Los secretos enterrados de León
En anteriores entregas de esta serie de artículos de opinión, se ha hecho referencia al patrimonio de la ciudad de León y su estado de conservación e incluso abandono, como es el caso de los hallazgos arqueológicos de los principia y el pretorio, o de algunos de los restos medievales del casco antiguo.
Sin embargo, este artículo es ligeramente distinto, ya que propone un viaje desde casa, en una ruta por León que hará que el lector tenga que hacer uso de su imaginación para reconstruir los edificios que hubo en algunos de los espacios de la ciudad que hoy están ocupados por solares o parcelas sin uso, que en algunos casos están en manos privadas futura promoción, o incluso abandonados. Y es que, esta es una ruta por esos espacios en pausa de la ciudad que aún guardan secretos e historias que esperan a ser redescubiertos.
Entrando ya en materia, siendo el arco de la Cárcel, o la Plaza de Puerta Castillo punto de encuentro de esta ruta, la referencia de salida será el Centro de Interpretación del León Romano. Desde allí, como si el visitante saliera del mismo, el camino lleva hacia la Iglesia de Santa Marina la Real.
No obstante, esta ruta obliga a realizar un pequeño rodeo, ya que, tras situarse frente al Archivo Histórico Provincial, hay que seguir camino a la izquierda por la calle de La Hoz, calle donde aparece el primer solar de este recorrido por el casco antiguo.
En la zona que ocupa este espacio vacío, se encontraría, más o menos, entre la vía decumana y la Retentura del antiguo campamento de la Legio VII. Si bien es posiblemente una de las zonas menos excavadas del León Romano, los historiadores e investigadores saben por otros campamentos gemelos del imperio, que aquí debían encontrarse barracones, caballerizas en caso de contar con tropas auxiliares y otro tipo de edificios de logística militar, como los horrea, edificios destinados al guardado y conservación del grano (¿A alguno de ustedes, queridos lectores, les suena esta etimología?).
La ciudad llama a seguir. La siguiente parada no está lejos. Solamente se ha de continuar por la callejuela que transitan y salir hacia la derecha por la famosa calle Serranos (que en el momento de revisar este artículo, ha visto permitida una excavación arqueológica en el número 26), y justo al lado de la iglesia de Santa Marina verán ustedes otro de los vacíos de la ciudad. En el plano del León Romano no habrá mucho cambio, ya que todos los elementos y edificios compartimentados eran de grandes dimensiones, y posiblemente siguieran aflorando restos de los mencionados barracones, talleres o almacenes, pero puede que también vestigios de algunos edificios anexos y dependientes del templo católico actual.
Hay que recordar, que esta sería la nueva iglesia de Santa Marina, del siglo XVI, al ser trasladada aquí por ruina de la más antigua, hoy día situados, precisamente, sus restos en el patio del Centro de Interpretación del León Romano. (Donde también aparecieron los restos de fortificaciones, barracones, talleres y almacenes de las legiones VI y VII). Una iglesia, la primigenia de Santa Marina, que formaba parte del antiguo colegio de la Compañía de Jesús, hasta que en 1767 los jesuitas son expulsados por orden de Carlos III. De todo esto, nos queda la portada y muro perimetral que recorre la calle Santa Marina hasta el postigo de San Alvito.
Como todo lector que conozca León al dedillo sabrá, si proseguimos el recorrido por Serranos y tomamos la salida a la izquierda antes de llegar a la Plaza de Omaña, nos recibirá, con un ambiente bastante tranquilo, la plaza de San Pelayo.
Si quien lee estas líneas también leyó el artículo en el que se hacía referencia al patrimonio romano de León que sigue enterrado, sabrá que aquí se encuentran, según entramos a la plaza, a mano izquierda, los restos del Pretorio, o la 'domus' (vivienda) militar del legado de la Legio VII, cargo que ocupó unos tres años el futuro emperador Trajano (y que posiblemente alojó a Adriano cuando llegó en uno de sus viajes), a modo de residencia privada; y a mano derecha, detrás de esa preciosa (aunque arruinada) puerta gótica, los restos de los Principia, el cuartel general de la legión. Un edificio que, tratándose de un campamento militar, hacía las veces de lugar de paso de revista, cobro de salario, templo e incluso basílica de justicia. Es decir, era lo correspondiente al Foro en un asentamiento civil.
Entre medias, bajo nuestros pies, las termas privadas de esa estancia del legado, que contaba con todas las comodidades posibles para facilitar su estancia.
Caminando un poco más, y dejando atrás el Torreón de Doña Berenguela, pasamos frente a la Catedral, Domínguez Berrueta, Plaza Mayor, y se realizará nuestra siguiente parada en Santa Cruz, donde un terreno abandonado desde hace años en forma de V nos acompaña en el camino, justo en la confluencia con Calle Tarifa.
