Izquierda Unida de León rechaza los proyectos de minería de fosfatos en la montaña leonesa

Izquierda Unida de León se opone a los proyectos de explotación minera de fosfatos planteados en la montaña central leonesa, entre los ríos Bernesga y Esla, por “los graves e irreversibles impactos que supondrían para el medio ambiente, la salud pública y el futuro de las comarcas afectadas”.

Todo ello, después de que una empresa, con sede en salamanca, Iberian Phosphates SL, haya solicitado cuatro permisos de investigación minera en los últimos meses para buscar fosfatos en diez municipios de la provincia de León, ubicados entre la montaña oriental y central hasta llegar al valle del Torío.

Detrás de esta empresa hay un complejo entramado de sociedades australianas con intereses mineros en España, como Osmond Resources o Megado Minerales, que buscan cobre, plata o grafito en diversas ubicaciones del país.

Ahora, IU denuncia además la actitud de la Junta de Castilla y León: “una vez más parece dispuesta a abrir la puerta a iniciativas extractivas altamente agresivas para el territorio mientras sigue sin ofrecer alternativas reales de desarrollo para el medio rural leonés”.

Para Izquierda Unida León, resulta “especialmente preocupante” que se pretenda presentar este tipo de proyectos como oportunidades para la generación de empleo y riqueza cuando “la experiencia internacional y la evidencia científica muestran que la minería de fosfatos genera importantes cantidades de residuos tóxicos y radiactivos, libera metales pesados y provoca la contaminación de suelos, acuíferos y cursos de agua, además de afectar a la calidad del aire”.

Para IU, las consecuencias sobre la salud pública son “igualmente alarmantes, al estar asociadas a un incremento de enfermedades respiratorias, afecciones pulmonares y una mayor exposición a sustancias potencialmente cancerígenas”.

La responsable de Mundo Rural y Medio Ambiente de Izquierda Unida León, Alba Díez, considera que “estamos ante un nuevo intento de imponer a la montaña leonesa un modelo de desarrollo basado en la extracción intensiva de recursos y en la explotación del territorio en beneficio de intereses privados ajenos a las necesidades de nuestros pueblos”.

“Siempre se promete empleo y prosperidad, pero la realidad es que estos proyectos dejan contaminación, degradación ambiental y un futuro hipotecado para quienes viven en la zona”, lamentan desde IU. La formación recuerda que las explotaciones de fosfatos implican además la destrucción de hábitats naturales, la alteración de acuíferos y ecosistemas fluviales, la pérdida de biodiversidad y la degradación de paisajes de enorme valor ecológico, cultural y patrimonial.

“Es incomprensible que la Junta siga apostando por convertir las zonas rurales en espacios de sacrificio donde parece que todo vale. En lugar de impulsar políticas que protejan el patrimonio natural y generen empleo estable y sostenible, vuelve a situarse del lado de quienes pretenden obtener beneficios rápidos a costa de poner en riesgo el agua, la salud y el futuro de nuestros pueblos”, afirma Alba Díez.

Desde Izquierda Unida León se exige la paralización inmediata de cualquier procedimiento de autorización relacionado con estos proyectos mineros, la realización de estudios independientes que evalúen de manera rigurosa los impactos ambientales y sanitarios acumulativos, la aplicación estricta del principio de precaución ante cualquier riesgo para la salud pública y la apertura de un proceso de información y participación ciudadana real, transparente y vinculante para la población afectada.

La organización defiende que la montaña leonesa no necesita nuevas actividades extractivas que comprometan sus recursos naturales y su calidad de vida, sino un modelo de desarrollo basado en la protección del territorio, la gestión sostenible de los recursos, el impulso de la ganadería y la agricultura de proximidad, el turismo sostenible y la creación de empleo de calidad vinculado a la transición ecológica.

“Desde Izquierda Unida lo decimos con absoluta claridad: la salud de las personas, la protección del agua y la defensa del territorio están por encima de cualquier interés económico privado. No vamos a aceptar que se juegue con el futuro de la montaña leonesa para favorecer operaciones especulativas cuyos beneficios son temporales mientras sus consecuencias pueden durar generaciones”, concluye Alba Díez.