asuntos, escenarios y procedimientos narrativos. Como se nos dice en el pr&oacute;logo del autor, hay relatos vinculados a la experiencia personal y a la memoria, otros que se internan en episodios hist&oacute;ricos, y no faltan la fantas&iacute;a, el terror o la ciencia ficci&oacute;n. Los escenarios cambian con notable libertad: las monta&ntilde;as del Rif, las estepas nevadas de Finlandia, Nueva York, espacios bercianos o lugares imaginarios. Sin embargo, esa diversidad no acaba convirti&eacute;ndose en dispersi&oacute;n, porque existe una preocupaci&oacute;n que recorre buena parte del conjunto: el individuo aislado, enfrentado a una circunstancia que lo obliga a tomar distancia de aquello que hasta entonces consideraba su realidad. El paisaje, adem&aacute;s, no funciona como mero decorado. En estos cuentos el lugar condiciona a menudo la acci&oacute;n y contribuye a definir psicol&oacute;gicamente a los personajes.
    </p><p class="article-text">
        Conviene detenerse en los argumentos, porque es en ellos donde se comprueba mejor la amplitud del libro. El relato que da t&iacute;tulo al volumen, Johatsu, presenta a un hombre que pretende &ldquo;evaporarse&rdquo;, desaparecer de su existencia anterior. El t&eacute;rmino japon&eacute;s designa precisamente a quienes deciden romper con su vida y desaparecer, y Morales Escudero convierte esa idea en el punto de partida de un relato en el que los desplazamientos, los lugares y los peque&ntilde;os gestos del protagonista adquieren una importancia decisiva. El cuento comienza con una acci&oacute;n aparentemente sencilla, pero desde muy pronto queda claro que estamos ante alguien que prepara cuidadosamente su desaparici&oacute;n. La narraci&oacute;n evita explicarlo todo y obliga al lector a reconstruir las razones y el alcance de esa huida. Que sea el primer cuento resulta significativo: introduce una de las obsesiones que reaparecer&aacute;n despu&eacute;s, la posibilidad de abandonar una identidad y empezar, si eso fuera posible, desde otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        La variedad aparece enseguida en otros relatos. No hay enemigo peque&ntilde;o conduce al lector hasta el norte de &Aacute;frica y a la experiencia de un soldado en un escenario de guerra. Las monta&ntilde;as del Rif no son un simple tel&oacute;n de fondo: la sequedad del paisaje, la presencia del desierto y la sensaci&oacute;n de aislamiento forman parte de la tensi&oacute;n narrativa. El soldado contempla un mundo en el que la muerte est&aacute; siempre presente, pero el relato no necesita recurrir a una acumulaci&oacute;n de escenas b&eacute;licas para transmitir esa amenaza. La guerra se introduce tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la mirada del personaje y de su relaci&oacute;n con el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        La historia vuelve a ocupar un lugar destacado en otros cuentos. Uno de ellos se sit&uacute;a en el entorno del Graf Spee y adopta como punto de partida los &uacute;ltimos momentos de un hombre condenado a muerte. La narraci&oacute;n se construye desde la memoria y desde la proximidad del final: quien sabe que va a morir reconstruye sus &uacute;ltimos d&iacute;as y, al hacerlo, convierte la experiencia individual en una forma de testimonio. El procedimiento resulta eficaz porque Morales Escudero no utiliza el episodio hist&oacute;rico como simple materia documental, sino como marco para una situaci&oacute;n esencialmente humana: la necesidad de ordenar los recuerdos cuando el tiempo se acaba.
    </p><p class="article-text">
        Algo diferente sucede en <em>Palabras al viento</em>, que nos sit&uacute;a en un territorio contempor&aacute;neo marcado por la guerra y la vigilancia de los drones. Desde las primeras l&iacute;neas, la amenaza se incorpora a la vida cotidiana: los personajes viven bajo una mirada tecnol&oacute;gica que convierte el espacio urbano en un territorio inseguro. La guerra ya no aparece solamente en el frente; penetra en las calles, en las casas y en los movimientos m&aacute;s elementales. Es uno de los cuentos en los que se aprecia con mayor claridad la capacidad del autor para partir de una situaci&oacute;n concreta y convertirla en una reflexi&oacute;n m&aacute;s amplia sobre la indefensi&oacute;n del individuo.
    </p><p class="article-text">
        Junto a estos relatos de ra&iacute;z hist&oacute;rica o realista aparecen otros que modifican radicalmente el registro. Una nave espacial que vaga sin rumbo con un &uacute;nico capit&aacute;n, soldados sovi&eacute;ticos perdidos entre la nieve o un siniestro hotel neoyorquino pertenecen a universos narrativos muy diferentes, pero todos ellos responden a una misma l&oacute;gica: colocar al personaje en un espacio del que no controla completamente las reglas. El aislamiento cambia de forma, pero no desaparece. Puede ser la soledad de quien ha decidido evaporarse, la del soldado separado de su mundo, la del hombre condenado que recuerda o la del individuo perdido en un espacio que parece no ofrecer salida.
    </p><p class="article-text">
        Esta reiteraci&oacute;n tem&aacute;tica es precisamente lo que proporciona unidad al libro. Morales Escudero puede cambiar de &eacute;poca, de continente e incluso de g&eacute;nero literario, pero sus personajes suelen encontrarse en alguna forma de frontera. Est&aacute;n entre un pasado y un futuro, entre la permanencia y la desaparici&oacute;n, entre la realidad y la imaginaci&oacute;n. Incluso cuando aparentemente viajan, en realidad est&aacute;n buscando una salida de s&iacute; mismos.
    </p><h2 class="article-text">La segunda piel de la realidad</h2><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo proporciona, por tanto, una clave de lectura m&aacute;s profunda de lo que podr&iacute;a parecer. Johatsu no alude &uacute;nicamente al primer relato. La idea de 'evaporarse' funciona como met&aacute;fora de una actitud ante el mundo que reaparece bajo distintas formas a lo largo del volumen. Hay personajes que huyen f&iacute;sicamente, otros que se repliegan, otros que son arrastrados por circunstancias hist&oacute;ricas y otros que terminan refugi&aacute;ndose en mundos que tienen algo de pesadilla o de sue&ntilde;o. El propio autor ha se&ntilde;alado su inter&eacute;s por esa &laquo;segunda piel&raquo; de la realidad, aquello que permanece oculto bajo la superficie visible de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; procede tambi&eacute;n la importancia de las descripciones. Morales Escudero no describe por pura ornamentaci&oacute;n. Cuando presenta un pasillo, una calle, una monta&ntilde;a o un paisaje nevado, esos elementos suelen cumplir una funci&oacute;n dentro del relato. El espacio condiciona la conducta de los personajes y crea una atm&oacute;sfera que no podr&iacute;a obtenerse mediante una simple explicaci&oacute;n psicol&oacute;gica. En Johatsu, por ejemplo, los movimientos aparentemente insignificantes del protagonista &ndash;esperar, entrar, evitar determinados ruidos, desplazarse de un lugar a otro&ndash; contribuyen a construir la tensi&oacute;n del relato. En No hay enemigo peque&ntilde;o, por su parte, el paisaje norteafricano participa directamente en la percepci&oacute;n de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Hay que destacar asimismo la confianza del autor en el lector. Muchos relatos no clausuran por completo su significado. Morales Escudero deja espacios vac&iacute;os, omite explicaciones y permite que sea quien lee quien establezca determinadas relaciones. Es un procedimiento particularmente apropiado para el cuento, g&eacute;nero en el que lo no dicho puede tener tanta importancia como lo narrado. La historia termina, pero no necesariamente termina la interpretaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Borges, Cort&aacute;zar, Kafka, Poe y otras referencias</strong></h2><p class="article-text">
        No resulta dif&iacute;cil encontrar, bajo la diversidad de registros de Johatsu y otros cuentos, algunas tradiciones literarias que sirven de referencia: Borges, Cort&aacute;zar, Kafka, Poe, la tradici&oacute;n del cuento fant&aacute;stico y de ciencia ficci&oacute;n, la literatura de la guerra y la memoria, y la cultura japonesa contempor&aacute;nea... Hay especialmente algo de Kafka en esos personajes que se encuentran s&uacute;bitamente ante una realidad cuyas reglas han dejado de ser transparentes; del mismo modo que existe una afinidad con Borges en la tendencia a convertir una situaci&oacute;n narrativa en una interrogaci&oacute;n sobre la identidad, la memoria o los l&iacute;mites de lo real. En otros relatos se percibe la huella de la tradici&oacute;n fant&aacute;stica que va de Poe a Cort&aacute;zar: lo inquietante no siempre procede de la aparici&oacute;n de un elemento sobrenatural, sino de la transformaci&oacute;n casi imperceptible de una situaci&oacute;n cotidiana en otra que el lector ya no puede interpretar con las mismas certezas. A ello se suma la <strong>tradici&oacute;n de la literatura de guerra y de la ciencia ficci&oacute;n</strong>, g&eacute;neros que Morales Escudero utiliza con libertad para colocar a sus personajes ante situaciones l&iacute;mite. No se trata, sin embargo, de imitaciones reconocibles, sino de afinidades: el autor toma procedimientos y motivos de esas tradiciones para incorporarlos a una preocupaci&oacute;n que parece mucho m&aacute;s personal y persistente, la del individuo aislado, el hombre que quiere escapar de su identidad o que descubre que la realidad visible posee siempre un reverso. En ese sentido, el concepto japon&eacute;s de johatsu resulta especialmente revelador: la desaparici&oacute;n voluntaria se convierte en una imagen extrema de una inquietud que recorre buena parte del libro y que ya estaba presente en obras anteriores del autor.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, un conjunto de casi cincuenta relatos no puede mantener id&eacute;ntica intensidad en todas sus piezas. La libertad de registros produce diferencias de extensi&oacute;n, de tono y de alcance. Algunos cuentos alcanzan una condensaci&oacute;n especialmente lograda; otros parecen contener una materia narrativa que podr&iacute;a haber admitido un desarrollo mayor. Pero incluso esa desigualdad forma parte, hasta cierto punto, de la naturaleza del volumen: Morales Escudero no parece interesado en someter todos sus relatos a una &uacute;nica f&oacute;rmula.
    </p><p class="article-text">
        Y esa libertad constituye uno de los rasgos m&aacute;s reconocibles del libro. Hay aqu&iacute; un escritor que se mueve con comodidad entre g&eacute;neros y &eacute;pocas y que no parece necesitar justificar el desplazamiento de un territorio narrativo a otro. La guerra, la memoria, la ciencia ficci&oacute;n, la fantas&iacute;a o el misterio son instrumentos distintos para acercarse a una misma materia: la condici&oacute;n de unos personajes que no terminan de encontrar acomodo en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Johatsu y otros cuentos contin&uacute;a algunas de las preocupaciones presentes en la trayectoria narrativa anterior de Morales Escudero. No es casual que su bibliograf&iacute;a incluya t&iacute;tulos como <a href="https://libros.cc/Hikikomori.htm?isbn=9788416799664" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hikikomori</em></a>, adem&aacute;s de <a href="https://www.editorialnazari.com/libro/el-toque-de-las-animas-y-otros-relatos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El toque de las &aacute;nimas y otros relatos</em></a> o <a href="https://www.editorialnazari.com/libro/mi-vida-en-el-bunker/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mi vida en el b&uacute;nker</em></a>. La soledad, el aislamiento y las distintas formas de apartamiento aparecen como preocupaciones persistentes, aunque en el nuevo libro sean sometidas a procedimientos narrativos muy diversos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Im&aacute;genes al servicio de la narraci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La escritura, por otra parte, evita en general el exhibicionismo. Las im&aacute;genes est&aacute;n al servicio de la narraci&oacute;n y las descripciones cumplen una funci&oacute;n estructural. Es una prosa que busca antes la eficacia que el lucimiento, algo particularmente apropiado para unos relatos cuyo inter&eacute;s depende en buena medida de la atm&oacute;sfera y de la capacidad para conducir al lector hasta un desenlace que no siempre coincide con lo que esperaba.
    </p><p class="article-text">
        Al final, lo que permanece de <em>Johatsu y otros cuentos</em> no es tanto la diversidad de sus argumentos como la mirada que los re&uacute;ne. Un hombre que quiere desaparecer, un soldado enfrentado a la guerra, un condenado que recuerda sus &uacute;ltimos d&iacute;as, habitantes sometidos a la vigilancia de los drones o un viajero perdido en un espacio sin salida pertenecen a historias muy distintas. Pero todos ellos parecen vivir, de una manera u otra, al otro lado de una frontera.
    </p><p class="article-text">
        Morales Escudero escribe precisamente desde ese l&iacute;mite. Le interesa lo que ocurre cuando una persona deja de reconocerse en el lugar que ocupa, cuando la realidad se vuelve extra&ntilde;a o cuando la &uacute;nica manera de comprenderla consiste en imaginar otra. Por eso el cuento se convierte aqu&iacute; en una forma especialmente adecuada: basta un episodio, un paisaje, un recuerdo o una anomal&iacute;a para revelar esa zona que normalmente permanece oculta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Johatsu y otros cuentos</em> es, en definitiva, un libro sobre desapariciones, pero tambi&eacute;n sobre permanencias. Sobre aquello que el individuo pretende dejar atr&aacute;s y sobre aquello que, pese a todo, lo acompa&ntilde;a. El autor cambia continuamente de escenario para volver siempre a una misma pregunta: qu&eacute; queda de nosotros cuando intentamos escapar de nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; ah&iacute; reside la verdadera unidad del volumen. No en los argumentos, tan distintos entre s&iacute;, sino en esa segunda realidad que los cuentos se empe&ntilde;an en descubrir bajo la primera.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Manuel &Aacute;ngel Morales Escudero</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"> presenta el pr&oacute;ximo </span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>mi&eacute;rcoles 7 de octubre, a las 19.30 horas</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">, su recopilaci&oacute;n de relatos en </span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>La Casona de San Feliz de Tor&iacute;o</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">. El autor estar&aacute; acompa&ntilde;ado por el escritor </span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Luis Artigue</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/johatsu-y-otros-cuentos-de-manuel-angel-morales-escudero-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13554795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2026 16:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Johatsu y otros cuentos', de Manuel Ángel Morales Escudero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,La Biblioteca del Reino,León,Ponferrada,Bierzo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El ojo inscrito', de Lola Llatas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/libro-el-ojo-inscrito-de-lola-llatas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13525850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90b5222f-98bf-49b6-add4-241f10f9a0f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1482y374.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El ojo inscrito&#039;, de Lola Llatas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Numak Ediciones publica a una de las voces españolas importantes de las que cultivan hoy el terror y la fantasía oscura a la que esta última obra emparenta con la tradición del horror sobrenatural juvenil en una línea que puede recordar, salvando las distancias, a Stephen King, y en el cine a Darío Argento</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lola_Llatas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lola Llatas</strong></a> (Valencia, 1976), prestigiosa ingeniera de Caminos a la par que escritora, ha convertido su experiencia profesional de una vida errante por escenarios tan extremos como la India, Australia o Arabia en una literatura donde lo cotidiano y lo inquietante mantienen una relaci&oacute;n de permanente sospecha. 
    </p><p class="article-text">
        Su trayectoria abarca <a href="https://www.lolallatas.com/libros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura infantil</a>, juvenil y adulta, y de hecho entre sus primeras obras est&aacute;n <em>Los misterios de Sara</em>,<em> Min y el cazador de estrellas </em>y <em>Los intrusos</em>; y en <a href="https://www.lolallatas.com/libros-juvenil-y-adulto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narrativa adulta</a> public&oacute; en su d&iacute;a <a href="https://www.amazon.es/Bosque-Lola-Llatas-ebook/dp/B098KK5MK4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bosque</em></a><a href="https://www.amazon.es/Bosque-Lola-Llatas-ebook/dp/B098KK5MK4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>(Obscura, 2021), que supuso su entrada en el terror y la fantas&iacute;a oscura, <em>y </em><a href="https://obscura.es/products/el-lugar-invisible" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El lugar invisible</em></a> (Obscura, 2023), con el que obtuvo el Premio Ignotus 2024 a Mejor Novela y el Premio Druida del Festival Terramur. Por todo eso Lola Llatas se ha consolidado como una de las voces espa&ntilde;olas importantes de las que cultivan hoy el terror y la fantas&iacute;a oscura, especialmente desde <em>Bosque</em> y <em>El lugar invisible</em>. Y, entre su producci&oacute;n narrativa, su novela <em>El ojo inscrito</em> la emparenta con la tradici&oacute;n del terror rural y sobrenatural en una l&iacute;nea que puede recordar, salvando las distancias, a <strong>Stephen King</strong>, <strong>Shirley Jackson</strong> o <strong>Mariana Enriquez</strong>, pero tambi&eacute;n al imaginario del horror cinematogr&aacute;fico de <strong>Dario Argento,Sam Raimi</strong> o <strong>Ari Aster</strong>&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, comencemos diciendo que hay novelas de terror que buscan ante todo producir un sobresalto y otras que aspiran a algo m&aacute;s dif&iacute;cil: instalar en el lector una inquietud que persista cuando el libro ya se ha cerrado. <a href="//www.casadellibro.com/libro-el-ojo-inscrito/9788412958423/17730120" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El ojo inscrito</em></a><em>,</em> de Lola Llatas, pertenece a esta segunda clase. Su procedimiento no consiste tanto en exhibir lo monstruoso como en introducirlo gradualmente en un espacio reconocible, cotidiano, hasta conseguir que aquello que parec&iacute;a imposible termine adquiriendo una inquietante apariencia de normalidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un muerto en una acequia y un s&iacute;mbolo misterioso</strong></h2><p class="article-text">
        La historia parte de un hecho aparentemente concreto: Pascu aparece muerto en una acequia y su sobrino Marcelo se resiste a aceptar que se trate de un accidente. Desde ese momento, la investigaci&oacute;n personal del muchacho se convierte en el hilo conductor de una trama en la que las pesadillas, las visiones y la aparici&oacute;n de un extra&ntilde;o s&iacute;mbolo &ndash;el ojo inscrito&ndash; van modificando progresivamente la percepci&oacute;n que Marcelo tiene de su propio entorno. El hallazgo del s&iacute;mbolo funciona as&iacute; como una frontera narrativa: al otro lado comienza un mundo en el que las explicaciones racionales dejan de resultar suficientes.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aciertos de Llatas consiste precisamente en no precipitar esa transformaci&oacute;n. El terror se introduce mediante una acumulaci&oacute;n de indicios. Antes de que aparezca la amenaza sobrenatural, existe la sospecha; antes que la certeza, la anomal&iacute;a. El lector sabe que algo no encaja, aunque todav&iacute;a desconoce qu&eacute; es exactamente lo que debe temer. Esa demora constituye uno de los mecanismos m&aacute;s eficaces de la novela, porque permite que la imaginaci&oacute;n complete aquello que el relato todav&iacute;a no muestra.
    </p><p class="article-text">
        El escenario rural desempe&ntilde;a, en este sentido, una funci&oacute;n decisiva. No se trata simplemente de utilizar un pueblo como decorado pintoresco para una historia fant&aacute;stica. El espacio termina convirti&eacute;ndose en una estructura cerrada, casi asfixiante, donde los v&iacute;nculos entre los habitantes, los secretos y la dificultad para distinguir entre apariencia y realidad favorecen la propagaci&oacute;n de la amenaza. Lo cotidiano deja de ser una garant&iacute;a de seguridad y se convierte precisamente en aquello que resulta sospechoso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Distintos registros, hasta zombis</strong>
    </p><p class="article-text">
        La novela combina adem&aacute;s distintos registros gen&eacute;ricos: misterio, aventura juvenil, terror sobrenatural y elementos pr&oacute;ximos al relato de zombis y a las historias de sectas. La propia autora ha se&ntilde;alado que en <em>El ojo inscrito</em> confluyen precisamente zombis, sectas y experimentos m&eacute;dicos, dentro de una historia concebida como una aventura de terror. Esta mezcla podr&iacute;a haber conducido f&aacute;cilmente a una acumulaci&oacute;n arbitraria de motivos, pero Llatas consigue utilizarlos alrededor de una preocupaci&oacute;n central: la tentaci&oacute;n humana de vencer los l&iacute;mites que impone la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Y es ah&iacute; donde la novela adquiere una dimensi&oacute;n que rebasa el mecanismo de suspense. El verdadero asunto no es &uacute;nicamente qu&eacute; ha sucedido con Pascu ni qu&eacute; significa el s&iacute;mbolo que encuentra Marcelo. Bajo la trama fant&aacute;stica aparece una pregunta mucho m&aacute;s antigua: qu&eacute; estar&iacute;a dispuesto a hacer el ser humano para escapar de aquello que considera definitivo. La b&uacute;squeda de una forma de permanencia, de una supervivencia que desaf&iacute;e las leyes naturales, abre inevitablemente la puerta a la corrupci&oacute;n de aquello mismo que se pretend&iacute;a conservar.
    </p><p class="article-text">
        Marcelo cumple adecuadamente la funci&oacute;n de mediador entre el lector y ese universo. Su condici&oacute;n adolescente permite que la novela mantenga una mirada de descubrimiento y que el misterio conserve su capacidad de fascinaci&oacute;n. Pero el personaje no se limita a contemplar los acontecimientos: la muerte de su t&iacute;o convierte la investigaci&oacute;n en una necesidad afectiva. Quiere saber porque necesita comprender, y necesita comprender porque no acepta la explicaci&oacute;n que los dem&aacute;s parecen dispuestos a dar por buena.
