Los 'oficiales' Turbo y Bruja se jubilan y ponen fin a la breve unidad de perros policía de León

Da igual con dos patas que con cuatro: cuando llega el momento y a causa de la edad se pierden las facultades necesarias, lo mejor que puede hacer un buen policía es dejar de lado el servicio activo. Así lo ha decidido la Policía Local de León, dependiente del Ayuntamiento de la capital, con los casos de sus dos 'oficiales' perrunos de la Unidad Canina, que había sido creada hace apenas cinco años.

Bruja y Turbo, la pastora holandesa y el pastor belga que intervenían sobre todo en rastreos de drogas y eran habituales de centros educativos, parques y zonas de ocio de la ciudad, ya han pasado a lo que en los cuerpos policiales se denomina 'segunda actividad'. Que no deja de ser, en su caso, una jubilación de facto. La Policía Local leonesa se queda así, por el momento, sin integrantes de un cuerpo policial que ha resultado efímero, tras su presentación en el año 2021, todavía en un ambiente de restricciones por la pandemia.

Los dos perros habían sido adquiridos en 2020, previamente adiestrados, a la entidad a la entidad Dolores Sobrino Castro, como se aprobó e informó desde la Junta de Gobierno local. El precio que marco aquel contrato fue de 5.900 euros. Provenían de Burgos. Allí habían sido adiestrados con una técnica denominada 'marcaje lapa', registrada a nivel nacional y fruto del trabajo del experto Javier Macho. Una técnica que consiste en que el perro se queda inmóvil y toca con la punta de la nariz el lugar donde se encuentra una sustancia ilegal. En el caso de León, se explicó que los agentes estaban preparados para localizar sustancias ilegales como cocaína, heroína, marihuana, hachís, anfetamina, metanfetamina, alucinógenos como el LSD o drogas sintéticas como la MDMA.

Se sabe que a su puesto de origen, a Burgos, ha regresado primero Turbo, en su rango de 'oficial' que allí mantenía, para los cuidados necesarios en su ganado retiro profesional. Eso ocurrió ya el pasado año 2025 y le ha seguido parecidos pasos su compañera de unidad, Bruja, que a fecha de hoy ya “se ha retirado”, confirman ahora fuentes municipales.

Un contrato reciente que quedó en nada

Resulta curioso que hace apenas mes y medio, a finales del pasado mes de mayo, todavía el Consistorio leonés intentaba contratar un servicio completo para los cuidados de ambos animales. Se trataba en concreto, según rezaba en la Junta de Gobierno de León del 29 de mayo, de un contrato de “Servicio de alojamiento, cuidado, mantenimiento y atención veterinaria de los perros adscritos a la Unidad Canina del Cuerpo de Policía Local del Ayuntamiento de León”. Fuentes municipales explicaron que se trataba de atender a Bruja y a Turbo “únicamente durante los periodos vacacionales del guía responsable del mismo”, es decir, de los policías que se han encargado todo este tiempo de los dos animales.

Según ha podido saber ILEÓN, ese contrato quedó finalmente sobre la mesa por dos razones: la primera, un “informe técnico” que valoraba la “revisión de las necesidades actuales del servicio, de la edad del perro, de su declive funcional, y de evitar traslados y estancias prolongadas fuera de su entorno habitual”; la segunda, que además “no se presentó ninguna plica en el periodo de plazo establecido”.

Así, con discreción, la unidad perruna de la Policía Local queda oficialmente desmantelada, a pesar de que hace dos años todavía el cuerpo policial municipal ofrecía datos de cerca de 1.000 intervenciones de los dos perros y más de 200 actas de infracción, casi en exclusiva centradas en el rastreo y localización de sustancias estupefacientes, habitualmente en pequeñas cantidades y entre jóvenes. Incluso entonces se habló de la posibilidad de incrementar la sección con algún perro nuevo, pero el final ha sido justo el contrario.