Vegacervera rinde homenaje a Araceli López en su 108 cumpleaños: “De lo malo uno se acuerda siempre”

Vegacervera se reencontró este domingo con una de sus vecinas más simbólicas. A miles de kilómetros, en Chile, pero con la memoria intacta y la emoción a flor de piel, Araceli López participó en el homenaje que su pueblo natal le dedicó con motivo de su 108 cumpleaños, oficiado por el alcalde, Octavio González, y su sobrina nieta Charo López.

El Ayuntamiento acogió un acto en el que decenas de vecinos se reunieron para hablar con ella por videoconferencia, salvar la distancia y devolverla, aunque fuera de forma simbólica, a las calles donde nació. Le cantaron el cumpleaños feliz, le trasladaron el cariño colectivo y le mostraron una placa conmemorativa que le será enviada a Chile y en la que se puede leer: “Araceli López González. Nacida en Vegacervera, forjada en la adversidad. 108 años de dignidad y resistencia. Con todo el cariño de tu pueblo”.

“Muchísimas gracias. Os lo agradezco infinitamente. Quereos mucho, y que lo pasen muy bien”, expresó Araceli, visiblemente emocionada. “Yo ya no podré volver allá, pero me gustaría ir a dar una vuelta por esos caminos lejanos. No se puede, no se puede”, añadió, con la serenidad de quien es consciente del paso del tiempo: “A mí se me está terminando la lechuga”, bromeó.

A sus 108 años, su voz mantiene la claridad de quien ha vivido demasiado y ha olvidado poco. “Estoy muy contenta, muy contenta”, repetía, agradecida por un reconocimiento a su vida y su sufrimiento que, como ella misma apuntó, llega tarde pero llega: “Muchas gracias de que se acuerden ahora. Harto tarde, pero nunca es tarde si la dicha es buena”.

El homenaje se convirtió también en un ejercicio colectivo de memoria. Vecinos del pueblo tomaron la palabra no solo para felicitarla, sino para recordar a sus propios familiares represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura: desaparecidos, encarcelados o fusilados. Historias que, como la de Araceli, siguen marcando a toda una comunidad.

Porque si algo quiso dejar claro durante el acto fue su mensaje: no olvidar. “De lo malo uno se acuerda siempre”, afirmó. Y profundizó en ese recuerdo con una lucidez estremecedora: “En la guerra pasó de todo. Yo me acuerdo de todo lo que hicieron. De lo malo y de lo bueno... de lo bueno poco. No tuvieron mucha compasión”.

Su relato, cargado de dolor, volvió a poner nombre a una historia que durante décadas permaneció en silencio. “Lo que le hicieron a mi padre y a mi madre no se me olvida nunca. Mis hermanos, los pobres, murieron los tres. Los dos más chicos fue un crimen lo que hicieron”, recordó. Y se preguntó en voz alta, como tantas veces antes: “¿Por qué hacían eso? ¿Qué daño les habíamos hecho? Todo el mundo tenía derecho a hablar. Después ya no podíamos ni decir adiós”.

Araceli, que fue detenida juntoa su padre “por ser de izquierdas”, presa en San Marcos, condenada a muerte y trasladada a una cárcel franquista de mujeres en Guipúzcoa, donde permaneció casi seis años. Cuando consiguió el indulto, volvió a Vegacervera, conoció a su marido Manuel, tuvo a sus dos hijos, María Agustina y Arturo, y tras morir su madre, decidió exiliarse a Chile como ya habían hecho sus hermanos. A día de hoy es una de las últimas voces vivas de la represión franquista. Una memoria que no solo habla de su vida, sino de la de toda una generación.

El homenaje de Vegacervera no fue solo una celebración de sus 108 años. Fue, sobre todo, un abrazo colectivo a una mujer que encarna la memoria de un tiempo que no debe repetirse. Y un recordatorio, en sus propias palabras, de que lo vivido nunca puede caer en el olvido.

Las fotos del homenaje

La historia de Araceli

Araceli López González, nacida en Vegacervera en 1918, es una de las últimas voces vivas de la represión franquista vinculada a la cárcel de San Marcos en León. Detenida siendo menor de edad “por ser de izquierdas”, fue condenada a muerte en un consejo de guerra y pasó casi seis años en prisión, primero en San Marcos y después en Saturrarán (Guipúzcoa). Tras salir en libertad, reconstruyó su vida, formó una familia y acabó exiliándose a Chile en 1953, donde ha vivido desde entonces sin desprenderse nunca del recuerdo de lo vivido.

Su historia, marcada por la pérdida de varios de sus hermanos, la cárcel y décadas de silencio, fue recuperada por este medio gracias a las grabaciones familiares conservadas por su sobrina nieta Charo López. A través de una serie de reportajes, ILEÓN reconstruyó no solo su vida, sino también la de toda una familia y un tiempo atravesado por la represión, sacando a la luz una memoria que durante años permaneció oculta y que hoy forma parte de la memoria democrática leonesa, que fue la de tantas personas en la provincia y en España.