    </p><p class="article-text">
        Esta oposici&oacute;n entre quien pregunta y quienes prefieren olvidar sostiene buena parte de la tensi&oacute;n narrativa. Frente a Marcelo se levanta, de manera m&aacute;s o menos expl&iacute;cita, una comunidad que parece haber aprendido a convivir con determinadas anomal&iacute;as. Y quiz&aacute; sea &eacute;sta una de las ideas m&aacute;s perturbadoras del libro: el mal no necesita presentarse siempre con una apariencia monstruosa. Puede integrarse en las costumbres, en los silencios y en la voluntad colectiva de no mirar demasiado.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo adquiere entonces un valor especialmente significativo. Un ojo inscrito es, antes que un simple emblema fant&aacute;stico, una imagen de la mirada. Ver significa aqu&iacute; exponerse al conocimiento, y conocer puede resultar peligroso. El s&iacute;mbolo no abre solamente una puerta hacia lo sobrenatural: obliga a mirar aquello que los dem&aacute;s preferir&iacute;an mantener oculto.
    </p><p class="article-text">
        La reedici&oacute;n de 2025 por Numak Ediciones subraya, adem&aacute;s, la voluntad de recuperar la novela desde una perspectiva m&aacute;s adulta y oscura. La editorial se&ntilde;ala expresamente que se trata de una nueva edici&oacute;n de la obra publicada originalmente en 2019, revisada para darle &ldquo;una nueva vida y un nuevo enfoque m&aacute;s adulto y oscuro&rdquo;. No es, por tanto, un lanzamiento completamente nuevo, sino la recuperaci&oacute;n de una obra que ahora encuentra un marco editorial acorde con la vertiente de terror que caracteriza la trayectoria de Llatas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la oscuridad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En <em>El ojo inscrito,</em> el miedo no procede exclusivamente de aquello que acecha en la oscuridad. Procede tambi&eacute;n de la posibilidad de que la oscuridad est&eacute; ya dentro de nosotros y de que, para descubrirla, baste con mirar demasiado atentamente.
    </p><p class="article-text">
        Llatas construye as&iacute; una novela de lectura &aacute;gil, apoyada en el misterio y en la progresiva revelaci&oacute;n de sus secretos, pero cuya eficacia depende de algo m&aacute;s elemental: la capacidad de convertir un espacio familiar en un lugar amenazador. Y cuando una novela consigue que el lector empiece a desconfiar de aquello que hasta entonces consideraba normal, el terror ha cumplido su cometido m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        Porque quiz&aacute; el verdadero peligro de ese ojo no sea que nos observe. Quiz&aacute; sea que, una vez que hemos aprendido a mirar a trav&eacute;s de &eacute;l, ya no podamos dejar de ver.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar situando la obra desde el punto de vista de la teor&iacute;a de la literatura fant&aacute;stica hemos de se&ntilde;alar que el llamado <em>folk horror</em>, uno de los subg&eacute;neros del terror, sit&uacute;a el horror en comunidades rurales y en sus tradiciones, mitos, rituales y creencias ancestrales. Pero el agrohorror, en cambio, desplaza el foco hacia la propia realidad rural contempor&aacute;nea, sus espacios, conflictos y formas de vida como fuente de inquietud.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, <em>El ojo inscrito</em> se incardina mejor en el agrohorror, seg&uacute;n la terminolog&iacute;a de <strong>David Roas, Ra&uacute;l Molina Gil </strong>y<strong> Ana Mart&iacute;nez Castillo</strong>: no utiliza el campo como mero dep&oacute;sito de folklore, sino que convierte el mundo rural reconocible y cotidiano en el &aacute;mbito donde irrumpe y se desarrolla lo monstruoso&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Pasen y lean. Si se atreven.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/libro-el-ojo-inscrito-de-lola-llatas-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13525850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 16:30:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Campo,Literatura,Jóvenes,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosa Marina González-Quevedo presenta este jueves en León 'Nido de esperpentos']]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/rosa-marina-gonzalez-quevedo-presenta-jueves-leon-nido-esperpentos_1_13478121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae8cdf68-e84f-4952-824d-954253e6423d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x710y408.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosa Marina González-Quevedo presenta este jueves en León &#039;Nido de esperpentos&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora cubana afincada en la capital leonesa y colaboradora de ILEÓN presentará su nuevo libro de relatos en la Sala Región Leonesa del Instituto Leonés de Cultura a partir de las 19.30 horas de este 3 de septiembre acompañada por el autor leonés Vicente Muñoz Álvarez</p></div><p class="article-text">
        La escritora, poeta, ensayista y colaboradora de ILE&Oacute;N <a href="https://ileon.eldiario.es/autores/rosa-marina-gonzalez-quevedo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosa Marina Gonz&aacute;lez-Quevedo</a> presentar&aacute; el pr&oacute;ximo jueves 3 de septiembre en Le&oacute;n su nuevo libro de relatos, <a href="https://www.diversidadliteraria.com/tienda/Nido-de-esperpentos-Rosa-Marina-Gonzalez-Quevedo-p826833070" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nido de esperpentos</em></a>, publicado por Editorial Diversidad Literaria. El acto se celebrar&aacute; a las 19.30 horas en la Sala Regi&oacute;n Leonesa del Instituto Leon&eacute;s de Cultura.
    </p><p class="article-text">
        La autora estar&aacute; acompa&ntilde;ada por el escritor leon&eacute;s Vicente Mu&ntilde;oz &Aacute;lvarez, Premio de la Cr&iacute;tica de Arag&oacute;n 2026. La presentaci&oacute;n permitir&aacute; acercarse a una obra compuesta por 48 relatos breves en los que lo on&iacute;rico se mezcla con el realismo, el absurdo transita entre lo rid&iacute;culo y lo dram&aacute;tico, y lo grotesco se convierte en una expresi&oacute;n de la condici&oacute;n humana. 
    </p><p class="article-text">
        Los protagonistas de las historias aparecen deformados por circunstancias familiares, sociales, psicol&oacute;gicas y existenciales. A trav&eacute;s de sus obsesiones, traumas y deseos, los relatos exploran las sombras del subconsciente y muestran a personajes que pueden ser v&iacute;ctimas de la perversidad ajena, pero tambi&eacute;n agentes de sus propias pulsiones.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la sinopsis de la obra, los 'mamarrachos' que pueblan sus p&aacute;ginas no son sino el resultado de todo aquello que las personas reprimen, incluido el exceso de amor. El volumen re&uacute;ne historias de distintos tonos: algunas pr&oacute;ximas al terror, otras de un realismo descarnado y otras de car&aacute;cter enigm&aacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">Una cubana vinculada a Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Rosa Marina Gonz&aacute;lez-Quevedo, de origen cubano, reside en Le&oacute;n desde 2012 y es colaboradora de la secci&oacute;n de Opini&oacute;n en ILE&Oacute;N desde 2025. Su trayectoria literaria incluye las novelas <a href="https://www.amazon.es/enana-Rosa-Marina-Gonz%C3%A1lez-Quevedo/dp/8494989308" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La enana</em></a> (2019) y <a href="https://www.agapea.com/Rosa-Marina-Gonzalez-Quevedo/Amanda-9788411140331-i.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amanda</em></a> (2021), adem&aacute;s de los poemarios: <a href="https://www.amazon.es/ritmo-Conjuro-ROSA-MARINA-GONZ%C3%81LEZ-QUEVEDO/dp/B085K5V44L" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El ritmo del conjuro</em></a> (2020) y <a href="https://edicionesinsurrectas.com/producto/entreelmaryelcielo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Entre el mar y el cielo</em></a> (2024). 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es coautora del libro de relatos <em>De lunas, mujeres y otras historias</em>, publicado en 2020. Entre sus reconocimientos figura la condici&oacute;n de finalista en el octavo Premio de Relato Fundaci&oacute;n Fomento Hispania por <em>La costumbre</em>.
    </p><p class="article-text">
        Su producci&oacute;n abarca igualmente el ensayo. En Cuba public&oacute; <em>Antolog&iacute;a del positivismo en M&eacute;xico</em>, editado por la Universidad de La Habana en 1992, y <em>Teilhard y Lezama: teolog&iacute;a po&eacute;tica</em>, aparecido en 1996. En la secci&oacute;n de Opini&oacute;n de ILE&Oacute;N firma la columna '<a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/el-valor-del-tiempo-sobre-la-vejez-y-la-juventud-de-benjamin-button-cine-y-literatura-columna-semanal-escritora-rosa-marina-gonzalez-quevedo-la-quinta-dimension_129_13414184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La quinta dimensi&oacute;n</a>'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús María López de Uribe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/rosa-marina-gonzalez-quevedo-presenta-jueves-leon-nido-esperpentos_1_13478121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rosa Marina González-Quevedo presenta este jueves en León 'Nido de esperpentos']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['101 debuxos en senabrés']]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/region-leonesa/101-debuxos-senabres_1_13436341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da8b4b29-a633-457f-bbff-14e696bdf1db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x336y610.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;101 debuxos en senabrés&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sale a la luz un nuevo libro de ilustraciones y textos en senabrés, variante del asturleonés en esta comarca zamorana</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El sentimientu d&acute;identid&aacute; b&aacute;sase na vivencia del espaciu y os seres vivos que lu habitan, incluidas as personas y a sua fala. Dente esti traballu creyemos y sentimos qu&acute;os senabreses y senabresas deben conocer el sou patrimonio inmaterial purqu&eacute;i solu se curia lu que se quier, co&ntilde;ozse y si&eacute;ntese sou&rdquo;.</em> Con estas palabras, <a href="https://www.facebook.com/people/Daniel-Boyano-Sotillo/100010008275305/?locale=es_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Boyano Sotillo</a> abre su nuevo libro bajo el t&iacute;tulo de <em>101 debuxos en senabr&eacute;s</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esta obra, explica Daniel, surge de su amistad con el ilustrador <a href="https://www.instagram.com/elrinconde_miguel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel &Aacute;ngel Castro</a>. Debido a esa confianza, Boyano le pidi&oacute; permiso a Castro para borrar las palabras de sus vi&ntilde;etas y pensar en un nuevo texto y una nueva idea para cada una de ellas. Lo que ten&iacute;a claro Daniel, una persona que dedica gran parte de su tiempo en promocionar y dar a conocer la cultura y el entorno de su tierra a trav&eacute;s del proyecto <a href="https://cryosanabria.blogspot.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cryosanabria</a>, es que iba a hacerlo en senabr&eacute;s, intentando siempre usar las expresiones m&aacute;s populares. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo que ambos buscaban era ayudar a poner en valor y dignificar el senabr&eacute;s, variante de la lengua asturleonesa en la comarca de Senabria. Esto, seg&uacute;n explica Daniel, &ldquo;es necesario, ya que al igual que se mantienen el Castillo de Puebla, las iglesias o las calles, y se protege el patrimonio natural del Llagu de Senabria y sus llagunas, hay que trabajar tambi&eacute;n por la conservaci&oacute;n del patrimonio inmaterial, protegiendo su lengua&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En la portada figura el logo de la <a href="https://furmientu.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Cultural Zamorana Furmientu</a>, una asociaci&oacute;n que lleva trabajando m&aacute;s de veinte a&ntilde;os por la dignificaci&oacute;n y protecci&oacute;n del patrimonio ling&uuml;&iacute;stico zamorano y que ayud&oacute; a estos dos autores en la correcci&oacute;n de textos y en la impresi&oacute;n de los ejemplares. Cabe recordar que Furmientu public&oacute; hace dos a&ntilde;os <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/leon-acoge-presentacion-llumbreiru-libro-recopila-literatura-provincia-zamora-asturleones_1_11548729.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El llumbreiru. Antolox&iacute;a de literatura asturllionesa en Zamora</em></a> (Semuret, 2024).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Viñeta sobre el turismo actual.                            </span>
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        Boyano es un gran conocedor de la zona norte de Zamora, casi metro a metro, donde la toponimia deja clara la realidad de la lengua asturleonesa. Sin embargo, puede que no se indique o se tenga un conocimiento real de ello. &ldquo;Se castellanizaron inmensidad de top&oacute;nimos de forma err&oacute;nea. Desde Criosanabios tratamos de mejorar esta situaci&oacute;n. Un ejemplo es el <a href="https://cryosanabria.blogspot.com/2026/07/3-certamen-fotografia-de-paisajes-de.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concurso fotogr&aacute;fico con toponimia en senabr&eacute;s</a>, del que est&aacute; abierta la tercera edici&oacute;n. Asimismo, ponemos carteler&iacute;a en diferentes pueblos de la comarca donde se respeta la toponimia local adem&aacute;s de realizar mapas&rdquo;, explica Daniel.
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                Tonadas asturllionesas.                            </span>
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        Sobre la posible acogida de <em>101 debuxos en senabr&eacute;s</em> en los centros educativos de Zamora, especialmente los de Senabria, Aliste y La Carballeda, el autor de los textos indica que el libro se pens&oacute; para que fuese intergeneracional y pueda ser utilizado por todos los rangos de edad. El pr&oacute;ximo curso trabajar&aacute;n para difundirlo por diferentes centros educativos, destacando siempre el Monte G&aacute;ndara de El Puente o El Merc&aacute;u, ya que este centro tiene su propio programa inclusivo del senabr&eacute;s.
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                Visparros de Senabria.                            </span>
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        En cuanto a las ilustraciones, Miguel &Aacute;ngel viaja desde la <a href="https://www.rtve.es/play/videos/informe-semanal/informe-semanal-ribadelago-memoria-sumergida/379423/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cat&aacute;strofe de Ribadelago de 1959</a> hasta el estado de la autov&iacute;a de las R&iacute;as Baixas pasando por los incendios forestales. Para este ilustrador, el arte tiene que ser reivindicativo. &ldquo;Creo que es un medio con el que poder canalizar y hacer llegar el mensaje a muchos y diferentes sectores de la sociedad, y el hecho de hacerlo a trav&eacute;s de las redes sociales, contribuye a&uacute;n m&aacute;s a su difusi&oacute;n&rdquo;, indica, para a&ntilde;adir que &ldquo;la sensaci&oacute;n, es la de que el mensaje reivindicativo y cr&iacute;tico est&aacute; llegando al p&uacute;blico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si alguien analiza la obra de Miguel &Aacute;ngel, puede observar que las tradiciones como los antruejos, las peculiaridades de cada estaci&oacute;n y el respeto por el paisaje est&aacute;n muy presentes. Un mensaje tanto para personas j&oacute;venes como adultas. &ldquo;Creo que es importante que el mensaje llegue a todo tipo de p&uacute;blico sin importar edad. Y, sobre todo, que haga pensar a la gente&rdquo;, finaliza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La tragedia de Ribadelago.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Abel Aparicio]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 08:00:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Zamora,Sanabria,León,Tradiciones Leonesas,La Biblioteca del Reino,Cómics,Leonés – Llionés,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El Sol, la Luna y los eclipses en León' recupera la memoria científica y popular de los fenómenos celestes en la provincia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/sol-luna-eclipses-leon-recupera-memoria-cientifica-popular-fenomenos-celestes-provincia_1_13386540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53017ec7-207a-4032-8a12-1f6f1c01b703_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147614.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El Sol, la Luna y los eclipses en León&#039; recupera la memoria científica y popular de los fenómenos celestes en la provincia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra coordinada por Francisco Javier Rúa Aller analiza las creencias tradicionales vinculadas al firmamento y reconstruye las expediciones que observaron desde Cistierna y Cacabelos los eclipses de 1905 y 1912. Este miércoles se presenta en la Casona de San Feliz de Torío justo antes del eclipse de 2026</p><p class="subtitle">CONSEJOS EXPERTOS - León se prepara para el histórico eclipse de sol: estos son los lugares recomendados de la provincia para verlo el 12 de agosto</p></div><p class="article-text">
        Llega el d&iacute;a m&aacute;s esperado de 2026, el 12 de agosto en el que la provincia de Le&oacute;n podr&aacute; contemplar posiblemente el fen&oacute;meno astron&oacute;mico rey, un eclipse solar total sobre las ocho y media de la tarde. Seg&uacute;n todos los que lo han contemplado, no existe espect&aacute;culo m&aacute;s impresionante que ver apagarse el sol en pleno d&iacute;a... cosa que algunos leoneses ya lo pudieron contemplar a lo largo de la Historia.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente para prepararse para esta notoria fecha, Eolas Ediciones publica <a href="https://eolasediciones.es/libro/el-sol-la-luna-y-los-eclipses-en-leon-folklore-y-antecedentes-historicos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Sol, la Luna y los eclipses en Le&oacute;n. Folklore y antecedentes hist&oacute;ricos</em></a>, una obra colectiva que estudia la relaci&oacute;n mantenida por la sociedad leonesa con el cielo desde una doble perspectiva: las interpretaciones populares surgidas en el medio rural y las investigaciones cient&iacute;ficas desarrolladas durante los grandes eclipses de finales del siglo XIX y comienzos del XX. El volumen, coordinado por Francisco Javier R&uacute;a Aller, cuenta con 138 p&aacute;ginas y forma parte de la colecci&oacute;n 'Papeles para la Historia'. 
    </p><p class="article-text">
        La primera parte del libro re&uacute;ne distintas manifestaciones del conocimiento tradicional sobre el Sol, la Luna, las estrellas y otros fen&oacute;menos celestes. Sus autores explican c&oacute;mo la observaci&oacute;n del firmamento sirvi&oacute; durante siglos para orientarse, organizar las tareas agr&iacute;colas y ganaderas, prever cambios meteorol&oacute;gicos o interpretar acontecimientos relacionados con la vida cotidiana. La publicaci&oacute;n presta tambi&eacute;n atenci&oacute;n a las supersticiones y creencias que atribu&iacute;an a los eclipses una influencia sobre las personas, la pol&iacute;tica o determinados sucesos naturales.
    </p><p class="article-text">
        El segundo bloque aborda la progresiva popularizaci&oacute;n de los eclipses como acontecimientos de masas, favorecida por la prensa y por la llegada a Espa&ntilde;a de astr&oacute;nomos, f&iacute;sicos, fot&oacute;grafos y otros especialistas. La obra repasa los cinco eclipses solares registrados en un periodo de medio siglo: los del 18 de julio de 1860, 19 de agosto de 1887, 28 de mayo de 1900, 30 de agosto de 1905 y 17 de abril de 1912. Los dos &uacute;ltimos tuvieron una especial vinculaci&oacute;n con Le&oacute;n, ya que diversas delegaciones cient&iacute;ficas se instalaron en Cistierna en 1905 y en Cacabelos en 1912. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Aquellas expediciones permitieron ensayar nuevos instrumentos, obtener fotograf&iacute;as y realizar filmaciones en un momento decisivo para el desarrollo de la astronom&iacute;a. El libro destaca igualmente la participaci&oacute;n de administraciones locales, profesores, maestros, empleados p&uacute;blicos y aficionados leoneses, cuya colaboraci&oacute;n ayud&oacute; a suplir la escasez de financiaci&oacute;n oficial y facilit&oacute; la recogida de datos y mediciones. Tambi&eacute;n recuerda la aportaci&oacute;n del leon&eacute;s Tom&aacute;s de Azc&aacute;rate a proyectos cient&iacute;ficos internacionales relacionados con los atlas fotogr&aacute;ficos de la Luna, el Sol y el cielo.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Javier R&uacute;a Aller, coordinador de la publicaci&oacute;n, es catedr&aacute;tico del &aacute;rea de Bioqu&iacute;mica y Biolog&iacute;a Molecular de la Universidad de Le&oacute;n y ha desarrollado adem&aacute;s una labor de investigaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n sobre la historia de la ciencia en la provincia. Entre sus trabajos recientes figura la coordinaci&oacute;n de <em>Leoneses en la historia de la ciencia (siglos XIII-XX)</em>.  La nueva obra se publica como antecedente de los eclipses previstos para 2026 y 2027 y reivindica a Le&oacute;n como un territorio especialmente adecuado para su observaci&oacute;n, al tiempo que recupera la contribuci&oacute;n de numerosas personas an&oacute;nimas al avance del conocimiento cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        El libro cuenta con la participaci&oacute;n de Mar&iacute;a Jes&uacute;s Garc&iacute;a Armesto, Rosario Garc&iacute;a Armesto, Jos&eacute; Luis Puerto, Manuel Emilio Rubio Gago y Alejandro Valderas Alonso.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Si quieres comprar este libro, acude a tu librer&iacute;a de barrio y si no te es posible lo puedes comprar en internet </strong><a href="https://eolasediciones.es/libro/el-sol-la-luna-y-los-eclipses-en-leon-folklore-y-antecedentes-historicos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>pinchando aqu&iacute;</strong></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús María López de Uribe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/sol-luna-eclipses-leon-recupera-memoria-cientifica-popular-fenomenos-celestes-provincia_1_13386540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 17:44:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El Sol, la Luna y los eclipses en León' recupera la memoria científica y popular de los fenómenos celestes en la provincia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Astronomía,Historia de León,La Biblioteca del Reino,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora leonesa María Lorenzo Valero y el compromiso social de los autores de la Generación Z]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/escritora-leonesa-maria-lorenzo-valero-compromiso-social-autores-generacion-z_1_13364284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13b5a47f-c35c-4e52-8a94-2695848c3bdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146946.jpg" width="3413" height="1920" alt="La escritora leonesa María Lorenzo Valero y el compromiso social de los autores de la Generación Z"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Valero debutó con tan solo 16 años en el año 2024 como autora de ‘El muñeco del maestro’, que recibió el XIX Premio Jordi Sierra i Fabra a jóvenes escritores</p><p class="subtitle">La generación leonesa de escritores Z se hace hueco en un mundo literario marcado por las tendencias en redes sociales</p></div><p class="article-text">
        La joven escritora Mar&iacute;a Lorenzo Valero se ha convertido en una de las mayores referencias de la literatura leonesa entre la generaci&oacute;n Z. Valero debut&oacute; con tan solo 16 a&ntilde;os en el a&ntilde;o 2024 como autora de &lsquo;El mu&ntilde;eco del maestro&rsquo;, que recibi&oacute; el XIX Premio Jordi Sierra i Fabra a j&oacute;venes escritores. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Valero reflexiona desde Salamanca, donde ha comenzado su educaci&oacute;n universitaria, sobre su futuro como autora y el papel de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes en la literatura actual. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Lorenzo se inspir&oacute; para su debut como escritora en la historia de una anciana a la que conoci&oacute; trabajando como voluntaria en una residencia de ancianos. A pesar de su longevidad, la mujer le relat&oacute; sus experiencias cuando, de ni&ntilde;a, un maestro del colegio rural al que asist&iacute;a despert&oacute; en ella la semilla del inter&eacute;s por el conocimiento y de el reconocimiento acad&eacute;mico en una Espa&ntilde;a rural en la que la educaci&oacute;n se antojaba como un privilegio, especialmente para las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella historia reson&oacute; con las propias experiencias de la joven escritora y hoy recuerda c&oacute;mo trat&oacute; de volcar en aquella novela su juvenil experiencia vital: &ldquo;La novela no deja de ser un producto est&eacute;tico de mi juventud, casi de mi ni&ntilde;ez, en el sentido de que yo reflej&eacute; toda mi experiencia hasta la edad que ten&iacute;a, y lo hice de forma muy autom&aacute;tica gui&aacute;ndome por mi instinto&rdquo;, recuerda Lorenzo. &ldquo;Es una obra muy honesta y, en ese aspecto, le guardo mucho cari&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El tiempo ha pasado y, para una persona de la edad de Mar&iacute;a Lorenzo, dos a&ntilde;os son un abismo. Hoy en d&iacute;a se encuentra cursando el primer curso del grado de Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica en la Universidad de Salamanca y, reconoce, a&uacute;n est&aacute; aterrizando como universitaria, pero ya tiene una nueva historia en mente de la que,por ahora, no quiere adelantar mucho m&aacute;s. &ldquo;De momento estoy centrada en la carrera, en una fase de absorci&oacute;n porque la Universidad es un mundo nuevo y se abren muchas posibilidades, pero nunca dejo de pensar en escribir&rdquo;. 
