El conjunto culturalista, que ya alcanzó esta misma ronda de octavos hace seis años, cediendo entonces en la tanda de penaltis ante el Valencia tras empatar a cero en el tiempo reglamentado y la prórroga, llega a la cita de este martes después de empatar en liga en Andorra (1-1), mientras su rival, con un mayor descanso, cayó con estrépito en las semifinales de la Supercopa en Arabia Saudí ante el luego campeón FC Barcelona, 5-0.
En las ocasiones anteriores en las que ambos equipos se encontraron en Copa la victoria siempre cayó del lado bilbaíno, aunque en la última, hace poco más de una década, el Athletic, entrenado como ahora por Ernesto Valverde, ya sufrió lo indecible para apear a la Cultural tras imponerse con un tanto de Ezquerdo en la segunda parte de la prórroga por 1-2.
De hecho, Valverde tuvo también otra experiencia copera con apuros en el Reino de León, en este caso, cuando dirigía al FC Barcelona y el triunfo también llegó en las postrimerías del encuentro, en el minuto 91 por mediación de Lenglet.
Será un duelo también entre dos técnicos que coincidieron como compañeros en el Athletic de los años 90 y donde José Ángel Ziganda fue su sustituto años después en el banquillo bilbaíno durante su única etapa al frente del primer equipo.
Sorteo de los octavos de final de la Copa del Rey que deparó el emparejamiento entre la Cultural Leonesa y el Athletic de Bilbao. Zipi Aragon / EFE
Para el duelo de este martes en un repleto Reino de León, Ziganda volverá a contar con los jugadores que han dispuesto de menos protagonismo en la liga, aunque una parte de ellos han ido alternando su presencia en liga, con cuatro jugadores que, sin duda, formarán de salida, el guardameta Miguel Bañuz, los defensas Quique Fornos y Juan Larios, además del centrocampista Sergi Maestre.
Sin embargo, las bajas, tras su salida del equipo en este mercado invernal, de los delanteros Daniel Paraschiv y Paco Cortés que habían tenido minutos y también habían visto portería en las eliminatorias coperas ante Tropezón (1-3) y Andorra (4-2); junto a otros jugadores que arrastran molestias o están en la parte final de su recuperación, condicionan el once que podrá presentar este martes el técnico navarro.
A por el “sorpresón”
El propio Ziganda espera que su rival en los octavos de final de la Copa del Rey afronte el partido “a degüello”, según señaló en sala de prensa.
Ziganda, reconoció que el choque, dado su pasado como jugador y técnico del conjunto bilbaíno será “un tanto incómodo”, aunque reafirmó su propósito de “pese a los amigos o el ser socio”.
“Les quiero ganar, a pesar de la diferencia y los objetivos distintos, pero hay que afrontar el partido con que es todo a ganar”, dijo.
En este sentido, el técnico navarro, que avanzó que volverá a priorizar a los jugadores menos habituales en liga, confía en “plantarles cara, que lleguemos a que se sientan nerviosos y con la ilusión por jugar una eliminatoria que puede ser histórica lo que tiene que suponer un impulso de energía para motivarse”.
A pesar del varapalo recibido en la Supercopa ante el FC Barcelona, José Ángel Ziganda, como buen conocedor de la mentalidad bilbaína en la competición copera, recordó que “saben que es una oportunidad que tienen de alcanzar los cuartos de final y sé las cuentas que hacen, pero en el fútbol nada es imposible y hay que intentar ser capaces de dar el sorpresón”.
El entrenador culturalista cree que para lograr pasar la eliminatoria tendrían que hacer “muchísimas cosas bien, porque los ritmos son otros entre Primera y Segunda y como imagino que tendrán el control del partido habrá que ser muy sólidos y con pelota intentar contragolpear, siendo capaces de soportar sus ritmos, velocidad y presión, tanto con balón, como sin él”, dijo.
Sobre su relación con el técnico del Athletic, Ernesto Valverde, con el que coincidió como jugador y después suplió en el banquillo, reconoció que les une “una gran relación y conexión, con la misma onda en la forma de ser fuera del campo y que ha demostrado que todo lo que toca lo hace mejor y lo anormal era lo anterior, pero es uno de los mejores técnicos del país, con los pies en la tierra y muy inteligente”, resumió.
El choque se disputó un 22 de octubre de 1955, hace más de siete décadas y, tras el ascenso del conjunto leonés a la máxima categoría, llegaría el estreno de un nuevo estadio que se llenaría, como nunca posteriormente, como atestiguan las instantáneas de la época con público incluso detrás de ambas porterías en el propio césped.
En aquel partido en La Puentecilla que, años después, sería rebautizado como Antonio Amilivia, en recuerdo del que fuera presidente en la campaña del ascenso, se adelantó en el marcador la Cultural con un tanto en el minuto 7 de Chas, para después remontar un Athletic, con nombres ilustres en sus filas en el tramo final con un doblete de Uribe y otro tanto de Artetxe para el definitivo 1-3.
La puerta bilbaína fue defendida esa tarde por Carmelo -que años después sería entrenador culturalista-, acompañado de otros jugadores de renombre como Mauri, Maguregui, Garay, Arieta o un Piru Gaínza que fue toda una pesadilla para la defensa leonesa.