La crisis hostelera rural condena a la Cueva de Valporquero, icono turístico de León, sin cafetería y solo con máquinas de 'vending'
Los visitantes de uno de los puntos turísticos de más éxito y afluencia de la provincia de León, la impresionante Cueva de Valporquero, podrán después de años disponer de un lugar donde tomar un pequeño refrigerio al tiempo que disfrutan de la Montaña Central de León y sus secretos más profundos. Pero lo que suena como una buena noticia en realidad es un pequeño jarro de agua porque el servicio será un punto frío: a través de máquinas de 'vending', expendedoras de cafés, refrescos, sándwiches o bolsas de patatas fritas.
La Diputación de León, que gestiona el maravilloso laberinto subterráneo de la Cueva de Valporquero, ha terminado por resignarse y asume ya que el edificio de la cafetería, bar y restaurante seguirá cerrado a cal y canto, como viene ocurriendo en los últimos años. Y no por falta de intentos y de ofrecer unas condiciones muy ventajosas. Pero la crisis que atenaza a buena parte de la hostelería rural de León puede más que las condiciones inmejorables ofertadas por la institución provincial.
El pasado año 2025, que acabó sumando 61.312 visitantes oficiales según el recuento de final de temporada, se había anunciado con esperanzas la reapertura de la cafetería de manos de una empresa asturiana, única que se presentó al concurso público. Para hacerlo más jugoso, incluso se establecía en las bases una compensación económica al concesionario para que cobrara 0,20 euros por turista si, por los motivos que fueran, la campaña bajara de un suelo 50.500 turistas durante toda la temporada, de marzo a diciembre. Y además con ciertas garantías de continuidad, por un período posible de hasta cuatro años. Poco duró la alegría, igual que ya había pasado antes: La firma acabó renunciando.
Condiciones a la mínima y todo incluido... y ni por esas
Justo dos año atrás la institución ahora gobernada por un pacto de PSOE y Unión del Pueblo Leonés (UPL) había hecho un primer intento, tras las críticas de la oposición del Partido Popular (PP), intento al que nadie se presentó. En 2024 se optó por rebajar a la mínima expresión las condiciones económicas, con un precio mínimo anual de apenas 359 euros de salida. Se llegó hasta el punto de incluso algunos consumos eran asumidos por la Diputación, que también ofrecía el mobiliario y equipamiento completos, y hasta realizaron obras de mejora. El establecimiento ofrecía un total de 390 metros cuadrados para una ocupación máxima total de 159 personas, sumando las 70 en la zona de cafetería, otras 56 del comedor y 28 más en la terraza exterior, con vistas magníficas.
A pesar de que un conocido hostelero con negocio abierto en el cercano pueblo de Cármenes se interesó en una fase avanzada, este buscó y rebuscó empleados locales interesados en trabajar en cafetería y cocina. Pero como en otros muchos casos rurales en la provincia leonesa, las condiciones de distancia -a unos 50 kilómetros de León capital- o la imposibilidad de que si alguien quisiera vivir en las proximidades no encontrara alquiler alguno disponible, terminó de truncar el enésimo intento.
Bebidas calientes y frías, sándwiches y snaks
El área de Turismo de la Diputación se ha cansado de intentarlo, encadenando años de falta de un servicio básico de restauración. Ese es el motivo por el que en esta nueva temporada de 2026 acaba de decidir ofrecer un básico, a través de máquinas expendedoras, para las oleadas de turistas a la joya subterránea de León. A finales de marzo el socialista Octavio González, el diputado provincial de Turismo y también alcalde de Vegacervera, municipio al que pertenece el pueblo de Valporquero, ha firmado un decreto para buscar a la empresa que se encargue de instalar, reponer y mantener una serie de máquinas de vending, en las que se ofrezca algunos tipos de bebidas, calientes y frías, y algunos pocos alimentos o snaks.
Se trata de una autorización demanial, que podrá ampliarse hasta 2029 a satisfacción de ambas partes y a base de prórrogas, para al menos tres máquinas. Su emplazamiento será el mismo edificio de servicios múltiples de la Cueva, en la primera planta, con acceso directo para el público e igualmente acceso a baños públicos. La zona suma unos 80 metros cuadrados, habrá alrededor mesas y sillas e incluso la empresa que se alce con el contrato dispondrá de un espacio de unos 12 metros más como almacén.
Las máquinas deberán funcionar al menos toda la temporada de apertura de la Cueva en todos los horarios máximos de apertura de la taquilla, de 10 a 18.00 horas, y en concreto de forma ininterrumpida todos los días entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre, cuando la afluencia es mayor con diferencia.
A 2 euros como máximo un café: todos los precios
La Diputación también establece unos precios máximos que la empresa elegida no podrá superar. Como por ejemplo, 2 euros por cualquier tipo de café o agua de medio litro, 2,50 por chocolate, refrescos o zumos pequeños, 2,20 por infusiones o 3,50 euros por bebidas isotónicas. En cuanto a referencias máximas para sólidos, los sándwiches y bocadillos no podrán superar los 3,50 euros, 2,50 chocolatinas o galletas y 2,50 euros la bolsa de patatas fritas y similares. En las bases no se contempla la venta de bebida alcohólica alguna.
Si todo va bien en cuanto a plazos -apenas semana y media ya para presentar ofertas-, y la maldición hostelera de Valporquero no se repite, antes del verano llegará casi con seguridad el fin de la esperanza de poder volver a ver abierta la cafetería de la Cueva. Sin embargo, la frialdad de unas máquinas será casi un premio de consolación a poco que no deje del todo huérfanos, hambrientos y sedientos, a visitantes y también empleados, como lleva años ocurriendo.