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                    alt="La joven escritora leonesa María Lorenzo Valero."
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            <span class="title">
                La joven escritora leonesa María Lorenzo Valero.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        De hecho, durante este primer curso de Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica, a Mar&iacute;a Lorenzo le ha llamado la atenci&oacute;n la escritura autom&aacute;tica, que vincula con la libertad de la escritura, la honestidad y autenticidad. Adjetivos tan necesarios para reflejar la sociedad actual y los retos a los que se enfrenta, especialmente las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, a las que representan voces como Lorenzo. 
    </p><p class="article-text">
        Concretamente, a la escritora leonesa le preocupa la velocidad que ha alcanzado la sociedad actual, y defiende que la literatura puede servir de ant&iacute;doto contra la sensaci&oacute;n de aceleraci&oacute;n: &ldquo;Muchas veces me planteo cu&aacute;l es el prop&oacute;sito o las razones por las que escribo. Siento que la literatura actualmente tiene mucha importancia para denunciar lo que est&aacute; ocurriendo o, precisamente, para replantearnos nuestro papel en la sociedad. Es importante volver al origen y no dejarnos llevar por la velocidad del mundo. Creo que la literatura es un espacio que te obliga a detenerte&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, en este tiempo de cambios, las voces m&aacute;s j&oacute;venes se convierten en altavoces de los retos de la sociedad actual, aunque Lorenzo defiende la importancia de no hacerlo exclusivamente desde una perspectiva negativa: &ldquo;Es importante tener esa visi&oacute;n de una utop&iacute;a que, aunque sea algo que no podremos conseguir, tenemos que aspirar a tratar de acercarnos a ella m&aacute;s y m&aacute;s. Pensar en que las cosas no pueden cambiar solo nos lleva al estancamiento&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La reflexi&oacute;n de Mar&iacute;a Lorenzo conecta con una generaci&oacute;n de autores que est&aacute; transformando el panorama literario espa&ntilde;ol. Los escritores nacidos a partir de mediados de los a&ntilde;os noventa han irrumpido en el mundo editorial con una mirada propia sobre cuestiones como la salud mental, la identidad, la igualdad, la precariedad o la necesidad de desconectar de una realidad marcada por la hiperconectividad y el consumo constante de informaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Narraciones como &lsquo;Panza de burro&rsquo; de Andrea Abreu, convertida en un fen&oacute;meno editorial, o &lsquo;Por qu&eacute; lloran las ciudades&rsquo; de Elisa Levi, se han convertido ya en novelas generacionales con un estilo inseparable de los tiempos que vive esta remesa de escritores que, en Castilla y Le&oacute;n, tienen a sus representantes, entre otros, en la burgalesa Clara Nu&ntilde;o y su reciente debut &lsquo;Las ni&ntilde;as bonitas no pagan dinero&rsquo;, un reflejo de los est&aacute;ndares a los que se somete a las mujeres siguiendo los actuales (y naturalmente inalcanzables) c&aacute;nones de belleza. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es el caso de la berciana Ainhoa Prieto, nacida en 1997, autora de &lsquo;Estar sin ser&rsquo; y &lsquo;Contra intangibles&rsquo;, obras en las que narra su experiencia personal tras ser diagnosticada con doce enfermedades raras y reflexiona sobre la vulnerabilidad, la identidad y la resiliencia. Tambi&eacute;n destaca el poeta leon&eacute;s Juan &Aacute;lvarez Iglesias, de 25 a&ntilde;os, que ya ha publicado los poemarios &lsquo;El diccionario ap&oacute;crifo&rsquo; y &lsquo;Kosmoagon&iacute;a&rsquo;, en los que convierte sus propias vivencias, sufrimientos, obsesiones y aprendizajes en materia literaria. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque sus trayectorias y estilos son muy diferentes, todos ellos comparten una caracter&iacute;stica com&uacute;n: la voluntad de abordar cuestiones cercanas a su generaci&oacute;n desde la honestidad y la experiencia personal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Lombas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/escritora-leonesa-maria-lorenzo-valero-compromiso-social-autores-generacion-z_1_13364284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 08:34:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora leonesa María Lorenzo Valero y el compromiso social de los autores de la Generación Z]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Literatura,Jóvenes,Libros,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Nunca volverá a ser ahora’: un encuentro con el ser que somos]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/nunca-volvera-a-ser-ahora-de-vicente-munoz-alvarez-un-encuentro-con-el-ser-que-somos-columna-escritora-rosa-marina-gonzalez-quevedo-la-quinta-dimension_129_13336920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e42d9c7-9029-4121-b6e1-cccb580f794d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Nunca volverá a ser ahora’: un encuentro con el ser que somos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que la literatura es una vía que nos conduce al conocimiento del ser humano y más allá de sus confines internos y externos, no cabe la menor duda. Para demostrarlo, nada mejor que hojear las páginas de este recopilatorio del leonés Vicente Muñoz Álvarez</p></div><p class="article-text">
        Recientemente, la editorial Efe Eme, en su colecci&oacute;n &lsquo;Intermitente&rsquo;, ha publicado <a href="https://tienda.efeeme.com/libros/1067-vicente-munoz-alvarez-nunca-volvera-a-ser-ahora.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nunca volver&aacute; a ser ahora</em></a><a href="https://tienda.efeeme.com/libros/1067-vicente-munoz-alvarez-nunca-volvera-a-ser-ahora.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (</a><a href="https://tienda.efeeme.com/libros/1067-vicente-munoz-alvarez-nunca-volvera-a-ser-ahora.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trilog&iacute;a de la lluvia</em></a><a href="https://tienda.efeeme.com/libros/1067-vicente-munoz-alvarez-nunca-volvera-a-ser-ahora.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">)</a>, relatos cuya &lsquo;paternidad&rsquo; responde al nombre de <strong>Vicente Mu&ntilde;oz &Aacute;lvarez</strong>, autor de larga trayectoria dentro del espacio literario y cultural leon&eacute;s, galardonado con el <a href="https://tamtampress.es/2026/01/22/el-escritor-leones-vicente-munoz-se-lleva-el-premio-de-la-critica-de-aragon-en-poesia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Premio de la Cr&iacute;tica de Arag&oacute;n 2026</strong></a>. La mencionada obra representa una reconquista de los descatalogados <em>Perro de la lluvia</em>, <em>Los que vienen detr&aacute;s</em> y <em>El merodeador</em>, libros ahora contenidos en este &uacute;nico volumen, bajo revisi&oacute;n y reescritura del propio autor para esta nueva edici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &ndash;&iexcl;Atenci&oacute;n, queridos lectores!&ndash; resulta pertinente advertir lo siguiente: la lectura de estas p&aacute;ginas no es cosa de poco, sino un ejercicio de &lsquo;madurez emocional&rsquo; que requiere de buen adiestramiento para soportar &lsquo;sensaciones potentes&rsquo; y que exige, ante todo, estar en disposici&oacute;n de comprender que el mayor incubador de monstruos no se encuentra fuera de nosotros, sino en nuestro interior.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; definir esta obra como un encuentro con el ser que somos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&lsquo;Siento la n&aacute;usea f&iacute;sica de la humanidad vulgar, que es, adem&aacute;s, la &uacute;nica que hay. Y me obstino, a veces, en profundizar esa n&aacute;usea, como se puede provocar un v&oacute;mito para aliviarse el deseo de vomitar&rsquo;, cito estas l&iacute;neas escritas por <em><strong>Fernando Pessoa</strong></em> y contenidas en el <a href="https://www.amazon.es/dp/8413628873?tag=alianzaeditorial-21" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Libro del desasosiego</em></a><a href="https://www.amazon.es/dp/8413628873?tag=alianzaeditorial-21" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>por creer ver en ellas el exordio &ndash;hay otros posibles, si bien este se me antoja como el m&aacute;s adecuado&ndash; destinado a encabezar las p&aacute;ginas de <em>Nunca volver&aacute; a ser</em> <em>ahora</em>. Y es que, en un primer momento, podr&iacute;amos pensar que la n&aacute;usea f&iacute;sica es el hilo conductor de estos relatos, pues en gran parte de ellos encontramos la presencia de seres esperp&eacute;nticos cargados de obsesiones&hellip; y de sangre &ndash;&iexcl;Cu&aacute;nta de ella!&ndash;&nbsp;como muestra de repugnantes aberraciones humanas, provocadas, en su mayor&iacute;a, por situaciones hostiles. S&iacute;, todo ello hallamos en estas p&aacute;ginas (sobre todo, en la Primera Parte de la <em>Trilog&iacute;a</em>)&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, antes de encasillarla en la literatura de terror o en el realismo sucio o en la narrativa dist&oacute;pica o en cualquier otro g&eacute;nero, podr&iacute;amos decir que <em><strong>Nunca volver&aacute; a ser ahora</strong></em> constituye un estudio de los niveles de nuestro &lsquo;ser consciente-inconsciente&rsquo;, captur&aacute;ndonos en la periferia del &lsquo;h&aacute;bitat social&rsquo; (marem&aacute;gnum en el que somos creadores y a la vez v&iacute;ctimas) para catapultarnos hacia las profundidades de &lsquo;la caverna&rsquo; en la que habitan &lsquo;nuestras sombras&rsquo;: el <strong>subconsciente</strong> <strong>junguiano</strong> en su doble versi&oacute;n, colectiva y personal.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los protagonistas de estas historias (psic&oacute;patas torturadores y asesinos, criaturas h&iacute;bridas, personajes obsesivos, seres alucinados, etc&eacute;tera) son material id&oacute;neo para un estudio del ser que somos; un an&aacute;lisis en el que el autor describe las pulsiones incontenibles de la mente, sin renunciar, ni mucho menos, a la auto-observaci&oacute;n como m&eacute;todo, repasando sus vivencias y traumas, transitando por lo experimentado y lo sentido &lsquo;en carne y alma propias&rsquo; (<em>Los que vienen detr&aacute;s</em>; <em>Mirantes, Shangri-La</em> o <em>Alta tensi&oacute;n</em> son ejemplos de relatos de contenido autobiogr&aacute;fico).&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Estamos ante un presagio de la hecatombe universal?</strong></h2><p class="article-text">
        Tal vez cabr&iacute;a plantearnos otras interrogantes antes de responder a esta. Por ejemplo: &iquest;Tenemos esperanzas de sobrevivir al caos social y ambiental en el que guerras y virus aniquilan a la &lsquo;humanidad feliz&rsquo;? &iquest;Ser&aacute; el futuro la &eacute;poca de un humanoide engendrado por la sociedad actual en la que injertos, clones, robots, criaturas creadas por la IA, etc&eacute;tera, est&aacute;n tomando &ndash;a una velocidad incalculable&ndash; el control de nuestras vidas?
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;, en <em>Nunca m&aacute;s volver&aacute; a ser ahora</em> hallamos a la raza humana bajo las cenizas, reducida a &lsquo;la nada&rsquo; (<em>Setas</em>), tras haber vivido en un mundo en el que &lsquo;todo es mierda&rsquo; (<em>Desasosiego</em>), en el que ni&ntilde;os juegan a acosarse y a matarse (<em>El juego</em>), en el que seres que ni siquiera sabemos qu&eacute; son se alimentan de nuestra gl&aacute;ndula pineal (<em>Dmtf&aacute;gos</em>), en el que elegimos someternos a la tortura sexual por unos cuantos billetes (<em>Dinero f&aacute;cil</em>) y en el que llegamos a auto-mutilarnos para &lsquo;liberarnos&rsquo; del sistema que nos oprime (<em>Una vida modelo</em>).
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Son, entonces, la infelicidad y la angustia el 'leitmotiv' de </strong><em><strong>estos relatos</strong></em><strong>?</strong></h2><p class="article-text">
        &lsquo;Os he dicho ya que mi maldad proviene, tan solo, de mi desdicha&rsquo;, asevera el monstruo al doctor <strong>Frankenstein </strong>(su creador)<strong> </strong>en la m&iacute;tica novela<strong> </strong>de<strong> Mary Schilley</strong>. Y s&iacute;, hay mucha semejanza entre la angustia del ser fabricado en el laboratorio del romanticismo y&nbsp;esta que sienten los personajes concebidos por la imaginaci&oacute;n y el talento de <strong>Vicente Mu&ntilde;oz &Aacute;lvarez</strong>: &lsquo;Desconf&iacute;o del futuro, ese es mi problema&rsquo;, manifiesta el protagonista de <em>Un cofre lleno de recuerdos</em>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Queda, sin embargo, otra opci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y es que siempre la buena literatura ofrece al lector m&aacute;s de una versi&oacute;n de los hechos. As&iacute;, a fin de encontrar el norte en el desasosiego, si deseamos enfocar la realidad desde otra perspectiva, solo nos basta cambiar nuestra visi&oacute;n del mundo: &lsquo;Cambia el prisma de enfoque y lo ver&aacute;s todo en color&rsquo; (<em>El art&iacute;culo</em>); tal y como refiere <em><strong>Carlos Castaneda</strong></em> en las ense&ntilde;anzas de su maestro Juan Matus, aprende a mover tu &lsquo;punto de encaje&rsquo;: &lsquo;Ah&iacute; est&aacute; la clave: burlar el tiempo y distorsionar la realidad&rsquo; (<em>&iquest;Qui&eacute;n quiere saber lo que es magia?)</em>.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, estos relatos de <strong>Vicente Mu&ntilde;oz &Aacute;lvarez</strong> no son solo una visi&oacute;n del despropositado mundo en que vivimos, sino un llamamiento urgente al cambio. Solo basta comprenderlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Marina González-Quevedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/nunca-volvera-a-ser-ahora-de-vicente-munoz-alvarez-un-encuentro-con-el-ser-que-somos-columna-escritora-rosa-marina-gonzalez-quevedo-la-quinta-dimension_129_13336920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 09:30:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Nunca volverá a ser ahora’: un encuentro con el ser que somos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,León,Literatura,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Diminuta casa encantada', de Laura Fernández]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/diminuta-casa-encantada-de-laura-fernandez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13332156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dfe31cc-8b0e-4b2a-aa78-2033034e0df8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Diminuta casa encantada&#039;, de Laura Fernández"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora y periodista se configura, según Luis Artigue, en "una autora bien distinta" que "defiende al niño friqui". Su última obra es "un homenaje a lo extraño", creando en la historia fantástica de un niño con una casa de muñecas en la que viven diminutos extraterrestes una "resistencia ante el imperio de lo útil" </p></div><p class="article-text">
        &iquest;El friqui es el sujeto pol&iacute;tico del fant&aacute;stico sin&nbsp;que se note a pesar de que se trate de un fant&aacute;stico que nunca habla de pol&iacute;tica? S&iacute;. &iquest;Qui&eacute;n defiende al ni&ntilde;o friqui que todos somos? <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/hay-un-monstruo-lago-en-el-libro-de-laura-fernandez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_12491019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Fern&aacute;ndez</a>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado est&aacute;n los terr&iacute;colas, y por otro est&aacute;n los <em>miltons. </em>Los terr&iacute;colas de vez en cuando tienen que hacer mudanzas cuando cambian de casa pero los <em>miltons </em>no las tienen que hacer nunca porque viven en diminutas casas encantadas.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la historia de Bill, un ni&ntilde;o terr&iacute;cola que tiene que cambiar de ciudad y de escuela porque su madre ha aceptado un trabajo en un museo de otra ciudad, y que es un ni&ntilde;o raro porque tiene una casa de mu&ntilde;ecas con la que juega, la cual es una casa de <em>miltons </em>extraterrestres<em>, </em>y eso es algo que nadie comprende&hellip; Y en esta historia, como en la vida, todo consiste en encontrar alguien con quien compartir tus rarezas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-ninos-9-anos/545313-libro-diminuta-casa-encantada-9788439745655" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Diminuta casa encantada</em></a> (editorial Random House) no constituye un hecho aislado ni el fruto del capricho azaroso; es la decantaci&oacute;n l&oacute;gica de una fant&aacute;stica trayectoria que, desde hace ya tres lustros, viene sosteniendo <a href="https://www.amazon.es/stores/Laura-Fern%C3%A1ndez/author/B00GH4NS84" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Fern&aacute;ndez</a> (Tarrasa, 1981) con una dedicaci&oacute;n tan ins&oacute;lita como admirable. En un panorama literario aquejado de una alarmante monoton&iacute;a realista &ndash;donde los autores parecen competir por ver qui&eacute;n calca con mayor fidelidad la &uacute;ltima cr&oacute;nica period&iacute;stica o el en&eacute;simo drama autoficcional&ndash;, la figura de Fern&aacute;ndez se alza como una anomal&iacute;a radical y, por ello mismo, estrictamente necesaria.
    </p><p class="article-text">
        Para calibrar el peso espec&iacute;fico de su obra en la narrativa espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea, conviene desandar un camino que arranc&oacute; formalmente con t&iacute;tulos como <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/37139-libro-bienvenidos-a-welcome-9788439735755" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bienvenidos a Welcome</em></a><em> </em>(2008) o <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/324660-libro-wendolin-kramer-9788466371551" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Wendolin Kramer</em></a> (2011). Ya entonces se advert&iacute;a que aquella muchacha extra&ntilde;a para lo que nuestro panorama narrativo acostumbraba no hab&iacute;a venido a pedir permiso ni a encajar. Frente al canon de la Transici&oacute;n y sus ep&iacute;gonos, obsesionados con la memoria hist&oacute;rica o el costumbrismo de alcoba, Fern&aacute;ndez opuso un imaginario hiperb&oacute;lico nutrido de una inventiva sin igual en la que cab&iacute;an la cultura pop, el c&oacute;mic, la ciencia ficci&oacute;n de serie B y una angloman&iacute;a posmoderna militante que situaba sus tramas en ciudades ficticias de nombres imposibles. Lo que para la cr&iacute;tica pacata de la &eacute;poca fue tildado de &ldquo;frivolidad exc&eacute;ntrica&rdquo; (yo tambi&eacute;n ca&iacute; en eso; tard&eacute; en descubrir sus grandes valores), era en realidad el balbuceo de una po&eacute;tica rigurosa: la construcci&oacute;n de un no-lugar geogr&aacute;fico y ling&uuml;&iacute;stico donde la libertad creativa rompedoramente bienhumorada fuera absoluta.
