La Junta de Castilla y León ha anunciado hoy la finalización de las obras de infraestructura rural pertenecientes a la concentración parcelaria de Los Oteros, en las provincias sobre todo de León y también de Valladolid, que han supuesto una inversión de 30,6 millones de euros en 33.562 hectáreas. Se trata, resaltan fuentes de la Junta, de la mayor zona agraria concentrada en un único proyecto en Castilla y León y llegan con casi una década de retraso desde que el Gobierno autonómico del PP lo declarara de utilidad pública e instara a su ejecución urgente, en 2017.
A pesar de ello, la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, María González Corral, ha explicado hoy en Valencia de Don Juan a representantes de los 14 municipios beneficiarios, el alcance de unas obras que han supuesto la ejecución de una red de caminos de 710 kilómetros, 650 de acceso a las nuevas fincas y otros 48 de circunvalaciones en municipios, entre otros.
La infraestructura rural ejecutada en Los Oteros, donde se cultiva un tercio de todo el cereal de secano de la provincia de León, ha permitido también el saneamiento de las fincas con una nueva red de desagües y la ejecución de las diferentes medidas de restauración del medio natural, en una iniciativa financiada por la Junta y la Unión Europea a través el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), dirigidos a este destino por el Gobierno central.
Las obras tardaron numerosos años y realmente comenzaron a ejecutarse en noviembre de 2022. La zona se ubica en los municipios leoneses de Castilfalé, Corbillos de los Oteros, Fuentes de Carbajal, Gusendos de los Oteros, Izagre, Matadeón de los Oteros, Matanza de los Oteros, Santa Cristina de Valmadrigal, Santas Martas, Valencia de Don Juan, Valverde Enrique, Villabraz y Villamoratiel de las Matas y en el municipio vallisoletano de Mayorga
Una concentración de récord
La concentración parcelaria de Los Oteros ha beneficiado a casi 3.300 propietarios y ha permitido reordenar un total de 33.562 hectáreas, con una reducción muy significativa del número de parcelas, que han pasado de cerca de 24.000 fincas iniciales a alrededor de 5.800 fincas de reemplazo.
Esta reorganización ha supuesto un incremento notable del tamaño medio de las parcelas, que ha pasado de 1,40 a 5,79 hectáreas, lo que facilita el uso de maquinaria agrícola y favorece la modernización de las explotaciones. Por cada cuatro parcelas aportadas inicialmente se ha obtenido una finca de reemplazo, concluyen desde la Consejería.