El puente nuevo y vital sobre el río Esla que costará casi el doble por un retraso de 20 años de la Junta en su construcción

Los más viejos del lugar -y son muchos- lo recuerdan: Fue hace tres décadas cuando comenzaron a sonar las voces reivindicativas pidiendo que entre Mansilla de las Mulas y Gradefes hubiera algún otro puente de paso de tráfico sobre el río Esla, interconectar las carreteras N-621 y LE-213, para no dejar a decenas de pueblos leoneses abocados diariamente un rodeo insufrible en sus comunicaciones.

Esta semana, de golpe, y sorprendentemente muy en silencio, ha llegado el impulso definitivo a este nuevo y vital puente que, según el trazado elegido al final por la Junta de Castilla y León, conectará de manera directa los pueblos de la Aldea del Puente y San Miguel de Escalada. El Boletín Oficial de Castilla y León (BOCyL) desvelaba este miércoles que la Junta se otorgaba a sí misma la evaluación de impacto ambiental favorable. Lo que el Ejecutivo de Alfonso Fernández Mañueco no ha contado es que, además, la obra por fin se ha licitado.

Fue este martes 19 por parte de la Consejería de Movilidad y Transformación Digital y el arranque del futuro contrato de ejecución del paso sobre el río Esla fija por fin lo que puede ser su coste real: prácticamente 7 millones de euros. Se trata de una cifra que es casi la mitad de la primera cuantificación aireada por la Junta, al menos de 4 millones. Claro que el retraso acumulado es abrumador.

El proyecto original ya se mencionaba en un documento de compromiso inversor que resultó tener un abrumador grado de incumplimiento: el llamado Plan Regional de Carreteras de Castilla y León 2008-2020. Fue impulsado por el entonces consejero de Fomento, el leonés Antonio Silván. Bajo su largo mandato nada avanzó sobre el puente, para desesperación de los municipios afectados, Villasabariego, Valdepolo y Gradefes. Tuvo que llegar el relevo en la Consejería de Fomento, con el también leonés Juan Carlos Suárez-Quiñones, para que a bombo y platillo anunciara el desbloqueo de esta infraestructura en 2016 -hace una década-, que costaría en torno a 5 millones de euros, al 50% pagado entre la Junta y la Diputación. Esta fue la nota oficial.

Siguiendo la pista de los retrasos, en 2018 la Consejería realizó un informe previo con la cuantía de inversión de 4,5 millones y en 2019 se aprobó el estudio informativo, planteando tres posibles alternativas de paso. El proyecto definitivo de marzo de 2023 ya sufría el sobrecoste del paso del tiempo, cuantificándose en casi 6 millones de euros (9.501.183 euros exactamente). Y no ha sido hasta octubre de 2025 que se ha realizado el informe previo a la licitación de las obras ahora impulsada. Una licitación que finalmente sale por un precio de 6.946.850,10 euros.

Entre medias, no sólo los sucesivos alcaldes de la comarca leonesa criticaban el ritmo del nuevo puente. El procurador de Unión del Pueblo Leonés (UPL) y hoy alcalde de Cistierna, Luis Mariano Santos, atacaba con dureza a la Junta por sus incumplimientos en 2020. Y volvía contra el Gobierno autonómico las propias cifras de Quiñones cuando lo presentó en 2016, diciendo entonces que ese puente beneficiaría a unos 2.500 vecinos vecinos de 20 pueblos y acortaría en media hora el trayecto a León, con “un ahorro de 40.400 horas de desplazamiento al año”. Santos hizo la cuenta de 20 años de retraso: el 'castigo' a los vecinos había sido de 808.000 horas o, lo que es lo mismo, 93 años.

Los detalles de una obra relevante

Los detalles técnicos de una obra que será relevante vienen detallados en la evaluación de impacto ambiental. La alternativa 2 seleccionada contempla una carretera de nueva construcción de algo más de dos kilómetros (2.151 metros de longitud) y plantea la ejecución de un viaducto de 330 metros sobre el cauce del Esla, entre los puntos kilométricos 0,635 y 0,965.

Para salvar toda la posible zona de inundación, el puente tendrá formado por 10 pilares y 11 vanos, en una carretera de calzada única con dos carriles de 3,5 metros y arcenes de un metro. Su trazado partirá de la carretera N-625 (Mansilla-Cistierna) la altura de La Aldea del Puente, y enlazará con la carretera provincial LE-5625 en un punto intermedio entre los pueblos de Vega de los Árboles y San Miguel de la Escalada. Allí, además, permitirá dar continuidad a la carretera LE-5632, que conecta con Sahelices del Payuelo desde la N-625.

El principal objetivo del proyecto es reducir drásticamente los tiempos y distancias de comunicación entre los pueblos de ambas márgenes del río, como San Miguel de Escalada, Quintana de Rueda o La Aldea del Puente, pasando de recorridos actuales de unos 30 kilómetros a trayectos inferiores a cinco.

Como impactos, destacan que la carretera atravesará el río Esla y varias zonas de cultivo, además de coincidir parcialmente con el Monte de Utilidad Pública número 953, denominado ‘Riberas del Río Esla’, en el municipio de Gradefes. También afectará a varias infraestructuras rurales, con incidencia sobre 36 parcelas, seis caminos y ocho obras de riego.

En cuanto a las afecciones territoriales, el proyecto prevé un cruce con la vía pecuaria conocida como Colada de Villomar y discurre junto a la Colada el Priorato. Y muy importante: le separará algo más de un kilómetro de los valiosos restos del Monasterio de San Miguel de Escalada del siglo X, una construcción mozárabe única, protegida como Bien de Interés Cultural (BIC).