Comienza un verano de 2026 más caluroso de lo normal, con olas de calor desde el arranque
Ya estamos oficialmente en verano –aunque la Aemetya define que meteorológicamente es a partir del 1 de junio– con la llegada del solsticio estival a las 9.24 horas de este domingo 21 de junio de 2026. Y llega a España con un claro protagonista, el calor. Y de inmediato ya que esta semana se prevé la entrada de una de temperaturas saharianas, que amenazan con alargar las noches tropicales y disparar los termómetros en buena parte del país.
Cómo será la cosa que se prevén 40 grados a la sombra en León. Las previsiones para la época veraniega son contundentes: apuntan a un verano más cálido de lo normal en buena parte de España, con especial incidencia en amplias zonas del interior peninsular, el este, el nordeste, el área mediterránea y ambos archipiélagos. Aunque no se puede anticipar el tiempo de cada día, los modelos indican una clara tendencia a temperaturas por encima de la media del periodo de referencia.
En Asturias, comunidad que visitan muchos leoneses buscando la playa, la Aemethabla directamente de un verano cálido tras una primavera “extremadamente calurosa”, con un 60% de probabilidad de que las temperaturas se sitúen por encima de lo habitual y apenas un 10% de opciones de tener un verano más frío. La primera semana estival en esa comunidad se espera entre 3 y 6 grados por encima de lo normal, con lluvias por debajo de lo habitual.
¿Cómo cambia la estación de primavera a verano?
El verano astronómico arrancó el domingo 21 de junio de 2026 a las 9.24 hora oficial peninsular, con el solsticio que marca el día más largo del año en el hemisferio norte. La estación se prolongará unos 93 días y 16 horas, hasta el 23 de septiembre, en un periodo en el que el sol dibujará su arco más alto y largo sobre el horizonte.
En paralelo, el verano meteorológico –que ya se ha dicho que para los meteorólogos comienza el 1 de junio– ya ha mostrado sus credenciales con valores anómalamente altos para la época en distintas zonas del país.
Calor, calor y más calor
La Agencia Estatal de Meteorología y distintos servicios de predicción advierten ya de la llegada inminente de la primera ola de calor del verano (aquí la explican en profundidad), impulsada por una masa de aire muy cálida y seca procedente del Sáhara. Este episodio llevará los termómetros por encima de los 38 o 40 grados en amplias zonas del interior y los grandes valles fluviales, con especial atención al Ebro, Tajo, Guadiana y Guadalquivir, donde se podrían alcanzar los 42 a 44 grados.
Las noches también serán noticia: se esperan numerosas noches tropicales –con mínimas por encima de 20 grados– e incluso noches tórridas, con temperaturas que no bajan de 25 grados en áreas densamente pobladas, algo que dificulta el descanso y aumenta el estrés térmico sobre la población vulnerable. La Aemet alerta de que el calor intenso podría mantenerse, con altibajos, buena parte de la primera quincena del verano.
León y el norte, bajo la lupa
En la provincia de León, los modelos anuncian la primera gran ola de calor de la temporada con temperaturas que alcanzarán o superarán los 40 grados a la sombra la próxima semana, en un contexto de riesgo creciente de incendios y tormentas secas. El calor intenso llegará acompañado de la posibilidad de tormentas fuertes en algunos momentos, una combinación que aumenta la peligrosidad en zonas ya castigadas por la sequía y los fuegos recientes.
En el conjunto de la cornisa cantábrica, incluida Asturias, las temperaturas también se situarán por encima de la media, aunque con mayor variabilidad y con posibilidad de que las máximas más extremas se concentren en episodios puntuales. La evolución de la primavera, con registros récord en esa región, refuerza el diagnóstico de un verano que seguirá la senda de los últimos años: más caluroso y con eventos extremos más probables.
Lluvias dentro de lo normal, pero verano seco
En cuanto a la lluvia, la previsión para España no muestra señales claras de anomalías: se espera un verano con precipitaciones dentro de lo normal en el conjunto del país. Sin embargo, los meteorólogos recuerdan que “lo normal” en verano significa muy poca lluvia en muchas zonas del centro, el sur y el Mediterráneo, por lo que el escenario sigue siendo de una estación predominantemente seca.
En regiones como Asturias, la Aemetconsidera igualmente probables los tres escenarios –seco, normal y húmedo–, si bien la primavera ha sido un 29% más seca de lo habitual, lo que deja el año hidrológico en curso como uno de los más secos desde 1961. Esa combinación de calor y déficit de precipitaciones aumenta la presión sobre suelos, vegetación y recursos hídricos.
Calor en un contexto de ‘El Niño’ fuerte
Todo este verano se desarrollará en un contexto global marcado por un episodio de El Niño muy intenso, con alta probabilidad de evolucionar hacia un ‘Superniño’ a finales de año, lo que añade energía a una atmósfera ya calentada por el cambio climático. Aunque la relación directa entre este fenómeno y el tiempo concreto en España no es lineal, los expertos advierten de que puede favorecer fenómenos extremos, desde olas de calor prolongadas hasta lluvias torrenciales en momentos puntuales.
En este escenario, los servicios meteorológicos insisten en la necesidad de anticiparse: adaptar horarios y actividades, hidratarse, cuidar de las personas más vulnerables, seguir los avisos oficiales y extremar las precauciones frente al riesgo de incendios, especialmente en el norte peninsular.
El verano de 2026 en León será de esos de buscar la sombrina y subir a la montaña, donde las temperaturas nocturnas serán más benignas. Además, con las altas temperaturas y la falta de previsión de la Junta de Castilla y León con los medios para combatir los incendios forestales, se tiene el miedo de que se reproduczcan los gravísimos incendios del año 2025, que arrasaron más de 150.000 hectáreas en las provincias leonesas, las más afectadas el año pasado.