Osos pardos como un 'vecino' más: las razones que encuentra la ciencia, claves para evitar conflictos

EFE

Un estudio, con participación de la Universidad de León (ULE), ha identificado los patrones y causas que explican por qué los osos pardos visitan asentamientos humanos en la Cordillera Cantábrica, un fenómeno cada vez más frecuente y que plantea retos para la convivencia entre fauna salvaje y población rural. Sobre todo teniendo en cuenta la creciente oleada, entre mediática y social, para actuar como con especies como el lobo y demonizarlas con el objetivo último de desmontar la protección de la biodiversidad en España.

El trabajo consultado por Efe, que acaba de ser publicado en la revista' Scientific Reports' y está firmado, entre otros, por el investigador de la ULE Miguel de Gabriel Hernando, analiza 73 episodios documentados entre 2009 y 2021 en Asturias, Cantabria y Castilla y León, es decir, provincias como León y Palencia sobre todo, y aporta claves para mejorar la gestión de este tipo de interacciones.

El estudio recoge que las visitas de osos a núcleos habitados no son aleatorias, sino que responden a factores ecológicos, espaciales y de disponibilidad de alimento. Los investigadores han constatado que estos episodios se producen sobre todo en verano, durante la noche o el crepúsculo, y están protagonizados principalmente por ejemplares jóvenes o subadultos.

Lo principal: la comida fácil

Uno de los hallazgos principales es el papel determinante de los recursos alimenticios de origen humano, ya que en el 86% de los casos se detectaron fuentes de comida que atraían a los animales, siendo los frutales —como cerezos, manzanos o ciruelos— el principal reclamo, presente en más de la mitad de los episodios.

“Los osos no entran en los pueblos por casualidad, sino atraídos por recursos fáciles y previsibles”, recoge el estudio, que subraya que la disponibilidad de alimento condiciona tanto el momento como la frecuencia de estas incursiones.

Además, las visitas se concentran en áreas de alta calidad de hábitat para la especie, cercanas a los núcleos reproductores y con elevada presencia de osos, lo que incrementa la probabilidad de interacción con asentamientos humanos. También se producen con mayor frecuencia en pueblos situados junto a masas forestales y en entornos montañosos y abruptos, que proporcionan cobertura y seguridad a los animales.

El análisis a escala local revela igualmente que los pueblos con mayor superficie o perímetro presentan más probabilidades de registrar visitas, al ofrecer más puntos de acceso y una mayor disponibilidad de recursos como huertos, cultivos o residuos.

Episodios puntuales pero también aprendizaje

El estudio pone de relieve que muchos de estos episodios son puntuales y responden a condiciones concretas, aunque también identifica posibles procesos de aprendizaje en algunos ejemplares, que asocian la presencia humana con la obtención de alimento.

En cuanto a la gestión, los autores advierten de que las medidas habituales para ahuyentar a los osos, como ruidos o fuegos artificiales, tienen efectos limitados y temporales si no se actúa sobre la causa principal: el acceso a comida.

Por ello, recomiendan priorizar estrategias preventivas, como la recogida de fruta, la instalación de cercas eléctricas o la protección de colmenas y ganado, antes de recurrir a medidas disuasorias. Algunas de estas medidas, como también cuidar la presencia de basura comestible, han sido implementadas por la Junta de Castilla y León, así como medidas de seguridad y pautas de actuación básicas. Entre ellas, con ayuda europea, la instalación de pastores eléctricos o contenedores antiosos. También colectivos como la Fundación Oso Pardo (FOP) lanzan mensajes tranquilizadores, ante el escaso riesgo para las personas por la presencia de los plantígrados.

“La eliminación o protección de los recursos que atraen a los osos es clave para evitar que repitan estos comportamientos”, concluye un trabajo en el que también han participado expertos de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).

Un vendadero conteo oficial de avistamientos urbanos

Otra de las aportaciones relevantes del estudio es la necesidad de mejorar la recopilación y estandarización de datos sobre estos incidentes, ya que no existe un sistema homogéneo entre administraciones, lo que dificulta el análisis y la aplicación de medidas eficaces.

En este sentido, abogan por coordinar protocolos, mejorar el intercambio de información y adaptar la gestión de forma continua a la evolución del comportamiento de la especie, en un contexto de recuperación de la población de oso pardo en la Cordillera Cantábrica.

Los autores consideran que comprender mejor estos patrones permitirá anticipar conflictos y favorecer una convivencia más equilibrada entre humanos y grandes carnívoros, en un escenario donde ambos comparten cada vez más el territorio.