    </p><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n definitivo lleg&oacute;, sin duda, con la novela<em> </em><a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/261331-libro-la-senora-potter-no-es-exactamente-santa-claus-9788439738077" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La se&ntilde;ora Potter no es exactamente Santa Claus</em></a><em> </em>(2021), monumental artefacto que la consolid&oacute; como una de las voces m&aacute;s torrenciales y geniales de nuestras letras. Aquella novela no solo supuso su consagraci&oacute;n cr&iacute;tica, sino la demostraci&oacute;n de que su propuesta era capaz de sostener arquitecturas de largo aliento sin perder un &aacute;pice de su caracter&iacute;stico ritmo de metralleta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una autora distinta</strong></h2><p class="article-text">
        Contextualizar a Laura Fern&aacute;ndez en su generaci&oacute;n &ndash;la de los nacidos a finales de los setenta y primeros ochenta&ndash; resulta un ejercicio de sabrosa disonancia. Comparte cronolog&iacute;a con autores de indudable val&iacute;a como Marta Sanz, Sara Mesa o Alejandro Zambra, y m&aacute;s estrechamente con coet&aacute;neos que han ensayado la ruptura formal, como el primer Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Mallo o la desubicaci&oacute;n gen&eacute;rica de Kiko Amat. Sin embargo, mientras la mayor&iacute;a de su generaci&oacute;n ha optado por una literatura del despojamiento, la introspecci&oacute;n psicol&oacute;gica o la denuncia social directa, Fern&aacute;ndez prefiere el desborde y la saturaci&oacute;n fant&aacute;stica sin par. Su compromiso no es con el documento, sino con el lenguaje y el poder taumat&uacute;rgico de la ficci&oacute;n inventiva.
    </p><p class="article-text">
        Mientras sus contempor&aacute;neos miran hacia dentro o hacia abajo, ella mira hacia el bizarro hiperespacio de la imaginaci&oacute;n pura. Esta singularidad la emparenta, en el plano internacional, con renovadores de la narrativa norteamericana como George Saunders o el primer David Foster Wallace, con quienes comparte esa rara habilidad para hibridar la pirotecnia verbal con una ternura genuina, casi desarmante, hacia los desheredados y los inadaptados de la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Pero las comparaciones son odiosas: Laura Fern&aacute;ndez no pertenece pues a ninguna escuela porque constituye una escuela en s&iacute; misma. Su trayectoria demuestra que no es una humorista que escribe novelas, sino una novelista que ha descubierto que el humor es la &uacute;nica herramienta lo bastante afilada como para abrir en canal la realidad y mostrarnos su reverso absurdo. A estas alturas, su literatura ya no es un experimento: es un territorio soberano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su &uacute;ltima obra: homenaje y dinamita</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y es que conviene desconfiar, por sistema, de la literatura constre&ntilde;ida a los moldes de lo predecible. Frente a la legi&oacute;n de novelistas empe&ntilde;ados en fotocopiar la grisura de lo cotidiano bajo el sobado r&oacute;tulo del &laquo;realismo&raquo;, la comparecencia de Laura Fern&aacute;ndez vuelve a operar como un saludable vendaval de demolici&oacute;n, am&eacute;n de como una impl&iacute;cita y muy estimulante cr&iacute;tica de la norma. En su &uacute;ltima novela <em>Diminuta casa encantada</em>, la escritora de Tarrasa no se limita a urdir una f&aacute;bula; levanta, con la precisi&oacute;n de un miniaturista febril, un artefacto que es, a la vez, homenaje y dinamita.
    </p><p class="article-text">
        El argumento, despojado de sus desopilantes ramificaciones, nos presenta a una resuelta paleont&oacute;loga que, obligada por un nuevo empleo muse&iacute;stico, arrastra a su hijo Bill a un indeseado cambio de ciudad y de colegio. El muchacho, que arrastra su descontento junto a un perrito-dinosaurio de peluche llamado Harper Benjamin, esconde un secreto que teme que le condene al ostracismo escolar bajo la etiqueta de 'ni&ntilde;o raro': es el due&ntilde;o de una fastuosa casa de mu&ntilde;ecas.
    </p><p class="article-text">
        La singularidad de este objeto dom&eacute;stico &ndash;y donde la inventiva de la autora dinamita cualquier atisbo de costumbrismo&ndash; estriba en que la miniatura est&aacute; rigurosamente habitada por una familia de miltons, unos microsc&oacute;picos alien&iacute;genas procedentes del remoto planeta Milton Du Du A, que comparten estancias con Colper Tom, un fantasma insatisfecho que busca un nuevo hogar que encantar. A partir de este fabuloso planteamiento, Fern&aacute;ndez despliega una trama multidimensional donde la rigidez cient&iacute;fica de la madre y la l&oacute;gica sin prejuicios de Bill operan como los vectores necesarios para descifrar un laberinto de secretos en miniatura, descubriendo que en esa nueva escuela Bill no es el &uacute;nico que custodia un universo diminuto y que convivir con el reverso c&oacute;smico de lo cotidiano exige, antes que nada, abrazar el delirio y la maravilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; una novela tan <em>cuerdi-loca</em> ahora mismo? Preguntarse por la pertinencia de una novela como <em>Diminuta casa encantada</em> en el preciso instante hist&oacute;rico que atravesamos no es un mero ejercicio de especulaci&oacute;n est&eacute;tica; es, antes bien, una urgencia cr&iacute;tica. &iquest;Por qu&eacute; importa e interesa este libro hoy, en un mundo asfixiado por la hiperconectividad, el pragmatismo feroz y una literalidad de corte casi funcionarial?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Resistencia ante el imperio de lo &uacute;til</strong>
    </p><p class="article-text">
        Importa, en primer lugar, como un acto de resistencia epistemol&oacute;gica frente al imperio de lo &uacute;til. Vivimos en un tiempo peligrosamente serio, obsesionado con el algoritmo, la productividad y el dato emp&iacute;rico (un mal que, no por casualidad, padece la propia madre paleont&oacute;loga de la novela). Frente a esa rigidez, el universo que Laura Fern&aacute;ndez despliega en esa casa de mu&ntilde;ecas &ndash;con sus extraterrestres liliputienses de Milton Du Du A, sus espectros desubicados y sus peluches prehist&oacute;ricos&ndash; opera como un formidable elogio de la excentricidad y el derecho a ser 'raro'. Que un ni&ntilde;o como Bill encuentre su refugio y su verdad en una miniatura c&oacute;smica es una bell&iacute;sima met&aacute;fora de la resistencia del individuo frente a la apisonadora de la uniformidad social. La novela nos recuerda, con su humor disolvente, que lo verdaderamente valioso de la experiencia humana no se puede medir en un laboratorio ni calibrar en un examen escolar.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la importancia de esta obra radica en su capacidad para devolverle a la literatura su condici&oacute;n de espacio de juego absoluto. En una &eacute;poca en la que la narrativa parece haber dimitido de su poder creador para convertirse en un mero ap&eacute;ndice de las redes sociales &ndash;donde se exige al escritor que sea un cronista bienpensante, un soci&oacute;logo de guardia o un terapeuta complaciente&ndash;, Fern&aacute;ndez reclama el derecho al desborde imaginativo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando el realismo chato y las moralejas biempensantes amenazan con agostar el panorama de nuestras letras, este artefacto dinamitero publicado por Random House se alza como una lecci&oacute;n de libertad. Nos interesa esta novela porque nos urge recordar que la ficci&oacute;n no solo sirve para retratar la grisura del suelo que pisamos, sino para abrir ventanas hacia el hiperespacio de la fantas&iacute;a pura; un lugar donde, por muy disparatado que parezca el delirio, siempre termina albergando una verdad humana mucho m&aacute;s vasta, libre y perdurable que la de nuestra propia realidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El friqui es el sujeto pol&iacute;tico del fant&aacute;stico sin&nbsp;que se note a pesar de que se trate de un fant&aacute;stico que nunca habla de pol&iacute;tica? S&iacute;. &iquest;Qui&eacute;n defiende al ni&ntilde;o friqui que todos somos? <a href="https://www.rtve.es/play/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-barra-libre-diminuta-casa-encantada-laura-fernandez/17005157/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laura Fern&aacute;ndez</a>&hellip;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Si quieres comprar 'Diminuta casa encantada', hazlo en la librer&iacute;a de barrio; pero si no, por internet </strong><a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-ninos-9-anos/545313-libro-diminuta-casa-encantada-9788439745655?srsltid=AfmBOordU_3b6fV0wgYcxooGwrJatJfxbbLEOTZq2jmFBAtbaNN18Eqr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>pinchando aqu&iacute;</strong></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/diminuta-casa-encantada-de-laura-fernandez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13332156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 16:30:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Diminuta casa encantada', de Laura Fernández]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,Lo Más Friki,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La familia Franco, S.A.', de Mariano Sánchez Soler]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-familia-franco-sa-de-mariano-sanchez-soler-critica-de-libros-y-ensayo-escritor-luis-artigue_1_13321380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ae82f64-092e-4cc7-b2bf-d0d7228b03ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La familia Franco, S.A.&#039;, de Mariano Sánchez Soler"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue destaca en esta reseña la mirada híbrida de Mariano Sánchez Soler, que convierte la reedición de la biografía ampliada de Franco y sus allegados  en una investigación sobre el poder, el dinero y la memoria de la dictadura con influencia de la crónica negra</p><p class="subtitle">ENTREVISTA en elDiario.es - Mariano Sánchez Soler: “El capitalismo español se gestó bajo la dictadura”</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_S%C3%A1nchez_Soler" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mariano S&aacute;nchez Soler</strong></a> (Alicante, 1954) es una de las figuras m&aacute;s singulares del periodismo de investigaci&oacute;n y la literatura negra espa&ntilde;olas de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        Licenciado en Ciencias de la Informaci&oacute;n por la Universidad Complutense y doctor en Historia por la Universidad de Alicante, desarroll&oacute; una larga carrera period&iacute;stica en medios como <em>Tiempo</em>, <em>Intervi&uacute;</em>, <em>El Peri&oacute;dico de Catalunya</em>, <em>Diario 16</em> o <em>Le Monde diplomatique</em>, especializ&aacute;ndose en sucesos, tribunales, corrupci&oacute;n y las zonas oscuras de la Transici&oacute;n espa&ntilde;ola. Paralelamente ha construido una extensa obra literaria que abarca la novela negra, el ensayo hist&oacute;rico, la poes&iacute;a y la cr&oacute;nica period&iacute;stica, con m&aacute;s de sesenta libros publicados. 
    </p><p class="article-text">
        Su trayectoria est&aacute; marcada por una constante exploraci&oacute;n de las relaciones entre poder, dinero y violencia, tanto en sus investigaciones sobre el franquismo <a href="https://www.amazon.es/Los-Franco-S-Ascensi%C3%B3n-Occidente/dp/8496052249" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&ndash;Los Franco, S.A.</em></a><em> y </em><a href="https://www.amazon.es/ricos-Franco-Mariano-S%C3%A1nchez-Soler/dp/8417821600" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los ricos de Franco</em></a>, adem&aacute;s de <a href="https://www.amazon.es/transici%C3%B3n-sangrienta-historia-democr%C3%A1tico-1975-1983/dp/8499427073" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La transici&oacute;n sangrienta</em></a> o <a href="https://www.amazon.es/larga-marcha-ultra-muerte-1975-2022-ebook/dp/B0B52HTHCG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La larga marcha ultra</em></a>&ndash; como en unas novelas negras profundamente arraigadas en hechos reales. Esa doble condici&oacute;n de reportero e historiador, unida a una notable capacidad narrativa, ha convertido a S&aacute;nchez Soler en un autor que transita con naturalidad entre la documentaci&oacute;n rigurosa, la memoria hist&oacute;rica y la literatura de investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, la reedici&oacute;n ampliada de<a href="https://www.amazon.es/familia-Franco-S-privilegios-Occidente-ebook/dp/B07SGZQX9B" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> La familia Franco S.A.</em></a>, de Mariano S&aacute;nchez Soler, llega en un momento particularmente oportuno. No porque aporte una novedad absoluta sobre el franquismo &ndash;ser&iacute;a ingenuo pensar que, a estas alturas, los mecanismos de poder, las redes clientelares o las formas de enriquecimiento vinculadas a la dictadura constituyen un territorio inexplorado&ndash;, sino porque devuelve al primer plano una realidad hist&oacute;rica que, por efecto del tiempo, la desmemoria o la simplificaci&oacute;n interesada, corre el riesgo de convertirse en una caricatura.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores aciertos del libro reside en su naturaleza h&iacute;brida. S&aacute;nchez Soler no se limita a ejercer de historiador ni se refugia en la comodidad del ensayo pol&iacute;tico. Su escritura incorpora elementos de la cr&oacute;nica negra, del periodismo de investigaci&oacute;n, de la novela negra y de la literatura pol&iacute;tica para construir un relato hist&oacute;rico de extraordinaria eficacia narrativa. Hay en estas p&aacute;ginas documentos, datos, testimonios y referencias verificables; pero tambi&eacute;n una tensi&oacute;n narrativa que impulsa la lectura y que acerca al lector a los hechos con una intensidad poco frecuente en los estudios acad&eacute;micos convencionales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Influencia de la cr&oacute;nica negra</strong>
    </p><p class="article-text">
        La influencia de la cr&oacute;nica negra resulta especialmente perceptible. A medida que avanzan los cap&iacute;tulos, el lector descubre un entramado de intereses familiares, favores, operaciones econ&oacute;micas y relaciones de poder que, en ocasiones, parecen extra&iacute;dos de una novela criminal. Sin embargo, la diferencia esencial es que aqu&iacute; no hay ficci&oacute;n. La realidad documentada posee una capacidad de asombro superior a cualquier artificio novelesco. El autor sabe explotar esa paradoja y convertirla en motor narrativo.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el libro participa de las mejores virtudes del periodismo de investigaci&oacute;n. La acumulaci&oacute;n de datos no desemboca en el caos, sino en una arquitectura rigurosa que permite comprender c&oacute;mo determinados privilegios no fueron episodios aislados, sino piezas de un sistema perfectamente articulado. S&aacute;nchez Soler evita la ret&oacute;rica grandilocuente y deja que sean los hechos los que hablen. Y cuando los hechos est&aacute;n bien documentados, suelen resultar m&aacute;s contundentes que cualquier discurso.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay algo de novela negra en la construcci&oacute;n del relato. No porque existan detectives ni enigmas que resolver, sino porque la obra explora las zonas opacas del poder, los espacios donde la legalidad y el privilegio se confunden, donde las relaciones personales determinan destinos colectivos y donde la impunidad adquiere una apariencia de normalidad. Es precisamente esa mirada la que otorga al libro una dimensi&oacute;n literaria que trasciende la mera divulgaci&oacute;n hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; la principal virtud de esta reedici&oacute;n ampliada sea su capacidad para intervenir en el presente. Vivimos en una &eacute;poca parad&oacute;jica: nunca hubo tanta informaci&oacute;n disponible y, sin embargo, pocas veces la memoria hist&oacute;rica ha parecido tan fr&aacute;gil. El paso de las generaciones y la simplificaci&oacute;n de los discursos p&uacute;blicos favorecen la aparici&oacute;n de relatos revisionistas que tienden a dulcificar la naturaleza de la dictadura o a presentarla mediante im&aacute;genes edulcoradas, descontextualizadas y, en ocasiones, abiertamente enga&ntilde;osas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La funci&oacute;n esencial de 'recordar' el franquismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Frente a esas tentaciones, <em>La familia Franco S.A.</em> cumple una funci&oacute;n esencial: recordar. Recordar qu&eacute; fue realmente el franquismo, c&oacute;mo funcion&oacute;, qui&eacute;nes se beneficiaron de &eacute;l y cu&aacute;les fueron sus consecuencias pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y morales. No se trata de reabrir heridas, expresi&oacute;n tan repetida como equ&iacute;voca, sino de impedir que el desconocimiento sustituya al conocimiento y que la nostalgia sustituya a la verdad hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.amazon.es/stores/author/B001KD6G7C" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obra de S&aacute;nchez Soler</a> adquiere as&iacute; un valor que trasciende lo estrictamente literario. Es un libro de historia construido con herramientas procedentes de varios g&eacute;neros narrativos, pero tambi&eacute;n un ejercicio de memoria c&iacute;vica. En tiempos propicios para los espejismos populistas y para las reinterpretaciones complacientes del pasado, su lectura constituye una saludable invitaci&oacute;n a confrontar los hechos antes que los mitos. Y pocas tareas resultan hoy m&aacute;s necesarias.
    </p><p class="article-text">
        De hecho ya hemos le&iacute;do libros importantes sobre Franco, como el monumental trabajo de Paul Preston <a href="https://www.amazon.es/Franco-edici%C3%B3n-actualizada-Caudillo-ENSAYO-BIOGRAF%C3%8DA/dp/8466337482" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Franco: caudillo de Espa&ntilde;a</em></a>, una biograf&iacute;a que durante d&eacute;cadas ha sido la referencia internacional por su amplitud documental y su an&aacute;lisis pol&iacute;tico del personaje, y <a href="https://www.libroslowcost.es/libro/franco_95004" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Franco: autoritarismo y poder personal</em></a>, de Juan Pablo Fusi, una obra m&aacute;s breve pero extraordinariamente l&uacute;cida sobre los mecanismos del poder franquista, y tambi&eacute;n <a href="https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=32451350252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El</em></a><a href="https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=32451350252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=32451350252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>r&eacute;gimen de Franco</em></a><em>, </em>de Stanley G. Payne, as&iacute; como la posterior biograf&iacute;a escrita por Payne junto a Jes&uacute;s Palacios, que aborda la figura del dictador desde una perspectiva pol&iacute;tica y biogr&aacute;fica diferente a la de Preston.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia fundamental entre esos libros y <em>La familia Franco S.A</em>. de Mariano S&aacute;nchez Soler, es el punto de vista. Mientras las obras de Preston, Fusi o Payne est&aacute;n centradas en Franco como dirigente pol&iacute;tico, militar y jefe de Estado, S&aacute;nchez Soler desplaza el foco hacia el entramado familiar, patrimonial y econ&oacute;mico que creci&oacute; alrededor de la dictadura. No le interesa tanto reconstruir la biograf&iacute;a del Caudillo como seguir el rastro del dinero, los privilegios, las influencias y los mecanismos de acumulaci&oacute;n de poder que beneficiaron a su entorno y lo mucho que ten&iacute;an de personajes de historic-noir delincuencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una biograf&iacute;a singular de Franco</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso <em>La familia Franco S.A.</em> ocupa un espacio singular dentro de la bibliograf&iacute;a sobre el tema. Se acerca m&aacute;s a una investigaci&oacute;n sobre las estructuras de poder que a una biograf&iacute;a tradicional. Donde Preston analiza al dictador, S&aacute;nchez Soler examina la &ldquo;empresa familiar&rdquo; que se desarroll&oacute; al amparo del r&eacute;gimen; donde Fusi estudia el autoritarismo como sistema pol&iacute;tico, &eacute;l investiga sus consecuencias patrimoniales; y donde Payne se interesa por la evoluci&oacute;n ideol&oacute;gica y estrat&eacute;gica de Franco, S&aacute;nchez Soler se adentra en los v&iacute;nculos entre pol&iacute;tica, negocios y enriquecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desde el punto de vista literario, el libro de S&aacute;nchez Soler se distingue por incorporar procedimientos narrativos poco habituales en la historiograf&iacute;a acad&eacute;mica. Su formaci&oacute;n como periodista de investigaci&oacute;n y novelista negro le permite combinar documentaci&oacute;n hist&oacute;rica, reconstrucci&oacute;n de ambientes, ritmo narrativo y una mirada propia de la cr&oacute;nica de sucesos. El resultado es un libro que puede leerse simult&aacute;neamente como investigaci&oacute;n period&iacute;stica, ensayo pol&iacute;tico, relato de poder y obra de memoria hist&oacute;rica.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Se puede comprar 'La familia Franco, S.A.' en la librer&iacute;a de barrio o por internet </strong></span><a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/390668-libro-la-familia-franco-sa-edicion-actualizada-9791387629519" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>pinchando aqu&iacute;</strong></span></a></h2>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/la-familia-franco-sa-de-mariano-sanchez-soler-critica-de-libros-y-ensayo-escritor-luis-artigue_1_13321380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2026 10:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La familia Franco, S.A.', de Mariano Sánchez Soler]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Memoria Democrática,España,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Luis Muñoz, novelista negro]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/jose-luis-munoz-novelista-negro-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13310330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff721932-dc7d-45b6-ad49-945075d8c0ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Luis Muñoz, novelista negro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue glosa la figura y obra del último superviviente del 'noir' de combate, un autor de referencia que este verano será homenajeado en la Semana Negra de Gijón</p></div><p class="article-text">
        Tipos duros y peligrosos, ladrones, terroristas, mafiosos, asesinos en serie, nazis, llevando sus novelas de oscuridad luminosa como un pozo repleto de diamantes&hellip; Hay escritores que pertenecen a una generaci&oacute;n y otros que pertenecen a una estirpe. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_Mu%C3%B1oz_Jimeno" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz</strong></a>&nbsp;pertenece a esta segunda categor&iacute;a. Su nombre no puede entenderse &uacute;nicamente como el de un novelista prol&iacute;fico, premiado y constante, sino como el de uno de los autores que contribuyeron decisivamente, desde la Transici&oacute;n a esta farra neoliberal postdictadura que tenemos, a consolidar la novela negra espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea como algo que ya es mucho m&aacute;s que una literatura de los m&aacute;rgenes can&oacute;nicos o una forma narrativa de resistencia frente al academicismo.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Salamanca en 1951 y afincado desde muy joven en Catalu&ntilde;a (actualmente co-dirige el <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Festival Black Mountain</a> en el bello Valle de Ar&aacute;n), Mu&ntilde;oz comenz&oacute; a construir una obra singular en los a&ntilde;os en que la narrativa espa&ntilde;ola buscaba nuevas v&iacute;as de expresi&oacute;n tras la transici&oacute;n democr&aacute;tica. Mientras otros escritores aspiraban a la respetabilidad literaria por los caminos m&aacute;s transitados, &eacute;l, aunque tambi&eacute;n ha publicado novela hist&oacute;rica y novela de viajes, eligi&oacute; fundamentalmente el territorio incierto de la novela negra, el relato criminal, la marginalidad urbana y los personajes derrotados. Aquella controvertida elecci&oacute;n acabar&iacute;a definiendo una trayectoria de varias d&eacute;cadas y m&aacute;s de medio centenar de libros.