Esta calle de Santa Cruz cuenta con mucha historia, ya que nacería alrededor del mercato de rege medieval como parte de la expansión de la ciudad desde los siglos IX y X; y, posteriormente, cuna de la Judería de León. Con los años acabó siendo uno de los últimos reductos sefardíes, llamados apartamentos. Sin duda, aquí aparecerían restos de casitas medievales, posibles talleres, hornos, etcétera Vestigios todos ellos del común, de ese pueblo que soportaba el peso del poderoso Reino de León y de su capital.
A continuación, algo que no suele hacerse en las rutas a pie, pero que en esta ocasión es necesario, y es que el lector volverá sus pasos hasta la altura de la calle Mulhacín, la cual habrán de ascender. La historia del nombre de esta calle es curiosa, relacionada con una de las leyendas de León, y tal vez se cuente algún día en otro escrito.
Con todo ello, por supuesto, se ha llegado a la Plaza de San Martín. Desde esta plazuela –que en origen estuvo dividida en dos–, hacia el sur, se nos abren dos calles: la primera de ellas, Misericordia, también parte de la judería. Sabemos que, entre esta calle y Santa Cruz, estuvo una de las sinagogas de la ciudad. Los historiadores dicen que, contando con el Castro y asentamiento de la Candamia, en León llegó a haber hasta cinco sinagogas. Curiosamente, y aunque León forma parte de la Red Caminos de Sefarad, aún no ha aparecido un solo resto ni vestigio de ninguna.
¿Estarán en uno de estos solares tan próximos? Precisamente uno de ellos, el situado en la calle Misericordia tiene uno de sus lados orientado a la segunda bifurcación que antes era mencionada. La calle Juan de Arfe, que cuenta, desde hace años, con otro enorme solar que puede contener los secretos de esos lugares donde –quién sabe–, Moisés de León pudo componer el libro del Zohar, el fundamental de la famosa Cábala que se le atribuye, y que, entre otros hitos, también podría ser atribuible a nuestra ciudad como lugar de nacimiento de uno de las obras del pensamiento místico hebráico más importantes.
No quisiera el autor de estas líneas irse muy lejos, ya que descendiendo nuestra querida Cuesta de las Carbajalas, aparece el cruce con Puerta Moneda. Y es que este nombre no es casual. Volviendo a la mención de otro de los artículos publicados, se recordaba que posiblemente fue aquí donde se cobraba el portazgo, y se hacían los cambios de divisa.
Puerta moneda y la ceca medieval de León
Pues bien, las cercas medievales que separan el Prado de los Judíos guardan un espacio ahora vacío que será próximamente objeto de la construcción inmobiliaria. Y es que aquí tal vez estuviera situada la ceca de León. Es sabido que los reyes leoneses acuñaron moneda en nuestra ciudad, y, por qué no, un buen lugar para estar situada era este, justo al lado del lugar donde se producían muchas de las transacciones económicas en el paso a la ciudad. Ojalá en el transcurso de las obras se pueda arrojar algo de luz en este asunto, y de ser así, se pueda conservar semejante joya arqueológica.
Para ir finalizando el recorrido, volviendo por Puerta Moneda, pero esta vez, hasta llegar a las Concepcionistas con la Rúa y tras pasar la iglesia del convento y el alojamiento de reciente creación, podemos entrar hacia la izquierda en el complejo residencial que ocupa el espacio donde en su día se estableció el primer colegio Marista de la ciudad.
En este espacio aparece la cara interna de la cerca de Avenida Independencia, con el muro sencillo de materiales poco nobles a nuestra izquierda del claustro del convento, y el último de los solares del recorrido de hoy. En este mismo punto, cuando se realizaron las obras del visto alojamiento, aparecieron unos restos medievales que fueron identificados con los del Palacio de Enrique II. Afortunadamente, parece ser que esos restos solo fueron tapados.
Y aun así queda mucho espacio por excavar. De hecho, este solar está delimitado por un muro, que en su parte inferior cuenta con elementos de cal y canto intercalados con pequeños 'postes' o vigas verticales de madera, el cual no es posible datar con seguridad, pero que no parece de reciente creación, pudiendo, por qué no, ser un vestigio de aquel magnifico palacio real de estilo mudéjar.
Y aquí finalizaría este pequeño recorrido. Notará el lector más experto en callejear el centro de la urbe legionense que han quedado algunos espacios por visitar. León es una ciudad que presume de historia, como debe ser, pero que aún desconoce muchas cosas que antes eran conocidas, como ese conocimiento que se pierde y espera pacientemente a ser descubierto.
Espero que les haya gustado la visita.