La Región Leonesa acumula toda la pérdida de población autonómica desde que se la juntó con Castilla
Por mucho que Mañueco hable de una “comunidad de éxito” referente a la que preside, Castilla y León, y se queje también a la vez de que “pierde población” esta adscripción administrativa, los datos desmienten las dos afirmaciones. Esto es lo que muestra en un comunicado el Colectivo de Ciudadanos de la Región Leonesa, en el que se ve claramente que esta autonomía ha beneficiado a una sola región, la castellana, que ha ganado población neta (unas mil quinientas personas) desde que se creó, mientras que toda la población la ha asumido el País Leonés, con casi 175.000 habitantes menos.
Asi, ni la circunstancia de que pese a que en los últimos tres años la Región Leonesa ha frenado un poco la pérdida de población solventa la debacle poblacional. Un vistazo a los seis últimos años de la tendencia en las dos regiones de la comunidad autónoma en diversas tendencias temporales muestra de nuevo que el mantra de que la autonomía pierde población no es real en el momento en que se mira a las provincias leonesas y castellanas.
En concreto, el Colectivo de Ciudadanos de la Región Leonesa (CCRL) ha enviado un comunicado en el que explica cómo en los últimos seis años, mientras León, Zamora y Salamanca en conjunto han perdido 14.003 habitantes, mientras las provincias castellanas ganan 33.452 habitantes.
Gravísima situación demográfica
CCRL denuncia “la gravísima situación demográfica que atraviesan León, Zamora y Salamanca” tras conocerse los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) este jueves 12 de febrero, correspondientes al padrón municipal a 1 de enero de 2026.
El análisis de la evolución poblacional desde 1983 –año de constitución de Castilla y León como Comunidad Autónoma– arroja un dato incontestable: el 100% de la pérdida neta de población de la Comunidad se concentra en la Región Leonesa. En conjunto, León, Zamora y Salamanca han perdido 173.359 habitantes en estas cuatro décadas, mientras que el conjunto de las seis provincias castellanas (Ávila, Burgos, Palencia, Segovia, Soria y Valladolid) registra un saldo ligeramente positivo de 1.419 habitantes.
El Colectivo se muestra categórico: “Con los datos en la mano, podemos afirmar que Castilla y León no sufre despoblación; quien la sufre es la Región Leonesa”. Y advierten de que la brecha demográfica entre ambos territorios no solo no se corrige, sino que se acelera. Entre 2020 y 2026, León, Zamora y Salamanca han perdido 14.003 habitantes, mientras las provincias castellanas ganan 33.452 habitantes.
El sociólogo y politólogo Alberto Zamorano, autor del análisis, subraya la paradoja institucional: “Los datos oficiales muestran algo muy llamativo: dentro de la misma Comunidad Autónoma conviven dos evoluciones demográficas totalmente distintas. Y surge una pregunta evidente: ¿cómo es posible que, con las mismas leyes, los mismos gobiernos y las mismas políticas, los resultados hayan sido radicalmente diferentes?”.
Cuarenta años de políticas que llevan a la ruina al País Leonés
Zamorano responde sin ambages: “Cuarenta años de políticas centralistas han llevado a la ruina a León, Zamora y Salamanca. La única manera de revertir esta dinámica pasa por dotar a la Región Leonesa de una autonomía que nos permita aplicar medidas adaptadas a nuestra realidad territorial, económica y social. Mientras tanto, la sangría continuará y la brecha no dejará de crecer”.
“Los datos por provincia son demoledores. Zamora ostenta el triste récord nacional de pérdida relativa: –26,9% de su población desde 1983, la mayor caída de toda España. León figura como la tercera provincia con mayor pérdida bruta, con 77.264 vecinos menos. Y Salamanca eleva la tragedia a otra dimensión: en su territorio se localiza Vitigudino, la comarca más vacía de España, y encabeza el ranking de comarcas en situación de despoblación extrema. Nunca tantas personas se habían ido de tantos lugares en tan poco tiempo”, asegura el comunicado.
El colectivo leonesista reclama que esta realidad sea reconocida institucionalmente y que se adopten medidas específicas y urgentes orientadas a revertir la pérdida de población que afecta de forma singular a León, Zamora y Salamanca. “Sin autonomía propia no habrá reversión posible”, concluyen. “Llevamos cuarenta años esperando soluciones que nunca llegan porque quien decide no es quien sufre el problema. Los datos demuestran que el modelo actual ha fracasado estrepitosamente para la Región Leonesa”.