    </p><p class="article-text">
        Resulta imposible hablar de sus comienzos sin evocar la legendaria colecci&oacute;n Etiqueta Negra de la desaparecida Editorial J&uacute;car. Para quienes amamos el g&eacute;nero, aquellos vol&uacute;menes constituyen una suerte de biblia <em>pulp </em>del <em>noir</em> espa&ntilde;ol. All&iacute; encontraron refugio autores que entend&iacute;an que la novela negra era mucho m&aacute;s que una investigaci&oacute;n policial: era una forma de interpretar el mundo, de explorar las fracturas sociales y de adentrarse en las zonas oscuras de la condici&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz fue uno de los nombres fundamentales de aquella aventura editorial. Su novela Barcelona negra apareci&oacute; cuando la ciudad todav&iacute;a no hab&iacute;a sido transformada por la est&eacute;tica ol&iacute;mpica y conservaba una atm&oacute;sfera &aacute;spera, nocturna y peligrosa. La Barcelona de Mu&ntilde;oz no era la postal tur&iacute;stica que llegar&iacute;a despu&eacute;s, sino una geograf&iacute;a moral poblada por perdedores, delincuentes, prostitutas y so&ntilde;adores derrotados. Era una ciudad observada desde abajo, desde los m&aacute;rgenes, y precisamente por eso resultaba tan verdadera.
    </p><p class="article-text">
        Aquella obra le proporcion&oacute; adem&aacute;s uno de los primeros grandes reconocimientos de su carrera, el Premio Azor&iacute;n, galard&oacute;n que confirm&oacute; la aparici&oacute;n de una voz distinta dentro de la narrativa espa&ntilde;ola. Sin embargo, el &eacute;xito nunca modific&oacute; el rumbo de su escritura. Mu&ntilde;oz sigui&oacute; frecuentando los territorios inc&oacute;modos, las fronteras entre g&eacute;neros y los personajes condenados a caminar por el filo de la navaja.
    </p><p class="article-text">
        Una muestra de esa voluntad de riesgo lleg&oacute; con <a href="https://www.casadellibro.com/libro-pubis-de-vello-rojo/9788472231559/215697" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pubis de vello rojo</em></a>, obra que obtuvo el Premio La Sonrisa Vertical en 1990. Lo verdaderamente interesante de aquella novela era que no proced&iacute;a de la tradici&oacute;n er&oacute;tica pura. El propio autor reconoci&oacute; que hab&iacute;a comenzado a escribirla como una novela negra y que, durante el proceso creativo, la historia deriv&oacute; hacia el erotismo. En sus p&aacute;ginas conviv&iacute;an el deseo, la violencia, la noche barcelonesa y una mirada profundamente negra sobre las relaciones humanas. Aquella mezcla explicaba su singularidad y tambi&eacute;n su &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Pero reducir a Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz a los premios ser&iacute;a una injusticia. Los galardones &mdash;Azor&iacute;n, La Sonrisa Vertical, Tigre Juan, Caf&eacute; Gij&oacute;n, Camilo Jos&eacute; Cela y muchos otros&mdash; constituyen apenas se&ntilde;ales en el camino de una obra mucho m&aacute;s amplia. Lo verdaderamente relevante es la coherencia de un universo narrativo que ha permanecido fiel a s&iacute; mismo durante d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Fugitivos, aventureros, buscavidas...</strong></h2><p class="article-text">
        Sus novelas est&aacute;n habitadas por fugitivos, aventureros, buscavidas, delincuentes ocasionales y seres que persiguen una redenci&oacute;n imposible. Hay en ellas una influencia evidente de la gran tradici&oacute;n norteamericana &mdash;de <strong>Jim Thompson</strong>&nbsp;a <strong>Charles Bukowski</strong>, de <strong>David Goodis</strong>&nbsp;a <strong>James M. Cain</strong>&mdash;, pero filtrada por una sensibilidad mediterr&aacute;nea y una mirada profundamente espa&ntilde;ola. Mu&ntilde;oz nunca imit&oacute; modelos extranjeros; los incorpor&oacute; a una realidad propia.
    </p><p class="article-text">
        Por eso ocupa un lugar tan singular dentro del panorama de la novela negra nacional junto a grandes pioneros como Juan Madrid, Andreu Martin, Alicia Gim&eacute;nez Barlett, Vazquez Montalb&aacute;n y dem&aacute;s. Mientras otros autores de entonces optaron por la intriga policial cl&aacute;sica o por el thriller de construcci&oacute;n m&aacute;s comercial, &eacute;l mantuvo viva una corriente m&aacute;s &aacute;spera, m&aacute;s existencial y m&aacute;s cercana al esp&iacute;ritu original del g&eacute;nero. Sus libros no buscan &uacute;nicamente resolver un crimen; pretenden explicar por qu&eacute; una sociedad produce determinados monstruos y determinadas v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Esa fidelidad a una determinada concepci&oacute;n del noir explica tambi&eacute;n su presencia constante en festivales, encuentros literarios y proyectos culturales vinculados al g&eacute;nero. Desde la primera <a href="https://www.semananegra.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Semana Negra de Gij&oacute;n</a> hasta los festivales actuales, Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz ha ejercido como escritor, cr&iacute;tico, agitador cultural y defensor de una literatura que durante mucho tiempo tuvo que luchar por su reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Vista en perspectiva, su trayectoria adquiere una dimensi&oacute;n hist&oacute;rica. Representa el puente entre los pioneros que introdujeron la novela negra moderna en Espa&ntilde;a y las generaciones posteriores que hoy disfrutan de un g&eacute;nero plenamente consolidado. Sin autores como &eacute;l, el auge actual del noir espa&ntilde;ol ser&iacute;a dif&iacute;cil de entender.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">José Luis Muñoz es uno de los grandes arquitectos de la novela negra española contemporánea, un escritor que ha permanecido fiel a los principios del género incluso cuando las modas invitaban a abandonarlos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        As&iacute; se ve por ejemplo en su &uacute;ltima novela&hellip;. Con <a href="https://www.bohodon.es/libro/1881/una-epopeya-americana-libertad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una epopeya americana. Libertad</em></a><a href="https://www.bohodon.es/libro/1881/una-epopeya-americana-libertad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;</a>(2026, Bohod&oacute;n Ediciones), Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz emprende uno de los proyectos m&aacute;s ambiciosos de su trayectoria: una trilog&iacute;a situada en las entra&ntilde;as de la Am&eacute;rica profunda que combina la intensidad de la novela negra con la amplitud narrativa del western contempor&aacute;neo. La historia arranca con el enfrentamiento entre dos hermanos, Ca&iacute;n y Abel Brother, figuras de inequ&iacute;voca resonancia b&iacute;blica atrapadas en un universo de violencia, resentimiento y b&uacute;squeda de redenci&oacute;n. A trav&eacute;s de ellos, Mu&ntilde;oz construye una visi&oacute;n sombr&iacute;a de Estados Unidos, una ant&iacute;tesis del sue&ntilde;o americano donde conviven los perdedores, los desarraigados y los marginados que han poblado siempre su literatura. La novela confirma la capacidad del autor para trascender los l&iacute;mites convencionales del noir y abordar un relato de largo aliento en el que la aventura, la &eacute;pica familiar y la cr&iacute;tica social se funden en una misma corriente narrativa (adem&aacute;s, hay un dato relevante: <em>Una epopeya americana. Libertad</em>&nbsp;parece ser una reformulaci&oacute;n o nueva edici&oacute;n dentro del proyecto de la trilog&iacute;a iniciada con <em>Brother</em>, retomando a los personajes de Ca&iacute;n y Abel Brother y ampliando el alcance &eacute;pico de la saga americana de Mu&ntilde;oz.).
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por todo esto a Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz convenga reivindicarlo dentro de nuestro noir como algo m&aacute;s que un novelista premiado. Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz es uno de los grandes arquitectos de la novela negra espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea, un escritor que ha permanecido fiel a los principios del g&eacute;nero incluso cuando las modas invitaban a abandonarlos. Pertenece a esa estirpe cada vez m&aacute;s rara de autores que han construido una obra antes que una carrera.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando dentro de algunos a&ntilde;os se escriba una historia rigurosa de nuestro noir, la vieja Etiqueta Negra de J&uacute;car aparecer&aacute; como uno de sus cap&iacute;tulos fundacionales (en efecto Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz pertenece a la estirpe de autores que surgieron al calor de esa legendaria colecci&oacute;n Etiqueta Negra de J&uacute;car, aquella biblioteca <em>pulp </em>del <em>noir</em> que dirigi&oacute; <strong>Paco Ignacio Taibo II</strong>&nbsp;y que ense&ntilde;&oacute; a varias generaciones de lectores espa&ntilde;oles a leer a <strong>Thompson</strong>, <strong>Goodis</strong>,<strong>&nbsp;Himes</strong>&nbsp;o <strong>Leonard</strong>: all&iacute; public&oacute; novelas tan significativas como <a href="https://www.casadellibro.com/libro-barcelona-negra/9788433436405/20713" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Barcelona negra</em></a>&nbsp;y <a href="https://www.casadellibro.com/libro-cadaver-bajo-el-jardin-un/9788433436351/205175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un  cad&aacute;ver bajo el jard&iacute;n</em></a>; obras que ya conten&iacute;an buena parte de las obsesiones que recorrer&iacute;an toda su trayectoria: la violencia urbana, los personajes derrotados y una mirada descarnada sobre los m&aacute;rgenes de la sociedad, y formado en aquella cantera irrepetible, Mu&ntilde;oz acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en uno de los pilares de la novela negra espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea.)&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Este es Jos&eacute; Luis Mu&ntilde;oz: uno de los &uacute;ltimos supervivientes de una generaci&oacute;n que entendi&oacute; que la literatura negra no era un g&eacute;nero menor, sino una manera avanzada de mirar la parte oscura del mundo y de entender que a veces el mal hace las cosas bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/jose-luis-munoz-novelista-negro-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13310330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 16:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Luis Muñoz, novelista negro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,España,Festivales,Asturias,Literatura,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Club Xeitu rescata en ‘Entoncias’ medio siglo de vida en Laciana a través de las fotos de Eliseo Gancedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/club-xeitu-rescata-entoncias-medio-siglo-vida-laciana-traves-fotos-eliseo-gancedo_1_13312285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1cd3292-58db-450f-a1a5-e2ab299c5154_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Club Xeitu rescata en ‘Entoncias’ medio siglo de vida en Laciana a través de las fotos de Eliseo Gancedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra recoge imágenes tomadas entre 1946 y 2001, procedentes de un amplio archivo personal del autor, natural de Madrid (1928) e hijo de lacianiegos de Villager de Laciana</p></div><p class="article-text">
        El Club Xeitu ha publicado&nbsp;<a href="https://xeitu.es/producto/entoncias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Entoncias</em></a>, un libro que re&uacute;ne una cuidada selecci&oacute;n de fotograf&iacute;as de Eliseo Gancedo Fern&aacute;ndez y que ofrece un recorrido visual por la vida en el valle de Laciana durante la segunda mitad del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Esta obra gr&aacute;fica re&uacute;ne m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de im&aacute;genes del valle y su entorno, coincidiendo con el 98 cumplea&ntilde;os del autor, hijo de lacianiegos y miembro hist&oacute;rico del colectivoGancedo, que desarroll&oacute; su carrera profesional como t&eacute;cnico contable en Ensidesa, ha mantenido siempre un estrecho v&iacute;nculo con la tierra de sus ra&iacute;ces. Miembro del Club Xeitu desde su fundaci&oacute;n, ha participado activamente en esta publicaci&oacute;n coincidiendo con su 98 cumplea&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as, captadas inicialmente con una c&aacute;mara Voigtl&auml;nder de fuelle heredada de su padre y m&aacute;s tarde con una Kodak Retina IIC de 35 mil&iacute;metros, documentan escenas cotidianas, paisajes, arquitectura tradicional y celebraciones populares. El conjunto trasciende lo personal para ofrecer un retrato colectivo de los cambios sociales vividos en Laciana a lo largo de varias d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Entre las im&aacute;genes se encuentran estampas del trabajo en las bra&ntilde;as, la matanza tradicional del cerdo o las labores de siega, junto a la llegada de elementos de modernidad como el Seat 600 o la televisi&oacute;n. Tambi&eacute;n se recogen espacios hoy desaparecidos o transformados, como antiguas prader&iacute;as o enclaves alterados por infraestructuras posteriores.
    </p><p class="article-text">
        El volumen incorpora pies de foto en espa&ntilde;ol y patsuezu, aportando un valor a&ntilde;adido desde el punto de vista etnogr&aacute;fico y ling&uuml;&iacute;stico. Editado con la colaboraci&oacute;n del Instituto Leon&eacute;s de Cultura,&nbsp;<em>Entoncias</em>&nbsp;ya est&aacute; disponible en librer&iacute;as y a trav&eacute;s de la <a href="http://www.xeitu.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web del Club Xeitu</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Redacción ILEÓN]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/club-xeitu-rescata-entoncias-medio-siglo-vida-laciana-traves-fotos-eliseo-gancedo_1_13312285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 14:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Club Xeitu rescata en ‘Entoncias’ medio siglo de vida en Laciana a través de las fotos de Eliseo Gancedo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Fotografía,Villablino,Leonés – Llionés,La Biblioteca del Reino,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonio Banderas y la Biblioteca del Seminario de León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/antonio-banderas-y-la-biblioteca-del-seminario-de-leon-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13300370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c76b4e88-a1a1-4eb6-a454-cc68822a3d5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Banderas y la Biblioteca del Seminario de León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El encuentro entre el actor español y el Papa León XIV a Luis Artigue le lleva a glosar la biblioteca más secreta y fascinante de León</p></div><p class="article-text">
        Cuando era un adolescente hambriento de saberes descubr&iacute; una joya secreta en Le&oacute;n, la <a href="https://diocesisdeleon.org/bendicion-sala-lectura-biblioteca-seminario/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biblioteca del Seminario sita enfrente de la Catedral</a>, que es un lugar de cultura y sabidur&iacute;a si no secreto si muy discreto al que la ciudad da la espalda, pero que cuenta con tesoros bibliogr&aacute;ficos. All&iacute;, junto a un compa&ntilde;ero intelectual y maestro de entonces, iba como quien se cuela en la novela de <strong>Umberto Eco </strong><a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-negra-misterio-y-thriller/460136-libro-el-nombre-de-la-rosa-edicion-especial-en-tapa-dura-9788466387743" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El nombre de la rosa</em></a><em>, </em>y saludaba al bibliotecario, el <strong>padre don Juan Manuel</strong>, y me sumerg&iacute;a en la Filosof&iacute;a y la Teolog&iacute;a hasta que el bibliotecario me tom&oacute; confianza y me empez&oacute; a permitir llevarme los libros casa. Fue entonces cuando descubr&iacute;... una colecci&oacute;n de libros impresionante que es sorprendente que pr&aacute;cticamente nadie conozca en la capital leonesa.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esa biblioteca secreta o discreta pero fascinante fui leyendo uno a uno y con delectaci&oacute;n&nbsp;la obra magna de <strong>Von Balthasar </strong>[Gloria, 7 tomos; Teodram&aacute;tica, 5 tomos; y Teol&oacute;gica, 3 tomos], m&aacute;s un breve tomo de Ep&iacute;logo sobre los trascendentales de lo 'bello', lo 'bueno' y lo 'verdadero' (algunos de los tomos nadie los hab&iacute;a le&iacute;do, pues estaban aun plastificados hasta que los desflor&eacute;, y los le&iacute; la verdad que tan despacio que hasta me permit&iacute; corregir con bol&iacute;grafo azul las pocas erratas que la traducci&oacute;n tiene).
    </p><p class="article-text">
        Y cuento esto ahora a colaci&oacute;n de que el otro d&iacute;a en Madrid <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-visita-papa-leon-xiv-espana-directo_6_13281927_1123390.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Banderas, que ante el Papa Le&oacute;n XIV confes&oacute; haber sucumbido al hechizo de Dios</a>, aprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para explicar como si fuera una idea nueva que sin el cristianismo no hubiera habido arte&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto eso me ha hecho volver a revisar a von Balthasar, un escritor cult&iacute;simo, a la vez profundo y elevado, y quien mejor ha pensado las relaciones entre el cristianismo y la est&eacute;tica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Figuras extraordinarias del catolicismo</strong></h2><p class="article-text">
        La teolog&iacute;a cat&oacute;lica del siglo XX produjo una constelaci&oacute;n de figuras extraordinarias. Cada una intent&oacute; responder, a su manera, a una pregunta decisiva: &iquest;C&oacute;mo puede el hombre moderno volver a encontrar el acceso a Dios? Algunos buscaron ese acceso en la conciencia, otros en la historia, otros en la experiencia eclesial o en la renovaci&oacute;n de las fuentes patr&iacute;sticas. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hans_Urs_von_Balthasar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Hans Urs von Balthasar</strong></a>&nbsp;eligi&oacute; un camino singular: el est&eacute;tico; el de la belleza.
    </p><p class="article-text">
        Esta elecci&oacute;n ha provocado admiraci&oacute;n y sospecha a partes iguales. Admiraci&oacute;n, porque pocas obras teol&oacute;gicas poseen la amplitud, la profundidad y la fuerza literaria de la suya. Sospecha, porque para algunos la belleza parece un camino secundario, casi ornamental, respecto de la fe. Sin embargo, una lectura atenta de Balthasar revela que la cuesti&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja. La belleza no es un adorno de la verdad; es la forma bajo la cual la verdad divina se manifiesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Lo bello, lo bueno y lo verdadero' de von Balthasar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Toda la arquitectura de su pensamiento puede entenderse como una exploraci&oacute;n sistem&aacute;tica de los trascendentales cl&aacute;sicos: lo bello, lo bueno y lo verdadero. La monumental trilog&iacute;a compuesta por <a href="https://edicionesencuentro.com/coleccion/gloria-teodramatica-teologica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gloria, Teodram&aacute;tica&nbsp;y Teol&oacute;gica</em></a>&nbsp;sigue precisamente ese recorrido. En <em>Gloria</em>&nbsp;estudia la manifestaci&oacute;n de la belleza divina; en <em>Teodram&aacute;tica</em>, el despliegue del bien en la historia de la salvaci&oacute;n; en <em>Teol&oacute;gica</em>, la verdad revelada que ilumina la inteligencia creyente.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de tres temas yuxtapuestos. Son tres accesos a una misma realidad. Balthasar est&aacute; convencido de que los trascendentales se reclaman mutuamente. Cuando la verdad pierde la belleza, se vuelve abstracta; cuando el bien pierde la belleza, degenera en moralismo; cuando la belleza se separa de la verdad y del bien, cae en el esteticismo. Por eso su proyecto puede leerse como un esfuerzo por restaurar la unidad originaria de los trascendentales en Dios.
