El efecto dominó de las crisis del lúpulo y remolacha en León que puede cambiar la producción en toda España

Sara Lombas

5 de junio de 2026 09:44 h

La provincia de León es líder en la producción de varios cultivos como el lúpulo y la remolacha azucarera que, en la actualidad, atraviesan momentos difíciles, y ponen en jaque la producción española de estos sectores agrícolas. Todo ello desencadenado por las decisiones corporativas de empresas multinacionales que han dejado en fuera de juego a los lupuleros y remolacheros leoneses. Y es que si el año 2025 se sembraron las semillas de la crisis, durante este año y los siguientes se podrá comprobar el resultado de estas decisiones y las consecuencias para los agricultores de León, pero también para el sector agrícola nacional. 

El lúpulo y la remolacha azucarera de León aportaron el año pasado al sector agrícola leonés 23,5 millones de euros (19,3 millones en el caso de la remolacha y 4,2 millones en el caso del lúpulo), casi el 3% del total de facturación del campo de León del año 2025, según los datos aportados por la organización agraria Asaja. Son, además, dos cultivos en los que la provincia lidera la producción nacional por lo que una crisis en estos dos sectores agrícolas, afectará al total de la producción nacional. La remolacha azucarera supuso, en los últimos cuatro años, el 0,2% de la Producción de la Rama Agraria (el indicador económico que valora el conjunto de bienes y servicios generados por la agricultura, la ganadería); mientras que el lúpulo representa el 0,009% de la PRA.

Las decisiones de dos grandes compañías que han dejado en el aire al lúpulo y remolacha leonesa

En el año 2024, Hospteiner (la multinacional que compra el lúpulo de la provincia de León), anunció cambios que suponían la imposición de una nueva variedad de esta planta (cuya propiedad es de Hopsteiner) y, por tanto, arrancar los cultivos ya arraigados y que, en el caso de esta planta, tardan al menos cuatro años en dar rentabilidad. Además, para que los agricultores de la provincia acatasen estos cambios, anunció que los nuevos contratos que se firmarían serían individuales, acabando con la fuerza que le daba al sector la agrupación entre agricultores. 

Más de la mitad de agricultores activos de la provincia abandonaron el cultivo y, en las próximas campañas, es de prever que lo hagan muchos más o que pasen a cultivar lúpulo por su cuenta. Mientras que en el año 2020 los agricultores dedicados al lúpulo en la provincia de León eran más de un centenar (la mayoría de ellos socios de la SAT), una fuente vinculada al sector, informa a ILEÓN que cerca de 70 acabaron por firmar un nuevo contrato con Hopsteiner.

Por otro lado, Azucarera (filial del grupo británico Associated British Foods, dueño de marcas como la textil ‘lowcost’ Primark), anunció en mayo de 2025, hace poco más de un año, que cerraría su fábrica de molturación de La Bañeza, provocando 150 despidos directos en la planta y un descalabro en el sector de la remolacha azucarera, que cerró aquel año con una pérdida de más del 40% de la superficie sembrada en la provincia de León. 

La empresa decidió que los productores leoneses llevarían su producción a Zamora, concretamente a la molturadora de Toro, después del cierre de la de Jerez de la Frontera durante el año 2026, permaneciendo solamente como refinado, y sin que en Andalucía se sembrase más cultivo este año. 

La planta de La Bañeza llevaba en funcionamiento desde 1931, era la última que quedaba en funcionamiento en la provincia de León después de los cierres de la azucarera Santa Elvira (cerrada en el 1992), en la ciudad de León, y Veguellina de Órbigo (desaparecida en 1998).

Las consecuencias 

José Antonio Turrado, secretario general de Asaja en León, defiende que en el caso de la remolacha “hasta hoy va normal, va bien y digamos que no hay cambios”. Sin embargo, los datos de la pérdida de hectáreas sembradas a finales de 2025 (año en el que se anunció el cierre de la planta de Azucarera en La Bañeza), habían caído un 40,47% respecto al año anterior. A nivel nacional la producción de la campaña 2025-2026 se estimaba que se reducirían entre un 16,6% de la superficie sembrada y un 8,2% de la producción, según los datos del Ministerio de Agricultura. “Efectivamente, siempre se ha visto que donde se ha cerrado una fábrica, la remolacha se ha reducido en superficie o ha desaparecido”, reconoce Turrado. 

