El Entierro de Genarín 2026: recorrido, hora y claves de la ‘procesión de los borrachos’ en León

León celebra en la madrugada del Jueves Santo, este año el 2 de abril, una de sus citas más singulares y multitudinarias: el Entierro de Genarín. La peculiar procesión pagana, conocida también como la ‘procesión de los borrachos’, arrancará a las 00.00 horas desde Puerta Moneda para recorrer el casco histórico siguiendo el itinerario tradicional hasta la calle Carreras, donde se sitúa el tercer cubo de la muralla romana, lugar simbólico de la muerte de su protagonista.

El homenaje recuerda a Jenaro Blanco, conocido como Genarín, un humilde pellejero que murió atropellado por un camión el Viernes Santo de 1929. Su cadáver, gravemente mutilado, apareció a los pies de la muralla, un episodio trágico que, con el paso de los años, derivó en una tradición irreverente, a medio camino entre la parodia religiosa y la celebración popular.

La comitiva estará formada por los pasos de Genarín, La Moncha, la Cuba y la Muerte, acompañados por los cabezudos que representan a los llamados ‘Cuatro Evangelistas’, los creadores de esta singular ‘religión’ pagana. Estos personajes fueron quienes, tras la muerte del pellejero, comenzaron a rendirle culto como una forma de desafío a la moral dominante de la época, en una ciudad mucho más pequeña y conservadora que la actual.

El recorrido parte de Puerta Moneda subiendo por la calle Herreros, bordeando la Plaza del Grano donde salió muchoa años, y siguiendo por Fernández Cardóniga, la Plaza de Don Gutierre, Zapaterías, Plaza San Martín, Platerías, La Sal, Paloma, Plaza de Regla, Cardenal Landázuri, Serranos y finaliza en el Arco de la Cárcel para luego realizar la ofrenda en la calle Carreras adosada a la Muralla.

A lo largo del trayecto, no faltarán los elementos tradicionales como el orujo, el queso, el pan y las naranjas, ofrendas inseparables del ritual genariano.

Detrás del mito, sin embargo, permanece difusa la figura real de Jenaro Blanco. Su historia, envuelta en exageraciones y leyendas, ha crecido sin control desde aquel 29 de marzo de 1929. Prohibida durante 21 años, la procesión fue recuperada en 1978 y desde entonces no ha dejado de ganar popularidad, consolidándose como uno de los actos más irreverentes y multitudinarios de la Semana Santa leonesa.