    </p><p class="article-text">
        Resulta especialmente sugerente la distinci&oacute;n que establece entre 'est&eacute;tica teol&oacute;gica' y 'teolog&iacute;a est&eacute;tica'. A primera vista, la diferencia parece puramente terminol&oacute;gica. No lo es. La teolog&iacute;a est&eacute;tica, tal como &eacute;l la entiende cr&iacute;ticamente, corre el riesgo de convertir la experiencia de lo bello en criterio &uacute;ltimo de la verdad religiosa. La est&eacute;tica teol&oacute;gica, por el contrario, parte de la revelaci&oacute;n y se pregunta por la forma bella con que Dios se da a conocer.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es decisiva. En un caso, Dios queda subordinado a una teor&iacute;a de la belleza; en el otro, la belleza queda subordinada a la autorrevelaci&oacute;n de Dios. Balthasar no pretende construir una religi&oacute;n de artistas ni una metaf&iacute;sica del gusto. Pretende mostrar que la gloria de Dios posee una forma objetiva que puede ser contemplada. La belleza cristiana no nace de la sensibilidad humana; nace del acontecimiento de Cristo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La fe reducida a una emoci&oacute;n est&eacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente aqu&iacute; donde surge una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s frecuentes. Si la belleza conduce a Dios... &iquest;No queda la fe reducida a una especie de emoci&oacute;n est&eacute;tica? &iquest;No corre el riesgo la experiencia religiosa de convertirse en una contemplaci&oacute;n refinada de formas hermosas? Algunos lectores han sospechado que la prioridad otorgada a la est&eacute;tica introduce un elemento secundario en el centro mismo de la teolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n merece ser tomada en serio. Sin embargo, pierde fuerza cuando se considera el conjunto de la obra balthasariana. La belleza de la que habla Balthasar no es la armon&iacute;a superficial de las cosas agradables. Es la forma parad&oacute;jica de la revelaci&oacute;n divina, cuyo centro es la cruz. La gloria de Dios se manifiesta precisamente all&iacute; donde toda est&eacute;tica mundana esperar&iacute;a encontrar fracaso, abandono y oscuridad. La belleza cristiana no es decorativa; es dram&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adrienne von Speyr</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el pensamiento de Balthasar no puede entenderse sin la influencia decisiva de la m&iacute;stica <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Adrienne_von_Speyr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adrienne von Speyr</strong></a>&nbsp;a la cual conoci&oacute;, confes&oacute;, convirti&oacute; y anim&oacute; a escribir. La relaci&oacute;n intelectual y espiritual entre ambos constituye uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s singulares de la teolog&iacute;a contempor&aacute;nea. Balthasar encontr&oacute; en ella una experiencia m&iacute;stica que consider&oacute; aut&eacute;nticamente teol&oacute;gica. Su atenci&oacute;n a los temas mariol&oacute;gicos y escatol&oacute;gicos procede en buena medida de este encuentro.
    </p><p class="article-text">
        La figura de Mar&iacute;a ocupa en su pensamiento un lugar central porque representa la respuesta perfecta de la fe a la iniciativa divina. Frente a una modernidad fascinada por la autonom&iacute;a, Mar&iacute;a aparece como la disponibilidad radical ante Dios. Y precisamente por ello la dimensi&oacute;n mariol&oacute;gica corrige cualquier tentaci&oacute;n esteticista: el acceso a Dios no se produce por la mera contemplaci&oacute;n de la belleza, sino por la obediencia creyente.
    </p><p class="article-text">
        Algo semejante ocurre con la escatolog&iacute;a. El horizonte &uacute;ltimo de la historia impide que la belleza quede encerrada en el presente. Toda forma creada remite a una plenitud futura que todav&iacute;a no poseemos. La belleza cristiana es promesa antes que posesi&oacute;n. En este sentido, la influencia de Adrienne von Speyr&nbsp;refuerza la convicci&oacute;n de que la fe constituye siempre el fundamento &uacute;ltimo del conocimiento teol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Por eso ser&iacute;a injusto interpretar a Balthasar como un te&oacute;logo que sustituye la fe por la est&eacute;tica. M&aacute;s bien intenta mostrar que la fe posee una dimensi&oacute;n contemplativa irreductible. El creyente no s&oacute;lo acepta proposiciones verdaderas ni cumple mandamientos morales; contempla la gloria de Dios manifestada en Cristo. La belleza aparece entonces no como alternativa a la fe, sino como una dimensi&oacute;n interna de ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otros giganges de la teolog&iacute;a del siglo XX</strong>
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con otros gigantes de la teolog&iacute;a del siglo XX resulta inevitable. <strong>Henri de Lubac</strong>&nbsp;destac&oacute; por su extraordinaria capacidad para releer la tradici&oacute;n cristiana en di&aacute;logo con la cultura y la historia. <strong>Karl Rahner</strong>&nbsp;desarroll&oacute; una s&iacute;ntesis original entre el tomismo y la filosof&iacute;a trascendental moderna, una s&iacute;ntesis que suscit&oacute; admiraci&oacute;n y cr&iacute;ticas por igual. Frente a ambos, Balthasar ofrece una propuesta m&aacute;s marcadamente centrada en la forma total del misterio cristiano, integrando metaf&iacute;sica, espiritualidad, ex&eacute;gesis, literatura y teolog&iacute;a dogm&aacute;tica en una visi&oacute;n de conjunto dif&iacute;cilmente comparable (y lo decimos sin desde&ntilde;ar aportaciones espiritualmente fastuosas como, citando las que a nosotros m&aacute;s nos seducen, el estudio de la importancia de los laicos en la iglesia de <strong>Yves Congar</strong>, la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n de <strong>John Sobrino</strong>&nbsp;y <strong>Gustavo Gutierrez</strong>, la teolog&iacute;a dial&eacute;ctica de <strong>Karl Bath</strong>, la teolog&iacute;a de la esperanza de <strong>J&uuml;nger Moltman</strong>&nbsp;y su insistencia en la importancia de la comunidad, la valent&iacute;a del ser de <strong>Paul Tillich</strong>&nbsp;y la teolog&iacute;a femenina de <strong>Eisabeth Jonhson</strong>).
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso muchos consideramos que, como dej&oacute; escrito <strong>Benedicto XVI</strong>, la obra de Von Balthasar representa una de las cumbres intelectuales del catolicismo contempor&aacute;neo. No porque resuelva todos los problemas ni porque est&eacute; libre de objeciones, sino porque devuelve a la teolog&iacute;a una amplitud de horizonte que parec&iacute;a perdida. En un tiempo inclinado a la especializaci&oacute;n fragmentaria, Balthasar volvi&oacute; a pensar el cristianismo como un todo, y a la iglesia como un todo en el cual el laicado tambi&eacute;n goza de gran relevancia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos consideramos, como dejó escrito Benedicto XVI, que la obra de Von Balthasar representa una de las cumbres intelectuales del catolicismo contemporáneo. No porque resuelva todos los problemas ni porque esté libre de objeciones, sino porque devuelve a la teología una amplitud de horizonte que parecía perdida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al final, la grandeza de Hans Urs von Balthasar reside en haber recordado algo que la modernidad hab&iacute;a olvidado con frecuencia: que Dios no es s&oacute;lo verdad para la inteligencia ni s&oacute;lo bien para la voluntad. Es tambi&eacute;n gloria para la contemplaci&oacute;n. Y esa gloria, lejos de ser un lujo est&eacute;tico a&ntilde;adido a la fe, constituye la irradiaci&oacute;n misma del misterio divino. Su teolog&iacute;a permanece as&iacute; como una de las tentativas m&aacute;s poderosas del siglo XX para mostrar que los trascendentales convergen en Dios y que, en Cristo, la belleza, la bondad y la verdad vuelven a encontrarse.
    </p><p class="article-text">
        En efecto despu&eacute;s de todo lo le&iacute;do poco a poco en la biblioteca secreta del seminario de Le&oacute;n (todo de la mano del padre don Juan Manuel: &iexcl;Gratitud!) cada vez tenemos m&aacute;s claro, a pesar de lo que nos cuentan los especialistas, que <strong>Henri de Lubac</strong>&nbsp;era en buena medida un culturalista espiritual cuya teolog&iacute;a tiene casi m&aacute;s de erudici&oacute;n que de teolog&iacute;a, y que <strong>Karl Rahner</strong>&nbsp;desarroll&oacute; un tomismo trascendental que es de todo menos tomista, y que si hemos de escoger nos quedamos con la belleza elevada de <strong>Hans Urs von Balthasar</strong>, objetivamente el mejor te&oacute;logo del siglo XX&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Gracias Antonio Banderas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/antonio-banderas-y-la-biblioteca-del-seminario-de-leon-columna-semanal-escritor-luis-artigue-el-bibliopata_129_13300370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 09:30:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonio Banderas y la Biblioteca del Seminario de León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Internacional,España,La Biblioteca del Reino,Obispado de León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El Otro', de Eduardo Zamacois]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/libro-el-otro-de-eduardo-zamacois-critica-literaria-por-luis-artigue-primera-novela-de-terror-hispanica-del-siglo-xx_1_13300328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c842491b-f621-4543-b0ce-f02f8e19ec47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El Otro&#039;, de Eduardo Zamacois"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luis Artigue recomienda con entusiasmo una obra del famoso autor del principio siglo XX rescatada por la editorial Pez de Plata y que pasa por ser la primera novela de terror moderna de todo el canon hispánico</p></div><p class="article-text">
        Espectros, satanismo, ocultismo, perversiones sexuales paranormales en sanatorios inquietantes, venganzas de ultratumba y el tenebroso Madrid decadentista&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hay escritores que dejan una obra; otros, adem&aacute;s, dejan una &eacute;poca. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Zamacois" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Eduardo Zamacois</strong></a><strong> </strong>pertenece a esta segunda categor&iacute;a. Nacido en Cuba en 1873 y fallecido en Buenos Aires en 1971, Zamacois desarroll&oacute; una larga y prol&iacute;fica trayectoria como novelista, periodista, editor y memorialista &ldquo;a caballo entre la madurez de la Generaci&oacute;n del 98 y la famosa y a veces infame bohemia madrile&ntilde;a&rdquo;, como lo sit&uacute;a <strong>Jes&uacute;s Palacios</strong>&nbsp;en el exhaustivo pr&oacute;logo de la novela que ahora rese&ntilde;amos y que es su obra maestra. Instalado desde joven en Espa&ntilde;a, fue una figura muy activa en la vida cultural y la nocturnidad donjuanesca de finales del siglo XIX y buena parte del XX. Su extensa carrera le permiti&oacute; tratar y coincidir con algunas de las principales figuras de las letras espa&ntilde;olas, entre ellas <strong>Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s</strong>, <strong>Emilia Pardo Baz&aacute;n</strong>, <strong>Ram&oacute;n del Valle-Incl&aacute;n</strong>, <strong>P&iacute;o Baroja</strong>, <strong>Vicente Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez</strong>&nbsp;y <strong>Azor&iacute;n</strong>, a quienes evoc&oacute; con frecuencia en sus memorias, dejando un valioso testimonio de la intensa vida literaria de su &eacute;poca. Y es que Zamacois, &ldquo;culto cosmopolita y moderno&rdquo; fue muchas&nbsp;&nbsp;cosas &ndash;prol&iacute;fico, pol&eacute;mico, fant&aacute;stico, antifascista, exiliado olvidado despu&eacute;s de la Guerra Civil&ndash;, pero no fue un perdedor ni encaja en lo que <strong>Juan Manuel de Prada</strong>, al hablar sobre los perdedores literarios de esa &eacute;poca, denominaba &ldquo;desgarrados y exc&eacute;ntricos&rdquo;. Zamacois, por el contrario, fue durante d&eacute;cadas un escritor de enorme &eacute;xito comercial, director de revistas, conferenciante y profesional de las letras perfectamente integrado en el mundo editorial de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Zamacois, actualmente en discreta penumbra</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo su figura aparece hoy envuelta en una discreta penumbra, como si el tiempo hubiera ido retirando lentamente los focos que iluminaron su nombre durante d&eacute;cadas. Aunque basta acercarse a sus novelas, a sus memorias o a su incesante actividad period&iacute;stica, para advertir que estamos ante uno de esos autores cuya importancia no puede medirse &uacute;nicamente por el lugar que ocupan en los manuales literarios de la posteridad.
    </p><p class="article-text">
        Zamacois fue, ante todo, un observador. Su literatura nace de una curiosidad insaciable por los comportamientos humanos y por las transformaciones de una sociedad que avanzaba entre entusiasmos modernos y viejas inercias. No busc&oacute; refugio en los territorios de la abstracci&oacute;n ni en los juegos intelectuales que tanto sedujeron a otros escritores de su tiempo. Prefiri&oacute; la calle, el caf&eacute;, la conversaci&oacute;n, el rumor de la actualidad. De ah&iacute; que muchas de sus p&aacute;ginas conserven todav&iacute;a la vibraci&oacute;n de lo vivido.
    </p><p class="article-text">
        Su narrativa posee una cualidad que a menudo se pasa por alto: la fluidez. Zamacois escribe con la naturalidad de quien conoce perfectamente los mecanismos del relato y sabe que la claridad no es una concesi&oacute;n, sino una conquista. Sus novelas avanzan sin tropiezos, sostenidas por una prosa que reh&uacute;ye el adorno innecesario y conf&iacute;a en la eficacia de la observaci&oacute;n precisa. En ellas no encontramos el af&aacute;n de exhibir talento, sino el prop&oacute;sito m&aacute;s dif&iacute;cil de lograr: mantener despierta la atenci&oacute;n del lector.
    </p><p class="article-text">
        Resulta igualmente significativo su papel como cronista de una sensibilidad colectiva. La literatura espa&ntilde;ola de finales del siglo XIX y comienzos del XX suele contemplarse a trav&eacute;s de grandes nombres que han terminado por monopolizar la perspectiva hist&oacute;rica. Sin embargo, para comprender realmente el clima cultural de aquellos a&ntilde;os conviene acudir tambi&eacute;n a escritores como Zamacois, capaces de registrar aspectos que las figuras m&aacute;s can&oacute;nicas dejaron en segundo plano. Sus textos ofrecen un testimonio valioso de los cambios sociales, de las aspiraciones y contradicciones de una burgues&iacute;a emergente y de las tensiones morales que acompa&ntilde;aron la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un trabajo que merece reconocimiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay, adem&aacute;s, en su trayectoria una voluntad de trabajo que merece reconocimiento. Fue un profesional de la escritura en el sentido m&aacute;s pleno del t&eacute;rmino. Escribi&oacute; mucho y sobre asuntos muy diversos, particip&oacute; activamente en la vida period&iacute;stica y entendi&oacute; la literatura como una actividad inseparable de la realidad cotidiana. Esa dedicaci&oacute;n constante explica tanto la amplitud de su producci&oacute;n como algunas de sus inevitables irregularidades. Pero incluso cuando sus obras no alcanzan la misma altura, permanece visible una energ&iacute;a narrativa dif&iacute;cil de encontrar.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la mejor manera de leer hoy a Eduardo Zamacois consista en liberarlo de etiquetas apresuradas y devolverlo a su condici&oacute;n de escritor. No como una figura secundaria destinada a ocupar una nota al pie, sino como un autor que contribuy&oacute; decisivamente a ensanchar los l&iacute;mites de la narrativa popular y del periodismo literario espa&ntilde;ol. Su obra recuerda que la historia de la literatura no est&aacute; formada &uacute;nicamente por cimas aisladas, sino tambi&eacute;n por una extensa red de voces que dieron forma al paisaje intelectual de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Volver a Zamacois es, en cierto modo, volver a una tradici&oacute;n narrativa que conced&iacute;a un valor esencial al placer de contar. Y ese placer, cuando est&aacute; sostenido por la inteligencia, la experiencia y el oficio, rara vez envejece.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la cr&iacute;tica ha tendido a encuadrar a Eduardo Zamacois dentro del realismo narrativo y la novela de costumbres, sus intereses literarios fueron mucho m&aacute;s amplios. Como muchos escritores de fin de siglo, sinti&oacute; una notable atracci&oacute;n por los territorios de lo ins&oacute;lito, lo misterioso y lo sobrenatural. Fue lector atento de las corrientes decadentes y simbolistas europeas, y mostr&oacute; curiosidad por temas entonces muy en boga como el espiritismo, la sugesti&oacute;n, los fen&oacute;menos ps&iacute;quicos y las zonas oscuras de la mente humana. Esa inclinaci&oacute;n se refleja en varios relatos y novelas breves donde aparecen ambientes inquietantes, apariciones, obsesiones psicol&oacute;gicas y situaciones cercanas al relato de terror o al fant&aacute;stico. M&aacute;s que cultivar un terror expl&iacute;cito al estilo anglosaj&oacute;n, Zamacois se interes&oacute; por la perturbaci&oacute;n moral y emocional que produce lo inexplicable, situ&aacute;ndose en una tradici&oacute;n que conecta con autores como <strong>Edgar Allan Poe</strong>, <strong>Guy de Maupassant</strong>&nbsp;o <strong>E. T. A. Hoffmann</strong>. Esta faceta, menos conocida que su producci&oacute;n realista, revela a un escritor atento a las corrientes modernas de su tiempo y dispuesto a explorar los l&iacute;mites entre la realidad y la imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo es el autor de una novela fant&aacute;stica moderna y influyente: <a href="https://editorialpezdeplata.com/saturnalia/135-el-otro-9791399038972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Otro</em></a><em>.</em> una novela que permite descubrir a un Zamacois muy distinto del narrador realista con el que suele identific&aacute;rsele: un escritor fascinado por las sombras, los l&iacute;mites de la identidad y los misterios de la mente humana... 
    </p><p class="article-text">
        Todo un bestseller en su d&iacute;a, con al menos ocho ediciones y una adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica pionera del cine de terror espa&ntilde;ol, dirigida por <strong>Jos&eacute; Mar&iacute;a Codina</strong>&nbsp;en 1919, la cual puede considerarse la primera novela de terror moderna espa&ntilde;ola. Una obra que sorprende por su erotismo perverso, sus ideas parapsicol&oacute;gicas y su implacable modernidad.
    </p><p class="article-text">
        Publicada en 1910, <em>El otro</em>&nbsp;constituye una de las obras m&aacute;s singulares de Eduardo Zamacois y, probablemente, uno de los textos fundacionales del terror moderno espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La trama de 'El Otro'</strong>
    </p><p class="article-text">
        La acci&oacute;n de <em>El otro</em>&nbsp;transcurre en el Madrid de comienzos del siglo XX y se articula en torno a un tri&aacute;ngulo formado por Juan Enrique Halderg, bar&oacute;n de Nhorres; Adelina, esposa del doctor Riaza; y el propio Riaza, director de un sanatorio. Cuando los dos amantes provocan la muerte del m&eacute;dico creyendo haber cometido el crimen perfecto, la novela gira hacia el territorio de lo sobrenatural. La figura central pasa entonces a ser &ldquo;el Otro&rdquo;, la inquietante presencia del difunto doctor, cuyo regreso desencadena una serie de fen&oacute;menos ambiguos y perturbadores que atormentan a los culpables. Zamacois construye as&iacute; un relato en el que los personajes oscilan constantemente entre la culpa, el deseo y el miedo, sin que el lector llegue a saber con certeza si los sucesos responden a una aut&eacute;ntica manifestaci&oacute;n sobrenatural o a los efectos psicol&oacute;gicos del remordimiento (este enfoque es, de hecho, una de las grandes virtudes de la novela: el espectro de Riaza no funciona solo como un fantasma vengador, sino como una encarnaci&oacute;n de los temores, deseos reprimidos y obsesiones de los protagonistas, acercando la obra tanto al terror sobrenatural como al psicol&oacute;gico).