La secretaria general de UGAL-UPA en León, Sonia Castro, muestra preocupación por la remolacha y el abandono que puede suponer a futuro: “Cuando se terminen los contratos en la próxima campaña y algunos en la siguiente, va a haber muchísimo abandono del cultivo”, alerta. “Se quedará gente que entrega a la cooperativa Acor y de Azucarera quizá el 90% abandone el cultivo”.

Tras el cierre de la planta de Azucarera en la provincia de León, la empresa aseguró que no iba a hacer responsables a los productores de los sobrecostes que supondría el traslado hasta la molturadora de Toro. Sin embargo, se trata de una promesa que los agricultores ponen en duda que se llegue a cumplir realmente: “Eso está dicho, pero no está escrito en ningún sitio”, explica Turrado: “En este momento no ha habido ningún acuerdo con la parte agrícola ni con las administraciones públicas”. 

Castro coincide con esta duda sobre los sobrecostes del desplazamiento de la producción a Toro y los vincula directamente con la posibilidad de que muchos productores decidan abandonar el cultivo: “Cuando finalice la campaña veremos lo que va a pasar”. 

Para Turrado, lo que Azucarera debería hacer para asumir la molturación en Toro sin retrasos que perjudiquen las siembras de las siguientes campañas (que a día de hoy provocan que los productores no puedan arrancar la remolacha a tiempo) es aumentar la inversión en la planta zamorana: “Al estar llevando mucha remolacha a una sola fábrica la campaña se alarga muchísimo y eso son prejuicios para el producto. Si la fábrica tuviera visión de futuro, lo que hay que hacer es invertir en ella para que transforme más rápido, pero no hay ninguna inversión porque no tienen claro qué futuro le espera a esto”. 

En el caso del lúpulo, Castro aproxima que de las 500 hectáreas que había antes de las imposiciones de Hopsteiner, cerca 50 se han retirado del cultivo, lo que implica un 10% menos de siembra (una cifra mucho más alta que el 5% de pérdida que aproximaba Asaja en su informe de 2025). “El lúpulo lleva mucha mano de obra y la gente está muy desanimada”, alude Castro a la imposición de arrancar lo plantado para incorporar una nueva variedad (propiedad de Hopsteiner): “Los agricultores están cubriendo los gastos y poco más”.

De ser así, la progresión a futuro del lúpulo y la remolacha se antoja muy negativa, especialmente en el caso del primer cultivo. Las posibilidades para el lúpulo, según explica Castro, apuntan a una desaparición progresiva de España: “Si sigue, León seguirá siendo líder en producción porque el 90% del cultivo se da aquí y no hay mucho más sitios donde se pueda dar, pero lo que puede pasar es que desaparezca en general de España”, apunta. Mientras que el 88% de la producción de lúpulo en España se concentra en Castilla y León (por la provincia de León, principalmente), el 6% del cultivo se da en Cataluña y el 3% en Galicia. 

Si desapareciese paulatinamente el cultivo en la provincia leonesa, por tanto, la producción de lúpulo española se volvería insignificante y dependería casi al 100% de las importaciones, especialmente procedentes de Alemania (principal importador a España), pero también de Francia y Estados Unidos. 

En el caso de la remolacha azucarera, el liderazgo de la provincia de León puede estar en mayor riesgo, según valora también Sonia Castro, aunque la crisis también se extiende a todo el país debido a las decisiones de Azucarera que, como en León, han supuesto el cierre de otras plantas molturadoras también en Andalucía, donde se cultiva mucha remolacha: “En Castilla y León tenemos Acor, con lo que igual la gente que entregue a la cooperativa puede mantener el cultivo”. En Castilla y León se encuentra el 76% del cultivo de remolacha azucarera, seguida del 14% en Andalucía y el 3% en Navarra. 

Así, las consecuencias de las decisiones de grandes empresas como Azucarera u Hopsteiner pueden suponer una recolocación del cultivo de remolacha (o, en el caso de Castilla y León, que la producción pase a ser principalmente de la cooperativa Acor) y en el caso del lúpulo, a largo plazo, quizá una desaparición en lo práctico de la planta a nivel nacional, dependiendo de las importaciones extranjeras. Todo ello sumado a las tensiones geopolíticas que afectan a la Unión Europea, como el encarecimiento de los fertilizantes que ha producido la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos.