La fiebre minera que toma la montaña leonesa: del dinero de Australia a la rebaja ambiental europea para buscar fosfatos

La fiebre minera toma, de nuevo, la montaña leonesa. Una empresa con sede en salamanca, Iberian Phosphates SL, ha solicitado cuatro permisos de investigación minera en los últimos meses para buscar fosfatos en diez municipios de la provincia de León, ubicados entre la montaña oriental y central hasta llegar al valle del Torío.

Los cuatro proyectos se llaman 'Gemina', 'Legio', 'Victrix' y 'Galba', y afectan a los municipios de Crémenes; Crémenes y Reyero; Boñar; Crémenes y Sabero; y La Pola de Gordón, Vegacervera, Cármenes, Matallana de Torío, Valdepiélago y Valdelugueros respectivamente.

En la actualidad España no cuenta con ninguna explotación de fosfatos activa, siendo China el líder mundial seguido de Marruecos, que lo extrae de la antigua colonia española del Sáhara. La fiebre de los nuevos minerales se enmarca en el contexto geopolítico mundial de guerras que ponen en peligro los suministros mundiales, o los encarecen con las consecuencias económicas que supone, lo que ha llevado a la Unión Europea a impulsar un programa de búsqueda y explotación de minerales, especialmente los raros vinculados a la tecnología, para garantizar cierta autosuficiencia.

La Junta de Castilla y León ha admitido las solicitudes de permisos de investigación que suponen que durante tres años la empresa hará catas para buscar principalmente fosfatos. El coste estimado de la investigación es de 3,4 millones de euros, un dinero que la empresa ha garantizado con una carta de su sociedad matriz domiciliada en Australia, Spanish Mining Ventures PTY LTD, mediante una “carta de compromiso formal de financiación, suscrita por el representante legal de la citada sociedad matriz, en la que se garantiza la cobertura económica de todas las inversiones necesarias”.

De Australia a España

Detrás de esta empresa hay un complejo entramado de sociedades australianas con intereses mineros en España, como Osmond Resources o Megado Minerales, que buscan cobre, plata o grafito en diversas ubicaciones del país. En común tienen que son sociedades australianas, las dos cotizan en la bolsa australiana y tienen varios ejecutivos en común. Entre los nombres destaca Anthony Hall, un veterano ejecutivo del sector minero experto en lanzar sociedades mineras de inversión.

En el libro blanco de una de las empresas explican sus planes gracias a la rebaja ambiental de la normativa europea que prioriza ahora la extracción. “La Ley de Materias Primas Críticas (Critical Raw Materials Act) de 2024 ofrece un cambio radical en la regulación coordinada de la extracción para la Unión Europea, con el fin de garantizar que los proyectos considerados de importancia estratégica no se vean obstaculizados innecesariamente. Esta y otras medidas legislativas están respaldadas por un mayor financiamiento gubernamental disponible para el desarrollo de proyectos, lo que ha reducido el riesgo para el capital privado”, señalan.

Y para buscar capital van más allá, “Hoy en día, un número creciente de proyectos parece que se beneficiarán de políticas favorables, financiación estatal, una regulación ágil, alianzas estratégicas y, como resultado, de mercados de capitales generosos”.

La roca de fosfato fue incluida en la lista amparada en la normativa europea en el año 2020, un elemento usado de forma fundamental en fertilizantes y alimentación, y ahora también en la industria energética al ser usado en la fabricación de las baterías de Litio-Ferrofosfato que han sido fundamentales en la expansión del mercado del vehículo eléctrico y el almacenamiento energético.

La empresa solicitante de todos estos permisos acudió el pasado 23 de junio a una reunión abierta en el Ayuntamiento de Crémenes, el más afectado de todos, para exponer su trabajo de investigación y proyecto, llevándose las dudas de los vecinos y juntas vecinales por la falta de concreción de la sociedad minera, tal y como recoge Diario de Valderrueda. Las dudas de otro proyecto sin excesivos detalles planean sobre la provincia de León.

Los permisos de investigación minera son solo el primer proceso de un largo proceso burocrático para obtener extracción minera en España. Después la sociedad debería solicitar los derechos mineros correspondientes y, una vez obtenidos, un plan de explotación con terrenos ya concretos y la forma de obtenerlos. Un proceso que es largo, caro y complejo pero que suele generar grandes réditos a largo plazo. Si se consigue superar todas las fases.