    </p><p class="article-text">
        Lo que hoy sigue sorprendiendo de <em>El otro </em>es su <strong>extraordinaria modernidad</strong>. Zamacois abandona los moldes del realismo tradicional para adentrarse en un territorio ambiguo donde convergen la ciencia, la parapsicolog&iacute;a, el deseo y el horror psicol&oacute;gico. La novela explora la idea del doble, una de las grandes obsesiones de la literatura fant&aacute;stica europea, pero lo hace desde una sensibilidad plenamente contempor&aacute;nea, vinculada a las inquietudes de la psicolog&iacute;a experimental y a los debates sobre la identidad que recorr&iacute;an la cultura de comienzos del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        El autor construye una atm&oacute;sfera inquietante y enfermiza, en la que la frontera entre realidad y alucinaci&oacute;n se vuelve cada vez m&aacute;s difusa. A ello contribuye un erotismo perturbador, alejado de cualquier convencionalismo moral, que impregna la narraci&oacute;n de una tensi&oacute;n constante. El deseo aparece asociado a impulsos oscuros, a fuerzas desconocidas que escapan al control de la raz&oacute;n y empujan a los personajes hacia una progresiva degradaci&oacute;n psicol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que una novela de terror en el sentido can&oacute;nico, <em>El otro</em>&nbsp;es una exploraci&oacute;n de los abismos de la conciencia. En sus p&aacute;ginas resuenan ecos de <strong>Poe</strong>, <strong>Maupassant</strong>&nbsp;o <strong>Stevenson</strong>, pero Zamacois consigue dotar al relato de una personalidad propia, profundamente ligada al clima intelectual de la Edad de Plata espa&ntilde;ola. El resultado es una obra audaz, inquietante y sorprendentemente vigente. Una de gran influencia por ejemplo para <strong>Emilio Carrere </strong>(sin esta novela no existir&iacute;a <a href="https://www.valdemar.com/libro/la-torre-de-los-siete-jorobados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La torre de los siete jorobados</em></a><em>), </em>para <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/jarrapellejos--1/html/fef4e1f6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_1_" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jarrapellejos</em></a><em> </em>y las obras del llamado erotismo sical&iacute;ptico de <strong>Felipe Trigo</strong>, para <strong>Carmen de Burgos </strong>en sus novelas cortas como <a href="https://www.bibliotecadigitaldeandalucia.es/catalogo/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1002878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los amores de Faustino</em></a><em> </em>o <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra/confidencias--0/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las confidencias</em></a>, en el novelista er&oacute;tico-burlesco y cupletista <strong>&Aacute;lvaro Retana</strong>&nbsp;y, desde ah&iacute;, luego tambi&ntilde;en de gran influencia hasta para los autores del Fantaterror espa&ntilde;ol de los 70 y en el cine loco de <strong>Alex de la Iglesia</strong>&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        De hecho <em>El Otro </em>(ya lo dice el propio Emilio Carrere en el tambi&eacute;n interesante segundo pr&oacute;logo de este libro) tiene aire de libre, inventivo y dinamitero gui&oacute;n de cine de serie B, luce en la prosa un deje modernista entre culto y arcaizante en las descripciones que le da por momentos como un aire de novela g&oacute;tica, y merece ser recuperada no solo como una rareza bibliogr&aacute;fica pionera, sino como una pieza fundamental para comprender los or&iacute;genes de la literatura fant&aacute;stica y de terror en Espa&ntilde;a&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Esto somos, rediosla!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/libro-el-otro-de-eduardo-zamacois-critica-literaria-por-luis-artigue-primera-novela-de-terror-hispanica-del-siglo-xx_1_13300328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 15:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El Otro', de Eduardo Zamacois]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,Lo Más Friki,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El sueño del Emperador' y 'Zafadola': las últimas novelas históricas de Juan Pedro Aparicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/sueno-emperador-zafadola-ultimas-novelas-historicas-juan-pedro-aparicio_1_13289352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66c17d9e-1cfb-4123-9f04-9a654f4a400d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;El sueño del Emperador&#039; y &#039;Zafadola&#039;: las últimas novelas históricas de Juan Pedro Aparicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Luis Artigue reseña estas dos novelas publicadas por Eolas Ediciones del autor leonés. "Episodios Nacionales que desde la ficción y el rigor dan una nítida idea de España", defendiendo la necesidad de dar conocer las ocultadas aportaciones del 'Regnum Legionense' a su Historia</p><p class="subtitle">HEMEROTECA LITERARIA - El autor sobre 'El sueño del Emperador': “A León le han robado su historia, tapada por la preponderancia de Castilla”</p></div><p class="article-text">
        Las dos &uacute;ltimas novelas hist&oacute;ricas de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Pedro_Aparicio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Juan Pedro Aparicio</strong></a> (Le&oacute;n 1941, Premio Nadal, Premio Setenil y Premio Castilla y Le&oacute;n de las Letras) son dos&nbsp;Episodios Nacionales del siglo XII para el siglo XXI&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si el mayor sue&ntilde;o pol&iacute;tico de la Espa&ntilde;a medieval hubiera dependido tanto de las pasiones humanas como de las batallas y los tratados? Esa es la fascinante pregunta que recorre <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/juan-pedro-aparicio-presenta-lunes-sueno-emperador-instituto-leones-cultura_1_11377779.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El sue&ntilde;o del emperador</em></a><em> </em>(Eloas Ediciones, 2025), una novela que nos traslada al siglo XII para seguir la peripecia de Alfonso VII, el monarca que aspir&oacute; a convertirse en emperador de toda Hispania. Pero Juan Pedro Aparicio no se limita a reconstruir una &eacute;poca remota: convierte la historia en una aventura llena de intrigas cortesanas, alianzas inciertas, ambiciones desmedidas, amores, traiciones y personajes que parecen debatirse entre el destino y la voluntad. El lector avanza por castillos, campamentos y ciudades medievales con la sensaci&oacute;n de asistir al nacimiento de una idea que todav&iacute;a nos interpela: la de una Espa&ntilde;a plural y dif&iacute;cil de gobernar. Narrada con agilidad, inteligencia y un extraordinario pulso novelesco, <em>El sue&ntilde;o del emperador</em> consigue que un episodio decisivo de nuestra historia se lea con la emoci&oacute;n de una gran novela de aventuras&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo pocas figuras de la Edad Media espa&ntilde;ola resultan tan novelescas como <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/juan-pedro-aparicio-presenta-viernes-leon-zafadola-continuacion-sueno-emperador_1_12905997.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Zafadola</em></a>, el rey musulm&aacute;n que so&ntilde;&oacute; con recuperar un trono perdido y acab&oacute; convertido en pieza decisiva de un complejo tablero pol&iacute;tico donde nada era exactamente lo que parec&iacute;a. En esta otra apasionante novela, Juan Pedro Aparicio rescata a un personaje hist&oacute;rico tan real como extraordinario y lo sit&uacute;a en el centro de una trama de pactos, guerras, lealtades cambiantes y estrategias de supervivencia que atraviesan la Pen&iacute;nsula del siglo XII. Lo que comienza como la peripecia de un pr&iacute;ncipe destronado se transforma poco a poco en una reflexi&oacute;n sobre el poder, la identidad y la convivencia entre culturas enfrentadas y, a la vez, inevitablemente unidas. Con ritmo de aventura, una s&oacute;lida base hist&oacute;rica y una galer&iacute;a de personajes memorables, <em>Zafadola </em>invita al lector a descubrir uno de esos episodios olvidados de la historia que, gracias a la literatura, recuperan toda su emoci&oacute;n y su significado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Uno de los proyectos narrativos m&aacute;s ambiciosos de la novela Espa&ntilde;ola</strong></h2><p class="article-text">
        Efectivamente con <em>El sue&ntilde;o del emperador</em> y <em>Zafadola</em>, el celebrado novelista Juan Pedro Aparicio prosigue uno de los proyectos narrativos m&aacute;s ambiciosos de la novela espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea: la reconstrucci&oacute;n literaria de momentos decisivos de nuestra historia desde una perspectiva que trasciende los l&iacute;mites convencionales de la llamada novela hist&oacute;rica. Ambas obras, publicadas por Eolas, se adentran como decimos en el siglo XII peninsular para recrear las complejas relaciones entre los distintos reinos cristianos y musulmanes, las tensiones din&aacute;sticas, las alianzas cambiantes y los conflictos que contribuyeron a configurar la realidad pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a. Sin embargo, reducir estas novelas a una simple evocaci&oacute;n del pasado equivaldr&iacute;a a desconocer su verdadera naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/juan-pedro-aparicio-reino-leon-pago-olvido-enfrentarse-papa-imperio-religiones_1_12914267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">novela hist&oacute;rica</a> ha gozado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de una notable fortuna editorial, pero no toda ella responde a id&eacute;nticas exigencias. Existe una modalidad orientada principalmente al entretenimiento, heredera en buena medida de <strong>Walter Scott</strong> y continuada, con distintos registros, por autores tan populares como <strong>Juan Eslava Gal&aacute;n</strong> o <strong>Arturo P&eacute;rez-Reverte</strong>. En ella predominan la peripecia, el color local, la reconstrucci&oacute;n ambiental y el dinamismo argumental. Aparicio, sin renunciar en absoluto a esas virtudes narrativas, se sit&uacute;a en una tradici&oacute;n distinta y m&aacute;s exigente: la inaugurada por <strong>Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s</strong> en los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Episodios_nacionales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Episodios Nacionales</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurr&iacute;a en la gran empresa galdosiana, la historia no constituye aqu&iacute; un decorado sobre el que se proyectan aventuras m&aacute;s o menos veros&iacute;miles, sino el espacio donde se examinan los procesos que explican la formaci&oacute;n de una comunidad hist&oacute;rica. <em>El sue&ntilde;o del emperador</em> y <em>Zafadola</em> son novelas de acci&oacute;n, de intriga pol&iacute;tica y de personajes memorables, pero tambi&eacute;n son instrumentos de conocimiento. Bajo la superficie narrativa discurre una <a href="https://ileon.eldiario.es/region-leonesa/entrevista-juan-pedro-aparicio-leon-tiene-que-tener-poder-politico-en-espana-para-decidir-autonomia-sin-castilla_128_10693989.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reflexi&oacute;n constante acerca de la construcci&oacute;n de Espa&ntilde;a</a>, de la convivencia entre culturas y de las dificultades inherentes a todo proyecto pol&iacute;tico que aspire a integrar realidades diversas.
    </p><p class="article-text">
        El rigor documental que sostiene ambas obras resulta admirable. Aparicio conoce a fondo el periodo que recrea y evita tanto la erudici&oacute;n ostentosa como las simplificaciones habituales del g&eacute;nero. Los personajes hist&oacute;ricos aparecen insertos en una trama viva y compleja donde la fidelidad a las fuentes nunca sacrifica la eficacia literaria. Esa capacidad para armonizar documentaci&oacute;n e imaginaci&oacute;n constituye una de las principales virtudes de estas novelas.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; su rasgo m&aacute;s distintivo resida en la presencia de una <a href="https://ileon.eldiario.es/region-leonesa/juan-pedro-aparicio-leon-le-han-robado-historia-tapada-preponderancia-castilla_1_11696146.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idea de Espa&ntilde;a</a> que, lejos de cualquier formulaci&oacute;n ret&oacute;rica o doctrinaria, emerge de la propia materia narrativa. Se trata de una visi&oacute;n ilustrada, integradora y racional, atenta a los matices de la historia y refractaria a los t&oacute;picos identitarios. Quienes hayan le&iacute;do <a href="https://www.tiposinfames.com/libros/nuestros-hijos-volaran-con-el-siglo/21514/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nuestros hijos volar&aacute;n con el siglo</em></a>, aquella otra espl&eacute;ndida novela dedicada a Jovellanos y en la que conviv&iacute;an y dialogaban ya las dos Espa&ntilde;as del <strong>Quijote </strong>y de <strong>Antonio Machado</strong>, reconocer&aacute;n inmediatamente la continuidad de un mismo pensamiento. Tambi&eacute;n encontrar&aacute;n resonancias de las tesis desarrolladas por el autor en<em> Nuestro desamor a Espa&ntilde;a. </em><a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/juan-pedro-aparicio-republica-ensayo-contra-expolio-leones-cincuenta-anos-despues-siendo-sigue-necesario-reino-de-leon_1_10689283.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cuchillos cachicuernos contra pu&ntilde;ales dorados</em></a>, ensayo donde la reflexi&oacute;n hist&oacute;rica se convierte en una indagaci&oacute;n sobre los fundamentos culturales y pol&iacute;ticos de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Novela hist&oacute;rica para comprender el presente</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, <em>El sue&ntilde;o del emperador</em> y <em>Zafadola</em> no son &uacute;nicamente novelas sobre el siglo XII; son novelas escritas desde el presente para interrogar el largo proceso hist&oacute;rico que ha conducido hasta nosotros. En ellas la Edad Media deja de ser un escenario ex&oacute;tico para convertirse en un laboratorio donde se ensayan las posibilidades y contradicciones de la convivencia peninsular.
    </p><p class="article-text">
        La ambici&oacute;n intelectual del proyecto explica que la obra de Aparicio deba situarse junto a la de los grandes cultivadores de la novela hist&oacute;rica. En Espa&ntilde;a, su empe&ntilde;o guarda afinidades con el de <strong>Lourdes Ortiz</strong>, cuya narrativa ha demostrado igualmente que el pasado puede ser un instrumento privilegiado para comprender el presente. Y, en una perspectiva m&aacute;s amplia, recuerda la lecci&oacute;n de <strong>Marguerite Yourcenar</strong>, capaz de transformar la reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica en una exploraci&oacute;n de las grandes cuestiones humanas y pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, con estas dos novelas, Juan Pedro Aparicio confirma la singularidad de una trayectoria literaria que ha sabido combinar imaginaci&oacute;n narrativa, rigor historiogr&aacute;fico y reflexi&oacute;n c&iacute;vica. 
    </p><p class="article-text">
        En tiempos en que la novela hist&oacute;rica corre con frecuencia el riesgo de convertirse en un producto de consumo r&aacute;pido, <em>El sue&ntilde;o del emperador</em><strong> </strong>y <em>Zafadola </em>reivindican una tradici&oacute;n m&aacute;s alta: la de aquellas obras que entretienen, instruyen y hacen pensar al mismo tiempo. Tal fue la aspiraci&oacute;n de Gald&oacute;s; tal parece ser tambi&eacute;n la de Aparicio: el resultado, en ambos casos, justifica sobradamente la empresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto somos&hellip; Y seguimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/sueno-emperador-zafadola-ultimas-novelas-historicas-juan-pedro-aparicio_1_13289352.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 16:30:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El sueño del Emperador' y 'Zafadola': las últimas novelas históricas de Juan Pedro Aparicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Biblioteca del Reino,Historia de León,Libros,Reino de León,Literatura,León,Cuna del Parlamentarismo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Entre cerdos y amapolas', de Jon Arretxe]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/cerdos-y-amapolas-jon-arretxe-novela-txapela-noir-resena-escritor-luis-artigue_1_13277123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/644d1ecd-02c3-4838-b24c-e77be6659888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Entre cerdos y amapolas&#039;, de Jon Arretxe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta obra publicada por Ediciones Erein Argitaletxea sobre un robo en una fábrica de txistorras que se complica "confirma que una parte de la novela negra vasca más incómoda, heterodoxa y socialmente corrosiva sigue gozando de una salud excelente", apunta en su reseña literaria Luis Artigue</p></div><p class="article-text">
        He aqu&iacute; la eficaz construcci&oacute;n de una red de tramas disparatadas que terminan confluyendo en un mismo n&uacute;cleo de corrupci&oacute;n, codicia y absurdo&hellip; La novela arranca con un detonante deliberadamente exc&eacute;ntrico: el robo de unas chistorras en una f&aacute;brica de embutidos de Arbizu&hellip; Lo que parece una an&eacute;cdota rural casi costumbrista acaba revel&aacute;ndose como la punta de un entramado criminal mucho m&aacute;s amplio. Arretxe juega precisamente con esa desproporci&oacute;n entre causa y efecto: un asunto aparentemente menor desencadena una sucesi&oacute;n de negocios turbios, alianzas inesperadas y episodios de violencia grotesca que desembocan en una resoluci&oacute;n con tintes gore.
    </p><p class="article-text">
        La estructura novel&iacute;stica asimismo se articula sobre tres escenarios &ndash;Basauri, Vitoria-Gasteiz y Arbizu&ndash; y sobre varios grupos de personajes que inicialmente parecen moverse en &oacute;rbitas independientes pero terminan entrelaz&aacute;ndose (el propio Arretxe ha explicado que cada localidad aporta un conjunto distinto de personajes y conflictos, lo que da a la novela una gran movilidad narrativa).
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos destacan la conseguidora Zuri&ntilde;e Ruiz de Gordoa, el empresario corrupto Gabriel Abrisketa y el fabricante de chistorras Ferm&iacute;n Bakaikoa, figuras que representan una galer&iacute;a de p&iacute;caros contempor&aacute;neos muy alejada de los detectives cl&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; entra en juego Arbizu, que es mucho m&aacute;s que un escenario. La localidad funciona casi como un personaje colectivo. Arretxe vive all&iacute; desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os y aprovecha ese conocimiento &iacute;ntimo para convertir el pueblo en un espacio ambiguo: por un lado aparece la Navarra rural, aparentemente tranquila y reconocible; por otro, un territorio donde los rumores, las relaciones personales y los secretos compartidos generan una tensi&oacute;n constante. El autor ha reconocido incluso que era el lugar que m&aacute;s respeto le daba retratar porque en un pueblo peque&ntilde;o todo el mundo puede sentirse aludido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo en esta novela Arbizu no aparece idealizado. En la mejor tradici&oacute;n de la <em>txapela noir</em>, la comunidad local est&aacute; atravesada por las mismas pulsiones que las grandes ciudades: corrupci&oacute;n, ambici&oacute;n, intereses econ&oacute;micos y peque&ntilde;as miserias humanas. El paisaje rural no act&uacute;a como refugio moral sino como escenario de una comedia negra feroz. De ah&iacute; que algunos lectores hayan hablado incluso de una especie de 'txistorra noir' donde el imaginario gastron&oacute;mico local se convierte en materia prima para una intriga criminal tan absurda como eficaz.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, lo que como decimos diferencia a <em>Cerdos y amapolas</em>&nbsp;de la saga de Tour&eacute; que ha venido haciendo hasta ahora este autor con gran &eacute;xito es el desplazamiento del foco: desaparecen los inmigrantes, los sin techo y los excluidos que protagonizaban las novelas anteriores, y aparecen personajes aut&oacute;ctonos, acomodados y perfectamente integrados, aunque no por ello menos turbios. El resultado es una s&aacute;tira social donde el humor negro termina siendo m&aacute;s demoledor que cualquier discurso expl&iacute;cito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;'Txapela noir' con tintes de 'txistorra noir'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.erein.eus/libro/cerdos-y-amapolas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cerdos y amapolas</em></a>, de Jon Arretxe, confirma que una parte de la novela negra vasca m&aacute;s inc&oacute;moda, heterodoxa y socialmente corrosiva sigue gozando de una salud excelente. Lejos de los modelos n&oacute;rdicos importados o de los procedimientos policiales al uso, Arretxe se inscribe en esa corriente que algunos han bautizado, con feliz iron&iacute;a, como <em>txapela noir</em>: un territorio literario donde el crimen es apenas una excusa para radiografiar las grietas pol&iacute;tico-sociales de la sociedad contempor&aacute;nea,&nbsp;donde el humor negro y radical funciona como un explosivo de precisi&oacute;n y donde los m&aacute;rgenes ocupan el centro del escenario.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, <em>Cerdos y amapolas</em>, dejando aparcado el &aacute;mbito de la novela negra postcolonial de la cual el autor es un denodado maestro (v&eacute;anse todas las novelas de la <a href="https://detectivetoure.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">saga Toure</a>&nbsp;de las cuales somos tan partidarios), ahora dialoga con otra tradici&oacute;n muy concreta del noir vasco. Una l&iacute;nea narrativa que hunde sus ra&iacute;ces en las aventuras del detective Jos&eacute; <strong>Javier Ab&aacute;solo</strong>&nbsp;y su inolvidable Goiko, y que alcanza algunas de sus cimas m&aacute;s reconocibles en obras como <a href="https://www.alberdania.net/product/alacranes-en-su-tinta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alacranes en su tinta</em></a>, de <strong>Juan Bas</strong>, o <a href="https://www.erein.eus/libro/un-dios-ciego" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un dios ciego</em></a>, de <strong>Javier Sagastiberri</strong>. Una senda que, m&aacute;s recientemente, ha encontrado nuevas derivaciones en las novelas fronterizas y mestizas de <strong>Noelia Gonz&aacute;lez Pino</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Como sucede en los mejores exponentes de esta corriente, Arretxe no pretende tranquilizar al lector ni ofrecerle un cat&aacute;logo de certezas morales. Su mirada es la de quien recorre los arrabales f&iacute;sicos y &eacute;ticos de la realidad para descubrir que all&iacute;, entre personajes desclasados, perdedores pertinaces, oportunistas de baja intensidad y supervivientes de toda condici&oacute;n, late una verdad mucho m&aacute;s elocuente que la de los discursos oficiales. El autor maneja con destreza ese dif&iacute;cil equilibrio entre la denuncia social y la carcajada, entre la compasi&oacute;n y la s&aacute;tira, evitando tanto el serm&oacute;n como la frivolidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Observaci&oacute;n moral de la corrupci&oacute;n mediante el humor</strong></h2><p class="article-text">
        La gran virtud de <em>Cerdos y amapolas</em>&nbsp;reside precisamente en esa capacidad para convertir la observaci&oacute;n social de la corrupci&oacute;n (&eacute;l antes que la realidad pol&iacute;tica actual identific&oacute; la corrupci&oacute;n econ&oacute;mica con las chistorras, manda cojones) en materia narrativa de primer orden. El humor de Arretxe as&iacute; no es un adorno ni un mecanismo de alivio c&oacute;mico: es una herramienta de demolici&oacute;n. Un humor inventivo, irreverente, a menudo disparatado, que dinamita convenciones, desmonta prejuicios y deja al descubierto las contradicciones de un mundo donde la exclusi&oacute;n, la precariedad y la hipocres&iacute;a institucional conviven con una normalidad inquietante.
    </p><p class="article-text">
        Su prosa, &aacute;gil y desprovista de cualquier tentaci&oacute;n ret&oacute;rica, avanza con la eficacia de quien conoce perfectamente el terreno que pisa. Pero bajo esa aparente ligereza se esconde una arquitectura narrativa s&oacute;lida y una mirada profundamente humanista. Arretxe observa a sus criaturas con iron&iacute;a, s&iacute;, pero tambi&eacute;n con una comprensi&oacute;n que evita el cinismo y convierte a muchos de sus personajes en figuras memorables.
    </p><p class="article-text">
        En una &eacute;poca en la que buena parte de la novela negra parece debatirse entre la repetici&oacute;n de f&oacute;rmulas y la hipertrofia del thriller, <em>Cerdos y amapolas</em>&nbsp;reivindica una manera distinta de entender el g&eacute;nero: m&aacute;s pegada a la calle que al laboratorio forense, m&aacute;s interesada por las fracturas sociales que por los mecanismos del crimen, m&aacute;s pr&oacute;xima a la tradici&oacute;n sat&iacute;rica que al suspense convencional. Y es precisamente ah&iacute; donde encuentra su fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Jon Arretxe demuestra una vez m&aacute;s que la <em>txapela noir</em>&nbsp;sigue siendo uno de los espacios m&aacute;s f&eacute;rtiles y libres de la narrativa criminal espa&ntilde;ola. Un territorio literario donde el humor y la cr&iacute;tica social caminan muy a menudo de la mano, y donde las mejores historias nacen, precisamente, de aquellos lugares que otros prefieren no mirar. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Cerdos y amapolas</em>&nbsp;es de hecho una excelente muestra de ello: una novela inc&oacute;moda, divertida, l&uacute;cida y ferozmente contempor&aacute;nea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/cerdos-y-amapolas-jon-arretxe-novela-txapela-noir-resena-escritor-luis-artigue_1_13277123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 09:30:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Entre cerdos y amapolas', de Jon Arretxe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Lo Más Friki,La Biblioteca del Reino,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Pirelli al rojo vivo, la maldición del diamante', de Julio Rodríguez]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/pirelli-al-rojo-vivo-la-maldicion-del-diamante-julio-rodriguez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13258861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75384ffb-aaab-494e-a91b-7e581c9665b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Pirelli al rojo vivo, la maldición del diamante&#039;, de Julio Rodríguez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La última obra del escritor asturiano es el epítome de la novela negra de humor que está comenzando a triunfar en España. "Una trama de atracos (inversos, en vez de robar joyas en el Museo del Prado tienen que entrar a introducir una) en una especie de epopeya quinqui y sentimental", reseña Luis Artigue</p></div><p class="article-text">
        El humor est&aacute; revolucionando la novela negra &uacute;ltima, y como ejemplo aqu&iacute; tienen lo &uacute;ltimo de Julio Rodr&iacute;guez&hellip; En <a href="https://www.amazon.es/PIRELLI-AL-ROJO-VIVO-maldici%C3%B3n/dp/B0GR4JKY3Z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pirelli al rojo vivo: La maldici&oacute;n del diamante</em></a>, <strong>Julio Rodr&iacute;guez (Oviedo, 1971)</strong>, editada por la Editorial Pez de Plata,&nbsp;convierte una trama de atracos (atracos inversos, en vez de robar joyas en el Museo del Prado tienen que entrar a meter una joya) en una especie de epopeya quinqui y sentimental, donde los personajes importan m&aacute;s por c&oacute;mo hablan y sobreviven que por la l&oacute;gica estricta de la intriga. La novela de hecho funciona como una combinaci&oacute;n de <em>heist novel</em>, astracanada castiza y relato de perdedores.
    </p><p class="article-text">
        El gran protagonista es, naturalmente, Pirelli, heredero directo del antih&eacute;roe que ya aparec&iacute;a en <a href="https://www.amazon.es/El-gran-Pirelli-Risa-Floja/dp/8494917781/ref=sr_1_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El gran Pirelli</em></a><a href="https://www.amazon.es/El-gran-Pirelli-Risa-Floja/dp/8494917781/ref=sr_1_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;</a>(una novela negra loca donde todo est&aacute; al rev&eacute;s y el comisario de polic&iacute;a pide al delincuente que investigue el caso noir de un abogado). El protagonista no es exactamente un delincuente profesional ni tampoco un p&iacute;caro cl&aacute;sico, aunque tiene algo de ambos. Pirelli pertenece a esa estirpe tan espa&ntilde;ola de personajes que viven siempre a dos pasos del desastre: fanfarr&oacute;n, sentimental, algo visionario y bastante chapucero. Quiere evitar la c&aacute;rcel devolviendo al Museo del Prado un diamante robado por un viejo compinche muerto, pero el lector comprende enseguida que, m&aacute;s que escapar de la ley, Pirelli intenta escapar de su propio destino de perdedor cr&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Hay en &eacute;l algo del buscavidas de <strong>Francisco Garc&iacute;a Pav&oacute;n</strong>&nbsp;y algo tambi&eacute;n del derrotismo grotesco y tremendista de ciertos personajes de <strong>Camilo Jos&eacute; Cela</strong>. Pero Julio Rodr&iacute;guez le a&ntilde;ade una dimensi&oacute;n contempor&aacute;nea: Pirelli es un delincuente sentimental atrapado en un mundo digital, lleno de fortunas encriptadas y golpes imposibles, aunque conserve alma de timador de descampado y bar de carretera.
    </p><p class="article-text">
        Junto a &eacute;l aparece Maguiver, quiz&aacute; el personaje m&aacute;s entra&ntilde;able de la novela. El nombre ya revela la clave humor&iacute;stica: un superviviente capaz de improvisar soluciones absurdas con cualquier objeto, mezcla de manitas suburbial y escudero fiel. Maguiver representa la lealtad incondicional, pero tambi&eacute;n la precariedad convertida en filosof&iacute;a vital. Como los secundarios memorables de las novelas de <strong>&Aacute;ngel Palomino</strong>, parece un producto perfecto de la Espa&ntilde;a del desarrollismo tard&iacute;o: alguien que aprendi&oacute; a arreglarlo todo porque nunca hubo dinero para sustituir nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Versi&oacute;n ib&eacute;rica de 'Ocean's Eleven'</strong>
    </p><p class="article-text">
        La banda que ambos re&uacute;nen constituye uno de los grandes hallazgos de la novela. Rodr&iacute;guez trabaja muy bien el coro de maleantes fracasados, polic&iacute;as cansados, rusos nost&aacute;lgicos y delincuentes de medio pelo. No son criminales elegantes al estilo anglosaj&oacute;n; m&aacute;s bien recuerdan a una versi&oacute;n ib&eacute;rica y castiza de <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film467040.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ocean&rsquo;s Eleven</em></a>, pero pasada por el filtro quinqui y esperp&eacute;ntico. La propia editorial define el libro como &ldquo;un Ocean&rsquo;s Eleven nada sofisticado repleto de quinquis y maleantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los personajes secundarios destacan precisamente esos polic&iacute;as melanc&oacute;licos que parecen sacados de una novela crepuscular: hombres agotados, conscientes de que persiguen delincuentes casi tan miserables como ellos mismos. Ese tono de cansancio moral conecta la novela con cierta tradici&oacute;n negra espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea y con el universo marginal de <strong>Paco G&oacute;mez Escribano</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La trama gira alrededor del llamado 'Diamante de la Muerte Negra', una joya maldita que desencadena persecuciones, traiciones y un gran golpe criminal dividido en &ldquo;tres movimientos (y pico)&rdquo;. Lo que comienza como una simple devoluci&oacute;n para evitar problemas judiciales acaba transform&aacute;ndose en una espiral delirante donde aparecen cad&aacute;veres extravagantes, furgones blindados, descampados perdidos y hasta un casino en M&oacute;naco relacionado con una fortuna digital oculta bajo el misterio del diamante.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el inter&eacute;s de la novela no reside tanto en saber si el golpe saldr&aacute; bien como en contemplar el caos humano que genera. Rodr&iacute;guez escribe las escenas de acci&oacute;n como si fueran n&uacute;meros de sainete criminal: todo parece improvisado, accidental y al borde del hundimiento. Esa continua sensaci&oacute;n de chapuza monumental es precisamente lo que vuelve simp&aacute;ticos a los personajes.
    </p><p class="article-text">
        Frente al cinismo fr&iacute;o de buena parte de la novela negra actual, Pirelli al rojo vivo conserva algo raro: afecto por sus criaturas. Incluso los m&aacute;s rid&iacute;culos poseen una cierta dignidad tragic&oacute;mica. Ah&iacute; est&aacute; la herencia del humorismo espa&ntilde;ol cl&aacute;sico, desde <strong>Jacinto Miquelarena</strong>&nbsp;hasta ciertos momentos de <strong>Quim Monz&oacute;</strong>, aunque Julio Rodr&iacute;guez ensucie m&aacute;s el lenguaje y lleve a sus personajes a territorios mucho m&aacute;s degradados y nocturnos.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, Pirelli y los suyos forman una peque&ntilde;a comunidad de n&aacute;ufragos modernos. Y quiz&aacute; por eso la novela funciona tan bien: porque bajo el humor disparatado late continuamente una melancol&iacute;a muy espa&ntilde;ola, la de quienes saben que el fracaso es inevitable pero aun as&iacute; siguen adelante, hablando demasiado, bebiendo demasiado y so&ntilde;ando golpes imposibles. La narrativa de Julio Rodr&iacute;guez &mdash;asturiano de filiaci&oacute;n sentimental m&aacute;s que geogr&aacute;fica, pues sus novelas parecen escritas desde una Espa&ntilde;a de fonda, taller mec&aacute;nico y barra de zinc&mdash; ha encontrado en <em>Pirelli al rojo vivo. La maldici&oacute;n del diamante</em>&nbsp;la confirmaci&oacute;n de un mundo propio que ya se insinuaba con notable personalidad en <em>El gran Pirelli</em>. All&iacute; aparec&iacute;a un h&eacute;roe de arrabal castizo y sentimental, mezcla de buscavidas, p&iacute;caro industrial y fil&oacute;sofo de barra americana; aqu&iacute;, en cambio, ese personaje y cuanto le rodea adquiere una densidad casi esperp&eacute;ntica, una combusti&oacute;n narrativa donde el humor deja paso a una forma muy espa&ntilde;ola de fatalismo grotesco.
    </p><p class="article-text">
        Conviene se&ntilde;alar asimismo que que Julio Rodr&iacute;guez no pertenece a la corriente, hoy tan frecuente, de novelistas que utilizan el humor como mero mecanismo de ingenio verbal o comentario ir&oacute;nico de actualidad. Su humorismo procede de una tradici&oacute;n m&aacute;s antigua y m&aacute;s &aacute;spera: la de Jacinto Miquelarena, la del primer Garc&iacute;a Pav&oacute;n, la de aquellos escritores capaces de descubrir en el habla popular no un decorado pintoresco sino una visi&oacute;n del mundo. Como ocurr&iacute;a en las mejores p&aacute;ginas de Miquelarena, Rodr&iacute;guez escucha antes de escribir; sus personajes hablan con una naturalidad tumultuosa, llena de retru&eacute;canos involuntarios, fanfarroner&iacute;as de caf&eacute; y sabidur&iacute;a de superviviente. El lenguaje no adorna: crea atm&oacute;sfera moral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo grotesco espa&ntilde;ol en una novela de robos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero si <em>El gran Pirelli</em>&nbsp;pose&iacute;a todav&iacute;a algo de novela jocoseria, de aventura tabernaria y sentimental, <em>Pirelli al rojo vivo</em>&nbsp;entra decididamente en una zona m&aacute;s sombr&iacute;a. Hay en ella una violencia soterrada, un gusto por la deformaci&oacute;n expresiva y por la miseria humana que remite inevitablemente al tremendismo. No al tremendismo superficial y efectista de tantos imitadores, sino al de ciertas p&aacute;ginas de Camilo Jos&eacute; Cela, donde el humor y la crueldad conviven hasta hacerse indistinguibles. Rodr&iacute;guez comprende, como Cela comprend&iacute;a, que lo grotesco espa&ntilde;ol nace precisamente del choque entre la brutalidad de la existencia y la obstinaci&oacute;n del individuo por conservar una dignidad absurda.
    </p><p class="article-text">
        El diamante del t&iacute;tulo funciona entonces como un s&iacute;mbolo m&uacute;ltiple: objeto de codicia, amuleto maldito y pretexto argumental para una peripecia donde lo detectivesco se mezcla con la astracanada social. La novela avanza entre timbas, talleres, bares de carretera, mujeres de virtud movediza y personajes secundarios de admirable construcci&oacute;n verbal. Cada uno parece entrar en escena &uacute;nicamente para soltar una frase memorable y desaparecer dejando olor a co&ntilde;ac, gasolina o loci&oacute;n barata.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que el lector recuerde tambi&eacute;n ciertas novelas del desarrollismo espa&ntilde;ol, aquellas que durante los a&ntilde;os sesenta y setenta retrataron la Espa&ntilde;a del Seat 600, el turismo y la picaresca econ&oacute;mica. Hay ecos de &Aacute;ngel Palomino en esa capacidad para convertir la modernizaci&oacute;n cutre del pa&iacute;s en material novelesco. Como Palomino, Rodr&iacute;guez entiende que el desarrollismo no s&oacute;lo transform&oacute; las ciudades: produjo una nueva fauna humana, hecha de oportunistas sentimentales, emprendedores de saldo y perdedores con corbata sint&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fresco sentimental de la Espa&ntilde;a subterr&aacute;nea</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, donde Rodr&iacute;guez resulta m&aacute;s original es en la mezcla de ese costumbrismo industrial con una sensibilidad contempor&aacute;nea cercana a la llamada novela cheli. Algunas escenas poseen la electricidad verbal y la ternura lumpen repleta de humor negro que uno encuentra ya decimos que en Paco G&oacute;mez Escribano: barrios perif&eacute;ricos, delincuentes de segunda divisi&oacute;n, humor desesperado y personajes que sobreviven gracias a una &eacute;pica m&iacute;nima. Pero Rodr&iacute;guez evita el sociologismo y la nostalgia. Sus criaturas no representan a nadie; simplemente viven, fracasan y hablan.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con ciertos humoristas actuales permite precisar todav&iacute;a mejor su singularidad. Frente al humor elegante y culturalista de <strong>Felipe Ben&iacute;tez Reyes</strong>, o frente a la iron&iacute;a urbana y refinada de <strong>Juan Bas</strong>, Julio Rodr&iacute;guez apuesta por una comicidad m&aacute;s f&iacute;sica, m&aacute;s oral, m&aacute;s sucia incluso. Y aunque pueda compartir con <strong>Juan Aparicio Belmonte</strong> el gusto por el antih&eacute;roe contempor&aacute;neo, su territorio expresivo pertenece claramente a otra genealog&iacute;a: la Espa&ntilde;a de los caf&eacute;s con serr&iacute;n, de los neum&aacute;ticos recalentados y de los buscavidas sentimentales.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Pirelli al rojo vivo. La maldici&oacute;n del diamante</em>&nbsp;hay desmesura, s&iacute;, y tambi&eacute;n irregularidades; pero son precisamente esas irregularidades las que conceden autenticidad a una novela escrita contra la asepsia narrativa contempor&aacute;nea. Julio Rodr&iacute;guez no pule sus p&aacute;ginas hasta volverlas transparentes: las deja rugosas, llenas de voces, accidentes y humo. Y en tiempos de narrativa higi&eacute;nica y perfectamente intercambiable, esa rugosidad constituye quiz&aacute; su mayor virtud.
    </p><p class="article-text">
        Con esta novela, Rodr&iacute;guez confirma que la saga de Pirelli no es una mera caricatura humor&iacute;stica, sino un ambicioso fresco sentimental de la Espa&ntilde;a subterr&aacute;nea: una Espa&ntilde;a divertid&iacute;sima y chunga que enlaza el tremendismo con la picaresca, el desarrollismo con el esperpento y el humor tabernario con una inesperada melancol&iacute;a moral que nos encanta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/pirelli-al-rojo-vivo-la-maldicion-del-diamante-julio-rodriguez-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13258861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 09:30:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Pirelli al rojo vivo, la maldición del diamante', de Julio Rodríguez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,La Biblioteca del Reino,Asturias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Comenzar el olvido', de Pepo Paz Saz]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/comenzar-el-olvido-de-pepo-paz-saz-novela-historic-noir-espanola-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13249178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59dcad87-e388-4c18-9fd6-9534c0d0415f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Comenzar el olvido&#039;, de Pepo Paz Saz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hay novelas que aspiran a reconstruir una época y otras que, con mayor ambición, pretenden interrogarla". Así comienza el escritor Luis Artigue la reseña de esta obra de 'historic-noir' español publicada por Ediciones Reino de Cordelia </p></div><p class="article-text">
        Hay novelas que aspiran a reconstruir una &eacute;poca y otras que, con mayor ambici&oacute;n, pretenden interrogarla. <a href="https://www.reinodecordelia.es/producto/comenzar-el-olvido/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Comenzar el olvido</strong></em></a>, de Pepo Paz Saz, pertenece sin duda a esta segunda categor&iacute;a. Bajo la apariencia de un thriller de doble investigaci&oacute;n &ndash;una pesquisa soterrada en el tardofranquismo y otra inscrita en los a&ntilde;os turbulentos de la Transici&oacute;n&ndash; la obra levanta un fresco moral y pol&iacute;tico sobre las grietas de la democracia espa&ntilde;ola y sobre el persistente silencio que, durante d&eacute;cadas, ha rodeado ciertas formas de violencia. En ese sentido, la novela se inserta con naturalidad en la tradici&oacute;n del <em>historic-noir</em>&nbsp;espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo: no utiliza el crimen como mero artificio argumental, sino como s&iacute;ntoma de una enfermedad colectiva.
    </p><p class="article-text">
        La primera trama arranca en 1969, en una Hortaleza todav&iacute;a semirrural, cuando el hallazgo del cad&aacute;ver de una mujer altera la aparente quietud de un pa&iacute;s fatigado por la costumbre del miedo. Paz Saz describe ese escenario con notable precisi&oacute;n ambiental: las calles polvorientas de la periferia madrile&ntilde;a, los bares donde el rumor sustituye a la informaci&oacute;n, la presencia intimidatoria de la autoridad y, sobre todo, el espeso conformismo de una sociedad educada para mirar hacia otro lado. El n&uacute;cleo de esta l&iacute;nea narrativa lo forman los investigadores improvisados del caso &ndash;figuras modestas, ambiguas, sin la &eacute;pica habitual del detective cl&aacute;sico&ndash; y un conjunto de personajes secundarios que representan las distintas capas de la Espa&ntilde;a franquista: el polic&iacute;a endurecido por la obediencia, el vecino que calla por supervivencia, la familia rota por el estigma y las mujeres condenadas a una invisibilidad casi institucional.
    </p><p class="article-text">
        La segunda trama, situada ocho a&ntilde;os m&aacute;s tarde, se inicia con la muerte de una joven manifestante durante una carga de la Polic&iacute;a Armada. El pa&iacute;s ya ha comenzado a cambiar, pero la violencia conserva demasiados rasgos intactos. Aqu&iacute; la novela adquiere un ritmo m&aacute;s nervioso y urbano. Las asambleas clandestinas, los barrios obreros, los estudiantes politizados y los funcionarios que intentan adaptarse al nuevo clima pol&iacute;tico componen un paisaje donde la ilusi&oacute;n democr&aacute;tica convive con inercias autoritarias dif&iacute;ciles de erradicar. Paz Saz evita el simplismo ideol&oacute;gico: no hay h&eacute;roes absolutos ni verdugos unidimensionales. Incluso los personajes vinculados al aparato represivo aparecen atravesados por contradicciones, lealtades antiguas y una vaga conciencia de derrumbe.
    </p><p class="article-text">
        A nuestro juicio lo m&aacute;s interesante del libro reside, sin embargo, en la manera en que ambas historias avanzan hacia una convergencia gradual. El autor administra con inteligencia la informaci&oacute;n, dosificando conexiones, reapareciendo personajes y dejando que ciertos detalles aparentemente menores cobren relevancia retrospectiva. El lector comprende poco a poco que los dos cr&iacute;menes no son episodios aislados, sino manifestaciones distintas de una misma continuidad hist&oacute;rica. La Transici&oacute;n, presentada tantas veces desde un relato conciliador y casi ceremonial, aparece aqu&iacute; como un territorio atravesado por zonas de sombra, pactos t&aacute;citos y heridas mal cerradas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una prosa sobria y eficaz, alejada del barroquismo</strong></h2><p class="article-text">
        Desde el punto de vista estil&iacute;stico, la novela destaca por una prosa sobria y eficaz, alejada del barroquismo tan frecuente en cierta narrativa hist&oacute;rica contempor&aacute;nea. Paz Saz escribe con una claridad funcional que recuerda a la mejor tradici&oacute;n de la novela negra espa&ntilde;ola: frases limpias, di&aacute;logos tensos y una descripci&oacute;n ambiental que nunca se vuelve ornamental. Hay adem&aacute;s una virtud poco com&uacute;n: el autor sabe narrar la violencia sin estetizarla. Las v&iacute;ctimas &ndash;especialmente las mujeres&ndash; no son simples detonantes argumentales, sino presencias que impregnan moralmente todo el relato.
    </p><p class="article-text">
        En esa atenci&oacute;n al contexto social y pol&iacute;tico se advierten ecos de <strong>Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n</strong>, especialmente del ciclo de <em>Pepe Carvalho</em>, aunque sin el componente gastron&oacute;mico ni el sarcasmo cultural del escritor barcelon&eacute;s. Tambi&eacute;n resulta inevitable pensar en <strong>Juan Madrid</strong>&nbsp;por la representaci&oacute;n descarnada de Madrid como espacio de corrupci&oacute;n y desamparo moral. Y en algunos momentos, sobre todo cuando la investigaci&oacute;n criminal sirve para revelar las costuras pol&iacute;ticas de una &eacute;poca, la novela dialoga con la tradici&oacute;n de <strong>Andreu Mart&iacute;n</strong>&nbsp;y con determinadas ficciones de la Transici&oacute;n firmadas por <strong>Rafael Chirbes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero <em>Comenzar el olvido</em>&nbsp;no se limita a reproducir esas influencias. Hay en ella una voluntad espec&iacute;fica de reinterpretar la memoria reciente espa&ntilde;ola desde la periferia urbana y desde las v&iacute;ctimas an&oacute;nimas, evitando tanto la nostalgia como la ret&oacute;rica memorial&iacute;stica. Esa mirada convierte la novela en algo m&aacute;s que un artefacto policial bien construido: la transforma en una indagaci&oacute;n inc&oacute;moda sobre aquello que un pa&iacute;s decide recordar y, sobre todo, sobre aquello que necesita olvidar para seguir adelante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Artigue]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/cultura/comenzar-el-olvido-de-pepo-paz-saz-novela-historic-noir-espanola-critica-literaria-por-luis-artigue_1_13249178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 16:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Comenzar el olvido', de Pepo Paz Saz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,España,Madrid,La Biblioteca del Reino]]></media:keywords>
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